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	<title>Armenia archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>Armenia archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Nagorno-Karabaj, su impacto en Argentina y el accionar de Rusia como garante de la Paz &#8211; Por Marcelo Brignoni</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 14 Nov 2020 22:36:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcelo Brignoni]]></category>
		<category><![CDATA[Política Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Armenia]]></category>
		<category><![CDATA[Azerbayán]]></category>
		<category><![CDATA[Federación Rusa]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Nagorno-Karabaj]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Marcelo Brignoni aborda en este artículo el largo conflicto de Nagorno-Karabaj entre Armenia y Azerbaiyán que a través de la responsable intervención de la Federación Rusa, logró un alto el fuego total el 9 de noviembre último, después de cuarenta y cuatro días de guerra. Brignoni sostiene que este conflicto parece a priori altamente ajeno a nuestro país. Sin embargo, esto no es tan así, y en esta nota explica el por qué.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/nagorno-karabaj-su-impacto-en-argentina-y-el-accionar-de-rusia-como-garante-de-la-paz-por-marcelo-brignoni/">Nagorno-Karabaj, su impacto en Argentina y el accionar de Rusia como garante de la Paz &#8211; Por Marcelo Brignoni</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Marcelo Brignoni aborda en este artículo el largo conflicto de Nagorno-Karabaj entre Armenia y Azerbaiyán que a través de la responsable intervención de la Federación Rusa, logró un alto el fuego total el 9 de noviembre último, después de cuarenta y cuatro días de guerra. Brignoni sostiene que este conflicto parece a priori altamente ajeno a nuestro país. Sin embargo, esto no es tan así, y en esta nota explica el por qué.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Marcelo Brignoni*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nagorno-Karabaj, su lejanía y su ubicación en el Cáucaso Sur, en una región de histórica influencia rusa y turca, nos parece a priori un conflicto altamente ajeno a nuestro país. Sin embargo, esto no es tan así.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El Cáucaso Sur es una región que comprende las actuales repúblicas de Armenia, Georgia y Azerbaiyán, las regiones de Abjasia y Osetia del Sur, además de la República Autónoma de Najicheván y Nagorno-Karabaj. Partes menores de Turquía e Irán también están geográficamente localizadas dentro de esta región.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La actual República de Artsaj llamada hasta 2017 República del Alto Karabaj,​ es una república independiente de facto reconocida por la Republica de Armenia, pero localizada en territorios que son reconocidos internacionalmente como parte de Azerbaiyán, y se ubican cercanos a la frontera con Armenia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las fronteras entre Armenia y Azerbaiyán tienen un siglo de conflictos, desde cuando esos países se independizaron del Imperio Ruso en el año 1918. Más tarde ambos estados, Armenia y Azerbaiyán, serían incorporados a la Unión Soviética. La controversia continuó por décadas aun cuando la zona del Alto Karabaj fue incorporada en 1923 dentro de la República Socialista Soviética de Azerbaiyán.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://i.pinimg.com/originals/ea/a8/17/eaa81713eb95ea3d352b4ad155651613.jpg" alt="1º EMISIÓN DE SELLOS POSTALES “ARGENTINA-ARMENIA”. « GUÍA ARMENIA MENC | Postal stamps, Post stamp, Postage stamps" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>El largo conflicto y su relación con Argentina.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Uno de los países que protagoniza el conflicto de Nagorno-Karabaj, la República de Armenia, tiene una numerosa y poderosa inmigración en Argentina, de larga influencia social, política y económica en nuestro país.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La inmigración armenia en Argentina cuenta con cerca de cien mil habitantes de esa procedencia, siendo en tamaño, la tercera comunidad armenia en el exterior de ese país. Las primeras familias armenias llegaron a nuestro país entre 1909 y 1914. Como consecuencia del Genocidio Armenio, reconocido como tal por la legislación argentina, prosiguió entre 1923 y 1930. Años más tarde, al finalizar la segunda guerra mundial, llegarían a nuestro país familias armenias procedentes de Francia, Grecia, Bulgaria, Rumania e incluso de Turquía. Esa oleada inmigratoria se extendería hasta iniciada la década del 60. La desaparición de la Unión Soviética motivaría la llegada del último contingente inmigratorio numeroso de origen armenio, a nuestra patria.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esta situación, la composición poblacional de nuestro país, debe ser considerada en las acciones de política exterior de nuestro gobierno sin por ello transformarse en un determinante de una posición de Argentina que sea ajena a nuestra tradición de no injerencia y de respeto a la soberanía de los países y la búsqueda de la paz.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Los últimos 32 años.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En 1988, con el mundo soviético a punto de desmembrarse, grandes manifestaciones en Armenia y en Nagorno-Karabaj pedían la unificación de ambos territorios. Nagorno-Karabaj, entonces territorio azerbaiyano, invocó la ley soviética pidiendo un cambio administrativo rechazado por Azerbaiyán. El conflicto escaló y 400 mil armenios dejaron Azerbaiyán, y 170 mil azeríes dejaron Armenia en medio de tensiones nacionalistas en ambos países. En 1991, con la Unión Soviética desmembrada y en total descomposición y con Azerbaiyán proclamando su independencia, el conflicto comenzó a militarizarse. Nagorno-Karabaj informó que no deseaba seguir formando parte de Azerbaiyán, y proclamó su propia independencia, reconocida por Armenia y rechazada por Azerbaiyán.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A fines de 1993 Nagorno-Karabaj expulsó a las tropas residuales azeríes y a miles de civiles ocupando militarmente más de 5 mil kilómetros cuadrados de territorio de Azerbaiyán. La avanzada militar de Armenia y Nagorno-Karabaj destruiría ciudades enteras. Fizouli tal vez sea la más emblemática. La ciudad, que tenía 17.000 habitantes en el último censo soviético de 1989, fue tomada por las fuerzas armenias en Nagorno-Karabaj. Sus últimos habitantes, en su mayoría azerbaiyanos, serían expulsados. Desde entonces es un montón de ruinas en el medio de un páramo de cráteres de bombas y edificios destruidos, acechados por la vegetación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un año antes, en 1992, cuando el conflicto no tenía esta dimensión, se había creado el grupo de Minsk de la OSCE (Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa) con las copresidencias, más simbólicas que reales, de los Estados Unidos y Rusia. Su primer fracaso sería no poder evitar la militarización extrema del conflicto y la ocupación de Nagorno-Karabaj con participación militar armenia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Después de años de conflicto no formal de baja intensidad y ya entrado el 2004, el grupo de Minsk de la OSCE buscó una nueva solución. Luego del fracaso de varios planes de paz y al cabo de 5 años más de negociaciones, anunciaría en 2009 los Objetivos de Madrid que incluían:</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><span style="color: #000000;">La devolución de los territorios ocupados a Azerbaiyán</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Un estatus interino para Nagorno-Karabaj que garantice su seguridad y autogobierno.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Un corredor que conecte a Armenia con Nagorno-Karabaj</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Un plebiscito que determine el estatus final de Nagorno-Karabaj.</span></li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ya por entonces, las víctimas fatales del conflicto superaban holgadamente las 15 mil.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Desde aquel 2009 solo se pueden relatar fracasos diplomáticos. Todas las reuniones de estos últimos años no tuvieron resultados concretos. Armenia sostiene el principio de autodeterminación de los armenios de Nagorno-Karabaj, mientras que Azerbaiyán sostiene el principio de estricto respeto de la integridad de su territorio como explicación de su petición de ocupar Nagorno-Karabaj. Posiciones similares a las que se dan en el debate de Malvinas entre Argentina y el Reino Unido.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" src="https://cdnmundo3.img.sputniknews.com/img/107051/20/1070512027_0:129:2953:1726_1000x541_80_0_0_bf41c3a0d48d39a795f17219753a46a6.jpg" alt="Armenia alerta de una posible guerra con Azerbaiyán - Sputnik Mundo" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>27 de septiembre, inicio de los últimos combates.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Desde el comienzo de la ofensiva azerí, aquel 27 de septiembre, mucho pasó. Las tropas de Bakú recuperaron el control territorial de los siete distritos vecinos de Nagorno-Karabaj que Armenia había ocupado desde la década de 1990.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Aún no se ha dado a conocer el número de víctimas fatales de estos enfrentamientos, que en ningún caso se presume es una cifra inferior a las 5 mil bajas entre militares y civiles de ambos “bandos”. Tristísimo costo irrecuperable ante la incapacidad de la burocracia diplomática multilateral, de encontrar una solución.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Solo la responsable intervención de la Federación de Rusia logró un alto el fuego total el 9 de noviembre, después de cuarenta y cuatro días de guerra, en Nagorno-Karabaj. Firmado por Armenia y por Azerbaiyán, bajo los auspicios de Moscú, consagra un estatus que será vigilado por una fuerza de paz de unos 2.500 soldados rusos desplegados en el mismo Nagorno-Karabaj. Fuerza de Paz que tendrá además que garantizar, la seguridad de los corredores hacia los dos países.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El gobierno de Nikol Pachinian deberá lidiar con la desazón de su población por lo que algunos señalan como malas condiciones del acuerdo para los intereses armenios ante el alto el fuego. La falta de mirada estratégica sobre el conflicto transformó su desenlace en un verdadero mal momento para el gobierno encabezado por el destacado periodista y editor, que ha comprobado en carne propia, que protagonizar las noticias es bastante más difícil que editorializarlas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ilham Aliev, el presidente de Azerbaiyán, líder del Partido Nuevo Azerbaiyán, afiliado a la Internacional Demócrata de Centro Cristiana, puede presentar su plan hasta el momento como satisfactorio con relación a los intereses históricos de Azerbaiyán en Nagorno-Karabaj, aunque el control territorial de la región, que permitirá el regreso de la población azerí a esos territorios, quedará en manos de la fuerza de paz rusa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La vocación pro-occidental de Azerbaiyán tal vez se evaluó en Armenia como una carta a su favor ante la mirada rusa sobre el conflicto. Esto claramente no sucedió y la prioridad rusa del equilibrio y la paz en la región, primó por sobre la especulación unilateral del gobierno armenio.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdn.hispantv.com/hispanmedia/files/images/thumbnail/20200927/18001301_xl.jpg" alt="Rusia pide evitar “mayor escalada” del conflicto de Nagorno Karabaj | HISPANTV" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Conclusiones preliminares.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Rusia una vez más, da muestra de poder influir positivamente equilibrando conflictos regionales y apostando por la estabilidad política de los Estados y la Paz. Una política de intervención regional mucho más positiva que la acción permanente de Estados Unidos, generando inestabilidades regionales en distintos lugares del mundo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La diplomacia europea anota un nuevo fracaso en su historial. El grupo de Minsk, creado por la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa), 28 años después de su formalización no puede aportar ninguna solución. Esos largos años de negociaciones, llevadas a cabo bajo su patrocinio, no han arrojado nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por otra parte, en lo que refiere a la política exterior argentina, la actualidad del conflicto y su evolución no debiera desandar el camino de nuestra tradición diplomática en temas como este. La no injerencia y el respeto a la soberanía de los países, tanto como la búsqueda de soluciones pacíficas, debiera mantenerse como el norte de nuestra política exterior. Argentina es una nación de pluralidad étnica, religiosa, de nativos e inmigrantes. El pueblo argentino se nutre de todo esto, pero el Estado que nos representa constituye la unidad de esas parcialidades, no siendo ninguna de ellas en particular, la que lo debiera representar. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ojalá siga la Paz en Nagorno-Karabaj; resulta muy necesaria.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 14 de noviembre de 2020.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Analista político. Columnista del programa radial <em>Vayan a laburar</em>, emitido por AM750.</span></p>
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		<title>¿Otra vez los armenios se quedan solos? &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 Jan 2021 15:00:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[E. Raúl Zaffaroni]]></category>
		<category><![CDATA[Política Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Armenia]]></category>
		<category><![CDATA[Azerbaiyán]]></category>
		<category><![CDATA[Conflicto Cáucaso]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Raúl Zaffaroni]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Raúl Zaffaroni analiza en este artículo el conflicto en el Cáucaso entre Armenia y Azerbaiyán, y afirma que en la medida en que no se reconozca la independencia del pueblo de la república de Artsaj permanecerá la amenaza de un nuevo genocidio contra Armenia por vía del desplazamiento forzado, del que este conflicto desatado el año pasado por Azerbaiyán y Turquía es un adelanto.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em> Raúl Zaffaroni analiza en este artículo el conflicto en el Cáucaso entre Armenia y </em></strong><strong><em>Azerbaiyán, y afirma que </em></strong><strong><em>en la medida en que no se reconozca la independencia del pueblo de la república de Artsaj permanecerá la amenaza de un nuevo genocidio contra Armenia por vía del desplazamiento forzado, del que este conflicto desatado el año pasado por Azerbaiyán y Turquía es un adelanto.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por E. Raúl Zaffaroni*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El pueblo armenio ha sido uno de los más victimizados de la historia y en especial del siglo pasado. El genocidio contra los armenios perpetrado primero por el Imperio Otomano y luego por Turquía respondió a una política de limpieza racial con un pretexto religioso, puesto que los armenios son cristianos y la homogenización imperial otomana primero y la del nacionalismo panturco luego, eliminaron a más de un millón y medio de personas, la mayoría asesinadas mientras las empujaban a su desplazamiento forzado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Fue uno de los crímenes más horrendos de la historia, que se cometió ante la indiferencia de todas las potencias, cada una preocupada por sus propios intereses en el reparto de poder posterior a la Primera Guerra Mundial. Todos dejaron solos a los armenios mientras los asesinaban.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Existe una controversia acerca de si, días antes de la invasión a Polonia, Hitler dijo a sus subalternos: “¿Pues quién habla todavía hoy de la aniquilación de los armenios?” (“<em>Wer redet denn heute noch von der Vernichtung der Armenier</em>?”). Sea cual fuere la verdad, bien podría haberla dicho, porque le hubiese cuadrado a la perfección.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Después del genocidio, Armenia pasó a ser una de las repúblicas soviéticas, con su territorio y población reducidos en relación con lo que había sido su extensión ancestral. Uno de sus vecinos era otra ex república soviética, esta con población turca: Azerbaiyán. Ahora ambas son repúblicas independientes. Sus capitales son Ereván y Bakú.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el último año, de vez en cuando, nuestros periódicos dieron cuenta de que pasaba algo en el Cáucaso, con una serie de nombres complicados y algunas imágenes de guerra y en ocasiones con un mapa poco entendible. Lo cierto es que hubo miles de muertos y heridos, destrucción, ataques a población civil y nuevos desplazamientos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Prescindamos del mapa, porque la dificultad de comprensión es que parece una colcha de retazos, resultado de arbitrariedades de todos los tiempos. Por eso, para entendernos, es preferible esquematizarlo del siguiente modo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Armenia tiene unos tres millones de habitantes; Azerbaiyán, diez millones y, además, petróleo y gas, una economía tres veces superior y por ende más dinero. Cabe aclarar que en el actual conflicto no entra Najicheván, provincia milenaria armenia, hoy en poder de Azerbaiyán desde que fue arbitrariamente cedida por Stalin en 1921, pero que se trata de un enclave extraterritorial entre Armenia, Irán y Turquía, separado de su territorio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El conflicto del año pasado se motiva en Nagorno Karabaj, un territorio con 150.000 habitantes armenios, que Stalin también dispuso que pertenecía a Azerbaiyán. Sin embargo, en dos plebiscitos su población se declaró primero armenia y luego independiente, constituyendo la República de Artsaj, con capital en Stepanakert, independencia que no está oficialmente reconocida en el plano internacional.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En una guerra entre 1991 y 1994, los armenios consiguieron controlar siete distritos de ese territorio, lo que le permitió establecer el llamado corredor de Lachín para comunicar a los armenios de Artsaj con la Republica de Armenia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Este esquema, en el que Armenia reconoce la república de Artsaj y Azerbaiyán la considera un territorio ocupado, sin que en las tres décadas se haya resuelto la disputa, permite deducir que esa situación fue una permanente fuente de conflictos, alimentada por una “armenofobia” por parte de los azeríes (o azerbaiyanos), que son un pueblo turco, diferente desde siempre a los armenios cristianos, aunque lo religioso, como en toda guerra, es sólo un buen pretexto para incentivar el odio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el 2020 los azeríes se lanzaron sobre los siete distritos controlados por los armenios y penetraron profundamente dentro de Artsaj, llegando a ocupar su territorio hasta once kilómetros de su capital. Finalmente, Rusia medió para detener el fuego, en forma que el conflicto nuevamente queda postergado, aunque con notoria pérdida para Armenia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los azeríes consiguieron ese avance merced al apoyo turco, puesto que el presidente Recep Tayyip Erdogan se ha lanzado a una suerte de política destinada a recuperar el esplendor imperial otomano. Turquía no logró entrar en la Unión Europea, pero invierte mucho en armamento, cuenta con armas israelíes e interviene en Siria, Libia y Chipre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pese a que en marzo del 2020 el Secretario General de las Naciones Unidas había hecho un llamado al alto del fuego en todos los conflictos bélicos del mundo para apoyar la lucha contra la pandemia, en julio Erdogan amenazó a los armenios afirmando que Turquía culminaría “la misión que sus abuelos empezaron en el Cáucaso”, que no fue otra que el genocidio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un mes después, el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, declaró que las negociaciones sobre Nagorno Karabaj “son prácticamente inexistentes” y agregó que “por todos los medios regresaremos a nuestras tierras”, para lanzar de inmediato una agresión militar en gran escala contra la República de Artsaj, violando el alto el fuego tripartito que había puesto fin a la guerra en 1994.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Turquía apoyó militar, política y diplomáticamente esa agresión: periodistas del <em>New York Times</em> identificaron aviones de combate F-16 turcos en imágenes satelitales; un avión militar turco derribó un avión armenio en el territorio de la República de Armenia; la BBC informó que desde días antes el gobierno azerí reclutaba reservistas y confiscaba camiones, sin contar con que durante meses realizó ejercicios militares conjuntos con Turquía, que tiene el segundo mayor ejército de la OTAN. Por supuesto que no ingresa a territorio azerí ningún periodista extranjero y sólo informan los medios locales y turcos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Turquía reclutó terroristas mercenarios en Siria y Libia, que cometieron atrocidades contra la población de Artsaj. La presencia de estos yihadistas fue denunciada en declaraciones del presidente de Francia, del presidente ruso y del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, entre otras fuentes.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://latinta.com.ar/wp-content/uploads/2020/07/Azerbaiyan-Armenia-conflicto-armado-la-tinta.jpg" alt="Azerbaiyán ataca a Armenia bajo la sombra de Turquía | La tinta" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los azeríes atacaron más de 190 asentamientos de población civil y el propio territorio armenio, incluso a cientos de kilómetros de la línea de contacto, utilizando drones militares de fabricación israelí. El mantenimiento de un puente aéreo Tel Aviv-Bakú generó una seria protesta diplomática de Armenia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Dos acuerdos de cese del fuego humanitarios fueron violados por Azerbaiyán en octubre del 2020. Amnistía Internacional y Human Rights Watch confirmaron que las zonas residenciales de Artsaj fueron atacadas con bombas de racimo, zonas pobladas y bosques lo fueron con fósforo blanco, armas que están expresamente prohibidas por el derecho internacional humanitario.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La Catedral del Santo Salvador de Shushí, segunda ciudad y antigua capital de Artsaj, fue atacada dos veces por Azerbaiyán. Monasterios y conventos como el de Dadivank, construido en el siglo IX, y el de Kantsasar, del siglo XIII, corren riesgo de destrucción. Este patrimonio cultural testimonia la presencia milenaria y mayoritaria de los armenios en Karabaj, por lo que no sorprende que se intente su destrucción.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Armenia y la república de Artsaj no tenían razón alguna para iniciar hostilidades y habían apoyado desde siempre los llamamientos para negociar de los países mediadores, de los copresidentes del Grupo de Minsk, de Francia, de la Federación de Rusia, de los Estados Unidos y de la comunidad internacional en general.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El 10 de noviembre del 2020 y por iniciativa de Rusia se firmó una declaración de cese de fuego entre Armenia, Rusia y Azerbaiyán, que detuvo la guerra, pero con gran parte del territorio de la República de Artsaj hoy ocupado por el ejército de Azerbaiyán con el apoyo de Turquía. Rusia se comprometió a enviar tropas de paz en el territorio de Artsaj y se establecieron condiciones para monitorear el cese del fuego.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En rigor, si bien cesó el fuego, esto ha significado un triunfo para Erdogan desde el punto de vista geopolítico, porque logró meterse en algo así como el “Hinterland” de Rusia, pese a que Armenia forma parte de la OTSC (Organización del Tratado de Seguridad Colectiva), sin perjuicio de lo cual éste demoró en actuar.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.eltiempo.com/files/image_950_534/uploads/2020/09/27/5f7163442cb25.jpeg" alt="Por qué escalada de violencia en Azerbaiyán y Armenia preocupa al mundo - Europa - Internacional - ELTIEMPO.COM" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En la medida en que no se reconozca la independencia del pueblo de la república de Artsaj conforme al principio de autodeterminación de los pueblos, permanecerá la amenaza de un nuevo genocidio por vía del desplazamiento forzado, del que este conflicto desatado el año pasado por Azerbaiyán y Turquía es un adelanto. Los antecedentes, sumados al “panturquismo” favorecido por la política del presidente Erdogan e intensificado por el gobierno de Azerbaiyán con su instigación a la “armenofobia”, no presagian nada bueno, no sólo para la pequeña República de Artsaj, sino para la misma República de Armenia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La propaganda oficial turca habla de un “lobby” armenio en los países occidentales. Lo que hay de cierto en cuanto a este famoso “lobby” es que en el mundo existen fuertes voces en favor de Armenia, pero eso no se debe a ningún gran poder económico, sino a la propia acción turca, pues como resultado de la secular persecución y del genocidio, Armenia tiene tres millones de armenios en su territorio y ocho millones de armenios y descendientes fuera, lo que se conoce como la “diáspora armenia”, resultado de la acción genocida otomana primero y turca después.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esa y no otra es la razón del apoyo que recibe esta causa en el mundo, ante el peligro de un nuevo episodio genocida. No estaría en modo alguno de más que nuestro Congreso Nacional emitiese una declaración de apoyo y un llamamiento a una paz digna y respetuosa en esta región.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si bien nuestro país tiene problemas propios y nuestros vecinos también los tienen, una guerra de agresión desatada en medio de la pandemia y con antecedentes siniestros de genocidio merece la atención de la representación de nuestro pueblo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De alguna manera, desde la convocatoria de nuestro Preámbulo constitucional, aquí han venido a encontrar amparo perseguidos de todo el planeta, sea por desplazamiento económico, por guerras, por persecución política, por genocidios y, en definitiva, nuestro hermoso mosaico pluricultural resulta del sometimiento colonial de nuestros originarios, del genocidio practicado contra ellos y de la sucesiva incorporación de desplazados del resto del mundo, que han venido a enriquecerlo. Por ende, ninguno de estos horrores es ajeno a nosotros.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 15 de enero de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Profesor Emérito de la UBA</span></p>
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		<title>AXOLOTL &#8211; POR DIEGO TATIÁN</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Sep 2024 15:56:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diego Tatián]]></category>
		<category><![CDATA[Armenia]]></category>
		<category><![CDATA[Bradbury]]></category>
		<category><![CDATA[William Saroyan]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Diego Tatián nos ofrece un texto literario-autobiográfico que es también un texto político político. </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/axolotl-por-diego-tatian/">AXOLOTL &#8211; POR DIEGO TATIÁN</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-016dfcdfcaf89e9c81120605c8b2692e wp-block-paragraph"><em><strong>Diego Tatián nos ofrece un texto literario-autobiográfico que es también un texto político político</strong></em>. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a3fadab3a01e2871e4d77d33437f797d wp-block-paragraph"><strong>Por Diego Tatián*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-38f5add0bae655db870d00f945d8706c wp-block-paragraph">La edición de <em>El vino del estío</em> de tapas moradas que acompañó mi vida como un objeto de lectura procastinada es la segunda edición en Minotauro, de 1967. La recuerdo desde que era niño en la biblioteca de mis padres, que sobrevivió sin daño las frecuentes mudanzas por casas alquiladas. Es raro que en esa época se hayan interesado en Bradbury; la literatura norteamericana era entonces poco frecuentada por comunistas, aunque en ese año ellos ya no lo eran. O si lo eran, ya no militaban. Presumo que fue adquirido por mi madre, quien un día -de datación incierta, tal vez ya en mi adolescencia- me lo indicó y dijo, con una vibración especial: “leélo, es hermoso”. Sin embargo, en ese momento no lo hice. Y después tampoco, hasta ahora. Me gusta imaginar que mi madre leyó este libro hace muchos años, que lo tuvo entre sus manos cuando aún era joven y que lo recordaba si sucedía que vacilaban sus ganas de vivir. Trato de leerlo ahora como quien sigue una huella abierta por otro o camina por donde otro ya lo hizo para ver qué vio y sentir qué sintió.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0e355c042699bfbabb6e8f5a9eaabdf1 wp-block-paragraph">Bradbury publicó esta novela (en realidad un conjunto de relatos que forman una novela de fragmentos) en 1957, pero las historias transcurren durante el verano de 1928 en un pueblo ficticio del estado de Illinois. En cada página, una poética del verano busca preservar la alegría de vivir entre los cuencos de las manos -como quien atapa una luciérnaga y la mantiene allí un instante para enseguida dejarla ir-. También una poética de la infancia como relicario de momentos felices, o de desdichas encantadas cuyo recuerdo nos hará felices después. Douglas Spaulding, el niño de doce años que protagoniza ese verano, es el propio Bradbury. En el comienzo del libro, durante una caminata por el bosque con su padre y su hermano Tom, mientras recogen frutos, Douglas descubre que está vivo. Un descubrimiento que puede no suceder jamás -quizá, como ocurre con tantas cosas, mientras más pasa el tiempo más difícil es que suceda, aunque nadie, sea la que sea su edad, está exento de su posibilidad-. En ciertas páginas, una vitalidad whitmaniana hace aparecer los seres y las cosas bajo una especie de eternidad, pero una eternidad que no excluye el tiempo ni su transcurso sino que forma una única experiencia con él.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2e2cee520e9fb0d4d235b86bcecf60b3 wp-block-paragraph">Durante los juegos, los trabajos y los días de Green Town (nombre del pueblo inventado en el que suceden las historias) ningún ser quiere ser sino quien es. Cada cosa ocupa su lugar. Nadie es una amenaza para nadie. Todos se aceptan entre sí como si cada uno fuera un hecho afortunado para el otro. Pero se deja sentir un desamparo pascaliano en ciernes, un rumor aún lejano de espacios infinitos y de oscuridades desconocidas, apenas vislumbradas a través de las hendijas de realidad por la que los niños se convierten en adultos. Cuando más tarde la adversidad arrecia -sobre las personas, también sobre los pueblos-, la memoria involuntaria de algo que se porta sin saberlo permite guarecerse, aunque se lo haga con dificultad, como si solo se tratase de una tempestad de la que ponerse a cubierto hasta que el tiempo escampe.</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-af0434a10318815dbf30d47a1ecd574b wp-block-paragraph">El padre de William Saroyan tenía un viñedo. Los armenios profesan una gratitud casi religiosa por lo que crece de la tierra y da frutos. Quizá también él hacía el vino del estío, aunque aquí no estemos ya en Illinois sino en California. Luego de varios trabajos ocasionales, William desconfiguró su destino y se hizo escritor (no tengo noticias de que él y Bradbury hayan sido amigos, ni siquiera de que se hayan leído, aunque eran dos de los escritores más populares de los Estados Unidos). En 1940 escribió <em>Me llamo Aram</em>, que consta de catorce relatos sobre la vida de Aram Garoglhanian, un muchacho norteamericano de procedencia armenia cuya alegría de vivir -aunque no aquí la felicidad, que no siempre coincide con ella- se abre paso entre las historias familiares de los mayores que debieron abandonar su tierra para escapar de la muerte.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-300285ea2a21ca762abae71fec7d425c wp-block-paragraph">En esos relatos de prosa poética nada es obvio y nada se explicita del todo; basta narrar pequeñas situaciones para que el dolor se ilumine con una luz que cualquier descendiente de armenios de cualquier lugar de la diáspora siente íntima. Como las de <em>El vino del estío</em>, las historias que relatan estos cuentos carecen de intriga, buscan llegar a la intimidad de la vida que se escurre con la herencia del desarraigo como marca de los seres y una cierta dislocación las cosas, que parecen lidiar con un lugar que no es el suyo. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-564ae96efe922159142f54d3aff0489e wp-block-paragraph">El último de esos relatos, “Un consejo para los descreídos”, narra una inolvidable lección vital sobre la creencia, que quizá es la mayor ofrenda de los armenios a la humanidad. Una confianza casi infantil, que impulsa a comenzar de nuevo, a “recreer”, a recrear. Tal vez gracias a una elemental predilección por las cosas y una sospecha de las abstracciones, el pueblo armenio ha sido siempre capaz de reponerse al daño. Es un antiguo pueblo niño. Un pueblo axolotl, si nos fuera permitida la travesura de ponerlo en cercanía con algo lejano que nombra la lengua náhuatl. Invocado en un memorable cuento de Julio Cortázar, originario de los lagos de Xochimilco en México, el axolotl es el único animal vertebrado dotado de capacidad para regenerar extremidades amputadas -así como órganos y tejidos-, restituyendo todos sus huesos, músculos y nervios en los lugares correspondientes. Incluso puede recomponer su médula espinal, cuando es dañada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c42b067d97bf05cd10a06408a527a328 wp-block-paragraph">Ser otro sin dejar de ser el mismo es lo que permite una potencia arcaica que atesora el pueblo armenio; una potencia de lo arcaico que se abre paso a través de los destrozos de la historia. No lo hace sin una memoria, que sin embargo no sucumbe a la tenaz espectralidad de la destrucción que persigue a las víctimas para que nunca puedan ser otra cosa que eso; ni a la rumia del odio, que inexorablemente recae sobre sí.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e4d17229f3fc790b284976fb1eff46fe wp-block-paragraph">Hace muchos años, siendo casi niño, mi hermano Marcos pintó este cuadro de su familia y de la mía, a partir de esta foto. Que pudo haber sido tomada en cualquier parte, pero la pintura no puede ser sino Córdoba, donde por azar o por destino, quienes están posando acababan de llegar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5d9dc25d24094352afcef922d21980a9 wp-block-paragraph">Yo creo que hay en ese cuadro la misma extraña luz que en los relatos de Saroyan.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-283d175bd0a0d1b0b5a45188cb1f951d wp-block-paragraph">Tanto en la pintura como en la foto, lo importante son las manos de las mujeres. Los hombres, en tanto, no muestran las suyas.</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="594" height="959" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/09/Tatian-1.jpg" alt="" class="wp-image-13724" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/09/Tatian-1.jpg?v=1725633666 594w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/09/Tatian-1-186x300.jpg?v=1725633666 186w" sizes="(max-width:767px) 480px, 594px" /></figure>
</div>

<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" width="797" height="1024" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/09/tatian-797x1024.jpg" alt="" class="wp-image-13723"/></figure>
</div>


<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5ceef17ba0d806ef75210113f215741c wp-block-paragraph">Córdoba, 7 de septiembre de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-86997aadc3dd5f97c08c35d29319c36c wp-block-paragraph">*El autor es investigador del Conicet y docente de la UNSAM.</p>
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