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	<title>campaña electoral archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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		<title>Cambiemos las mentiras piadosas por las fake news &#8211; Por Angelina Uzín Olleros</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 17 Mar 2019 17:26:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Angelina Uzín Olleros]]></category>
		<category><![CDATA[campaña electoral]]></category>
		<category><![CDATA[Fake News]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
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		<category><![CDATA[Mentiras]]></category>
		<category><![CDATA[Pobreza cero]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Angelina Uzín Olleros describe en esta nota las características del gobierno de Cambiemos desde el momento de su campaña en la que el programa que se presentó estuvo unido a las promesas que no se cumplieron, y que en todos los casos estaban y están amparadas por la mentira.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/cambiemos-las-mentiras-piadosas-por-las-fake-news-por-angelina-uzin-olleros/">Cambiemos las mentiras piadosas por las fake news &#8211; Por Angelina Uzín Olleros</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Angelina Uzín Olleros describe en esta nota las características del gobierno de Cambiemos desde el momento de su campaña en la que el programa que se presentó estuvo unido a las promesas que no se cumplieron, y que en todos los casos estaban y están amparadas por la mentira.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Angelina Uzín Olleros*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">(para La Tecl@ Eñe)</span></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;"><em><span style="color: #000000;">“Sería horrible, Sócrates, que los que obran mal voluntariamente fueran mejores que los que obran mal contra su voluntad.”  Hipias de Élide.<a style="color: #000000;" href="#_edn1" name="_ednref1">[I]</a></span></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La propuesta política conservadora tiene al menos tres características que aparecen resignificadas en el momento actual: la primera es la lucha contra el mal, la segunda es la promesa de una buena administración y la tercera es la mentira. Las tres van enlazadas ante el fracaso de la gobernabilidad, el contexto de justificación de su fracaso se construye bajo el argumento de la ignorancia con respecto a la situación en la que se encontraba el país, fuente de todas  las dificultades a la hora de tener que gobernar. La ignorancia, el desconocimiento intenta ser o transformarse en el núcleo duro de su explicación, ¿es mentira si se miente ignorando la verdad?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En esta apretada síntesis intento describir las características del gobierno de Cambiemos desde el momento de su campaña en la que el programa que se presentó estaba unido a las promesas que no se cumplieron y que en todos los casos estaban y están amparadas por la mentira. La más obvia ha sido la de “pobreza cero” reconocida hasta por los funcionarios oficialistas como algo absolutamente imposible de lograr pero que se promete como una aspiración aún a sabiendas que no se podrá cumplir. En este ejemplo la mentira es utilizada como un instrumento para marcar un horizonte que en el caso de las economías neoliberales es radicalmente opuesta a sus resultados; el motor de la pobreza está ahí puesto en marcha desde el mismo momento en que las desigualdades están naturalizadas y, a lo sumo, en nombre de la buena administración todo argumento clasista y despectivo viene a la palestra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Abundan ejemplos de los juicios de valor que los representantes de Cambiemos exponen en sus discursos, sus afirmaciones, sus respuestas. En todo caso abrirán más comedores comunitarios, las universidades se cerrarán para los más desfavorecidos y el estado de derecho emprenderá la retirada ante el mercado; sin embargo el mercado, la pequeña y mediana industria, la creación de fuentes de trabajo están desapareciendo. Sin ser especialistas en economía el sentido común nos marca la ausencia de un modelo económico inclusivo, que genere la posibilidad de salarios y jubilaciones dignas, que disminuya la inflación, que fortalezca lo público.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La lucha contra el mal, que ubico como el primer gran objetivo de esta versión conservadora, es el simulacro de la política, también lo es de la ética; no se busca el bien, no se persigue el bien, por el contrario se identifica el mal en un otro imaginario, se construye ese otro maligno y se comienza a trabajar en su destrucción. Visto de este modo los que se presentan como paladines de la moral mienten, porque es mentira que de un lado están los buenos y del otro están los malos; hasta diría que es un argumento infantil creer que los enemigos de la democracia y de la república están en la vereda de enfrente y deben ser eliminados. Ante la promesa de unir a los argentinos, la lucha contra el mal, la batalla contra los malos viene a desunir a los argentinos, a los que en apariencia están del lado equivocado de la historia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las falsas promesas son mentiras, voluntarias, conscientes: pobreza cero, unir a los argentinos, terminar con la inflación, administrar bien el estado, defender la república, que en palabras de los mentirosos se escribe con minúscula: república. Hannah Arendt, una filósofa que es nombrada por militantes de Cambiemos, afirma que la política es sin duda un lugar privilegiado de la mentira, Arendt<a style="color: #000000;" href="#_edn2" name="_ednref2">[II]</a>  insiste en los estragos de la manipulación de masas, dado que la reescritura de la historia, la fabricación de imágenes sobrecogedoras son lo propio de todos los gobiernos. Su reflexión sobre la mentira es muy interesante, tal vez no han leído su libro sobre el tema o tampoco han consultado el de <em>Crisis de la república</em>…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ironías aparte, podemos distinguir diferentes tipos de mentira: las piadosas, aquellas que se engendran en la lástima, en la intención de no hacer sufrir, o inclusive en el propósito de no generar pánico si se dice la verdad.  Los que gobiernan por Cambiemos han llegado a decir que eran muy optimistas y por eso no dieron a conocer la verdadera situación en la que se encontraba el país. Mentiras optimistas podríamos denominarlas, o el optimismo mentiroso. Otra clase de mentira se dice hoy en inglés: <em>false news</em> son las noticias falsas que circulan por las redes con diferentes intencionalidades, la falsedad es una de las maneras en que se presenta la mentira. Incluso hay quien distingue lo verdadero de lo falso, y la mentira de la no-mentira.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Problemas del lenguaje político, falsedad y mentira separadas por una frágil frontera. Es falso decir que se llegará al nivel cero de la pobreza y es mentira que eso suceda. Pero es más grave aún, moralmente grave, creer que desde el desprecio al otro que está padeciendo la exclusión se hará justicia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Coincido con Platón cuando anuda  la mentira a la inmoralidad, porque para mentir hay que saber que se está mintiendo, y el que miente es el hombre injusto, no puede haber justicia en la mentira. El consejo político de mentir es desde antes de Cristo, <strong>Medio de Larisa</strong><a style="color: #000000;" href="#_edn3" name="_ednref3">[III]</a> le aconsejaba a Alejandro Magno decir mentiras si eran con buenas intenciones, así de antigua es la mentira política; pero las intenciones por más buenas que sean no pueden generar buenos resultados, porque la mentira en sí misma no es buena y podemos por lo tanto distinguir la mentira de la intención, distinguirlas para saber que por más buenas intenciones las mentiras no lo serán jamás. Administrar justicia y administrar verdad, van juntas de la mano. Descubrir los caminos que conducen a ellas es la tarea de la política, cubrirlos con mentiras es su simulacro.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Referencias</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="#_ednref1" name="_edn1">[I]</a> Platón. <em>Hipias menor o sobre la mentira</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="#_ednref2" name="_edn2">[II]</a> Arendt, Hannah. <em>Verdad y política</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="#_ednref3" name="_edn3">[III]</a> Medio, procedente de Larisa, en Tesalia, fue un amigo de Alejandro Magno que lo acompañó en sus campañas por Asia. Plutarco lo describió como “el caudillo del coro de aduladores de Alejandro”.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Entre Ríos, 17 de marzo de 2019</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Dra en Ciencias Sociales. Máster en Filosofía. Docente en UADER y UNR. Escritora.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="https://twitter.com/AngelinaUzinO">@AngelinaUzinO</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="http://angelinauzinolleros.com/">angelinauzinolleros.com</a></span></p>
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		<title>Talismanes de campaña &#8211; Por Horacio González</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 Jun 2019 21:21:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
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		<category><![CDATA[Durán Barba]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En un mundo donde la superchería ha tomado cuenta de la imaginación política, los modos de simbolización que siempre fueron aceptados como la dúctil compañía del argumento ingenioso, ahora son puntuaciones esotéricas que se dirigen hacia estimaciones sobre el bien y el mal. Construyen una teología comunicacional vecina a la hechicería y hacen del talismán -el objeto mágico propiciatorio-, un acontecimiento que puede determinarlo todo. Así, el talismán “Venezuela” lleva a la desgracia, y el anti talismán recientemente reciclado, de nombre “Pichetto”, sirve para ejercer el sacerdocio de contrarrestarlo, señalarlo como habitáculo del horror.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/talismanes-de-campana-por-horacio-gonzalez/">Talismanes de campaña &#8211; Por Horacio González</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>En un mundo donde la superchería ha tomado cuenta de la imaginación política, los modos de simbolización que siempre fueron aceptados como la dúctil compañía del argumento ingenioso, ahora son puntuaciones esotéricas que se dirigen hacia estimaciones sobre el bien y el mal. Construyen una teología comunicacional vecina a la hechicería y hacen del talismán -el objeto mágico propiciatorio-, un acontecimiento que puede determinarlo todo. Así, el talismán “Venezuela” lleva a la desgracia, y el anti talismán recientemente reciclado, de nombre “Pichetto”, sirve para ejercer el sacerdocio de contrarrestarlo, señalarlo como habitáculo del horror.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Horacio González*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es posible recordar la figura del talismán para razonar algunas cuestiones en torno a una campaña electoral. Un talismán suele ser un objeto poseído por virtudes que no por ser extrañas dejan de ser operativas. Ese objeto no puede ser cualquier objeto, debe insertarse en el misterio de la tradición, en las áreas ocultas del lenguaje. Para decirlo de algún modo, en un nudo del inconsciente al cual un objeto material le sirve de encarnación. Para exorcizarlo o proveerlo de nuevas fuerzas, dentro de una situación onírica imposible de definir fácilmente. Pero que se puede esclarecer por la mágica utilización de una imagen u objeto cargado previamente de propiedades relacionadas a un mal que se quiere apartar o dedicar a terceros, como presuntos culpables de él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Desde luego, una cruz, una serpiente, una pata de conejo, la imagen del Arcángel <a style="color: #000000;" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Arc%C3%A1ngel_Miguel">San Miguel</a>, un <a style="color: #000000;" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Tr%C3%A9bol_de_cuatro_hojas">trébol de cuatro hojas</a>, sirven tanto como tocar madera o para el curioso grito catastrófico de sálvese quien pueda ante un evento  inesperado. De un modo u otro, un signo único y de apariencia insignificante, toma un lugar central, pues en ese detalle se alojarían los hechos satánicos o los rescates celestiales. Por ejemplo, un conocido consejero electoral, vecino a estas nigromancias, dice que ir a la televisión con un saco a cuadros es una ceremonia maldita, mientras que el azul abre las conciencias hacia una paz infinita. Teoría de los colores, que ofendería a Goethe y a todos los lectores de su filosofía del color, asociada a fuerzas perceptivas de resonancias simbólicas y estéticas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En un mundo donde la superchería ha tomado cuenta de la imaginación política, los modos de simbolización que siempre fueron aceptados como la dúctil compañía del argumento ingenioso, ahora son puntuaciones esotéricas que se dirigen hacia estimaciones sobre el bien y el mal. Construyen una teología comunicacional vecina a la hechicería y hacen del talismán -el objeto mágico propiciatorio-, un acontecimiento que puede determinarlo todo. La complejidad de un destino puede caber en el enfoque de un anillo o en una repentina tos que afecta al candidato, en un milésimo de segundo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Precisamente, en un reciente programa televisivo, el candidato Alberto Fernández, al cual votaremos, tuvo un pequeño y acaso inadvertido acceso de tos en medio de una frase en torno a la necesaria “unidad del peronismo”. Es posible admitir que un inquieto “televidente” -ese fantasma perpetuo que persigue del votante-, pudo haber observado esa incisión convulsiva, pero diminuta, como una advertencia siniestra respecto a ese humus subterráneo que acecha a la palabra pública. ¿El candidato no estaría afectado a alguna dolencia grave detrás de esa tos apenas insinuada? Quizás el incidente espasmódico, ante la duda, debía ser aclarado y el periodista (esa figura semejante a los augures, profetas y caracterólogos), facilitó la ocasión. “Como está su salud” le preguntó de inmediato a Fernández. La tos connotaba salud, en vista del reciente episodio de internación hospitalaria del candidato. Respuesta rápida y segura fue la que se escuchó, “residuos de la pleuritis”. Nada significativo, la cuestión pasó como una mariposa distraída que choca con una débil lamparita, y se retomó el cauce de la alianza política suprema para derrotar al macrismo. Visto de una manera más complaciente, entre el entrevistado y el entrevistador se había producido una colaboración instantánea y sutil para alejar un incidente de lado, una eventualidad que podía resultar perturbadora, aunque para la cual se logró invocar los talismanes adecuados. En este caso una adecuada actuación, no en términos de la teoría de los colores, sino para explicitar con naturalidad las capas subyacentes a todo lo que se dice en forma casual, ese hondo hormigueo de suposiciones horrorosas que hay detrás de toda palabra que creemos inocente. No hay lenguaje que no sea culpable, se decía en una época.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No obstante, el lenguaje convertido en talismán, en pata de conejo para el análisis de los bufones de la madriguera electoral -ejemplo máximo de estos doctores Neurus, es alguien conocido como Durán Barba-, han conseguido convencer a mucha gente que nos parecía seria, que es útil una mezcla de neurociencia, de picardía del Lazarillo de Tormes y una infusión de terrorismo semiológico salido del gabinete del doctor Caligari, que con una ciencia infusa parecida al hipnotismo, mandaba a otros hombres a cometer atrocidades. Se producen así ciertos efectos previsibles. Los talismanes a full. Así, el talismán “Venezuela” lleva a la desgracia, mentarlo es fatídico, y el anti talismán recientemente reciclado, de nombre “Pichetto”, sirve para ejercer el sacerdocio de contrarrestarlo, señalarlo como habitáculo del horror.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Suprimiendo a los lenguajes que se encadenan buscando sentidos, se los sustituye por talismanes que comienzan diciendo -en el caso de Durán Barba-, “mis estudios motivacionales me indican…”, y se concluye con un sentido común tan abaratado, que brotan de otros labios -en este caso los del “Doctor Pichetto”-, las peores frases de una psicología social salida del quirófano del doctor Frankenstein. Quizás no fueron ellos los que le recomendaron a Macri que bailara como una figura terrorífica y desquiciada de los carnavales de Dionisos, deambulando en éxtasis como un palmípedo espástico, por un famoso Balcón. Sería tal vez que el alumno ya caminaba solo por la vida, decidiendo usar para su baile desencajado una divertida barra gimnástica, el bastón presidencial que tan delicadamente habría cincelado Pallarols.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://fotos.perfil.com/2018/10/14/840/0/jaime-duran-barba-miguel-angel-pichetto-20181014-373957.jpg" alt="Resultado de imagen para duran barba y pichetto" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Estos métodos son el reverso de la publicidad de yogures, de matamosquitos o de viajes felices en Uber, pues tienen su mismo anhelo secreto. Proponer figuras inmunizadas de peligros letales, por medio de ingeniosos dichos en sordina o por clamores del locutor profesional, que nos inserta esa papilla exógena como locuacidad propia en la esotérica tabula rasa de la conciencia ciudadana, que en realidad de rasa no tiene nada. Solo que es arrasada una y otra vez. Arrasamiento entendido como ese grumo colorido de cuerpos que se bambolean adosados a sus aparatos celulares, en una célula mayor que es un vagón de subte, este dentro de otra célula más gigantesca aun, una ciudad atravesada por ferrocarriles elevados gracias a brutales carreteras de cementos, que en el mundo de la ingeniería vial equivalen a las millones de conversaciones inmateriales, que viajan aceleradamente por las “redes”, todas las cuales pueden ser a la vez escuchadas clandestinamente para revelar, no tanto una jugada de los “enemigos” o “hacerle la cama a los de la grieta”, sino para revelar una de las tantas maneras en que una civilización pierde su hilo de oro, la intimidad irreductible que sostiene cualquier lenguaje público. No está pensada claramente hasta ahora esa imagen de un tren subterráneo en las horas laborales de mayor espesura, con sus cuerpos viajeros absortos, mirando dibujitos animados por wasáp y de qué modo conforman un tipo de público para espectáculos de artistas precarizados, muchos buenísimos, en las cavernas de la ciudad.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero <em>Clarín</em> la ha pensado. Para esa ciudadela en tránsito por las grutas de la ciudad, que entrechoca sus cuerpos, piensa <em>Clarín</em> sus operaciones, mejor dicho, sus talismanes, pues decirles <em>operaciones</em> a sus flechazos estropeados por todo el veneno derramado con sigilo hacia millones de almas, extraído como vitriolo de todos los fracasos políticos argentinos&#8230; suena a poco. Son maldiciones dirigidas, por marionetas vestidas de infectólogos, contra nosotros y contra todo lo que ellos (algunos de ellos) alguna vez fueron. ¿Entonces, qué es? Son modos de control del gran talismán. Cómodo en los bolsillos del renegado, tiene la suerte de que no podemos refutarlo simplemente diciendo yo no soy ese, a ese lo inventaste vos, incluso en una distracción mía. Te quitan el habla mientras pensás que te estás luciendo con algún ornato del vocabulario. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nadie habla por sí mismo, piensan ellos, sino que suministramos una mera materia plástica, nuestras pobres decisiones y conversaciones, para que los grandes heresiarcas de la Redacción las rearmen de un modo perverso, removiendo los tabús, supersticiones y fetiches que ellos mismos han catalogado para pescar, cada vez, algunas libras de carne en los casilleros del mal. Un día dejar caer que Alberto Fernández tiene dos departamentos y un terrenito en Pilar &#8211; ¿”corrupto”?-, otro día acuden al amuleto “Venezuela” para encapsular en lo que previamente contaminaron con la ponzoña de la dictadura, el narcotráfico y la tortura, a todo aquel que piense que en el país caribeño no hay un gobierno ilegítimo, sino un golpe de estado que nuclea una formidable argamasa de conexiones patibularias -las mismas en las que se basa <em>Clarín</em>-, que revisten acciones de alta tecnología, fabulaciones de las mil y una noches en el Pentágono y una estrategia comunicacional con cadenas semánticas premoldeadas donde el vocablo “Maduro”, etiqueta e intoxica a quien lo pronuncia, así sea para el mero análisis.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las ruedas de este mecanismo son cremalleras que trituran personas, reputaciones, pensamientos. ¿Acatar entonces a ese diccionario <em>“Clarín”</em> de la lengua castellana de la injuria, para imputar por impregnación viciosa a toda persona que defienda una posición seria sobre esos temas? ¿O percibir que anularnos para los temas más sobresalientes de la época, si lo hiciéramos, contribuye de inmediato a empobrecer nuestras miradas sobre el mundo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es recordable que en las primeras acciones electorales del peronismo de los años 40, donde triunfaba gracias a una vasta coalición política, Perón solía referirse a los nacionalistas católicos como los “piantavotos”. Para el talismán negativo, en vez de suerte y amor, ellos traían amargura, eran ideologistas que espantaban al votante sencillo y asustadizo. No es esta nota el lugar propicio para adentrarnos en el tema de los nacionalistas que participaron del peronismo de los orígenes. Incluso el tema se extiende, en lo que respecta a la cuestión electoral, a las candidaturas de Marcelo Sánchez Sorondo y Pepe Rosa en la Capital Federal, en 1973, en lo que gracias a lo que se supondría de esa incómoda presencia de los dos “piantavotos” -el director del diario Azul y Blanco, hijo del ministro de Uriburu, y el reconocido historiador revisionista y rosista-, habría ganado la elección el insípido De la Rúa, recortado como victorioso ante la marea de candidatos peronistas “no piantavotos” en todo el país. Si mal no recuerdo, el propio Perón habría vuelto a pronunciar en esa oportunidad la expresión piantavotos, pues Sorondo y Rosa proclamaban su antibrasileñismo -evocando la batalla de Caseros de 1852-, mientras Perón, más ajeno a esas antiguas jornadas, pensaba en un moderno Mercosur. “Venezuela” permite que surja de nuevo este epíteto, pero resulta que el nacionalista de derecha, xenófobo, atento y vigilante -de Pichetto hablamos-, y oscuro, porque no trágico personaje, que recuerda, con su rostro contraído por una angustia humillada, cruzado por aires de neonazismo, a todos los lugares comunes del ethos de un conservadorismo globalizado que coquetea con la reformulación de un fascismo mundial.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Desde allí consigue Pichetto decir con estilo de pensador concentrado en sus demonologías, las frases más pendencieras destinadas a atraer hacia al macrismo a las nuevas estructuras mentales basadas en seguridad, miedo y expulsión de peligros imaginarios. Macri no lo llama “piantavotos”, es su talismán destinado a hurgar las zonas del peronismo, no tan diminutas, que se tocan con ese panorama ideológico. Más allá de estas extrañas fluctuaciones de la Teoría del Piantavotos, queda un rastro candente de cuestiones para discutir en el futuro inmediato, esto es, si habrá política sólo por descarte del peligro mayor (lo que disipa todo debate de ideas) o si habrá un peronismo en cada cruce de caminos, de modo de abarcar a todos los contendientes en una coyuntura electoral, peronismo macrista, peronismo cristinista. ¿Este sería el triunfo final del “apotegma” que parecía humorístico en su época, al respecto de que peronistas somos todos, a modo de una segunda identidad calcárea que permitía todos los demás juegos nominalistas por debajo del arquetipo que los une? ¿O triunfaría al fin un cuadro de centro derechas y centro izquierdas, que ahora sí, extrañamente, podría contener en una dicotomía actualizada, las variedades y diferencias tan heteróclitas que siempre tuvo la cultura política argentina? “Peronistas somos todos” era una exclamación por la que se entendía que había una sobre identidad, o mejor, una superestructura cultural de naturaleza extrapartidaria, y ente fantasmático que desea la unidad de la nación, fusionado íntimamente con ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Problema a indagar: primero el peronismo clásico ambicionó el Todo, pero generó una sociedad dividida, que fue lo que en el fondo le dio el sentido que lo hace perdurable en los folios de la memoria. Y luego, en el momento en que esa división social, con su latencia ideológica, se ve como un peligro para los grandes poderes mundiales que experimentan con lo humano a fin de extirpar o remplazar formas de conciencia, el peronismo se disemina por todos lados, de modo que en la contraposición electoral próxima, que es crucial para el destino del país, “todos seríamos peronistas”. La historia se da dos veces, con repetición y diferencia, y en este caso se avecina la pregunta de si es necesario que los viejos problemas lleven hoy el mismo nombre. Dicho de otro modo, si en vez de ser un clasificador electoral que llena cualquier casillero, diciendo ciertas palabras que flotan gracias a su pérdida de sentido, no conviene preguntarse si como particularidad concreta (ligada a sus momentos más dramáticos), esta fuerza política etérea que estamos mencionando, no puede decirnos muchas cosas más que, si como ahora, se transforma en cambio en un universal abstracto y perforado por una mudez a la que no puede modificar ninguna vocinglería.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Este problema no se resuelve por ningún tipo de “operación”, y menos si pensamos que sólo nos queda someternos a la modalidad operativa, y ya no más informativa, del complejo judicial-comunicacional, produciendo nuestras propias operaciones -no hablar de esto, no hablar de aquello-, para esquivar las crucifixiones que a diario nos encarcelan para someternos, ante sus propias, masivas audiencias, a la sesión policial del reconocimiento de los reos. Si bien es cierto que “no hay que caer dos veces en la misma red”, en cierto momento es muy digno levantar la frente cuando se nos cita en nuestras verdades, pero para decir que estamos locos. No estamos presos a ningún talismán, pero no despreciamos los símbolos de nuestro propio destino.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 17 de junio de 2019</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Sociólogo, escritor y ensayista. Ex Director de la Biblioteca Nacional. Director de la filial argentina del Fondo de Cultura Económica.</em></span></p>
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		<title>Signos/Bajo una luna hostil. O la correlación correligionaria &#8211; Por Sebastián Russo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 21 Aug 2021 23:37:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sebastián Russo]]></category>
		<category><![CDATA[campaña electoral]]></category>
		<category><![CDATA[Florencio Randazzo]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Leandro Santoro]]></category>
		<category><![CDATA[PASO 2021]]></category>
		<category><![CDATA[Vidal]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El sociólogo Sebastián Russo nos ofrece en esta nota un avistaje vivencial sobre la campaña de cara a las PASO de septiembre. Una campaña cuyo centro parece ser la disputa por los signos, con signos, que son los propios cuerpos. Allí, una posibilidad. La mejor, quizá la única.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>El sociólogo Sebastián Russo nos ofrece en esta nota un avistaje vivencial sobre la campaña de cara a las PASO de septiembre.</em></strong><strong><em> Una campaña cuyo centro parece ser la </em></strong><strong><em>disputa por los signos, con signos, que son los propios cuerpos. Allí, una posibilidad. La mejor, quizá la única. </em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Sebastián Russo*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><span style="color: #000080;">L</span></strong>lega Leandro Santoro al Parque de la Estación en Balvanera. A tres cuadras de Once y a tres del Abasto. El arrabal porteño. Acto de campaña en pandemia. Barbijos, saluditos de puño y arengas para mantener la distancia que se pueda. Un grupo de «adultos mayores» (así se los llama) llevan carteles con consignas que hacen circular por entre la gente. Músicas varias (Lescano, Noble, el Indio): el kirchnerismo, sobre todo porteño, trocó bombos por cancionero popular reciente. Al cierre de Santoro un grupito canturrea las primeras estrofas de la marchita sin mayor expansión del resto, ni de ellos mismos. Un gesto, que se apaga luego del «todos unidos triunfaremos». Otro gesto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No es poca cosa que un radical sea primer candidato del peronismo. Aunque hay que aclarar «peronismo porteño» para que la cuestión no sea taaan extravagante. De hecho Santoro en su discurso no dejó de dar cuenta de ello. Nombró varias veces a los correligionarios que le preguntan y él debe explicar su kirchnerización. Aquí, junto a lxs compañerxs, debiendo explicar su co-religare. Habla de síntesis de las tradiciones nacionales y populares. Y de batalla cultural. Plantea discutir el sentido común, el statu quo. Es laclauiano, varias veces lo mentó, no ahora, pero habló sin mentarlo de cadenas de significación, también de detectar las contradicciones fundamentales. Y que el radicalismo en su origen y el peronismo están en el mismo lugar de tal disputa: frente a la oligarquía. Aplausos en la Estación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pienso que podrían conversar Santoro y Damián Selci. De hecho lo hacen sin necesidad de hacerlo. Una curiosidad en la política, en el peronismo: dos intelectuales en cargos importantes. El primero sin producción teórica pero con intentonas divulgadoras en los medios; el otro un sesudo y obsesivo indagador de tradiciones teórico políticas, con una apuesta importante por fundar una teoría: la de la militancia; al militante como el sujeto de la historia. Ambos en puestos de roce y desgaste. Sin responsabilidades menores. Primer candidato a diputado porteño uno. Flamante intendente de Hurlingham otro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La cuestión de disputar la batalla cultural, de hecho, la plantean ambos. Selci menta al cualunque, una suerte de esponja de lo dicho por la maquinaria televisiva, como sujeto a desconfiar y convencer, pero sobre todo habla Selci de fortalecer al propio, a través de una ética militante contagiosa, a imitar. La prédica de Santoro está más orientada precisamente al cualunque. La tarea de Santoro parece ser más hacia afuera que hacia adentro. Más preocupado en acercar al que está lejos que afirmar,  potenciar y alentar al que está cerca. De allí su periplo por programas televisivos y cierto grado de empatía con el discurso televisivo prime time. Puede conversar con Viviana Canosa con cierto grado de código común. Me cuesta pensarlo a Selci en esa mesita, aunque menos en el conurbano, entre bombo e indubitables dedos en V. ¿Sumar o multiplicar? Sumar y multiplicar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Así mismo (o en tal sentido) la campaña gráfica de Santoro y el peronismo porteño no lo separa demasiado de candidatos opositores. Los afiches lo tienen a él mirando de frente junto a la frase “la vida que queremos”. Frase que si bien arraiga en el deseo, en el futuro, elude un posicionamiento y acuña un significante vacío/indiscutible: la vida. Palabra albertista, distinta a “el otro”, cristinista: en Santoro/Selci se expresa esta tensión, que no casualmente es también porteñidad/conurbanismo. Por el lado de la oposición se tensiona la típica imagen del rostro del candidato, a través de escenas en las que por caso María Eugenia Vidal está junto a gente. Acompañando/actuando el slogan de campaña: “es lado a lado”. Cerca, rodeada de personas. Pero también se dijo que el slogan de Juntos (aquí) por el Cambio parece aludir (de forma no buscada, podemos creer, ingenuos analistas) a que la propia Vidal va de un lado a otro de la General Paz, cuanto menos. Como sea, la propuesta enunciativa es distinta, expresando gesto descontracturado, gesto de cercanía, situación gestual de trabajo, o al menos recorrida de campaña. Una trama de gestos, que no estarían mal si no se condecirían tan poco con las acciones de gobierno realizadas. Curioso el slogan de Florencio Randazzo, pero en mismo gesto eludidor de posicionamiento y genérico de los espacios con posibilidades concretas. “Hacen bien”, aludiendo al ex ministro de CFK (aquí sin mentarla como en el spot, de su voz impostada, pero al menos plantando una bandera, traicionera, parásita y misógina, pero bandera al fin) y Carolina Castro, miembrx de la UIA. Hacen bien, que es decir, los otros hacen mal, y no porque hacen las cosas mal, sino porque son/serían indigestos, incluso al borde de imaginarlos malignos: hacen el mal. Vamos con vos, es el otro slogan de Randazzo, que rastreando en la red, es el mismo que usó Elisa Carrió en su anodina candidatura a presidenta con Fernando Iglesias como diputado. Signos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Encuentro unas notas sobre el mito, que eran parte de una perdida nota al pie de una tesis doctoral no menos perdida. Allí se lee/me leo diciendo, probablemente con influencia barthesiana, que la derecha (el poder mediático empresarial) construye, replica sus mitos como verdades. De satisfacción de placeres inmediatos, los surgidos de la opresión cotidiana: comer, comprar, viajar. La izquierda (por su parte) expresa su íntimo desacuerdo con el mundo del consumo y las mundanidades capitalistas, de ahí un arraigue popular poco extendible, al menos con facilidad. ¿Cómo reponer el mito de modo crítico? A través de la construcción afectiva y expansiva de/desde lo existente. Por caso “la patria de la felicidad” como mito, como una forma afectante/política que no abjure del consumo, sino que construya otro mundo desde allí. En el último tiempo Daniel (el otro) Santoro (el pintor), a quien la película <em>“Pulqui. Un instante en la patria de la felicidad”</em> de Alejandor Fernández Moujan está dedicada, viene sosteniendo y expandiendo el concepto de la democratización del goce (por caso, del consumo), para pensar al peronismo, para pensar una patria de la felicidad. Bueno. Si el peronismo es/puede seguir siendo el mito de la patria de la felicidad, es porque su simbología no solo alude a la vida, sino a ésta como conflicto y goce.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Co-religare compañeril, de tradiciones populares pues que abreven en verbas y cuerpos encendidos. Que hagan de la mítica y mística liberal, de arraigues tintineantes pero no menos pregnantes, un habla sin cuerpo (que dure lo que un meme). Desde cuerpos otros, no solo (aunque fundamentalmente) “vivos”, sino más bien vitales. Santoro estaba de hecho no solo rodeados de “tercera edad”, y de pibxs, sino junto a Paula Arraigada, primera candidata a legisladora porteña trans. Una trama corporal y arrabalera de posicionamientos, tradiciones, disputas y apuestas militantes que permite imaginar arraigues que apuesten a la duración, no solo a al sobre-vivir. Apuestas a la conmoción empática, de patrias felices y una vida en común que emerja y se enchastre de signos, del acto mismo de enunciación, de la enunciación como religare de lo que se dispersa y acelera en mensajitos de audios. Disputar los signos, con signos, que son los propios cuerpos, esos mismos que la derecha supone cerca, de su lado, pero inoloros, insípidos, no pueden con-mover, devenir (el) otro. Allí hay una posibilidad. La mejor, la única.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 21 de agosto de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Sociólogo UBA. Docente UNPAZ/UNGS/UBA.</span></p>
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		<title>Productoras, el hecho reaccionario de nuestro presente &#8211; Por Diego Sztulwark</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Sep 2021 16:24:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Sztulwark]]></category>
		<category><![CDATA[campaña electoral]]></category>
		<category><![CDATA[discurso neolibreal]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Medios de Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Diego Sztulwark sostiene que la maquinaria comunicacional blande el fantasma de la apatía de una parte del electorado y desdibuja la importancia del momento político por excelencia que es el acto electoral. Así funciona la percepción de las "productoras", escribe Sztulwark, autentico sujeto de la campaña y de lo político vuelto fenómeno comunicacional de mercado. La absorción misma del mundo político por las "productoras" es el hecho reaccionario de nuestro presente porque en su propio mecanismo tiende a confirmar las premisas culturales de la derecha en el uso de los discursos de izquierda.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Diego </em></strong><strong><em>Sztulwark sostiene que la maquinaria comunicacional blande el fantasma de la apatía de una parte del electorado y desdibuja la importancia del momento político por excelencia que es el acto electoral. Así funciona la percepción de las «productoras», escribe Sztulwark, autentico sujeto de la campaña y de lo político vuelto fenómeno comunicacional de mercado. La absorción misma del mundo político por las «productoras» es el hecho reaccionario de nuestro presente porque en su propio mecanismo tiende a confirmar las premisas culturales de la derecha en el uso de los discursos de izquierda.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Diego Sztulwark*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La&nbsp;Tecl@&nbsp;Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>00.</strong> <strong>Apatía</strong>. A pocos días de las PASO, la maquinaria comunicacional hace oír más fuerte su lamento por la supuesta apatía de una parte del electorado que la celebración del momento electoral, que sigue proponiéndose como el momento político por excelencia. Así funciona la percepción de las «productoras», autentico sujeto de la campaña, y más en general, de lo político vuelto fenómeno comunicacional de mercado.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>01.</strong> <strong>Percepción</strong>. Las “productoras” son los agentes a cargo de todo lo que se muestra. Constituyen el aparato sensorio-motriz mismo de la representación, los órganos mismos de percepción-acción. Sólo por su intermedio la política percibe -estudios cuantitativos y cualitativos- a la sociedad (bajo la forma de estudiadas “demandas sociales”); sólo por su intermedio la política se hace oír y escuchar. Las productoras son agentes mediadores de mercado, cuya misión es consumar todo el proceso que culmina en la venta de un producto particular: lo político. </p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>02.</strong> <strong>Antipolitica</strong>. Debe ser difícil crear espectáculo político -lo político vuelto producto- en medio de la pandemia. De hecho, el discurso de lxs políticxs advierte sobre cierta amenaza recurrente ante la cual no hay grieta que valga: la llaman la “antipolítica”. Esta partícula paradojal del lenguaje -que supone que la política viabiliza aquello que la niega- tiene un origen posible en la escuela alfonsinista, que defendía lo político como actividad parlamentaria -aquello que Lenin llamaba el “cretinismo parlamentario”-, atribuyendo a toda actividad extra-institucional supuestas potencias “desestabilizantes”. No por nada diciembre de 2001 es, para la política profesional, el pesadillezco festival de la antipolítica.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>03</strong>. <strong>Líbido</strong>. Pero las productoras no hablan de “antipolítica”, sino que hacen análisis desde los “estudios del deseo”, y por tanto piensan más bien en términos de un supuesto repliegue libidinal. Este tipo de diagnósticos contrasta -o bien se confirma- ante fenómenos como el de los llamados “libertarios”: un pequeño grupo de personas provenientes de la comunicación y las finanzas, que propone un razonamiento rudimentario, que suponen movilizador. La Argentina sería un país dominado por una “cultura de izquierda”, motivo por el cual la rebelión que imaginan sólo podría expresarse –“naturalmente”- desde la derecha liberal. El esquema es simple, y sus supuestos: que hay “cultura de izquierda” sin “política de izquierda”; que hay una “rebelión” en marcha; que no hay nada más natural que esa rebelión adopte la ideología de todo lo que es dominante en nuestro mundo.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>04.</strong> <strong>Síntoma.</strong> La imagen misma de un país sometido a una economía de mercado y gobernado por una supuesta «cultura de izquierda» es ya una producción de la derecha. De derecha son los supuestos mismos -el modo en cómo funcionan la palabra “cultura” e “izquierda”- y de derecha es el esquema resultante, aún si su relativo éxito pudiera consistir en ser repetido al interior mismo del llamado campo progresista. Pero esos supuestos son inconsistentes, porque la “cultura de izquierda” no existe -no tiene efectividad de izquierda- por fuera del cuestionamiento al mando opresivo de la lógica del capital sobre la sociedad. Si algo resulta sintomático en este tipo de esquematismos reaccionarios es la carencia de respuestas efectivas desde un punto de vista no reaccionario. Sólo un ejemplo:<br><br>Las declaraciones del candidato Milei, llamando “zurdo de mierda” y amenazando con “aplastar” al líder mejor posicionado de la derecha, Rodríguez Larreta. Al considerar este episodio sólo como maniobra de intensificación comunicativa sin relevancia, no sólo se pasa por alto la apelación “libertaria” al lenguaje de la última dictadura -en la que se “aplastaba” a los “zurdos de mierda”-, sino que, sobre todo, se presta consentimiento a la idea de que “cultura de izquierda” es compatible con statu qúo.<br></p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>05. Derecha</strong>. La ausencia de una respuesta consistente en términos de una política de izquierda quizás se explique por un desplazamiento más profundo que afecta al conjunto de la campaña: la absorción misma del mundo político por las «productoras» es el hecho reaccionario de nuestro presente. Reaccionario porque en su propio mecanismo tiende a confirmar las premisas culturales de la derecha en el uso de los discursos de izquierda. El “efecto de verdad” del discurso de los “libertarios” se circunscribe a este punto: Cuando la “cultura de izquierda” se apoya en funcionamiento “de derecha”, abandona toda relación con la rebelión (no sólo presente, sino también pasada y futura).<br></p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>06. Fracaso.</strong> No hay cómo transformar esta incapacidad de politizar el malestar sin hacer fracasar esta absorción de la política en la concepción neoliberal de la comunicación. Ojalá esta supuesta apatía, que tanto preocupa al mundo de la telepolítica, fuera también conciencia social sobre sus límites y por tanto ocasión para crear “productoras” de nuevo tipo, más próximas a la función narrativa de las experiencias vividas, a los tejidos ocurridos durante la pandemia. Al imaginar que nuevas articulaciones entre vivencias colectivas y comunicación pública pudieran emerger de un fracaso del actual andamiaje empresarial de medios, en la que hoy se apoya la política convencional, nos convertimos en víctimas de nuestras propias ilusiones, pero ganamos a cambio una mirada diferente, menos sometida a lo que nos muestra, una mirada al sesgo.</p>



<div style="height:46px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Buenos Aires, 6 de septiembre de 2021.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*Investigador y escritor.&nbsp;Estudió Ciencia Política en la Universidad de Buenos Aires. Es docente y coordina grupos de estudio sobre filosofía y política.&nbsp;</p>
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		<title>POSTEMILLAS &#8211; La campaña del gol en contra &#8211; Por Vicente Muleiro</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Sep 2021 14:43:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Vicente Muleiro]]></category>
		<category><![CDATA[campaña electoral]]></category>
		<category><![CDATA[Medios de Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Milei]]></category>
		<category><![CDATA[Odio]]></category>
		<category><![CDATA[oposición]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En una campaña en la que el periodismo basura impuso el tono banal, los políticos tiraron golpes de efecto para ponerse a la altura de ese enanismo. Consiguieron hacer reír con palabras e imágenes bizarras aún a riesgo de que se rieran de ellos. Pero habría que discriminar. No todo es joda: ni los llamados al golpe ni el siniestro derrotero de Javier Milei. </p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>En una campaña en la que el periodismo basura impuso el tono banal, los políticos tiraron golpes de efecto para ponerse a la altura de ese enanismo. Consiguieron hacer reír con palabras e imágenes bizarras aún a riesgo de que se rieran de ellos. Pero habría que discriminar. No todo es joda: ni los llamados al golpe ni el siniestro derrotero de Javier Milei.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Vicente Muleiro*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:39px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-group"><div class="wp-block-group__inner-container is-layout-flow wp-block-group-is-layout-flow">
<div class="wp-block-group"><div class="wp-block-group__inner-container is-layout-flow wp-block-group-is-layout-flow">
<div class="wp-block-group has-black-color has-text-color"><div class="wp-block-group__inner-container is-layout-flow wp-block-group-is-layout-flow">
<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color">                <em>Postemilla. 1. Absceso que supura. 2 Punta visible de un tumor.                                   </em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>El color de la campaña</strong>. El otrora diario sábana y ahora felpudo &nbsp;exhibió el miércoles 1, en su portada digital, a los verdaderos protagonistas de la campaña opositora con tres notas sobre el proselitismo al PASO. Pero en los artículos no interpelaban ni difundían ideas de candidato alguno. Fueron solo las vociferaciones de tres vociferantes: Majul, Feinmann y Viale. De ellos fue el contenido y la imagen. Acaso obedecían a una estrategia subliminal: en términos cromáticos tienen que ver con el Colorado Santilli y la ocre Vidal.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Pero por qué no te callas</strong>. Es que cada vez que las figuras opositoras de primera línea salen al ruedo hay que esconderlos por lo menos un día para ponerlos a salvo. Vidal traza el mapa territorial clasista del consumo de marihuana y le dan para que tenga. Macri llama a no pagar impuestos y le recuerdan que, como Presidente, se empeñó en la recaudación regresiva. Fernando Iglesias aparece en la tele y de manera ampulosa hace notar que todo le importa un huevo. Pero nadie, en todo el espectro político, se salvó de meterse goles en contra.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>El trío más mentado</strong>. Sucedió que una –Sabrina Almechet- perseguía un piojo, la otra –Paula Oliveto- una bolita de moco y el otro –Iglesias- se rascaba ahí. Eso no alza la imagen salvo que busquen &nbsp;parangonarse a los tríos cómicos del mundo del espectáculo como Los tres Chiflados (Moe, Larry y Shimp) o los hermanos Marx en su momento cumbre (Chico, Harpo y Groucho) o la variante<em> nac and pop </em>de Los Midachi. Los cráneos de la campaña atormentan sus cerebros pensando ya en noviembre: es posible que no les convenga aparecer como chiflados; menos como marxistas ¿Los tres chanchitos?, sugirió una creativa. La hicieron callar.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Quiosquitos porteños</strong>. Para tratar de salvar las papas, las calles de Buenos Aires están moteadas por los quiosquitos blancoamarillos de Juntos por el Cambio. Reparten, claro, la imagen de María Eugenia Vidal, flor de lino bonaerense. Un porteño tanguero, y lunfa, rechazó la boleta ampulosamente: “Salí de ahí, salí. ¡Yo no voto extranjis!”. &nbsp;</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>El lugar del transgresor</strong>. Siempre aparece alguien listo a &nbsp;ocupar el sitio del loco, el de quien pretende conquistar a contramano de las gestualidades de campaña estabilizadas por la reiteración o la falta de ideas. Javier Milei, al tanto de su íntima condición clownesca, saltó al ruedo. Se aferró a la polisemia de la palabra libertario –lastimando su raíz anarquista- y se vendió más piantao que el de la balada de Piazzolla y Ferrer. Pero entre su intento de seducción juvenilista se le filtró el elitismo kitsch y un odio espantapájaro. El círculo farsesco se cerró con la admisión pública de que fue colaborador de uno de los más siniestros y corruptos capos de la dictadura. Antonio Domingo Bussi, sí. Ese general que en los centros de desaparición se quedaba a contemplar el espectáculo de los condenados cavando su inminente fosa para reservarse el tiro de gracia. En ningún sentido Milei es joda.&nbsp; &nbsp;</p>



<div style="height:44px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Buenos Aires, 7 de septiembre de 2021.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*Escritor, dramaturgo, poeta y periodista.</p>
</div></div>
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