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	<title>antivacunas archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>antivacunas archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>¿Qué le pasa a la calesita? &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Dec 2020 22:28:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[E. Raúl Zaffaroni]]></category>
		<category><![CDATA[América Latina gobiernos populares]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Raúl Zaffaroni afirma que antes de la pandemia nuestros pueblos se habían movilizado, pero ahora empiezan a moverse con mayor decisión. No estamos ante un cambio menor, es una crisis en serio: las reacciones de extrema irracionalidad de los abanderados de la desigualdad del totalitarismo financiero y de su consecuente tardocolonialismo expoliador, son una prueba de eso. La pregunta que Zaffaroni formula es hacia dónde van los pueblos. La posible respuesta, en esta nota.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/que-le-pasa-a-la-calesita-por-e-raul-zaffaroni/">¿Qué le pasa a la calesita? &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Raúl Zaffaroni afirma que antes de la pandemia nuestros pueblos se habían movilizado, pero ahora empiezan a moverse con mayor decisión. No estamos ante un cambio menor, es una crisis en serio: las reacciones de extrema irracionalidad de los abanderados de la desigualdad del totalitarismo financiero y de su consecuente tardocolonialismo expoliador, son una prueba de eso. La pregunta que Zaffaroni formula es hacia dónde van los pueblos. La posible respuesta, en esta nota.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por E. Raúl Zaffaroni*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Este pedrusco que gira alrededor de una estrellita pequeña en medio de un suburbio galáctico, sigue dando vueltas y en su superficie estamos nosotros. Un vecino pasa y me dice “paren el mundo que quiero bajarme”. Es lo que decíamos de niños cuando la calesita giraba rápido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El vecino no se equivoca, la calesita del mundo va muy rápido. No podemos calmarnos un poco y poner un poco más de atención a lo que hay a su alrededor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En verdad, todo parece alucinante: un caos de hechos, discursos, publicidades, frases hechas y deshechas, que en otro momento moverían a risa. No es broma, pero repasemos un poco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay una pandemia y muere gente, los ministros de economía del mundo tratan el tema, pero aquí se dice que es un invento de Alberto manejado por Cristina. La vacuna, si es rusa o china será comunista. Una deformadora de opinión bastante barata toma cualquier cosa en cámara, tratando de ridiculizar a los científicos. Opositores, terraplanistas y neonazis, encabezados por la ex-ministra de seguridad (encubridora de homicidios de mapuches) protestan contra las medidas de protección.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://artear-tn-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/knx53u5AtpzUOqO2wcCfp2xUc1o=/767x0/smart/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/artear/BK5TPXHKPSW62YOYLXFJUYRCCM.jpg" alt="Contra la Justicia y los medios: ¿Alberto se impondrá donde Cristina falló? | TN" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero también una ministra de educación insulta a los docentes y promueve la denuncia de los alumnos contra los maestros que emitan opiniones políticas, por supuesto contrarias al establishment que ella representa. El ex-presidente, fruto del monopolio mediático especializado en difamación, noticias falsas y el llamado “lawfare”, se escandaliza porque se publica que la ministra se formó en una institución que contaba con un asesino de las fosas Ardeatinas. Se pretende cobrar una propina a los pocos ricos extremos: se aúlla que viene el comunismo, a los aullidos se suman los votos del partido que fue de Yrigoyen y Alfonsín y la izquierda revolucionaria se abstiene de votar. Se quieren despenalizar algunos abortos, para sacarlos de la clandestinidad y ver si es posible reducir el número masivo de los que se practican diariamente y evitar muertes de mujeres pobres; es porque se quiere que todas las mujeres aborten para reducir la población. De repente aparece también la reunión de una “mesa” de zombis ex–militares que anhelan vestirse de policías. Se nos muere Maradona y el velatorio se matiza con algunos gases lacrimógenos.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La calesita gira demasiado rápido y marea: el submarino desaparecido con toda su tripulación no se podía ubicar porque el océano es “demasiado grande”, y ahora parece que conocían su ubicación. Milagro Sala y su gente siguen presos por una familia de jueces. El Servicio Penitenciario Federal firmó un convenio con la jefatura de los espías para grabar las conversaciones de los presos políticos con sus abogados. Se cometieron prevaricatos desfachatados: una traición a la Nación sin guerra, excarcelaciones negadas por causas que no prevé ninguna ley, cuadernos que renacen de las cenizas, extorsiones a testigos para que se “arrepientan”, un procurador sin acuerdo del Senado está al frente del ministerio público, un fiscal procesado sigue en funciones representando a la “sociedad”, jueces movidos por decreto para “ingeniería política” siguen en funciones; la Corte da un espectacular “salto” porque es una “gravedad institucional” que los mal nombrados vuelvan a sus puestos. La televisión repone “Dinastía” en versión entrerriana, mientras se incendian dolosamente humedales para ejercer más plenamente el derecho de propiedad privada.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sin embargo, este popurrí que parece caótico, no lo es tanto, si consideramos que todos estos disparates están empaquetados cuidadosamente en celofán de regalo coronado con moño de seda: desaparecieron 86.000 millones de dólares.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ocultar semejante bulto no es fácil porque deja huellas a su paso, dado que los dólares se cobraron y no se invirtieron, es decir, que no hay obras, infraestructura, caminos, ferrocarriles, aviones, hospitales, sino que entraron y “se fugaron” según dicen. No se fugó nada, salieron por la puerta, no están, sólo nos queda la deuda. A quien siga la huella le será sencillo saber quiénes se beneficiaron. Por eso, no se debe tocar nada en la “justicia”. Apenas se quiere cambiar algo del disparate institucional que tenemos, gritan que es para lograr la impunidad de Cristina o de Saavedra por la indigestión fatal de Mariano Moreno –les da lo mismo- y, para colmo, se envuelven en la bandera, cuando se trata de garantizar la impunidad de los prestidigitadores que hicieron desaparecer los dólares.    </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero los argentinos solemos creer que somos el ombligo del mundo y, en realidad, somos un pedazo del sur del mundo en el que estamos insertos. Si reparamos en lo que siempre nos presentaron como el modelo de democracia, vemos que su sistema electoral es mucho peor que el nuestro y ahora con un presidente que afirma que la elección que perdió fue fraudulenta. Como no puede llamar en su auxilio al pintoresco “diplomático” que maneja la organización continental (siempre presto para estos casos y para legitimar cualquier represión violenta), trata que su “Suprema” haga algún “per saltum” mientras convoca a los marginales racistas y filonazis de su país, aprovechando que allí se pueden comprar armas de guerra en el quiosco de la esquina, para que los chicos víctimas de “bullying” maten a sus maestros y compañeros, sin contar algunos psicóticos armados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Y Europa con toda su milenaria cuna de civilización del Mediterráneo? Ahora no sólo lo llena de cadáveres de las víctimas tardías de sus viejos genocidios coloniales, sino que sus hospitales –algunos privatizados porque “lo privado funciona mejor”- están en trance de elegir a quiénes dejan morir, mientras sus gobiernos disponen “toques de queda” para tratar de parar las muertes.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La calesita no es nuestra, es mundial. ¿Nos sorprende el envoltorio de celofán con moño de seda de 86.000 millones de dólares? ¿Acaso no vemos que está envuelto en un paquete mucho mayor? Ese es bien grande, porque contiene corporaciones internacionales que cometen macroestafas como la del 2008, extorsiones como los “holdouts”, administraciones fraudulentas que vacían economías, corrupciones astronómicas, explotación de trabajo esclavo, desestabilización de gobiernos, financiación de golpes de estado y muchos crímenes más. Todo este “organized crime” tiene un enorme aparato de “refugios” (que algunos llaman “paraísos” porque traducen mal el inglés) que encubren por reciclaje sus rentas, las inmensas defraudaciones fiscales y las ganancias de todos los tráficos ilícitos del mundo.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://images.pagina12.com.ar/styles/focal_16_9_960x540/public/2017-04/na04fo01_18.jpg?itok=0t9BsHtA" alt="La calesita de la deuda | El 40 por ciento del ende... | Página12" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No es un detalle menor que esta calesita mundial altere brutalmente los delicados equilibrios ecológicos formados a lo largo de millones de años, extingan especies que controlan otras, quiten hábitats y alimentación a otras que buscan nuevos, todo esto altera la vida microscópica y genera virus en serie. Esta calesita mundial genera el riesgo de extinguir la habitabilidad humana del planeta y plantea una pregunta antropológica: ¿Somos una punta de lanza de la evolución o un error de la naturaleza?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Todo este envoltorio para regalo tiene un moño mayor, que es el 1% de la humanidad erigido en nueva oligarquía planetaria.    </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero no todas son “pálidas”, porque también pasan otras cosas: el Papa denuncia la ideología pobre y reiterativa del neoliberalismo, aunque un obispo (por suerte jubilado) reivindique la meritocracia neoliberal. También había dicho “esto no se sostiene” y, es cierto, no da para mucho más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando los que defienden una situación absurda extreman su irracionalidad argumentativa es porque están asustados ante la perspectiva de un cambio en marcha que no pueden contener. No significa esto que se derrumbe un poder, pero al menos cruje y se tambalea, por más que conserve considerable potencial de daño. La extrema irracionalidad de la calesita mundial –y por derivación la regional y la local- señala que estamos frente a un cambio que no es menor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No sabemos si debemos alegrarnos por la elección de Biden, pero por lo menos por la derrota de Trump. Como mínimo la difusión mundial de su discurso racista, discriminador, misógino, homofóbico y de primitiva y grosera vulgaridad reaccionaria, perderá fuerza. Los negros norteamericanos se hacen sentir, ahora no se callan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En nuestra región, el golpe boliviano tuvo que recular ante la voluntad de un pueblo decidido, el racismo criminal boliviano que no tuvo empacho en disparar contra ciudadanos indefensos, perdió abrumadoramente. Los chilenos le torcieron el brazo a su oligarquía vernácula, que tampoco se había ahorrado disparar a la cara de manifestantes y reventar ojos, pero la constitución de Pinochet está muerta. En Ecuador la movilización popular impidió la proscripción del partido de Correa. En Brasil los negros, cansados de ser asesinados, también se pusieron de pie ante su daltónico gobernante. En Perú una muchachada hizo caer a un presidente y hociquear a todo un legislativo señalado como corrupto, aunque tampoco se fueron sin matar.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Tánatos no se ha marchado, pero Eros avanza en la región. Ya antes de la pandemia nuestros pueblos se habían movilizado, pero ahora empiezan a moverse con mayor decisión. Los defensores del mundo que se tambalea tienen miedo, el pintoresco “diplomático” especializado en arrojar gasolina al fuego represor no alcanza para detenerlos, y el pánico los lleva a los extremos de irracionalidad discursiva en la calesita alucinante del mundo, de la región y de nuestro país.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.elminnesotadehoy.com/wp-content/uploads/2019/11/e936acb29d1f4087b1568a050574033dd4686d2d.jpg" alt="EL ABECEDARIO DE LA PROTESTA LATINOAMERICANA - El Minnesota de Hoy...Noticias Locales, Hispanos en Minnesota, Clima, Eventos, Información y Entrevistas por MLatino Media" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No estamos ante un cambio menor, es una crisis en serio: las reacciones de extrema irracionalidad de los abanderados de la desigualdad del totalitarismo financiero y de su consecuente tardocolonialismo expoliador son una prueba de eso: “esto no se sostiene”, Francisco tenía razón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La pregunta siguiente es hacia dónde vamos o, mejor, hacia dónde van los pueblos. Seguramente no estamos en las puertas de ningún paraíso, ni tampoco es deseable soñarlo, porque hasta ahora todas las promesas de paraísos futuros terminaron en genocidios: el último fue el “derrame de riqueza” de la torpe publicidad neoliberal, que ni siquiera alcanza el nivel mínimo de una ideología.    </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Tendremos que poner el oído a lo que claman los pueblos, ayudar a pensar nuevas instituciones, nuevos modelos de sociedad. De todas las crisis resultaron nuevas creaciones institucionales y sociales; la presente no puede ser la excepción.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La norma internacional planetaria afirma que “todo ser humano es persona”, pero la mayoría de la humanidad y de los habitantes de nuestra región están muy lejos de ser tratados como personas. Es incuestionable que, si las instituciones que tenemos no han evitado este resultado, si vivimos en la región más desigual del mundo (con los coeficientes de Gini más altos del planeta), estas instituciones no sirven y necesitamos otras más eficaces.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No debemos deprimirnos ni pretender que pare el mundo, sino, en definitiva y pese a los horrores, debemos alegrarnos de vivir una etapa de cambio, que nos brinda la oportunidad de ser creativos, de contribuir a la superación de la crisis hacia un nuevo amanecer humano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No creamos en distopías de ciencia ficción. Todos los pueblos –como no son más que muchos humanos juntos- se han equivocado en el curso de la historia, algunos bastante feo, pero ningún pueblo se suicidó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los que podemos pensar en las usinas de ideas, debemos hacerlo lo mejor posible, porque eso acallará las voces de nuestras conciencias, que nos reprochan ser privilegiados en un mundo racista, clasista, brutalmente defensor violento de privilegios. Si tenemos la suerte de no estar muertos en un callejón por una policía asesina ni ahogados en el Mediterráneo, y todavía sabemos leer y escribir, disponemos del inmenso privilegio que eso nos brinda y tenemos el deber de pagarlo con esfuerzo pensante.      </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Debemos compensar el privilegio sabiendo escuchar a nuestros pueblos y ayudarlos a pensar, pero cuidándonos de no soñar paraísos. Mejor imaginemos purgatorios, porque son más humanos, dado que están llenos de personas con muchos errores, como todos nosotros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De momento, nuestros pueblos no pretenden paraísos, se conforman con purgatorios, donde sea posible existir y coexistir con más dignidad, mayor solidaridad y menos odio y violencia física y social, aunque se deban soportar las incomodidades propias del lugar. Después de todo, por bueno que sea, un purgatorio no es un hotel de cinco estrellas, pero no se estaría tan mal como en este infierno y, además, se mantendría la esperanza del paraíso, que siempre seguirá siendo motora y dinamizante.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 3 de diciembre de 2020.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Profesor Emérito de la UBA   </span></p>
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		<title>Cómo se enferman los no contagiados &#8211; Por Jorge Halperín</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 19 Apr 2021 19:31:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Jorge Halpeín]]></category>
		<category><![CDATA[antivacunas]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Halperín]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Medios de Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[negacionismo]]></category>
		<category><![CDATA[Oposición política]]></category>
		<category><![CDATA[pandemia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Jorge Halperín indaga en esta nota sobre los modos en que la pandemia del Covid-19 infecta a la población no contagiada. Negación maníaca de referentes políticos y mediáticos y de sectores de la sociedad, y discursos de autoridades gubernamentales que actúan como un boomerang, o repercutiendo en sentido inverso.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/como-se-enferman-los-no-contagiados-por-jorge-halperin/">Cómo se enferman los no contagiados &#8211; Por Jorge Halperín</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Jorge Halperín indaga en esta nota sobre los modos en que la pandemia del Covid-19 infecta a la población no contagiada. Negación maníaca de referentes políticos y mediáticos y de sectores de la sociedad, y discursos de autoridades gubernamentales que actúan como un boomerang, o repercutiendo en sentido inverso.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;">Por Jorge Halperín*</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">                                </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><span style="color: #000080;">E</span></strong>l virus en cuestión mide apenas  120 nanómetros (es decir, 0,00000012 metros), y su capacidad de daño se pondera a la fecha en 138 millones de contagiados y tres millones de muertos en todo el planeta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En un año, hasta febrero pasado, el mundo produjo unos 87.000 trabajos científicos sobre Covid-19, y tengo la sospecha de que todavía hay aspectos que merecieron poca atención.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por ejemplo, cómo el virus enferma a quienes no están contagiados, porque en una pandemia la gente no se enferma solamente por la infección.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y, de la misma forma en que el virus ataca al sistema inmune y lo enloquece llevándolo a destruir sus tejidos sanos, ¿no intuimos un fenómeno análogo al observar nuestro escenario político y social, con personajes y muchedumbres lanzados de cabeza contra la vacuna y los cuidados de la pandemia?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Creo que hay entre nosotros dos efectos poco examinados sobre las reacciones colectivas ante la pandemia. Uno es la respuesta de negación maníaca de referentes políticos y mediáticos y de sectores de la sociedad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El otro enigma es sobre la forma en que los discursos de las autoridades mostrando los logros para combatir la pandemia, las vacunas que llegan, el reequipamiento del sistema de salud, etc. todos esos intentos de llevar tranquilidad a la población repercuten al revés, como boomerang, en algunos sectores, que terminan razonando: <em>“Entonces, el peligro ya no es tanto y podemos relajarnos”</em>. Le pasó a Chile. ¿No nos pasó a nosotros?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sobre la negación maníaca, podríamos acudir al discurso de <em>Juntos por el Cambio</em> y de los grandes medios desde marzo de 2020, y contarlo así: <em>la pandemia no existe, es un invento del gobierno peronista para implantar una dictadura, pero la pandemia, que no existe, no es tan terrible como dice el gobierno. Las vacunas son todas un engaño, menos Pfizer, la cual nosotros podríamos conseguir pero el gobierno rechaza. Las vacunas, que son un engaño y un veneno, llegan en forma insuficiente, y el gobierno y sus amigos acaparan ese veneno que podría salvar a muchos en vacunatorios VIP</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Las nuevas restricciones que se quieren imponer desde el gobierno lesionan las libertades, pero el gobierno fracasó en su gestión de la pandemia.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">O sea, una cosa y la contraria.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Imagino que un psicoanalista que escuchara este discurso diagnosticaría un delirio psicótico, pero no soy psicoanalista y quizás esté pifiándola mucho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo que es seguro es que, ante un cuadro sanitario de grave crisis con contagios multiplicados y muertes, el rumbo que propone la oposición y los grandes medios es como caminar con los ojos cerrados en medio de un tiroteo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sabemos muy poco qué es una pandemia y cuáles son sus consecuencias. Pero saber muy poco sobre una amenaza que pende sobre todos y que incluye la muerte, es desquiciante.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.diariodecuyo.com.ar/export/sites/diariodecuyo/img/2020/07/03/design_sem_nome_5_o5lfrn1_widexl.jpg" alt="En medio del coronavirus, Mongolia declaró la cuarentena por un brote de peste negra |" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En 1347, cuando la peste negra se propagó por Europa matando a un tercio de sus 75 millones, sabían tan poco que parte de las reacciones desquiciadas consistió en culpar a los judíos atribuyéndoles envenenar las fuentes públicas con pociones de veneno de arañas y ofidios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y hubo repetidos episodios de masacres de los imaginarios culpables.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hoy, por suerte, tenemos la ciencia para explicarnos las andanzas de los microorganismos. Pero, por desgracia, también tenemos los anti-ciencia, que niegan todo y buscan culpable</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No serían tan preocupantes si no contaran con los miedos de comunicación, porque son miedos de comunicación, que les confieren a esas minorías demenciales un falso tamaño de mayorías frente a las cuales las verdaderas mayorías nos sentimos en inferioridad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo explicó el sociólogo Daniel Feierstein luego de una encuesta de la Universidad de Quilmes que muestra que las mayorías apoyan medidas estrictas frente a la pandemia, pero creen que la mayoría se opondrá a ellas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La pandemia enloquece al punto de crear internas en la oposición de <em>Juntos por el Cambio</em> entre quienes gestionan y quienes no, y en el gobernante <em>Frente de Todos</em>, entre las autoridades y un sector que les critica blandura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y hasta produce acercamientos impensados, como el clamor conjunto del kirchnerismo y los sectores privados de la salud pidiendo medidas más duras para frenar un inminente colapso sanitario. Es curioso, porque el alto empresariado nunca mostró afinidad con Kicillof y Máximo Kirchner.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es necesario asumir que sabemos muy poco sobre la pandemia, en especial sobre las formas en que este tsunami sanitario enferma sin necesidad de infectar.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 19 de abril de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Periodista. Autor de <em>“El fin de la obediencia”.</em></span></p>
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		<title>Palabras vaciadas. Palabras expropiadas &#8211; Por Estela Grassi</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 01 Jun 2021 03:27:44 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Las expresiones de la principal oposición política, de los discursos de los comunicadores y medios más irresponsables y desaprensivos, y de grupos de manifestantes que exhiben una actitud imperativa frente a medidas de cuidado de la comunidad ante la pandemia, ponen en juego términos que remiten a valores fundamentales como la libertad y la democracia, o bienes culturales valorados como la educación, contrapuesta a la salud pública o el trabajo, puestos en un registro emotivo que los vuelve totalmente abstractos. Es decir, desconectados de la práctica y de su materialidad. Una estrategia que se desarrolla en el terreno del adversario para defender sus propios valores. Así, se neutraliza el debate y se desarma la crítica política, expropiada de sus enunciados más caros, de sus propias palabras.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/palabras-vaciadas-palabras-expropiadas-por-estela-grassi/">Palabras vaciadas. Palabras expropiadas &#8211; Por Estela Grassi</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Las expresiones de la principal oposición política, de los discursos de los comunicadores y medios más irresponsables y desaprensivos, y de grupos de manifestantes que exhiben una actitud imperativa frente a medidas de cuidado de la comunidad ante la pandemia, ponen en juego términos que remiten a valores fundamentales como la libertad y la democracia, o bienes culturales valorados como la educación, contrapuesta a la salud pública o el trabajo, puestos en un registro emotivo que los vuelve totalmente abstractos. Es decir, desconectados de la práctica y de su materialidad. Una estrategia </em></strong><strong><em>que se desarrolla en el terreno del adversario para defender sus propios valores. Así, se neutraliza el debate y se desarma la crítica política, expropiada de sus enunciados más caros, de sus propias palabras. </em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Estela Grassi*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">Las palabras hacen trampa</span><br />
<span style="color: #000000;">Nunca creo en lo que nombran las palabras</span><br />
<span style="color: #000000;">Las palabras del temblor, del desatino</span><br />
<span style="color: #000000;">Las palabras que desvíen el destino</span><br />
<span style="color: #000000;">Las palabras son sagradas, buen amigo</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">Las palabras me hacen falta</span><br />
<span style="color: #000000;">Me hacen falta cien millones de palabras</span><br />
<span style="color: #000000;">…</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">Las palabras hacen trampa</span><br />
<span style="color: #000000;">Nunca creo en lo que nombran las palabras</span><br />
<span style="color: #000000;">Ahí se esconden muchos tontos importantes</span><br />
<span style="color: #000000;">…</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">Las palabras me hacen trampa</span><br />
<span style="color: #000000;">Nunca creo en lo que dicen tus palabras</span><br />
<span style="color: #000000;">Las mías son iguales siempre meten confusión</span><br />
<span style="color: #000000;">La tensión entre tus versos y el lenguaje</span><br />
<span style="color: #000000;">La tensión entre mis besos y tu amor&#8230;</span><br />
<span style="color: #000000;">…</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">Las palabras son traiciones de alto vuelo.</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">Las palabras me hacen falta</span><br />
<span style="color: #000000;">Me hacen falta cien millones de palabras</span><br />
<span style="color: #000000;">….</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">Mis palabras&#8230;las palabras..</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><strong>Las palabras –  </strong></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><strong>Fito Páez</strong></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><span style="color: #000080;">D</span></strong>esde que los contagios por Covid-19 se dispararon, alcanzando picos que superan el  momento álgido del pasado año 2020 y que llevaron a admitir una segunda ola tan catastrófica como “un tsunami” según el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, los efectores de salud comenzaron a saturarse y sus trabajadores a ser, nuevamente, los héroes y heroínas anónimas a quienes, sin embargo, ya nadie aplaude. En la semana del 5 de abril se vieron largas colas de personas buscando corroborar si sus síntomas eran manifestaciones de la infección por el virus o si el contacto con enfermos los había contagiado aunque no tuvieran fiebre ni dolores. Y las y los agentes de esos servicios debieron extender sus jornadas de trabajo, de por sí agotadoras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esas colas contrastaban con las que, hasta ahora, se hacen en los centros de vacunación porque las formaban personas jóvenes, no los adultos mayores ansiosos que luego se fotografían con el “carnet de la primera dosis”. Extrañamente, muchas y muchos se veían conversando a menor distancia de la que se recomienda para evitar los contagios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Aunque la “segunda ola” era esperada desde hace tiempo y aunque por todos los medios se conocían sus efectos de muertes y padecimientos en aquellas regiones donde ya la transitaron o la estaban transitando, no se encaró una política activa de controles efectivos de las medidas de cuidado. Después de más de un año de pandemia, aunque los datos de infectados, muertos y  vacunados siguieron ocupando a los medios de comunicación,  “la pandemia” había dejado de tener el impacto de lo extraordinario y, como en las largas guerras, el riesgo se disolvió en la cotidianidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero la “segunda ola” llegó al fin, antes que la suficiente cantidad de vacunas, cuya producción y distribución fueron debidamente depuradas de cualquier vestigio de solidaridad y cooperación internacional para ser, como toda la producción farmacéutica, un recurso más del poder en la geopolítica internacional. Nuevamente, entonces, se impuso qué hacer para controlar la propagación del virus, en un contexto en el que se da la paradoja de un gobierno extremadamente preocupado por las formas republicanas, democráticas y dialoguistas, y una estrategia opositora que aprovecha esa misma preocupación por las formas para presentar cualquier medida de gobierno como un ataque a la libertad, a la república o a la democracia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Así, las medidas en materia sanitaria, independientemente de su adecuación, corrección, eficacia o conveniencia,  volvieron a convertirse en blanco de esa estrategia por la acción de la principal oposición política, de los discursos de los comunicadores y medios más irresponsables y desaprensivos y de grupos de manifestantes que, aunque poco numerosos, exhiben una actitud imperativa, muy distinta de las formas de manifestación de los sectores sociales más desposeídos que, sumando riesgos a los que son propios de las condiciones de extrema pobreza, demandan por recursos básicos para la sobrevivencia, encolumnados tras agrupaciones cada vez más fragmentadas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Qué pueden tener en común estos movimientos de reacción a las medidas sanitarias con tendencias similares en el mundo o con movidas en la región, más allá de que se inscriban en la historia particular del país, donde la confrontación peronismo-anti peronismo juega o suma un plus a su movilización?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Reacciones similares de derechas, radicales, irreflexivas y vehementemente emocionales se mostraron en Europa (en España, en Francia, en Alemania). Pero también, más cerca y más peligrosas, esas son características del bolsonarismo en nuestra vecindad. Y con Brasil se comparte el hecho de que la elite social y política y los medios de comunicación, aceptaron y contribuyen a hacer sentido común de ese discurso insensato, mezcla de patrioterismo y gestos patoteros, acá representados por Patricia Bullrich, y de misticismo, al estilo de Elisa Carrió. Pero para hacerlo más complicado, envuelto en el celofán del republicanismo y la ilustración y con “la libertad” como bandera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Cómo o por qué pueden abrazarse estas expresiones, a primera vista, irrazonables? Y más allá de los gestos, ¿cuáles son los rasgos que las hacen peligrosas y eficientes, al mismo tiempo? Son preguntas, se puede arriesgar con algún intento de examen, aunque no es fácil desagregar los hilos que traman lo que parece un clima de época global con un estado de cosas y de la política, particular de la sociedad argentina.  </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>La clase  y la ideología</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Algunas observaciones para empezar. Entre las principales notas de la versión online del diario <em>La Nación</em> del lunes 19 de abril, está la que informa e ilustra acerca de los abrazos y reclamos por la presencialidad en colegios de algunas localidades del Gran Buenos Aires, después del DNU del Poder Ejecutivo Nacional que dispuso clases virtuales por dos semanas en el AMBA y que la CABA resistió, dejando instalado un conflicto institucional grave, porque un tribunal de justicia local se impuso al Estado federal y luego la Corte Suprema tomó de hecho una medida sanitaria, al fallar a favor de la presencialidad en las escuelas decidida por el gobierno local.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En la nota de referencia se consignan los colegios cuyas autoridades, alumnos y padres los “abraza” reclamando su apertura. Son todos colegios de gestión privada cuyos nombres no tienen que ver con las banderas argentinas que portan las y los manifestantes y con las que luego reclamaron en las puertas de la Quinta de Olivos. Algunos de esos colegios citados son: Colegio Michael Ham (Vicente López), Saint Mary of the Hills School (San Fernando), Florence Nightingale (Acassuso), Saint Gregory’s College (Vicente López) y, un poco más inscripto en la cultura local, aunque sea por los nombres, los colegios San Gabriel (Vicente López) y Santa María (Pilar).  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Protestas y movilizaciones, sabemos, no dejaron de producirse desde el primer momento del final de la llamada Fase 1 de las restricciones sanitarias. Protestas de los movimientos sociales por las tantas necesidades insatisfechas, algunas de educadores y hasta de enfermeras y enfermeros, en demanda del reconocimiento de su estatus de profesionales, cancelado por el Gobierno de CABA. Ni sus contenidos ni sus escenificaciones presentan, en estos casos, ninguna novedad. Son reclamos por derechos sociales, denuncian su conculcación, muestran desigualdades profundas. Y aun cuando violan las medidas sanitarias, no encuentran ni denuncian restricciones a su libertad, a pesar de que la violencia estatal suele ser moneda corriente en sus vidas cotidianas, sea directa o por inacción frente a la inseguridad en sus barrios más o menos precarios, por la presencia de redes de delincuencia cada vez más extendidas, y cuyas víctimas principales son las y los jóvenes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Son las movilizaciones de otra clase (en sentido sociológico y también de otro tipo) las que constituyen una marca de época. Las que desafían abiertamente las medidas sanitarias y reclaman una libertad que no les falta, que en ningún momento es puesta en juego. Repiten en la calle lo que vociferan los comunicadores que denuncian peligros a la libertad de prensa mientras distribuyen insultos y hacen espectáculos que, a la clase ilustrada cuya libertad y republicanismo dicen defender, debería o se supone que debería, parecerles de extrema ordinariez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Cómo son o qué muestran externamente las movilizaciones de esta clase social? Se mueven en vehículos (gama media-alta para arriba), buena ropa, mujeres rubias, muchas y muchos mayores. Y portan banderas argentinas, únicamente banderas argentinas y pancartas improvisadas; a veces cantan el himno nacional. Los medios les prestan micrófono y cámara (muchos más micrófonos, cámaras, minutos de radio, notas periodísticas on line que a los que vienen de a pié desde los barrios pobres). Las señoras quieren hablar, no muestran ninguna inhibición, están seguras de representar la verdad, de ser la nación, toda la nación, nada más que la nación, expropiada a “la gente” por una banda de corruptos (de “chorros”, suelen vociferar sin mucha delicadeza de clase; por la dictadura, claman otras). Aunque se trate de un gobierno que no vio luz y entró, sino que ganó elecciones libres y limpias. Claro que con los votos de los “vagos, sucios y malos”, choriplaneros, en la versión de “la gente”.  Y tan libres como pueden ser elecciones enmarcadas en campañas plagadas de trolls, denuncias falsas, mentiras y discursos irrelevantes. Lo dijo la señora que esperaba ser atendida en una casa de pastas de Palermo cuando un joven ofrecía vender bolsitas de basura: esos votantes (pobres) son los que “la tienen podrida”, ¿por qué?&#8230; “porque nos roban”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sabemos con Bourdieu<a style="color: #000000;" href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a> que las ciencias sociales pueden reconstruir la topografía de las clases sociales según los diferentes capitales valiosos que detenten (económico, cultural, simbólico), pero reconoce el mismo autor, y demostró E. P. Thompson<a style="color: #000000;" href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>, que las clases sociales se constituyen en sujetos de la historia en las luchas, en la movilización de símbolos, en la construcción de alguna identidad. “Ganar” en esas luchas es poder instaurar los propios intereses también como de interés general. O disponer de recursos y de medios para imponer intereses particulares en intereses de todos. Lo novedoso en los procesos que se observan desde hace ya algunas décadas, es que esa imposición (hegemonía cultural e ideológica) no parece pretender un orden de dominación en el que sus intereses se impongan a todos,  sino una escisión, un orden acotado y propio, donde aquellos que “tienen podrida” a la señora de Palermo no existen, no son reconocidos ni para imponerles algún interés. Como antes (o peor) de las revoluciones burguesas y liberales, cuando la servidumbre tenía la misma cualidad que los objetos (como se ilustra en la película Ammonite, cuando Charlotte, la joven señora londinense le dice a su amada Mary, turbada ante la presencia de la sirvienta que las ve besarse con pasión, que no se preocupe porque solamente  “es la criada”).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El barrio cerrado, la escuela privada, la salud prepaga son, desde hace tiempo ya, los medios legítimos de pertenencia, extendida ahora al otro lado del río: en Punta del Este no solamente se vacaciona, ahora se va a vivir “en libertad” y lejos de los indeseables hasta que se cumpla la propuesta de Susana Giménez de que “si hay mucha pobreza que la gente vaya al campo (…) a plantar, a tener gallinas en el gallinero”. Sin embargo, faltaba ganar las calles, delimitar un lugar incontaminado (el Obelisco, ya que la Plaza de Mayo la ocupan los “indeseables”, por eso hubo que vallarla), enarbolar los símbolos nacionales apropiados también como distintivos “propios”. La “minoría intensa” de las manifestaciones vocingleras se inscribe en esa disputa de clase, no para imponer sus intereses como de interés de todos, sino simplemente sus intereses como propios. No quiere decir que la imposición sea exitosa e irremediable, sino que ese es el punto. Violencia simbólica en su manifestación más cruda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Parte de esa disputa es, también, la resistencia a la contribución solidaria dispuesta por una ley del Congreso de la Nación, por parte de algunos de los más ricos de los ricos alcanzados por esa obligación. Para ellos, la contribución es confiscatoria de un patrimonio acumulado gracias al solo mérito, aunque muchas de sus trayectorias no demuestren la mentada capacidad emprendedora que algunos, por cierto, sí ostentan, aunque ésta nunca se habría podido desarrollar en soledad, ni debería volcarse a un puro oportunismo que lucre con las necesidades y los infortunios sociales. El contexto de pandemia profundizó la desigualdad precisamente porque la producción de bienes y servicios indispensables, sectores críticos para que la vida continúe, son y devinieron aún más, en mercancías lucrativas. Los alimentos, las comunicaciones y, en el extremo, las vacunas, exponen la materialidad de esa escisión de la sociedad, en la que esos aportes extraordinarios se comprenden como un gasto injusto para atender “vagos”. Violencia material, en su modalidad más abusiva.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-7644 size-full aligncenter" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/05/marchas1.jpg" alt="" width="960" height="640" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/05/marchas1.jpg 960w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/05/marchas1-300x200.jpg 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/05/marchas1-768x512.jpg 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/05/marchas1-219x146.jpg 219w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/05/marchas1-50x33.jpg 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/05/marchas1-113x75.jpg 113w" sizes="(max-width:767px) 480px, (max-width:960px) 100vw, 960px" /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>La ideología y las clases. Las palabras vaciadas</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">“No me vas a encerrar” dice un señor que participa de una manifestación contra las restricciones impuestas por el DNU del Poder Ejecutivo Nacional a principios de abril. “No creo en el Covid, yo no me vacuno”, levantan sus carteles los libertarios frente a la Casa Rosada. Aunque son unas 100 personas, <em>La Nación</em> online (09-04-2021) difunde numerosas fotos, igual que de los bares de Palermo, con el título de “La noche seguirá”.  “…!que no nos roben el futuro, por favor!” ruega Gastón Bivort, director general del Colegio Santa María, de Pilar ante la disposición de suspender por dos semanas las clases presenciales. “Quiero mi libertad” clama una mujer de mediana edad en su pancarta que levanta por el techo levadizo de su auto, aunque no hay nada ni nadie que la retenga ni la amenace. Una imagen que se repite idéntica el 25 de Mayo.  Las vacunas producen “mutantes epidemiológicos” dice, entonces, un grupo autodenominado “Médicos por la verdad”, y otro afirma que con la Sputnik V se inoculan imanes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">“La democracia está en peligro”, “fenomenal avance de concentración de poder” del presidente, “infectadura”, eran términos de una carta firmada por “intelectuales”, cuando se impusieron las primeras fases del aislamiento social y obligatorio para enfrentar la circulación del virus, tal como ocurría en la mayoría de los países del mundo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">“Uso ilegal del terror sanitario”, se decía por entonces. “Tragedia cultural… anarquía… falta de libertad individual” escribe en su carta una lectora de <em>La Nación</em> el domingo 18 de abril. Una nota corta que, no obstante, diverge de la vacuidad de las consignas anteriores porque es un texto más elaborado en el que afirma que quienes más van a sufrir por esta tragedia son “quienes creen que no trabajar o estudiar es placentero”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Qué características tienen estas expresiones, muchas de las cuales lindan con lo ridículo y son disparatadas, pero que en ocasiones son dichas con gestos adustos por personajes centrales, no marginales de la política o por comunicadores supuestamente premiados? Es el caso de la ex ministra de Seguridad, cuando después de excavar en la Patagonia en busca de contenedores con dinero y de no hallarlos, afirmaba que, sin embargo, había marcas “con forma” de los mismos. O de la dirigente Carrió que, entre otros tantos delirios a los que es dada, aseguraba que Fabricaciones Militares estaba produciendo armas para La Cámpora. O hacían circular que el Papa Francisco guardaba el dinero de la corrupción K en el Vaticano.  Disparates que, sucesivamente, fueron organizando el discurso político y la disputa ideológica: corrupción, república/democracia, libertad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lindan con lo ridículo pero ponen en juego términos que remiten a valores fundamentales (la honestidad y la trasparencia en el manejo de la cosa pública, o la libertad y la democracia, tan caras a los y las argentinas, después de la dictadura) o bienes culturales valorados, como la educación, contrapuesta a la salud pública en este momento o el trabajo, según se suceden los acontecimientos, puestos en un registro emotivo que los vuelve totalmente abstractos. Es decir, desconectados de la práctica (de la libertad y de la democracia) y de su materialidad (de las condiciones de la educación o del trabajo realmente existentes. Una estrategia que, en términos de Regine Robin<a style="color: #000000;" href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>, va “sobre el terreno del adversario para defender sus propios valores”. Así, neutralizan el debate y dejan desarmada a la crítica política, expropiada de sus enunciados más caros, de sus propias palabras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y también a las ciencias (principalmente las sociales y humanas) que desde hace tiempo ven vaciados los referentes metateóricos de sus argumentaciones y desjerarquizada la información empírica (el ex presidente Macri hizo gala de su menoscabo). El rescate de la ciencia y los científicos (pretendida al inicio por Alberto Fernández, cuando definió a su gestión como un “gobierno de científicos” y cuando asentaba la credibilidad de sus medidas en el equipo de expertos sanitaristas, al iniciarse la pandemia) también se reinscribe en este maremágnum  y en estas disputas por el valor y la veracidad de las palabras, en un estado cultural en el que el tono circunspecto no hace a los datos más verdaderos,  al tiempo que el registro emotivo de la realidad es inmune a los fundamentos empíricos y a los argumentos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El principal contrincante del presidente, el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, avanza sobre el terreno que Alberto Fernández pretendió como reivindicación de su gobierno: Rodríguez Larreta resiste las medidas dispuestas por la autoridad nacional con sus mismos recursos: “todo lo que decidimos lo hacemos basándonos en datos” enfatiza con gesto grave en cada conferencia de prensa con la que se hace de la última palabra después de la del Presidente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si la pandemia es una excusa para concentrar el poder y las restricciones a la circulación, a la presencialidad en las escuelas y para “dominarnos y mantener ignorantes”, aun cuando se saturen los hospitales y haya tantos muertos como si se accidentaran dos aviones colmados de pasajeros cada día, el diálogo deviene imposible. El programa <em>A Dos Voces</em>, del canal TN del 24 de abril constituyó una muestra palpable de esta imposibilidad. El titular de la Unión Argentina de Entidades de Salud y dueño de Swiss Medical Group, <a style="color: #000000;" href="http://https/www.perfil.com/noticias/protagonistas/belocopitt-harto-pavadas-propios-medios-comunicacion-grupo-america.phtml">Claudio Belocopitt,</a> expuso con la mayor contundencia el estado de los servicios de salud y su saturación. Presentó un panorama desolador si no se fijaban restricciones que corten la circulación del virus, tal como finalmente ocurrió. Realista, insistió en el problema sanitario, incluso en la necesidad de asistir a quienes no puedan trabajar, aunque haya que emitir “papelitos de colores”, fueron sus palabras. Que lo dijera un gran empresario de la medicina prepaga, dueño de la más top de las prestadoras, daba más contundencia al argumento: si se quiere cuidar lo más posible la salud, todo lo demás se subordina, incluso la economía. Luego de los casi 15 minutos de su enfática exposición era imaginable que los demás panelistas tomarían nota de sus datos y argumentos, los registrarían, propondrían caminos de acción. Notablemente, en las intervenciones que siguieron, de una representante de Padres Autoconvocados, de ex funcionarios y de políticos invitados al programa, no se advirtió ningún registro de la presentación de Belocopitt. Lo mismo daba si no hubiera estado en el panel, si no hubiera hecho nadie tan dramático diagnóstico. El problema siguieron siendo las palabras: la libertad en peligro, la educación, olvidada de la mitad de niños pobres que, con o sin presencialidad, tienen el futuro comprometido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Libertad bajo </em></strong><strong><em>coacción: la palabra expropiada </em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Fernán Quirós, el ministro casi estrella de la CABA, puso el punto en el lugar exacto desde donde enfocar el problema sanitario, los “comportamientos individuales” y la resistencia de su gobierno: «Los libertarios de mi partido no quieren restricciones», habría dicho (LPO, 07/04/2021). En su entorno relativizaron sus dichos, lo que no importa mucho, porque el comunicado del partido al que pertenece confirmó la resistencia a medidas sanitarias que nada tienen que ver con las “libertades fundamentales” si no fuera porque la libertad (la palabra) está en terreno adversario (volviendo a Robin), dicho esto más allá de los partidos, sino –como digo antes- de la/s clase/s y los alcances de sus visiones del mundo (el mundo de “la gente”).  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">«Estamos convencidos de que debemos defender la mayor normalidad posible, que implica garantizar el derecho a la educación, el trabajo y el ejercicio de las libertades fundamentales», dice allí la dirigencia de Juntos por el Cambio no únicamente del PRO, porque las fotos muestran también a dirigentes de la UCR en primer plano. Un partido nacido republicano y devenido libertario. “Larreta desafía el decreto de Alberto y estira el horario nocturno hasta la medianoche”, porque si no, los comensales de los restaurantes “perderían el segundo turno” (LPO, 08-04-21), lo que desde el punto de vista libertario parece ser más riesgoso que el virus. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y las palabras que fueron contra la más sangrienta dictadura, son devaluadas, vaciadas y recargadas con pólvora mojada en la contienda. “No te tenemos miedo… Se acabó la paciencia de los mansos. Te metiste con la educación de nuestros hijos. Ni olvido ni perdón (Twit de Pablo Avelluto – 20-4-2021 -8:09 p.m. #ABRANLASESCUELAS). ¿Qué tan valiente necesita ser el ex secretario de Cultura?  Simplemente se expropian las palabras, que se vuelven alardes en un campo sin minas, pero insuflan los pechos de quienes llevan la bandera (nacional y de la educación) como propiedad privada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y si San Martín instaba a los pueblos de la América criolla a liberarse del dominio colonial insistiéndoles en que “Seamos libres, lo demás no importa”, la señora rubia que enarbola esa leyenda en la manifestación anticuarentena del 25 de mayo reduce aquella gesta al más puro individualismo, mientras un orador del acto le exige la renuncia al presidente de la Nación y pide a los presentes que dejen de pagar sus impuestos y encabecen una “rebelión fiscal”.  Y en tanto las palabras vaciadas inspiran las bombas en locales partidarios.</span></p>
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<p><img decoding="async" class="wp-image-7645 size-full aligncenter" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/05/marchas2.jpg" alt="" width="1000" height="654" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/05/marchas2.jpg 1000w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/05/marchas2-300x196.jpg 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/05/marchas2-768x502.jpg 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/05/marchas2-223x146.jpg 223w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/05/marchas2-50x33.jpg 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/05/marchas2-115x75.jpg 115w" sizes="(max-width:767px) 480px, (max-width:1000px) 100vw, 1000px" /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Una visión a-social del mundo </em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por cierto, preexisten y coexisten otros riesgos para la vida, para la salud y para la libertad de un amplio conjunto de compatriotas. Son los riesgos que entraña la pobreza, la condición en que viven más del 50% de niñas y niños en este país. Una pobreza alimentada por la desigualdad social que ahora potencia el contexto de pandemia, pero que no llegó con el Covid-19. “Hay hambre en la Argentina” repetía desde antes de asumir el actual Ministro de Desarrollo Social de la Nación. Pero la pobreza creció con la pandemia, en la misma medida que el enriquecimiento obsceno de un grupo (aquí y en el mundo), según surge de reciente información que brinda la revista Forbes, pero no únicamente. Entre ellos hay argentinos que preocupados por las “libertades fundamentales”, que no se quieren perder el segundo turno en los restaurantes y van a la Justicia para no pagar la contribución solidaria o radican sus empresas en Uruguay. Pero claro, si las palabras cambian de sentido porque sus contenidos son parte de la contienda, también hay palabras que se mantienen como tabú. Como  “compatriotas”, en el terreno de las ideologías libertarias y neoliberales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Aprendimos en la escuela primaria (cuando era común, además de pública y gratuita) la máxima según la cual “los derechos (o la libertad) de cada uno terminan donde comienzan los derechos (y la libertad) de los demás. Una máxima que se sigue hallando hasta en conversaciones corrientes, con los más diversos contenidos porque el problema, siempre, es por el contenido y por los límites. ¿Qué derechos? Derecho de cada uno y cada una a disponer libremente el curso de su vida. Pero, ¿dónde esa disposición encuentra el límite de “los demás”? El problema del lazo entre el “individuo y los demás (una sociedad/una comunidad)” se plantea desde que el individuo se impuso al grupo y desde que la comunidad dejó de ser solamente el grupo “natural” (étnico y/o religioso) y su constitución exigió un esfuerzo de imaginación y un trabajo sin fin de recreación de la pertenencia. La nación, el país o la república (tan mentada y vapuleada en estos tiempos) que el Estado (cada Estado) expresa y representa, es obra humana, proyecto e imaginación política de creación de una comunidad, no obstante, dividida. De ahí los riesgos de fractura si aquel trabajo de recreación no encuentra otro arraigo que la interpelación al localismo (la ciudad, cada provincia) o al solo individuo meritorio y autosuficiente y su (imaginaria) “libertad fundamental” de hacer  la propia voluntad sin límite aunque los demás perezcan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los libertarios y los neoliberales creen (son creyentes de un templo secular) que tienen derecho a hacer lo que les venga en gana (y así lo hacen) aunque pongan en riesgo a los demás que se les crucen, y que eso es una libertad fundamental.  No usar tapabocas, participar de fiestas masivas, no guardar el aislamiento preventivo cuando se sospecha la portación del virus, alentar la desobediencia a las restricciones que se disponen para menguar su circulación, son comportamientos del mismo tipo que conducir a alta velocidad y pasarse los semáforos en rojo. Son conductas que conculcan el derecho de los demás a no enfermarse o a usar la calle. Son comportamientos egoístas que coinciden con suponer que la acumulación extrema de riqueza es solo producto del propio mérito.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Está en su naturaleza? No, son comportamientos sociales que arraigan en una ideología que desconoce el entramado de lazos que constituyen una sociedad, más allá de los lazos que trama el capital. Son comportamientos sostenidos en la ignorancia de que la libertad de las personas (de todas) tiene condiciones para ser tal. La primera es la vida, la de desenvolver la propia existencia en condiciones tales que la alejen del hambre y el desamparo. La existencia común (en los dos sentidos: de existencia corriente y de existencia de todos) solo puede desenvolver como común (en comunidad) sobre un piso de reconocimiento que respalde la protección de cada particular ante los avatares diversos. Es ese piso el que ponen reiteradamente en cuestión los libertarios que privilegian una libertad abstracta, y los neoliberales que privilegian su capacidad de acumulación sin límites, tras la que se inclinan los gobernantes que, sin embargo, deberían ser responsables.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">»No estamos de acuerdo con restringir la circulación, pero lo haremos&#8217;, es un modo de permitirla, de transferir la responsabilidad del gobernante a la decisión individual, entre un conjunto de gentes que da muestras de no registrar al prójimo porque comulgan y reproducen una ideología que solamente reconoce individuos dispuestos a hacer su propia voluntad. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por eso la igualdad, por ahora, es otra palabra tabú en el terreno adversario. Merece cuidarse, quedan pocas y, como dice Fito, “hacen falta cien millones de palabras”.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Referencias:</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Bourdieu, Pierre: “Espacio social y génesis de las clases”. En: <em>Sociología y cultura</em>. Grijalbo, 1990 (1984)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Thompson, Edward P.: <em>Tradición, revuelta y conciencia de clase. </em>Ed. Crítica, Barcelona, 1984.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Robin, Régine: Discurso político y coyuntura. En: <em>Revista Ensambles</em> Primavera 2020, año 7, n.13.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 1° de junio de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Dra. en Antropología. Profesora Consulta de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA). Investigadora del Instituto Gino Germani.</span></p>
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		<title>La pandemia que polariza a Europa &#8211; Por Sergio Ferrari</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Dec 2021 21:54:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sergio Ferrari]]></category>
		<category><![CDATA[antivacunas]]></category>
		<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Omicrón]]></category>
		<category><![CDATA[pandemia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Europa, nuevamente epicentro mundial de la pandemia, no disimula su creciente preocupación. El aumento en flecha de contagios y de la protesta social, marca ya la cotidianeidad de un continente que podría pagar, en los próximos cuatro meses, el pesado costo de 700 mil muertes adicionales según la Organización Mundial de la Salud. La presencia confirmada en suelo europeo, a partir del viernes 26 de noviembre, de la variante Ómicron agrava aún más la ya preocupante prognosis.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-pandemia-que-polariza-a-europa-por-sergio-ferrari/">La pandemia que polariza a Europa &#8211; Por Sergio Ferrari</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph" style="color:#4606e5"><strong><em>La variante Ómicron agudiza la crisis sanitaria</em></strong>. <strong><em>Vacunados vs antivacunas</em></strong>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>Europa, nuevamente epicentro mundial de la pandemia, no disimula su creciente preocupación. El aumento en flecha de contagios y de la protesta social, marca ya la cotidianeidad de un continente que podría pagar, en los próximos cuatro meses, el pesado costo de 700 mil muertes adicionales según la Organización Mundial de la Salud. La presencia confirmada en suelo europeo, a partir del viernes 26 de noviembre, de la variante Ómicron agrava aún más la ya preocupante prognosis.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Sergio Ferrari, desde Berna, Suiza.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(La Tecl@ Eñe)</em></p>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><br><br></strong>Cifra impresionante barajada por la Oficina Regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS). De mantenerse la actual tendencia de infecciones, 25 países de la región sanitaria europea – que incluye a 53 naciones de este continente y de Asia Central –podrían carecer de suficientes camas en los hospitales en los próximos meses. Según las mismas estimaciones, las unidades de cuidados intensivos de 49 de estos países corren el riesgo de atravesar una situación de estrés alto o, incluso, extremo, entre diciembre de este año y marzo de 2022.<br><br>Si bien a mediados de noviembre casi el 70% de la población de la Unión Europea y del Espacio Económico Europeo había recibido al menos una dosis de la vacuna anti- COVID 19, las desigualdades son significativas. Bulgaria, con la tasa más baja, llegaba al 25% de su población con la pauta completa, en tanto Rumania y Croacia oscilaban en el 45% y Eslovenia, República Checa y Polonia no alcanzaban el 60%. Fuera de la Unión Europea, Rusia, contabiliza apenas a fines de noviembre un 37% de su población vacunada con las dos dosis.<br><br>A este panorama de por sí incierto y con la quinta ola que vuelve a inundar el continente, la variante “sudafricana”, denominada Ómicron, agrega un factor de desconcierto e incertidumbre. Poco se conoce, en realidad, a nivel científico, sobre la misma. Aunque la misma OMS anticipa que debido a la cantidad de mutaciones que contiene, su posible impacto – reinfecciones y eventual menor efecto de las actuales vacunas, todo a verificar &#8212; la convierten en una variante “preocupante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La caída de los valores de las bolsas de valores, el cierre de fronteras internacionales e incluso, intra europeas, son señales significativas de la perplejidad que crea la nueva variante en este ya enrarecido ambiente pandémico.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Aumento en flecha</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La quinta y nueva ola pandémica en el Viejo Mundo parece ser imparable. Situación que llevó a Hans Kluge, director de la OMS-Europa, a enfatizar en las últimas horas que para vivir con este virus y seguir con nuestra vida diaria necesitamos un enfoque que vaya más allá de la vacuna. “Eso significa recibir las dosis estándar y una de refuerzo si es ofrecida, pero también incorporar medidas preventivas en nuestras rutinas”. En la evaluación del organismo onusiano, solo la vacuna no da respuesta a este recrudecimiento y, es imprescindible reinstaurar masivamente la distancia social, la higiene de manos y la generalización de la mascarilla, usos que en diversos países se fueron diluyendo de a poco.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Bélgica registró un aumento de 64 % de casos la última semana de noviembre en relación a dos semanas atrás, en tanto las hospitalizaciones incrementaron un 54% y los decesos un 44%. En Francia, el 23 de noviembre, el Ministerio de Educación daba cuenta de 6.000 clases cerradas debido al COVID, 2.000 más que la semana precedente. En el pico de la ola de abril del año pasado se llegó a contabilizar 11.000 clases confinadas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En Alemania, donde las autoridades debaten sobre la opción de establecer la obligatoriedad de la vacuna – por ahora solo el 68% cuenta con las dos dosis&#8211;, se registraron casi 45.000 nuevos casos el 27 de noviembre. Para señalar la complejidad de la situación, el ministro de Salud lanzó el tétrico eslogan: al terminar el invierno (es decir para marzo 2022) estaremos “vacunados, curados o muertos”.<br><br>Con menos del 70% de vacunados, Austria, que superó los 11 mil casos el 26 de noviembre, había dado un paso desafiante el lunes 22 de noviembre: decretó un nuevo confinamiento general hasta el 13 de diciembre con la excepción de los establecimientos escolares. En paralelo, anticipó la obligatoriedad por ley de la vacuna anti-COVD a partir de febrero del año próximo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Suiza – con una población de 8.6 millones de personas &#8212; registró 8.033 nuevos casos el último miércoles viernes de noviembre. Los mayores de 12 años íntegramente vacunados llegan al 74.37%, cifra considerada insuficiente por las autoridades. Sin embargo, estudios que se realizan en algunos cantones indican niveles mucho más altos de seroprevalencia, es decir con presencia de anticuerpos. Este dato positivo anticipa que, si bien el sistema hospitalario puede tensarse en los próximos días, no llegaría al nivel que debió enfrentar a fines del año pasado, en lo más alto de la peor ola. Especialistas y epidemiólogos subrayan el impacto muy positivo de la vacunación en tanto colchón protector de la población. Constatan que un alto porcentaje de las actuales hospitalizaciones y pacientes en cuidados intensivos son no-vacunados. Y certifican que el actual incremento explosivo de contagios en Suiza no se traduce por el momento en un crecimiento proporcionalmente alto de hospitalizaciones, entubaciones y decesos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Los electores suizos se pronunciaron el domingo 28 de noviembre sobre una Ley COVID, ejercicio único en el continente. Por segunda vez en menos de seis meses aceptaron en las urnas con 62 % de votos a favor las medidas implementadas por el Gobierno durante la crisis sanitaria, sea a nivel de la ayuda financiera a desempleados, empresarios afectados y trabajadores independientes, como con respecto a las medidas pandémicas restrictivas y la exigencia del pasaporte sanitario para poder participar en actividades públicas masivas.<br><br><strong>El enojo de algunos</strong></p>



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<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="936" height="546" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/Manifestacion-en-los-Paises-Bajos-de-los-anti-vacuna-el-tercer-fin-de-semana-de-noviembre-foto-Le-Courrier.jpg" alt="" class="wp-image-8896" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/Manifestacion-en-los-Paises-Bajos-de-los-anti-vacuna-el-tercer-fin-de-semana-de-noviembre-foto-Le-Courrier.jpg?v=1638395030 936w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/Manifestacion-en-los-Paises-Bajos-de-los-anti-vacuna-el-tercer-fin-de-semana-de-noviembre-foto-Le-Courrier-300x175.jpg?v=1638395030 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/Manifestacion-en-los-Paises-Bajos-de-los-anti-vacuna-el-tercer-fin-de-semana-de-noviembre-foto-Le-Courrier-768x448.jpg?v=1638395030 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/Manifestacion-en-los-Paises-Bajos-de-los-anti-vacuna-el-tercer-fin-de-semana-de-noviembre-foto-Le-Courrier-250x146.jpg?v=1638395030 250w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/Manifestacion-en-los-Paises-Bajos-de-los-anti-vacuna-el-tercer-fin-de-semana-de-noviembre-foto-Le-Courrier-50x29.jpg?v=1638395030 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/Manifestacion-en-los-Paises-Bajos-de-los-anti-vacuna-el-tercer-fin-de-semana-de-noviembre-foto-Le-Courrier-129x75.jpg?v=1638395030 129w" sizes="(max-width:767px) 480px, (max-width:936px) 100vw, 936px" /><figcaption><em>Manifestación en los Países Bajos de los anti vacuna el tercer fin de semana de noviembre foto Le Courrier.</em></figcaption></figure></div>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Esta nueva ola pandémica y las restricciones adicionales que la acompañan provocaron, en la segunda quincena de noviembre, una efervescencia social significativa en varios países del continente. Con manifestaciones, en algunos casos, como en los Países Bajos y Bélgica, particularmente violentas. Pero también con protestas callejeras entre otros países en Croacia, Italia, Francia y Suiza.<br><br>Las protestas cada vez más concurridas y convocadas en paralelo en diversas ciudades del continente, aparecen como un nuevo fenómeno social de cierto peso.<br>El movimiento que se opone a las normas anti-COVID, de identidad difusa y con una gran heterogeneidad interna, ha tomado fuerza y sale a la calle. Aunque los actores principales son grupos ligados a la derecha y a la extrema derecha, confluyen también representantes de algunas formaciones de extrema izquierda, ecologistas y alternativas, así como jóvenes descontentos de barrios urbanos periféricos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Dichos grupos cuestionan fundamentalmente el recorte de libertades que van de la mano de ciertas medidas anti pandémicas. Algunos, aunque muy minoritarios, denuncian las ganancias multimillonarias de las principales transnacionales productoras de vacunas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En apenas 18 meses, la crisis sanitaria europea y sus consecuencias económicas, sociales, jurídicas e institucionales, provocan, también, nuevos comportamientos políticos y dan pie a cuestionamientos ideológicos de ciertos sectores de la población. Nace un nuevo tipo de protesta contra el Estado y contra las medidas “autoritarias” (a las que incluso califican de dictatoriales) y empieza a definirse un nuevo espacio social que podría, en el futuro cercano, alimentar la base de las fuerzas políticas de derecha y ultraderecha que disputan electoralmente cuotas de poder institucional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Daniel Steinvorth, corresponsal en Bruselas del prestigioso cotidiano suizo Neue Zurcher Zeitung, en un artículo del 24 de noviembre analizaba las manifestaciones en los Países Bajos y relativizaba el contenido de las mismas. En su artículo, “Los que buscan la violencia siempre encuentran una excusa” se interrogaba: ¿qué expresa, en relación a la política pandémica del Gobierno, la actitud de estos jóvenes violentos, que celebran el motín como un acontecimiento? “Básicamente nada”, responde. “En cualquier caso, no significa que las medidas para combatir el virus sean tan controvertidas que lleven a la sociedad a los extremos”, reflexiona.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Para Steinvorth, la protesta tiene que ver más con un Estado social que se ha venido debilitando progresivamente que con la misma pandemia. Y recuerda que “los populistas de derecha llevan muchos años ganando popularidad. Ellos también contribuyen a la disminución de la confianza en la política”. Al mismo tiempo, recuerda, la delincuencia relacionada con las drogas y las bandas &#8212; que también es consecuencia de una política de integración fallida&#8211;, aumenta la tensión social.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Y retrotrae su análisis a las protestas de enero pasado en los Países Bajos, en las cuales, delincuentes, militantes de extrema derecha, “pero también grupos de jóvenes bastante normales y aburridos, muchos de ellos de origen inmigrante, se amotinaron durante el toque de queda produciendo los disturbios nocturnos”. Y concluye: “esta situación inicial no ha cambiado diez meses después”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Medios de prensa y analistas, en paralelo, se interrogan sobre la verdadera fuerza de estos sectores protestatarios. Y ponen sobre la mesa la pregunta clave de la sostenibilidad de su acción violenta: ¿son expresiones coyunturales que se desinflarán luego de la crisis pandémica? O bien, por el contrario, constituyen nuevas expresiones de una forma diferente de concebir la participación social. Y representan el origen de algo distinto, diluido, heterogéneo, pero marcadamente individualista y conservador, esencialmente anti Estado, que se consolidará aun después de esta crisis sanitaria.</p>



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<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="980" height="600" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/Organizaciones-solidarias-suizas-se-movilizan-por-liberar-las-patentes-de-la-vacuna-anti-COVID-y-lanzan-el-Llamamiento-de-Ginebra-para-presionar-a-la-OMC.jpg" alt="" class="wp-image-8897" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/Organizaciones-solidarias-suizas-se-movilizan-por-liberar-las-patentes-de-la-vacuna-anti-COVID-y-lanzan-el-Llamamiento-de-Ginebra-para-presionar-a-la-OMC.jpg 980w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/Organizaciones-solidarias-suizas-se-movilizan-por-liberar-las-patentes-de-la-vacuna-anti-COVID-y-lanzan-el-Llamamiento-de-Ginebra-para-presionar-a-la-OMC-300x184.jpg 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/Organizaciones-solidarias-suizas-se-movilizan-por-liberar-las-patentes-de-la-vacuna-anti-COVID-y-lanzan-el-Llamamiento-de-Ginebra-para-presionar-a-la-OMC-768x470.jpg 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/Organizaciones-solidarias-suizas-se-movilizan-por-liberar-las-patentes-de-la-vacuna-anti-COVID-y-lanzan-el-Llamamiento-de-Ginebra-para-presionar-a-la-OMC-238x146.jpg 238w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/Organizaciones-solidarias-suizas-se-movilizan-por-liberar-las-patentes-de-la-vacuna-anti-COVID-y-lanzan-el-Llamamiento-de-Ginebra-para-presionar-a-la-OMC-50x31.jpg 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/Organizaciones-solidarias-suizas-se-movilizan-por-liberar-las-patentes-de-la-vacuna-anti-COVID-y-lanzan-el-Llamamiento-de-Ginebra-para-presionar-a-la-OMC-123x75.jpg 123w" sizes="auto, (max-width:767px) 480px, (max-width:980px) 100vw, 980px" /><figcaption><em>Organizaciones solidarias suizas se movilizan por liberar las patentes de la vacuna anti COVID y lanzan el Llamamiento de Ginebra para presionar a la OMC.</em></figcaption></figure></div>



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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>La denuncia global ciudadana<br><br></strong>A partir del martes 30 de noviembre hubiera debido reunirse en Ginebra, Suiza, la 12da Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio, anulada a última hora debido el pico pandémico. Esta instancia ministerial es el órgano que toma las decisiones más importantes de la OMC sobre todos los asuntos comprendidos en cualquiera de los Acuerdos Comerciales Multilaterales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Unas 40 organizaciones solidarias de una decena de países europeos y americanos convocan, de todas maneras, para el 30 a una movilización frente a la sede del organismo rector del comercio mundial. El objetivo de la protesta: exigirle a la OMC que se levanten los derechos de propiedad intelectual y se facilite el acceso universal a la atención sanitaria, en particular, a las vacunas anti-COVID.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Las organizaciones convocantes sostienen que 10.000 personas mueren cada día de COVID en el planeta. “Mientras que los países ricos tienen acceso a los tratamientos, vacunas y diagnósticos contra el COVID, la mayoría de la población mundial, que vive en países de ingresos bajos y medios, tiene poco o ningún acceso a ellos”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Esto se debe a que los derechos de propiedad intelectual, incluidas las patentes, protegen los beneficios de las empresas farmacéuticas. Las cuales, junto con los gobiernos de los países ricos, se oponen a la eliminación de estos derechos en la OMC, es decir rechazan democratizar la producción y acceso de las vacunas en todo el mundo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El Llamado de Ginebra, elaborado por los promotores de la protesta, invita a movilizarse “para gritar nuestro desacuerdo con esta política de *apartheid* médico y para exigir el levantamiento de los derechos de propiedad intelectual sobre las vacunas, los tratamientos y los diagnósticos COVID”.  (<em>https://nov30noprofitoncovid.com/espanol/)</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">A un año y medio de comenzar a propagarse en Europa el coronavirus, la crisis sanitaria es ya mucho más que una cuestión sanitaria. La pandemia ha ido revolucionando comportamientos individuales, miradas colectivas y percepciones ideológicas. Desata un debate de sociedad, desafía a cada ciudadano a posicionarse con respecto al Estado y al Gobierno e interpela sobre los métodos para expresar consensos o diferencias sobre las nuevas normas vigentes. Silenciosamente, además, la sociedad europea, parece haberse ido fracturando con otro tipo de grieta social que desborda las contradicciones pre pandémicas; por un lado, los vacunados y por otro, los antivacunas.</p>
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