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	<title>Belleza archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
	<lastBuildDate>Sun, 16 Nov 2025 22:30:12 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Belleza archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Teatro: La poética de Contango Historias en «Paralelo Cruzado» &#8211; Por Sabrina Castaño y Federico Santucho</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 14 Aug 2025 12:15:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Belleza]]></category>
		<category><![CDATA[Contago Historias]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Poítica]]></category>
		<category><![CDATA[resistencia]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Identidad y memoria convergen en una propuesta escénica que transforma el tango en lenguaje de resistencia.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/teatro-la-poetica-de-contango-historias-en-paralelo-cruzado-por-sabrina-castano-y-federico-santucho/">Teatro: La poética de Contango Historias en «Paralelo Cruzado» &#8211; Por Sabrina Castaño y Federico Santucho</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-daacb9f3e30502c1d82058cec67a1876 wp-block-paragraph" style="color:#0720e3"><strong>Desobedecer como acto de belleza.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-056a9ec1f294edfd509e4ad780950c3f wp-block-paragraph"><em><strong>Identidad y memoria convergen en una propuesta escénica que transforma el tango en lenguaje de resistencia.</strong></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b23e42b70eac280a7d0e91c2cb71375b wp-block-paragraph"><strong>Por Sabrina Castaño y Federico Santucho</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:64px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cef3c2444a40e6e04c91277907bcb608 wp-block-paragraph">¿Qué sucede cuando el tango deja de ser nostalgia para convertirse en urgencia? ¿Puede la danza funcionar como acto político sin perder su dimensión poética? Estas preguntas atraviesan «Paralelo Cruzado», nuestra nueva propuesta realizada junto al equipo de «Contango Historias». Una compañía con la que, desde sus inicios, hemos desafiado los lugares comunes del género para construir obras que reflexionan la humanidad, lo propio y el ser desde el cuerpo y la tanguedad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9235136723af51987d17e69dafa82793 wp-block-paragraph">En un mundo que nos exige rendimientos permanentes y repeticiones sin sentido, decidimos construir esta compañía desde la pregunta y el cruce de lenguajes. Nuestra propuesta abre el tango a nuevos territorios de expresión, despojándolo de estereotipos para emplazarlo como dramaturgia bailada en un viaje introspectivo por los laberintos del ser humano.</p>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7dc74e29bfe2287fb3fa8897abd3a9cf wp-block-paragraph"><strong><em>La memoria como campo de batalla</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d6b09ba9594320d8ccaa1fd6d9df0b7b wp-block-paragraph">En «Paralelo Cruzado» contamos la historia de Juan, un músico metódico y virtuoso, que busca su propia voz dispersa entre sueños y recuerdos cifrados en una melodía que no logra entender completamente. La ignorancia sobre su origen familiar genera una tensión dramática que estructura toda la obra.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0f0a1959babe66f9b76b9d8edcb96263 wp-block-paragraph">En ese mundo onírico, el tiempo se fragmenta y Juan convive con la tensión de lo que es y de lo que podría ser, coexiste con versiones alternativas de sí mismo, interactuando con su yo potencial, esa dimensión de la personalidad que las circunstancias históricas le impidieron desarrollar. El encuentro con Lucía constituye el núcleo emocional de la propuesta. Ella aparece como portadora de un bandoneón especial, objeto que simboliza la resistencia cultural, la memoria, y que funciona como archivo sonoro de experiencias silenciadas, transformando la búsqueda personal en reflexión histórica y colectiva.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-60b69406876f76c4aa09d2da3ca2e53c wp-block-paragraph">Completamos la dramaturgia con la aparición de los <em>Cronarcas de la Historia</em>, símbolos del control rígido y la vigilancia del sistema que, como en «1984» de Orwell, nos dejan bien en claro que la opresión no es solo externa: habita en nuestros cuerpos a través de mecanismos imperceptibles.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="700" height="467" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/08/CONTANGO-HISTORIAS-1-33.jpg" alt="" class="wp-image-16903" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/08/CONTANGO-HISTORIAS-1-33.jpg?v=1755173541 700w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/08/CONTANGO-HISTORIAS-1-33-300x200.jpg?v=1755173541 300w" sizes="(max-width:767px) 480px, 700px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Foto: Alejandro Carmona.</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c9caa6209e385271e60c1f70885b8611 wp-block-paragraph"><strong><em>El cuerpo como territorio de resistencia</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-08064b55e3909034ff985560c1d9e9fb wp-block-paragraph">Desde nuestros inicios, buscamos historias que inviten al espectador a reconocer señales preexistentes: ritmos internos, decisiones no tomadas, diferentes formas de enfrentar la vida que nos permitan utilizar al tango como instrumento de autoconocimiento y resistencia simbólica. Así, el espectador se ve interpelado: ¿Hacia dónde va su ritmo de vida? ¿Las relaciones que sostiene son propias o heredadas? ¿Qué cuerpo elige habitar? ¿Qué ocurre cuando se nos impone el deber de la perfección?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8a72cc92f9e7fe6d9aa49dd4783781d3 wp-block-paragraph">En este contexto, la experiencia escénica se vuelve un acto de desobediencia coreográfica, una grieta en la perfección impuesta. Pero ese viaje no es nostálgico: es doloroso, confuso y lleno de espejos. ¿Quién decide sobre nuestros recuerdos? ¿Qué parte de lo que somos podría haber sido distinta si hubiésemos desobedecido a tiempo?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-31352b1475c28550b2cc69930bfed526 wp-block-paragraph">Desde lo coreográfico no buscamos «fusionar» estilos. Nuestro lenguaje escénico nace de las urgencias del cuerpo y del relato. Por eso, nuestros bailarines no interpretan una historia: la encarnan. La llevan al cuerpo como se lleva una carta que no se puede entregar. Son cuerpos que aprendieron a desobedecer desde la belleza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-78b0ba1099e728d59ba2efa96ac96e44 wp-block-paragraph"><a></a>Este cruce entre tanguedad y exploración del movimiento lo activamos previamente con obras como «Letra, música y tango», «Bar mágico» y la obra que le da nombre a nuestra compañía «Contango Historias». Estas creaciones que tenían como disparadores situaciones cotidianas alteradas bajo el lente del realismo mágico, se deformaban, se llenaban de grietas y revelaban conflictos internos. Esa fue nuestra primera forma de resistencia: romper el cristal de la costumbre para mostrar lo que late debajo.</p>



<div style="height:14px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d8c1c416ce345dd7945c68d6594c7499 wp-block-paragraph"><strong><em>Hacia una política de la belleza</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-79bbb600d8df511b7692073d6093b63c wp-block-paragraph">Para nosotros, el tiempo no es aquí una línea, sino un campo de batalla. Y el tango no es refugio, sino lenguaje para atravesarlo. Bailar se vuelve resistencia: un modo de torcer lo que parecía escrito, de interrumpir la maquinaria.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-26bfcfb45f1b9dcd7bdb88357507804a wp-block-paragraph">Nuestra propuesta se materializa en este cruce entre cuerpo y memoria: desobedecer no es solo un acto simbólico, sino también un acto de belleza. El tango ya no es nostalgia, sino urgencia, pregunta y conflicto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6677de33898995cf0bd992f5d2a73448 wp-block-paragraph">Con «Paralelo Cruzado» no proponemos respuestas definitivas. Nos atrevemos a sembrar preguntas: ¿Hasta dónde somos capaces de desobedecer? ¿Cuánto del cuerpo que habitamos nos pertenece y cuánto responde a mandatos? En la fricción entre lo impuesto y lo deseado, en el cruce entre memoria, tanguedad y política, nos permitimos imaginar un futuro donde la resistencia no es excepción, sino el modo más genuino de habitar el presente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dd58ba54517fb7dee3a84d8a68a96fd8 wp-block-paragraph">Y resistir es, a veces, simplemente no dejar de moverse.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-096ddc2c1e65805b2cc06f5b5e17bed7 wp-block-paragraph"><strong>«Paralelo Cruzado»</strong><br><em>Estreno: domingo 10 de agosto, 16 h</em><br><em>Pompas Club de Artes &#8211; Brasil 2640, CABA</em><br><em>Funciones todos los domingos de agosto</em><br><em>Entradas: Alternativa Teatral</em></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Campaña colaborá con LA TECLA EÑE</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">La Tecl@ Eñe viene sosteniendo desde su creación en 2001, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas. Para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con La Tecl@ Eñe.Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;o&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



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<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>
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		<title>Hasta que no quede un vidrio (Acerca de la película Steve) &#8211; Por Luciano Rodríguez Costa</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 16 Nov 2025 21:23:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Luciano Rodríguez Costa]]></category>
		<category><![CDATA[Belleza]]></category>
		<category><![CDATA[caos]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[jóvenes]]></category>
		<category><![CDATA[Steve película]]></category>
		<category><![CDATA[Violencias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Qué sucede con los jóvenes que se encuentran alojados en una institución a cargo de docentes, acompañantes y una psicóloga, que hacen lo posible por entrar en contacto con ellos y aliviar el padecimiento que cargan.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/hasta-que-no-quede-un-vidrio-acerca-de-la-pelicula-steve-por-luciano-rodriguez-costa/">Hasta que no quede un vidrio (Acerca de la película Steve) &#8211; Por Luciano Rodríguez Costa</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5f050d616c4f4571d7cb4013e9f1543 wp-block-paragraph"><strong><em>Qué sucede con los jóvenes que se encuentran alojados en una institución a cargo de docentes, acompañantes y una psicóloga, que hacen lo posible por entrar en contacto con ellos y aliviar el padecimiento que cargan.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-69a3e34dcd36e41ce21e06d924be9cdc wp-block-paragraph"><strong>Luciano Rodríguez Costa*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:69px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e4578af3c6d3f1ff9d5ff7cd43136228 wp-block-paragraph">(Si no vio no lea, o “<em>alerta spoiler</em>”)</p>



<div style="height:44px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f2d595b55a99faed28b31e28833bf692 wp-block-paragraph">Ansiedad, incomodidad, tener que estar expuesto cuando se desea estar oculto, frialdad celeste de una mirada estática ante el inquieto calor del otro. Algunos de los sentimientos que vemos en la primera escena de <em>Steve</em> (Miélanos, 2025). Y es que se trata de las miradas y de lo que se sustrae a ellas: lo que más se anhela dar a ver es lo que más se afana en ocultar aquel que ha sido lastimado. Se muestra mucho, se dice menos, se oculta lo esencial.</p>



<div style="height:24px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9808851cf6fd379d9bdac5f2855d12eb wp-block-paragraph"><strong><em>Las violencias de las juventudes</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a48dfd58a40580e58784269eab4a10a8 wp-block-paragraph"><em>Steve</em> retoma la novela <em>Sh</em>y (Porter, 2023), y trata sobre un grupo de jóvenes con diversas problemáticas, alojados en una institución a cargo de docentes, acompañantes y una psicóloga, que hacen lo posible por entrar en contacto con ellos y aliviar el padecimiento que cargan.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cfa49d26d54a968dc1ad5ca80add6b52 wp-block-paragraph">Pero ¿qué les sucede a los jóvenes que se encuentran alojados en esta novedosa institución? Las críticas cinematográficas cuando intentan describir el motivo de su residencia allí, hablan de jóvenes “violentos” con conductas “autodestructivas”, demostrando que no pudieron dejarse tocar por la película y que, en consecuencia, interpretan desde los códigos histórico-políticos de subjetivación propios de las violencias que nos habitan a todos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1ff4248a889664608586d58f8293677b wp-block-paragraph">Los jóvenes de <em>Steve</em> padecen las violencias transgeneracionales que sufrió el pueblo africano, los latinos emigrados, los pueblos originarios y los blancos desclasados, por el proyecto capitalista, blanco, colonial y patriarcal que cimentó las bases de los Estados nación modernos. Los dolores del genocidio, de los asesinatos, de la exclusión, de la explotación, no por olvidados y no historizados colectivamente son menos efectivos en su transmisión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7516a63f86427f37832626da56907a11 wp-block-paragraph">Como si trabajar con los efectos de estas violencias no fuera ya un trabajo desproporcionado para unos pocos cuerpos dispuestos a la tarea, además la película nos muestra, por un lado, &nbsp;las violencias de un morbo mediático más interesado en hurgar que en conocer al otro para volverlo semejante y conocerse entonces a sí mismo; y por otro lado, la violencia de las políticas del desamparo que con el rostro sonriente y bien educado del capitalismo anuncian que se pondrá fin al proyecto de la escuela. Cinco siglos igual.</p>



<div style="height:18px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-545881412319056be49a2fc63c78c908 wp-block-paragraph"><strong><em>Una institución experimental</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-926c67837d4db1e13667e05de617e6c2 wp-block-paragraph">Toda institución que realmente se proponga trabajar con el sufrimiento de jóvenes que han sufrido desamparo, es una institución experimental. Porque no hay recetas que nos digan cómo, porque las recetas de los “consumos problemáticos” y la de los “conflictos con la ley penal”, son las mentiras que nos decimos para acusarlos de drogadictos y delincuentes y no hablar de lo que realmente le pasa a los jóvenes; porque no se trata de “reeducar”, esto es, dar una nueva educación que civilice al bárbaro, como soñaba un salvaje como Sarmiento, que aún ensucia alguna plaza con su imagen y alguna calle con su infame nombre; y todo esto porque de lo que se trata en estas instituciones es de poder construir experiencia a través de contactos a veces efímeros como la luz de las luciérnagas en una noche sin luna, y otras de modo más sostenido cuando la confianza se ha podido construir ya como un puente, pero en todos los casos se trata de una mutua modificación que sufrirán el adulto y el joven en ese proceso, si es que hubo realmente un encuentro.</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4b8062404c331e65ffadbe437c942780 wp-block-paragraph"><strong><em>El acto, la escena y la palabra</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-47c724d0a6cf52ebd25949d47f1f90bb wp-block-paragraph">La acción marca el ritmo frenético de la obra. La cámara no cesa tampoco de moverse en su forma de registrar el movimiento de los actos, reproduciéndolos. La acción como un empuje de expresividad de los cuerpos, tanto como de expulsión catártica de aquello que ya no pueden alojar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fdc84d67f69470e7543e6621ddc82469 wp-block-paragraph">Las acciones devienen escenas, particularmente cuando alguien está allí para configurarlas como tales. Steve se preocupa por el cuidado de las escenas: no permite que los camarógrafos suban a las habitaciones, encuentra a Shy bailando solo en el campo y se acerca a contemplar lo que se arma como escena en virtud de esa presencia, arma escenas de diálogo a cada conflicto que se sucede en la continuidad de las discontinuidades del ritmo del alojamiento. No sólo las instalaciones edilicias alojan, sino que las escenas de encuentro, desencuentro, discusiones, sufrimiento, devienen aquello que aloja el acto sin palabras.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1858ecca5e45d7cd5e1785029e99d875 wp-block-paragraph">Y las escenas tienen, a su vez, la paradoja de que alojan las palabras mismas que arman las escenas: sin escenas, los diálogos no tendrían alojamiento posible; sin lenguaje sería difícil nombrar las escenas como tales. Pero acaso el camino que va de la pura acción, hacia la escena y finalmente hacia la palabra que nombra y así reformula actos y escenas, no sea sino el trabajo de volver a transitar el camino mismo de la constitución y desarrollo del psiquismo. Primero somos cuerpo y acción, luego descubrimos un mundo exterior y un puñado de adultos que con su gestualidad nos ayudan a armar escenas que dan sentido a la vivencia, para finalmente comenzar a simbolizar estas escenas compartidas mediante el lenguaje que les dará nombres, interrelaciones, sentidos y significados.</p>



<div style="height:17px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dcc3eb9471d42345c699aea71d3b23c1 wp-block-paragraph"><strong><em>Sacar belleza de este caos es virtud</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-536484da71a006cc5724f9dfb1b9ccf9 wp-block-paragraph">La escena de la reunión de equipo expresa de modo extraordinario el sentimiento de aquellos que hemos trabajado con jóvenes que han sufrido desamparo: la cámara parte de una reunión de equipo caótica, fragmentada, con un Steve que se esfuerza por disimular su dolor, con un grupo humano ávido de hablar sobre cada una de las cosas que les afectan a los jóvenes y que los afectaron a ellos; luego sale hacia un exterior donde se ve a casi el conjunto de los jóvenes jugando a la pelota en medio de una lluvia que embarra la cancha de alegría y caos; sobrevolándolos la perspectiva de la cámara se invierte y el cielo es el suelo y el suelo es el cielo (experiencia de la práctica tan frecuente), para terminar por ingresar nuevamente a la reunión de equipo, donde Steve trata de reponerse para continuar haciendo lo que se espera de su función.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-58b43bf1631b5d03484b9d4bcbaa20a5 wp-block-paragraph">Trabajar con jóvenes se parece a esa escena. La intensidad de las pasiones que atraviesan los cuerpos de los jóvenes y, en consecuencia, de los adultos que reaccionamos a ellos, nos sumergen en una dinámica que fragmenta el orden de los sentidos que organizan el cotidiano, aquel que nos permiten entender una pelea, que componen una melodía hecha no sólo de notas musicales sino del tan necesario e inaudible silencio a partir del cual aquellas se destacan al oído. Cada estallido que nos presenta <em>Steve</em> remite a fuentes sumamente singulares, silenciosas y muchas veces ignoradas por los propios jóvenes que no ven otra fuente de sufrimiento y conflicto que la pequeña acción molesta del compañero de alojamiento. Sobre la pantalla en blanco de la convivencia en la institución, se proyectan todas las películas ignoradas, si no desmentidas, del dolor que cargan.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3c074f13deea04e22ca0ec2c2bdf906c wp-block-paragraph">Sacar belleza del caos es virtud, nos dijo Ceratti, lo cual en <em>Steve</em> nos permite aproximar el arte y el trabajo de la salud: podemos ver una sucesión de actos incomprensibles o ver el vuelo de una cámara que traza un círculo donde principio y final conectan en una totalidad con la virtud del sentido.</p>



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<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://media.diariouno.com.ar/p/cab6a01dec2768d2d87a3a89834f1b4f/adjuntos/298/imagenes/009/655/0009655449/1200x0/smart/netflix-pelicula-steve.jpg" alt="" style="width:738px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Cillian Murphy interpreta a Steve.&nbsp;</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:17px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b34b50b4830309767561f865a96f3d19 wp-block-paragraph"><strong><em>Los Steves de este mundo</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9b7b6f22ec574557303e271ed0099ae7 wp-block-paragraph">Steve sufre como los jóvenes a quienes ayuda a apaciguar sus dolores. Sufre del mismo modo cuando le resulta intolerable hablar de lo que le sucede, ese pasado que no pasa y es siempre actual, pero sufre diferente de aquellos cuando busca limitar por todos los medios que esa explosión interior salga en forma de actos que se dejen ver por aquellos que entonces podrían socorrerlo. Steve elige implosionar para ayudar a los demás al tiempo de, en virtud de esa loable tarea, no dejarse ayudar. Convirtiendo a los jóvenes en personas más susceptibles de ayuda que el propio Steve.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-46831e6690bd479e733ec99e801030c9 wp-block-paragraph">La figura atormentada de aquel que dedica su vida al alojamiento y contención de los demás, es frecuente en el cine. El héroe martirizado por sus propios demonios, que es visto por los demás como un ángel dispuesto a arrancarse las alas para embarrarse los pies en la tierra junto a los que lo necesitan.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-720c16fdf130642921bbe479a77114f8 wp-block-paragraph">No todos los que trabajamos con jóvenes estamos sumidos en dolores sin representación, o necesitamos estarlo para disponernos a la tarea. Sin embargo, más allá del clisé cinematográfico, hay un elemento que quizás sí se preste a metaforizar: la <em>condolencia</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9f01c384cbc6ff14ec73cf5cb18b6929 wp-block-paragraph">En nuestra constitución subjetiva la condolencia está en el centro, porque supone que alguien no sólo nos amó sino que, fundamentalmente, en el centro de ese amor, fue capaz de preocuparse por nuestro dolor. La condolencia supone que el dolor del otro nos inquiete desde las tripas, nos con-mueva hacia la acción de evitarlo u ofrecer vías de apaciguamiento y resolución. Ese dolor de compartir el dolor del otro, sí es necesario para los steves de este mundo que nos disponemos a la tarea de entrar en contacto con el sufrimiento del semejante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cdca0bc96fbec1c609c87f04d451aae7 wp-block-paragraph">Desde luego, a nivel fílmico, y como el estigma que recae sobre estos jóvenes es tan efectivo en su tarea de fetichizar la mirada indignada del ciudadano promedio, el dolor de Steve permite abrir una vía de acceso hacia aquellos. Steve es varón, blanco, heterosexual, padre de familia, pero sensible al dolor de aquellos que muchos sólo pueden ver como “otros” y que él ve como semejantes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-69035f40cb10e3498540fba93d32efec wp-block-paragraph">¿En qué consiste su dolor? Entre líneas, de modo tangencial, como se alude a dolores y culpas demasiado insondables, se dice que en un accidente de tránsito habría matado a un niño. Steve ha perdido a un niño. Ha fracasado como adulto. Y ese dolor puede entenderlo en aquellos jóvenes cuyos adultos no encontraron más respuestas para alojarlos o acaso nunca tuvieron esa inquietud. Los jóvenes de Steve también han sido asesinados como niños a manos de adultos accidentados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d302fb5369c2a06f2c2eb375625a4979 wp-block-paragraph">Shy, sin embargo, recorta los límites de la metáfora cuando en una escena confronta a Steve y le pregunta por qué un viejo como él está tan preocupado por ayudarlo. Le pregunta cuál es su motivo. Y lo deja sin palabras. Porque una cosa es ser condolientes con el otro porque adquirimos esa capacidad a partir de que alguien lo fue con nosotros en nuestros primeros tiempos de vida, y otra cosa es preocuparse por el otro porque se espera de esa tarea poder reparar una historia que no tiene que ver con los jóvenes sino con la culpa del propio adulto. En este último caso, el adulto cae de su lugar, porque invierte el orden de la intergeneracionalidad del cuidado, esperando del joven la resolución de su padecimiento y no a la inversa.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bbdbfafa5c62b6f9e6ddd37c1f98e892 wp-block-paragraph"><strong><em>Hasta que no quede un vidrio sano</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-539eb668b6b5a36fb464796a55e437f8 wp-block-paragraph">De entre todos los jóvenes, Shy es aquel que más interpela a Steve. Shy es un hijo que se perdió. Esta pérdida se terminó de confirmar en una charla telefónica donde la madre le dice que ya no tiene más esperanzas en él y que decide renunciar a todo vínculo filial. Lo deja como a una pareja cuya expectativa de amor fracasó. Shy guarda esa devastación en su interior.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ddd819bef90bbb5b16954e92c9c9271a wp-block-paragraph">Cuando Steve quiere hablar con él, le inquiere agresivamente por sus motivos para querer ayudarlo. Como quien pone a prueba por qué, si sus propios adultos no quisieron alojarlo, este extraño, extranjero familiar, viene a querer proponerle justamente eso. Los jóvenes que sufrieron desamparo con frecuencia nos escupen, irritados, “vos no sos mi papá”, “vos no sos mi mamá”, “nadie nunca me dijo qué hacer, siempre hice lo que quise”. Y ahí aparecen estos adultos alienígenas preguntándoles cómo están, ofreciéndoles un lugar que enerva porque no proviene de la instancia de la que se lo hubiera deseado ni el tiempo en que se lo esperaba.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-68ec1518ce0ad945ec527a4732f77821 wp-block-paragraph">Steve no puede responder la pregunta de Shy, porque toca su propio silente dolor y la parte absurda de su búsqueda: salvar a aquel niño salvando a los niños lastimados que residen en el interior de estos jóvenes. Queda sin palabras. Eso que no pudo alojar, deja a Shy desolado ante el dolor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ce2945b46f3c06e6309d424a474ce2ae wp-block-paragraph">Shy lo piensa detenidamente. Primero deja su mochila llena de piedras. Luego, una noche, cuando todos duermen, sale con su mochila, aquella que cargó durante toda su vida y que ahora se dispone a dejar que su peso ya no encuentre más resistencias y definitivamente lo hunda. Pasa enfrente del ventanal donde se encuentra Steve, dormido, tras haberse alcoholizado y haber consumido calmantes para el dolor, en un intento vano de anestesiar el alma. Desde ese ventanal nadie le devuelve una mirada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e229ef601a846f47dd2ae7cb890a64e9 wp-block-paragraph">Como suele suceder, el mundo adulto llega tarde. Se da una búsqueda frenética de Shy. Pero ya está con el agua al cuello. Y es en este punto que debe tomarse una decisión con relación a las piedras que se cargan. Una piedra puede ser muchas cosas, aunque a veces solo reparemos en su peso y su impiadosa dureza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f7076ccb8e50d27f2a84fba4d7eedc4a wp-block-paragraph">La piedra hace estallar el vidrio de aquel ventanal que se negó a verlo. Una tras otra, como cada dolor, salen de la mochila y hacen explotar hacia afuera cada indiferencia, cada desilusión, cada silencio, cada desamor. La vuelve rabia dispuesta a despertar al otro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b336142e3760e95bafb8d9f1e189efb4 wp-block-paragraph">Sus compañeros devienen amigos cuando un abrazo aplastante como montaña, le hace saber que su existencia no es indiferente ni prescindible. Ahora está hundido, pero no en la desolada penumbra silente del lago, sino bajo el griterío de aligerante alegría de sus compañeros.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4e67bb607eae80d4e4121268a42fbfb6 wp-block-paragraph">Steve finalmente aparece, cubierto de barro, agotado pero aliviado y serenamente feliz de reencontrarlo. Y en ese acto demuestra dos cosas: por un lado, que, si fue falible como adulto, nunca desistió del vínculo, metiéndose en el barro hasta las narices como aquel lo hizo sobre el agua del lago, y que, por otro lado, recibió el mensaje.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8a81c8638f4167f1a3671b0eeb71c2e2 wp-block-paragraph">Hasta que no quede ni un vidrio de indiferencia, todas las piedras todas.</p>



<div style="height:55px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9cdc3f153c84dec48712ed8fe15f7697 wp-block-paragraph">Domingo, 16 de noviembre de 2025.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-20de86901e3e1ef3b95427d8a35b4b67 wp-block-paragraph">*Psicólogo (UNR). Magíster en Salud Mental Comunitaria (UNR). Psicoanalista. Escritor e investigador. Autor de <em>La violencia en los márgenes del psicoanálisis </em>(Lugar, 2021), <em>Los procesos de subjetivación en psicoanálisis</em> (Topía, 2023) y <em>Juventudes no adolescentes</em> (Topía, 2025).</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" width="271" height="68" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt="" class="wp-image-16425" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png 271w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-260x65.png 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-50x13.png 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-150x38.png 150w" sizes="(max-width:767px) 271px, 271px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Sumate a la campaña «Colaborá con La Tecl@ Eñe».</strong></h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d79a4e0f8c1f0af200c01d08f4b65948 wp-block-paragraph">La Tecl@ Eñe viene sosteniendo desde su creación en 2001, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;<strong>Para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con La Tecl@ Eñe</strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;al mes ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>&nbsp;al mes. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



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