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	<title>Campo popular archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>Campo popular archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>La unidad: Ilusión o pesadilla &#8211; Por Enrique M. Martínez</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 01 Feb 2018 18:32:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Enrique M. Martínez]]></category>
		<category><![CDATA[alianzas electorales]]></category>
		<category><![CDATA[Campo popular]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia delegativa]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Unidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Enrique M. Martínez afirma que el debate por la unidad del campo popular debe estar centrado no en nombres sino en debatir cuáles son las soluciones de fondo para aspirar a construir la acumulación masiva de subjetividades detrás de consignas con contenido auténtico.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><em><span style="color: #000000;">Enrique M. Martínez afirma que el debate por la unidad del campo popular debe estar centrado no en nombres sino en definir cuáles son las soluciones de fondo para aspirar a construir la acumulación masiva de subjetividades detrás de consignas con contenido auténtico.</span></em></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;">Por Enrique M. Martínez*</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">(para La Tecl@ Eñe)</span></em></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando la administración de los asuntos públicos se dirime a través de competencias electorales, sumar votos pasa a ser una condición necesaria, de hierro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esa suma de votos, obviamente, resulta de la combinación de dos grandes factores:</span></p>
<ol style="text-align: justify;">
<li><span style="color: #000000;">Las opciones que se ofrecen a los electores, que no las deciden éstos sino las cúpulas políticas, que aplican gran parte de su tiempo a definir estas geometrías.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">La representación de futuro personal que construye cada elector frente a la propuesta e imagen de cada candidato.</span></li>
</ol>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay una secuencia estricta:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Primero, desde la política, con la reiterada lógica de la democracia delegativa, se definen los candidatos, con baja o nula participación ciudadana. Luego, los ciudadanos optan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es evidente que si las disputas políticas de salón llevan a presentar varias propuestas similares, se aleja la posibilidad de triunfos electorales. Por eso la unidad de los iguales – o al menos los parecidos &#8211; es un concepto reclamado desde  arriba, de abajo y de los costados, como una necesidad elemental.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ahora bien, ¿Qué es lo que será igual o parecido para los ciudadanos?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los candidatos, sobre todo en escenarios de lenta renovación, llegan a su postulación con su historia en la mochila. En tiempos de comunicación caótica pero muy abundante, esa historia no se limita a la adhesión a un sello partidario. Incluye todo aquello que un archivo pueda registrar y luego recordarnos, hasta décadas más tarde, de los hechos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un ciudadano con tendencia conservadora no se hará mucho problema, porque en definitiva lo seducirá quién se acerque más a preservar sus privilegios vigentes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El problema está en el llamado campo popular, por el que transitamos los que tenemos aspiraciones de mayor equidad en la sociedad y de protección básica para los más necesitados. Nosotros debemos ser representados por gente con vocación transformadora; que asuma el deber de modificar estructuras, para que el futuro mejore.  ¿Cómo creer que un votante popular puede entregar su confianza a quienes lo han confrontado o hasta traicionado en el pasado, por muchas etiquetas y logos de pertenencia que los candidatos se adhieran al cuerpo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es un dilema feroz. O buscamos la pureza y perdemos elecciones o hacemos conscripción de socios amplia, corriendo el riesgo cierto que muchos luego se ubiquen en la tribuna visitante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No tiene muchas vías de solución. Tal vez, la madeja se empieza a desenredar a partir de admitir que los ciudadanos –  parte relevante de ellos, al menos – también tienen memoria y no serán arrastrados como majada detrás de sumas algebraicas del pasado. Tal vez el camino sólido sea poner en blanco y negro – mucho más claro que nunca antes – cuales son las soluciones de fondo y aspirar a construir la acumulación masiva de subjetividades detrás de consignas con contenido auténtico.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si dejamos el marketing a un lado, comenzarán a evaporarse los manipuladores que buscan acomodarse a nuestro lado y sentarse sobre nuestro cuello en el momento oportuno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No son nombres a seguir, ni críticas o autocríticas a callar, los temas de debate.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Son la restricción externa de divisas; la forma de integración a un mundo globalizado; la inflación provocada por los formadores de precios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Son las formas de desarrollo local; la atención de las necesidades comunitarias a pleno y las maneras de organización social que son más eficientes en tal sentido. Es entender cabalmente donde están los pobres, lugar por lugar y su cantidad, con planes específicos para su recuperación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es la educación pública y la dignidad de los docentes, junto con la fortaleza de los contenidos. Es la salud pública, arrinconada y bastardeada por los negocios privados. Es la cultura popular. Es el deporte como esparcimiento y aglutinamiento juvenil.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Docenas – no infinitos, solo docenas – de temas a aclarar; para tomar compromisos públicos no declamativos; para mostrar cómo el neoliberalismo no soluciona sino que agrava; que el estado de bienestar es como el té de boldo, porque el dolor de estómago vuelve.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En esas tareas, para las cuales hay miles de militantes formados, quedarán sumergidos en la polvareda los arribistas y los canguros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ideas, proyectos, acciones lugar por lugar. Ocupémonos.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 1° de febrero de 2018</span></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">*Instituto para la Producción</span></em></p>
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		<title>¿Por qué dejamos de hablar de las masas? &#8211; Por Sebastián Plut</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 11 Aug 2022 20:43:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sebastián Plut]]></category>
		<category><![CDATA[Campo popular]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El psicoanalista Sebastián Plut desarrolla en esta nota la siguiente hipótesis: La supresión y la descalificación de la noción de masa expresa el efecto de la intrusión de la ideología neoliberal dentro del campo popular.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>El psicoanalista Sebastián Plut desarrolla en esta nota la siguiente hipótesis: </em></strong><strong><em>La supresión y la descalificación de la noción de masa expresa el efecto de la intrusión de la ideología neoliberal dentro del campo popular.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Sebastián Plut*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>“Tenemos que inferir que la psicología de la masa</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>es la psicología más antigua del ser humano”</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Sigmund Freud</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Pensar sobre nosotros mismos</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Cuando arribamos a una conclusión sabemos que la tarea no finalizó, sino que debemos proseguir con otros interrogantes. Esta exigencia puede seguir tres orientaciones globales: profundizar en las hipótesis ya construidas, rectificarlas, o bien definir caminos complementarios para el avance.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Durante años nos ocupamos de analizar la subjetividad neoliberal; es decir, definimos en qué consiste el neoliberalismo e intentamos describir la mente de sus votantes: por qué y en qué creen, la función del odio, su apatía cívica, su tendencia a votar contra sí mismos, la eficacia del egoísmo, etc.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">A su vez, hace un tiempo llamé la atención sobre un capítulo algo menos considerado en nuestras investigaciones: la subjetividad popular. La literatura de referencia es generosa en cuanto a teorías sobre el populismo, el Estado, etc., pero hay un cierto vacío en las investigaciones sobre la subjetividad de quienes adhieren y votan en el campo nacional y popular.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En esta hora, en que la fragilidad del progresismo resulta ostensible, cuando las vivencias de fracaso y desesperanza cobran intensidades inquietantes, se tornan urgentes los interrogantes sobre nosotros mismos. No le resto un milímetro a la potencia que posee el neoliberalismo ni a la gravedad del daño que produce a diario. Sin embargo, en simultáneo con los análisis sobre ello, debemos sumar la reflexión sobre el campo popular. Solo si también pensamos sobre los propios pensamientos y actos, si nos interrogamos sobre lo que aún nos desconcierta, y revisamos nuestras premisas y lo que ellas dejan de lado, los caminos se abrirán con algún norte promisorio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Si Evita viviera</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En 1951 Eva Perón afirmó: <em>“lo que a mí me preocupa es que pueda retornar en nosotros el espíritu oligarca”</em>, frase que contiene una profunda reflexión. En efecto, su observación no consiste meramente en indicar que de las propias filas puede surgir un traidor, que del propio grupo puede emerger alguien que, una vez que tenga poder, direccione su esfuerzo en el sentido del enemigo. Creo que su observación pone el acento en un desenlace menos visible, un desarrollo subjetivo que no transita necesariamente por el camino de las expresiones manifiestas. Me refiero a que <em>el retorno del espíritu oligarca</em> expresa una de las consecuencias posibles de la figura del opresor: la consiguiente posibilidad y eficacia de una identificación reprimida con él, es decir, una identificación que no es conciente ni advertida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En países que en el pasado fueron colonizados es pertinente indagar el destino de las identificaciones que decantaron como tradición superyoica.&nbsp;Es posible, entonces, conjeturar al menos tres modos de identificación: quienes conservan la identificación con el oprimido; quienes ostentan la identificación con el colonizador; y quienes desarrollan la identificación con quienes se rebelaron, quienes resistieron y lucharon.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Mientras los primeros perciben un mundo natural, en el cual no corresponde modificar ni cuestionar el orden establecido, los segundos sostienen una posición de extranjería, se colocan en el lugar del personaje exterior que vino a apropiarse de lo ajeno. Los terceros, finalmente, son quienes advierten el cuadro precedente, vivencian las injusticias y mantienen el deseo de modificar la realidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Sin embargo, el mapa de alternativas no es tan sencillo ya que ningún sujeto es una unidad. Más bien, como propuso Freud, en cada quien coexisten diferentes corrientes psíquicas, cada una de ellas correspondiente a diversos deseos, defensas, ideales e identificaciones. Dichas corrientes psíquicas pueden entrar en pugna, tal como se ha estudiado, por ejemplo, en los migrantes o en los pueblos de un territorio que ha sido colonizado. En tales casos, pues, afectos como la injusticia o la humillación colectiva pueden dar lugar a rasgos de carácter comunitario en que se combinan una identificación con el origen y ciertos ideales. No obstante, en algunos miembros de la comunidad aparecen otras aspiraciones e ideales que entran en conflicto con el espíritu comunitario, ya que, por ejemplo, para los primeros la identificación con el origen puede quedar repudiada a partir de sentimientos como la vergüenza. Todos estos elementos, a su vez, pueden seguir caminos diversos a través de las generaciones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>La identificación neoliberal</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El terreno de la subjetividad, entonces, no constituye una cartografía de límites precisos, bien definidos. Así lo expuso Fromm, hace poco menos de un siglo, al estudiar los nexos entre subjetividad e ideología en obreros y empleados en vísperas del Tercer Reich. En este sentido, si el análisis de la subjetividad populista ha quedado parcialmente desatendido y resulta necesario abordarlo, también es imperioso considerar la presencia de una identificación con la derecha en aquellos que, aun de forma manifiesta y vigorosa, se oponen al neoliberalismo. No me refiero a los traidores ni a quienes desisten de sus convicciones, sino a un fenómeno más complejo, quizá más imperceptible: asumir que podemos quedar intrusados por la ideología neoliberal y desarrollar, en consecuencia, alguna brumosa identificación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Hay dos elementos, particularmente, que funcionan como vía para este desenlace: el desaliento y la incredulidad. Ambos, en efecto, cumplen un rol determinante en la posición de quienes adhieren al neoliberalismo e, incluso, configuran la base para el odio, ya que este último es la forma que tienen de rescatarse de aquellos estados. Tanto uno como otro atentan contra las convicciones, y no por nada el discurso neoliberal impone la vivencia de que nada es creíble, que nada vale la pena, promoviendo de modo persistente un estado de desgano y la imposibilidad de confiar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">A su vez, ¿no seguimos, excesivamente y de atrás, la agenda instalada por la derecha? A partir de las constantes falsas noticias que instalan, ¿no estaremos inadvertidamente creyéndoles, o identificándonos con ellos, cuando suponemos que debemos cuidarnos de todo lo que digamos, cuando nos flagelamos ante algún exabrupto propio, cual si de eso dependieran los ataques de la derecha? A cada paso con un mínimo de desacierto o de radicalización de las propuestas, de inmediato salimos a decir <em>“no les demos letra”</em>, aunque, más bien, parece que somos nosotros quienes tomamos sus letras. ¿No es notable que, por momentos, queramos demostrar que no somos lo que dicen que somos?&nbsp;¿No hay algo del goce identificatorio, como ya dije, en que hayamos dedicado más páginas a escribir sobre la subjetividad neoliberal que sobre la subjetividad populista?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Veamos lo que suele ocurrir, por ejemplo, cuando en un programa televisivo confrontan dos políticos, uno de derecha y otro del campo popular. Si el tema en debate es la inseguridad, el orador neoliberal se apura a exhibir su rostro más violento, al punto de proponer la pena de muerte a manos de la policía, <em>“cárcel o bala”</em>, etc. De inmediato, el político progresista reacciona, se ve obligado a diferenciarse de su adversario y, en consecuencia, se enfoca en las premisas garantistas y en la comprensión psicosocial de quien comete un delito. Lo que deseo subrayar no es que dichas premisas sean erróneas, sino que en tales situaciones el político popular solo <em>responde</em> a lo que expresa el político neoliberal, queda determinado por la agenda de este último. Con ello, si sofoca o excluye de su discurso toda referencia en el sentido del castigo al delito, deja un espacio vacío y, sobre todo, elige no representar o expresar la cuota de sadismo justiciero que hay en parte de la sociedad. En consecuencia, esos componentes quedan librados a una serie de exutorios arbitrarios y a enlazarse con quienes proveen de una retórica que les sea propicia. Desde ya que no propongo que el populismo se transforme en ejecutor de los deseos violentos que puedan anidar en el alma humana, sino considerar de qué modo se puede tender a que los impulsos vengativos encuentren un cauce en el que sentirse representados y, a su vez, amortiguados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Algo similar sucede en los debates económicos, sobre todo cuando se trata del individualismo/egoísmo. El neoliberal despliega naturalmente sus ideas sobre la libertad de mercado, la presunta falacia de la relación entre necesidades y derechos, la importancia de que cada uno mire su propio ombligo, etc. Si bien nuestra retórica destaca la importancia de lo colectivo y de la solidaridad, también debemos encontrar la expresión pública de lo singular. Quizá haya muchos que necesiten que se les hable como individuos, que no sientan de modo constante y culpabilizante el imperativo de pensar en el otro. De nuevo, no estoy poniendo en cuestión los principios que nos guían, sino que en muchos debates la posición del político popular solo se despliega como respuesta al político neoliberal dejando de representar aspectos que también debería considerar. Es decir, aun cuando se manifiesta oponiéndose, construye su respuesta solo en virtud de la agenda del primero.</p>



<div style="height:14px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/08/Psicologia-de-las-masas-y-analisis-del-Yo-pdf-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-10011" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/08/Psicologia-de-las-masas-y-analisis-del-Yo-pdf-1024x683.jpg?v=1660250566 1024w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/08/Psicologia-de-las-masas-y-analisis-del-Yo-pdf-300x200.jpg?v=1660250566 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/08/Psicologia-de-las-masas-y-analisis-del-Yo-pdf-768x512.jpg?v=1660250566 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/08/Psicologia-de-las-masas-y-analisis-del-Yo-pdf-1536x1024.jpg?v=1660250566 1536w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/08/Psicologia-de-las-masas-y-analisis-del-Yo-pdf-219x146.jpg?v=1660250566 219w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/08/Psicologia-de-las-masas-y-analisis-del-Yo-pdf-50x33.jpg?v=1660250566 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/08/Psicologia-de-las-masas-y-analisis-del-Yo-pdf-112x75.jpg?v=1660250566 112w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/08/Psicologia-de-las-masas-y-analisis-del-Yo-pdf.jpg?v=1660250566 1600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure></div>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Hablemos de las masas</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Algo especialmente llamativo sucedió con el concepto de masa: pese a ser un término entrañable en la tradición de los movimientos populares, un significante que ha estado anudado íntimamente al colectivo de los trabajadores y al peronismo, no solo fue dejado de lado sino que fue objeto de desvalorización y crítica por parte de intelectuales del progresismo. No menos curioso resulta que parte de las críticas provienen de psicoanalistas, de una lectura particular del célebre texto freudiano (<em>Psicología de las masas y análisis del yo</em>). Todo ello condujo, paradójicamente, a que desde el campo popular se diga de las masas lo mismo que han señalado, históricamente, los pensadores conservadores. Para decirlo de otro modo, y vuelvo a los psicoanalistas: lo que afirman sobre las masas responde más a la opinión de Le Bon que a las hipótesis de Freud.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Por ejemplo, se ha formulado que la masa se unifica por vía del odio y que, invariablemente, constituye un conjunto homogéneo. A su vez, se subraya que se trata de grupos de sujetos hipnotizados, cuyo rendimiento intelectual es bajo y que solo procuran someterse a la autoridad que el líder despliega por vía de la sugestión, líder cuya figura sería objeto de idealización.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Si bien las afirmaciones precedentes podrán <em>leerse</em> en Freud, decir que esas son sus hipótesis sobre las masas solo es posible si se realiza una lectura parcial, simplificada y sesgada. Por el contrario, si no caemos en una mirada reduccionista, sin mucha dificultad hallaremos que Freud tenía una visión más compleja y de mayor valoración sobre las masas. Sinteticemos algunas de las cosas que plantea:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>1.</strong> La masa irracional y violenta es solo una de las alternativas que menciona Freud: <em>“Es probable que bajo el nombre de masas se hayan reunido formaciones muy diversas, que deberían separarse”</em> y agrega que las masas de Le Bon son <em>“efímeras, se aglomeran por la reunión de individuos de diversos tipos con miras a un interés pasajero”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>2.</strong> Freud cuestionó la visión despectiva de los autores que cita: de Le Bon dijo que no aporta nada novedoso y que todo lo que plantea sobre el alma de las masas <em>“en el sentido de su desprecio y vilipendio ya había sido dicho por otros con igual precisión y hostilidad”</em>. Sobre McDougall dirá que su juicio <em>“sobre el rendimiento psíquico de una masa simple, «no organizada», no es más amable que el de Le Bon”</em>; y de Trotter: <em>“solo lamento que no se haya sustraído del todo de las antipatías desencadenadas por la última Gran Guerra”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>3. </strong>Freud alude a la unidad de la masa, no obstante distingue <em>unidad</em> y <em>homogeneidad</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>4.</strong> Cuando afirma que <em>“la masa piensa por imágenes”</em>, Freud lo enlaza con el fantaseo y el pensamiento onírico, que no constituyen un producto psíquico digno de juicio crítico.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>5. </strong>También destacó la conducta ética de la masa: <em>“mientras que en el individuo aislado la ventaja personal es a menudo el móvil exclusivo, rara vez predomina en las masas”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>6.</strong> Al supuesto rendimiento intelectual bajo, contraponemos dos preguntas y una afirmación del propio Freud: a) ¿se ha medido el nivel intelectual en la masa? b) ¿es el rendimiento intelectual un requisito esencial de la participación en la masa? La siguiente cita de Freud esclarece más este punto: <em>“las grandes conquistas del pensamiento sólo son posibles para el individuo que trabaja solitario. Pero también el alma de las masas es capaz de geniales creaciones espirituales, como lo prueban, en primer lugar, el lenguaje mismo, y además las canciones tradicionales, el folklore, etc. Por otra parte, no se sabe cuánto deben el pensador o el creador literario individuales a la masa dentro de la cual viven; acaso no hagan sino consumar un trabajo anímico realizado simultáneamente por los demás”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>7.</strong> En cuanto a la afectividad intensa (asociada con la supuesta irracionalidad), al hablar del <em>contagio afectivo</em> Freud distingue el contagio patológico del que deriva de la vitalidad ambiental: <em>“en estados excepcionales se produce en una colectividad el fenómeno del entusiasmo, que ha posibilitado los más grandiosos logros de las masas”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">8.<strong> </strong>En cuanto al líder, Freud subraya la diferencia entre que el objeto ocupe el lugar del yo o bien se ponga en el del ideal del yo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>9.</strong> Para Freud el factor de cohesión es la libido, <em>“el amor cuya meta es la unión… vínculos de amor constituyen también la esencia del alma de las masas”</em>. Más importante que la sugestión es que Freud considera la <em>“tendencia que arranca de la libido, a formar unidades cada vez más amplias”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Retornar a las masas</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Desde luego, se podrá argumentar que la crítica al concepto de masa deriva de una definición específica de la misma y, ciertamente, cada quien tiene derecho a delimitar los conceptos como mejor le parezca. Precisamente por ello, incluso, nos preguntarnos de dónde provino la necesidad de dotar al concepto de masa de un sentido negativo, qué razones intervinieron para que una categoría, que tiene una historia y un lugar tan singular en el antagonismo político, haya sido excluida del diccionario que nos representa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La hipótesis que intenté desarrollar, pues, es que la supresión y la descalificación de la noción de masa expresa el efecto de la intrusión de la ideología neoliberal dentro del campo popular, ya que no es posible comprender de otro modo su exclusión ni la reduccionista lectura del texto freudiano.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Y concluyamos con un juego de palabras: ¿el lugar prominente que recientemente cobró Massa, acaso será la expresión del retorno ominoso de lo desmentido (la masa) solo que bajo el signo del espíritu oligarca?</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Buenos Aires, 11 de agosto de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">(*) Doctor en Psicología. Psicoanalista. Coordinador del Grupo de Investigación en Psicoanálisis y Política (AEAPG).</p>
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		<title>¿QUÉ ES ESTO? &#8211; POR ROCCO CARBONE</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Nov 2023 18:43:13 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Rocco Carbone sostiene que arranca una nueva etapa para el campo propio, que consiste en elaborar un pensamiento hospitalario ante un poder sombrío integrado por una plataforma neoliberal zombi -que produce subjetividades sin historia-, animado por lógicas mafiosas y por un catalizador fascista. Finalmente, Carbone entrama una reflexión sobre la resistencia, idea en la que vibra la palabra existencia, por más que desde una antigua universidad italiana se resistan a entenderlo.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Rocco Carbone sostiene que arranca una nueva etapa para el campo propio, que consiste en elaborar un pensamiento hospitalario ante un poder sombrío integrado por una plataforma neoliberal zombi -que produce subjetividades sin historia-, animado por lógicas mafiosas y por un catalizador fascista. Finalmente, Carbone entrama una reflexión sobre la </em>resistencia<em>, idea en la que vibra la palabra </em>existencia<em>, por más que desde una antigua universidad italiana se resistan a entenderlo.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Rocco Carbone*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Luego de las elecciones empezó una nueva etapa para el campo nacional y popular. El campo propio no pocas veces se ha desempeñado bajo un precepto antagonista. Quiero decir que muchas veces hemos funcionado con un pensamiento antagonista en el corazón de nuestra politicidad. Esto se escenificó por ejemplo en la interna. Ahora arranca una nueva etapa y es el momento de elaborar un pensamiento más hospitalario que adversativo. Un pensamiento capaz de hospedar las ideas que vengan de otrx, aunque sea con disidencia. Estamos en una etapa, si no me engaño, en la cual es inevitable elaborar un pensamiento <em>partidario</em>. Esta palabrita no refiere a ningún partido sino a <em>estar de parte</em>: de la parte del campo propio. Me animo a proponer que ese es un pensamiento acumulativo aunque sea con distancias internas. Se trata de un pensamiento comparable con el juego de un rompecabezas, como alguna vez sugirió Alejandro Kaufman. Para completar cualquier rompecabezas se necesita paciencia, perseverancia, también imaginación e inteligencia, que es una inteligencia espacial, figurativa, atenta al detalle. Cada jugador se hace de unas cuantas piezas y las va empalmando con las de otrxs. El pensamiento hospitalario es -entonces- acumulativo, colaborativo y se elabora en procura de la <em>unidad</em>. Pensamos y luchamos en unidad porque reconocemos una debilidad que nos es inherente. Y empalmando nuestras debilidades configuramos un poder con espesor: el poder popular, que es abigarrado (como solía decir un intelectual boliviano: René Zavaleta Mercado).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Con las últimas elecciones se ha iniciado un nuevo ciclo de infortunio para el campo propio. <em>Luto</em> y <em>duelo</em> tal vez sean conceptos decisivos para describir el momento que atravesamos. Son palabras que solemos convocar cuando se precipita un destello funesto y fúnebre. Cuando muere un ser queridx nos encontramos arrojadxs a un momento de silencio. A un lugar luctuoso parecido nos han empujado poderes oscuros que han constituido una sociedad, configurada para propiciar el infortunio del campo nacional y popular.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Con <em>luto </em>y <em>duelo</em> se anuda otra palabra: <em>silencio</em>, que no necesariamente describe un mal momento porque en él buscamos las palabras decisivas para decirnos, para examinar lo que pasó y para entender cómo estamos. Y en esa búsqueda elaboramos conceptos: necesarios para trabar una ligazón con otrxs seres humanxs. Esas ligazones nombran la necesidad de reconstituir una lengua para el campo nacional y popular. Y éste, el campo propio, no es una idea fija ni eterna, sino que nombra la posibilidad de constituirlo en cada etapa histórica. En la nuestra también.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El poder que ha ganado las elecciones está constituido por una plataforma neoliberal zombi que produce subjetividades sin historia. Está animado por lógicas mafiosas y por un catalizador fascista. La mafiosidad presente en el campo antagonista empalma un paisaje visible con otro oculto y todas sus acciones, que tienen lugar bajo el sol, responden a la ola que late bajo la espesura calcárea de la roca. Este doble poder zigzaguea entre opacidades políticas de gran elaboración que se escenifican a la luz el sol (<em>empezó el segundo tiempo</em>) y mensajes descarnados enviados desde Rosario: “Con la mafia no se jode”, junto con siete balazos para asesinar a una mujer (<a href="http://www.ambito.com/informacion-general/rosario-asesinaron-una-mujer-frente-un-bunker-drogas-y-dejaron-un-mensaje-mafioso-n5885755">www.ambito.com/informacion-general/rosario-asesinaron-una-mujer-frente-un-bunker-drogas-y-dejaron-un-mensaje-mafioso-n5885755</a>).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El poder espeso que han constituido tiene unos cuantos propósitos. El primario tal vez sea quebrar el principio de verdad. Esto desde ya no es una novedad histórica. Y por eso mismo en la historia podemos encontrar magnos eventos emancipatorios que se organizaron alrededor de la palabra <em>verdad</em>. Memoria, Verdad y Justicia. Pienso también en la revista <em>Pravda</em>, por ejemplo, que quiere decir exactamente esto: <em>la verdad</em>. Cuando se nos inhibe quebrando el principio de verdad -a través de operaciones dispuestas por la mediaticidad monopólica, por ejemplo- el inconsciente y el cuerpo no distinguen entre lo que está pasando y lo que es imaginado o visualizado (Gloria E. Anzaldúa, <em>Luz en lo oscuro</em>, 2021). Cuando el principio de verdad es descalabrado, no sabemos a qué atenernos (vagamos en un estado de confusión), por ende, experimentamos la dificultad de encontrar modos decisivos de organización, que es el principio reparatorio de los daños que nos infligen, y tampoco sabemos cómo disponernos en el mundo. Cuando el principio de verdad es desestructurado queda un resto: lo que se siente. Si nos apoyamos en él, si no lo complejizamos con los modos de un entendimiento popular, nos vemos arrojadxs al individualismo más profundo. Por eso decía que debemos buscar las palabras necesarias para volver a religarnos, para constituir de nuevo el campo propio en procura de la <em>unidad</em> necesaria. Se trata de la búsqueda y elaboración de una lengua renovada para decirnos, capaz de bucear en el aparato de la memoria, donde están los viejos mitos emancipatorios, en pos de recrear los nuevos, reparatorios, en tanto figuras disonantes del conocer y de la lucha. “El mito es la dádiva que relata los parentescos entre la palabra olvidada y la palabra nuevamente ofrecida” (Horacio González).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">A 40 años de la vuelta a la institucionalidad democrática, el campo antagonista plebiscitó la dictadura con las propias herramientas de la democracia. Se apropiaron de esas herramientas para descalabrar la condición democrática. Y lo más cruel es que lo hicieron sin que mediara ningún golpe de Estado. En Paraguay en 2012, en Brasil en 2016 y en Bolivia en 2019 para desfondar la democracia tuvieron que dar tres golpes de Estado. En Paraguay desplegaron una masacre en una zona campesina que se llama Curuguaty (bella palabra en guaraní que quiere decir <em>el lugar del curuguá</em>, una especie de zapallo negro de corazón rojizo); en Brasil, el impeachment contra Dilma y la cárcel para Lula; en Bolivia, la masacre en Senkata y Sacaba, que religó El Alto con Cochabamba. Repongo esta serie golpista porque aquí, en la Argentina, nada de eso fue necesario. Además, antes desactivaron la sabiduría de los liderazgos populares con el <em>lawfare</em> y de manera concurrente destruyeron nuestras formas de pensamiento popular a través de un aparato colosal de propaganda. <em>Lawfare</em> es una palabra impropia que nombra una utilización <em>de parte</em> del poder judicial, indica un uso abusivo de procedimientos judiciales, legales sólo en apariencia, cuyo objetivo tendió a estimular el repudio popular contra una subjetividad construida como enemigo público. Se apoya sobre los medios de creación de opinión -libros, periódicos, revistas, emisoras de radio y de televisión, cátedras, fundaciones, tertulias, redes sociales- que articulan sistemáticas campañas de desprestigio. El martes último, el poder judicial encarnado en la Cámara Federal porteña ordenó&nbsp;revocar el sobreseimiento (dictado el 5 de junio de este año) a Cristina Fernández de Kirchner en la causa por supuesto lavado, en la que fue condenado el empresario Lázaro Báez, conocida como “ruta del dinero K”, y emblema en la persecución a la Vicepresidenta. Más específicamente, la sala II del Tribunal de Apelaciones&nbsp;hizo lugar a un planteo de la asociación civil “Bases Republicanas”, integrada por ex funcionarixs macristas, algunxs con terminales nerviosas en los “Panamá papers”, investigación que oportunamente indicó la existencia de empresas <em>offshore</em> cuyo objetivo consistía en la fuga de dinero hacia cuevas fiscales. Aquí es posible conocer los nombres de lxs integrantes de la ONG: <em>goodfellas</em> (<a href="https://www.pagina12.com.ar/579902-los-claroscuros-de-bases-republicanas-la-ong-macrista-que-si">www.pagina12.com.ar/579902-los-claroscuros-de-bases-republicanas-la-ong-macrista-que-si</a>).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Esta andanada renovada de <em>lawfare</em> es concurrente con la decisión de la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal, que confirmó el sobreseimiento de Mauricio Macri en la causa del ARA San Juan por la muerte de 44 submarinistas en noviembre de 2017 y el espionaje (i)legal a las que sus familias fueron sometidas; y con la suspensión de las elecciones en Boca a un puñado de días de su concreción por la Justicia porteña (juzgado civil no. 11), en función de supuestas irregularidades en el padrón electoral. La agilidad de un segmento conspicuo del poder judicial depende de una “sensibilidad” particular respecto de eventos que se verifican en esferas exteriores a él: la política, la económica, la mediaticidad monopólica (que con frecuencia “fija” una “idea de justicia” <em>ante litteram</em> condicionando a las propias agencias de justicia). La “verdad” jurídica está relacionada con los bloques de poder que la sostienen. Y uno de esos bloques ha iniciado otro tiempo de juego.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>Empezó el segundo tiempo</em>, sin que nadie lo haya votado a Macri. Podemos explicar lo que está pasando con una vieja consigna del campo propio: “Milei al gobierno, Macri al poder”. Lo digo así a propósito porque el complemento del poder mafioso es el poder fascista. Aquí una prueba: <a href="http://www.elcohetealaluna.com/la-mafia-que-ya-no-es-calabresa/">www.elcohetealaluna.com/la-mafia-que-ya-no-es-calabresa/</a>. Por otra parte, cuando se nos dice que se gobernará para “los argentinos de bien” se está trazando un límite que va a separar a millones de seres del reconocimiento de su condición humana. En ese gesto segregatorio yace un núcleo del pensamiento fascista. Podemos decir todo esto porque reconocemos cómo se incrustan los signos de la historia en nuestro presente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Puesto que desfondaron la democracia ahora vienen a desfondar el peronismo. Más bien: el legado memorial del peronismo revolucionario de los años setenta en tanto organizador de la vida popular. El peronismo puede ser pensado como un poder inclusivista incondicional y por esto mismo late en él un gran igualitarismo. Y vienen a desfondarlo con una fuerza homóloga, simétrica e inversa, por lo tanto, confusional, potente y atractiva. Un poder inclusivista discrecional: el fascismo. Este entronca con una racionalidad neoliberal atravesada densamente por lógicas mafiosas. Si logran su cometido -desfondar el peronismo- se verán afectadas <em>todas</em> las grandes tradiciones emancipadoras de la Argentina. Y de nuestro país vamos a conservar apenas el nombre como un cascarón vacío. El poder que entramaron y que anima el campo antagonista es <em>extranjero</em> respecto del campo nacional y popular, configurado por los restos de los exterminios indígenas, las comunidades migratorias europeas, las migraciones de los países limítrofes, del “interior”, por anudamientos de clases, etnias, géneros, ideologías. Ese poder es <em>extranjero</em> respecto de los movimientos sociales, los partidos políticos, los espacios, el devenir de las tradiciones identitarias “laboristas” (sean formales, estatales, privadas o informales). Y sólo a través de opacos espesores sonoros ese poder elaborará políticas para la sociedad argentina, pergeñadas desde el FMI, el corazón del imperialismo y el genocidio renovado contra la humanidad palestina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>Resistencia</em>: ese nombre indica una idea que tampoco es fija ni eterna, sino que nombra la posibilidad de constituirla en cada etapa histórica: la nuestra. A propósito de esta idea, seis anotaciones finales: en ella vibra la palabra existencia. En nuestro fluir de la vida resistimos para decir la verdad; en procura de reorganizar la memoria social; en pos de reorganizar la vida popular; elaborar el cuidado militante colectivo; aminorar hasta dónde sea posible los sufrimientos que sobrevengan; elaborar una reflexión sobre su temporalidad. Una reflexión detenida sobre su comienzo, su primer acto, su destello iniciático. Desde el terreno de la lengua nacional y popular la trataremos de acompañar con una palabra reflexiva, afectiva, poética, disidente, política.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Buenos Aires, 30 de noviembre de 2023.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*CONICET.</p>
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