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	<title>amistad archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>amistad archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Llorar para adentro &#8211; Por Horacio González</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 29 Apr 2021 14:15:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Horacio González]]></category>
		<category><![CDATA[amistad]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[político]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Horacio González sostiene en este artículo que el llorar para adentro se puede convertir hoy en un eslabón fundamental del ejercicio de la política en el espacio público nacional. ¿No quieren voltear un gobierno democrático con los artificios más repudiables? Hay que situarse entonces en el punto de reflexión activa y de acción reflexiva que excavando más hondo, pueda refutar tanta trapacería. En este momento de perspicacia íntima, en esa hondura temblorosa y preocupada, ahí sí, hay política, y la hay tal vez como el comienzo de una madura acción resistente.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/llorar-para-adentro-por-horacio-gonzalez/">Llorar para adentro &#8211; Por Horacio González</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><b><i>Horacio González sostiene en este artículo que el llorar para adentro se puede convertir hoy en un eslabón fundamental del ejercicio de la política en el espacio público nacional. ¿No quieren voltear un gobierno democrático con los artificios más repudiables? Hay que situarse entonces en el punto de reflexión activa y de acción reflexiva que excavando más hondo, pueda refutar tanta trapacería. En este momento de perspicacia íntima, en esa hondura temblorosa y preocupada, ahí sí, hay política, y la hay tal vez como el comienzo de una madura acción resistente.</i></b></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Horacio González*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><span style="color: #333399;">D</span></strong>esde que encumbrados filósofos escribieron en las últimas décadas libros titulados “políticas de la amistad”, “políticas de la hospitalidad”, “políticas de la sensualidad” o “políticas de la memoria”, muchos comenzamos a mirar con mayor cuidado la palabra política. Porque también hay políticas del cuidado. ¿Qué deberíamos decir sobre ello? Solo los quisquillosos -si acaso fuéramos uno de los de esa vasta legión-, se asombrarían por el uso inteligente de esta combinación de vocablos. No amistad, sino “políticas de la amistad”. Hay aquí sensibilidad e inteligibilidad. Lo sensible de la amistad con lo inteligible de lo político. Nos encontraríamos así con una mediación, un segmento anterior a la amistad espontánea y pura. Sería la reflexión que la anticipa, la aloja en la circunspección y la memoria. Así, a lo sutilmente íntimo, se lo hace exquisitamente público.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El resultado de esta política está imbricado en una nota de pudor o de recaudo ético para situar todo lo que hacemos. Nos reclama la voluntad de poner una atención superior, dejar una apostilla delicada de interés general en lo que experimentamos como posibilidades vitales propias. Si vamos a exponer un aspecto de nuestro yo público, hagámoslo con estilos éticos, poéticos o filosóficos. Si declaramos amistad, no hacerlo como un prestamista, un apostador o un carrerista, sino por un cauto placer que nunca se parecerá a un “toma y daca”. Sino que se da por sentado que es algo -lo amistoso, lo hospitalario-, que tiene la ligereza, pero también la profundidad de un regalo meditado, fruto de un espontáneo análisis previo. Es una “política”. Sin alharaca. Lo dado como memoria o sensibilidad, se instala así con su peso etéreo en nuestra conciencia. Nada es preciso decir, nada es preciso señalar. Por el contrario, lo ocurrido -ese dar, ese dirigirse a uno o a otro en la conversación-, son hechos que se instalan en el tiempo ajeno al contrato o al ritual consagrado. Política, sí, pero como suaves persuasiones, como “formas de vida”. Creamos así un tiempo demorado y acaso irreal. Arruinaríamos todo, si luego dijéramos “no sé cómo agradecerte” o “no olvidaré jamás tu gesto”. Claro, no está mal decirlo. Pero si la cosa viene “de profundis”, no es necesario. Oponemos entonces un silencio significativo al silencio apático.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ahora bien, se escucha mucho decir que tal cosa o tal otra “es política”. ¡Pero para desmerecerla! Así como la filosofía tomó la política para decir que con ella se produce amistad, libertad, solidaridad, cuidado, memoria, fraternidad, la política misma suele decir, en boca de los mismos políticos, que la política puede ser eximida, acusada o declararla fuera de lugar. “Usted me corre con tal o cual cosa, está haciendo política”. Un político se queja así de otro político. Alguno de ellos estaría presentado lo particular como propio de un interés general. ¿Pero cómo un político que es refutado por otro lo va a cuestionar diciendo que “hace política? Inexplicable obviedad. Al revés, notoriamente en las formas más invisibles y veladas de intromisión en nuestras vidas, cuando el ser político irrumpe en nuestra cotidianeidad, se suele festejarlo exclamando: “todo lo personal es político”. Con lo desafiante que esto implica. Pues es difícil expresar que es un hecho político si llego tarde a una cita privada, salvo que sea un gesto intencionado para no realizar un tipo de acto como firmar convenios sobre el Río Paraná, letales para el país. “Llegar tarde” sería un modo de omitir la firma, un hecho político envuelto en una irrisoria cotidianeidad, pero de fuerte interés para la nación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es que, en el nivel de lo trágico, lo personal y lo político encuentran su punto común. Shakespeare es el héroe de esta frase sobre lo personal que es político. <em>La carta de Fray Lorenzo no llega a tiempo y Romeo cree que Julieta está muerta.</em> A pesar de estos complicados entrelazamientos, presentar los asuntos colectivos al nivel de la conversación sobre un salamín o una mayonesa, lo íntimo politizado, es un recurso que está en la lista mayor de los placeres del neoliberalismo. En verdad es una aceitosa suspensión de lo político ante la vida cotidiana tal cual ella es. Se convierte la vida pública en infinitos gestos subrepticios traducidos a la “llaneza del hogar”. Lo mediato se hace estallar ante lo inmediato. Se confunde lo político con el neoliberalismo en tanto fingida simpleza de nuestras vidas. Con la conversación cotidiana, con afeitarse frente al espejo, con poder incorporar una nueva “app” que nos presenta 64 finales diferentes de un video-film para “que tú elijas el que más desees”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si este tipo de libertad se asimila a la libre disponibilidad de finales, esto es, a una pseudo elección ya prefabricada que misteriosas organizaciones ponen a cuenta de mi libre albedrío, ¿cómo no va a estar haciendo política Macri, si de su boca emanan palabras diarias, sacadas del manantial infinito del cancherismo nacional, del “ganador” astuto con un fraseo bañado por aceite Cocinero? No uno de mayor calidad, sino uno rústico que recuerden todas las “damas de antaño”, uno de los posibles nichos publicitarios. Si es que así se dice. Festejamos entonces el chorro de grasa cotidiana que nos impregna, tan imperceptiblemente viscoso como el hollín diario de las ciudades. Si conocemos este personaje hasta con lagañas en los ojos, recién despertado tanteando su celular entre las sábanas. Es política y si no nos gusta esta imagen, podemos escoger otras tantas desde nuestro control remoto. ¡Sesenta y cuatro podemos elegir! Se pulveriza así el mundo en nuestra distraída vida cotidiana. Se hace la fusión de la conversación pública con la pringosa cotidianeidad. Esta negación de la política, es política ¡cómo no! Son políticas del “desperezarse”, políticas del “tantear el celular entre sábanas arrugadas”.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://images.clarin.com/collections/images/5a00669e81b8adb82948072f.jpg" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ante esta desgracia, ¿cómo podrían ser ahora los pasos necesarios, imprescindibles hacia la reposición del ser político? ¿Lograr, por parte de un político más reflexivo, más acongojado, más preocupado por las vigas poderosas que atenazan toda decisión, que se vuelva sobre ellas para poder pensarlas? Quizás pesarosamente, o tal vez con la melancolía del arrepentido. Pero que no puede disculparse a cada momento, en cada paso, si los juzga errados. ¿Quién le cree a uno que pide perdón cuatro o cinco veces por día? Dichas estas palabras -afirmar, desdecirse, disculparse-, es preciso formular la pegunta. ¿Qué es el ser político? No es lo que encontramos cada vez que se nos dice que nuestra vida domiciliaria es política -simpática generalización que olvida las infinitas particularidades que brindan las vidas en su oscura intimidad- o al contrario, cuando un funcionario que se ve atacado por una obcecada oposición y entonces se justifica diciendo “es que lo que están haciendo es política”. ¡No! Hay que desarmar esa idea de política encubierta, como si fuera una charla en el pet-shop. Porque es política al máximo, fabricada con escorias inverosímiles del lenguaje. Reconozcamos enseguida la maniobra. Lo “falso personal” es lo político. Y lo “falso político” es lo personal. Hasta no hace poco lo llamaban “couching”. ¿Dónde vas? ¡A tomar un <em>couching</em> sobre turismo político, estudiamos los Viajes de Sarmiento!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No es que tomar un helado sea político. Pero se lo puede sorber “políticamente”, por medio de escenografías y violentaciones vulgares de palabras e imágenes. Debemos descubrir esos resortes ocultos del neoliberalismo antes de acusarlos de “hacer política”. Podemos reírnos de quien dice que “la Sputnik es veneno” o que “le damos Malvinas como garantía de la Pfizer”, pero estos desatinos son una forma salival e intramuscular, un cartílago siniestro de la política. Además, alertan sobre una horrible verdad: las Malvinas son ya, ahora, de la Pfizer. Eslabones más o menos, ya las tienen. Un escupitajo insolente y ocasional, tiene en este caso un cúmulo histórico de capas de politicidad tan elocuentes, que como dice el tango, dan ganas de balearse en un rincón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si un político es atacado con arbitrios insustentables, la respuesta no puede ser etiquetar de “político” a ese ataque, si se tratase, sin más, de desmerecerlo. ¡Si es allí cuando más se está haciendo política, pero de “otro modo” que hay que develar! ¡Es en ese lugar cuanto más se necesita una respuesta que también sea política, una política de serena superioridad que desmantele con agudeza la política del gargajo! La política no es meramente un hacer, como si la política no fuera desde ya y siempre, inherente al ser. No es una pauta protocolizada, ajena a los planos entrecruzados de una conciencia perpleja que está entre la voluntad ejecutiva y la duda evaluativa. ¿Qué conviene hacer y ser en cada momento? Esa conveniencia es compleja, porque allí lo político es la historia misma que transcurre en un vertiginoso presente. <em>Necesariamente hay política</em>. No necesariamente se la “hace”, aun cuando se la cree hacer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Actuar por conveniencia debe ser lo más parecido posible a actuar por convicción. Nudo problemático. ¿Cómo se resuelve? Arriesgo cómo: sabiendo que siempre habrá una fisura entre convicción y conveniencia. Ese territorio ambiguo, esa tierra de nadie de la política, debe ser el motivo fundamental de la reflexión, <em>precisamente política</em>. Porque se piensa siempre sobre lo no estipulado, lo no protocolizado, lo azaroso. El político que se resigna a no explicar, descansando en la facilidad de que “todo es político” o al revés, que eso que parece trivial, o íntimo, es también… ¡polítco!, chau, ahí la convicción se rindió ante la conveniencia, y no viceversa. Cede sus posibilidades a una mala comprensión de lo que antaño se denominaba táctica y estrategia. Estas nobles expresiones que presidieron muchos años el pensamiento militar y el pensamiento revolucionario, hoy están al borde de justificar la mera astucia. Porque si el valor fundamental, la “estrategia”, ya lo conozco por entero, podría hacer cualquier tipo de excepciones a mi favor. No son así las cosas. Aunque no por eso me deba eximir de “calcular” por mí mismo, las decisiones necesarias ante lo que ven mis ojos y presume mi imaginación.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esta época es de llanto. Pero sería una grave confusión, si una suerte de ansiedad incontenida nos llevase a proclamas que para paliar el sufrimiento, solo se consiga hacerlo en forma de lágrimas que brotan. Teólogos avanzados, como Karl Barth, establecen una delicada dialéctica entre Dios y la personalidad. Cuando ésta desea, puede no encontrar, y cuando encuentra, puede no estar preparada. O puede no estar deseando. Una conocida baguala argentina, Doña Ubenza, dice <em>“estoy llorando pá dentro y me río pá afuera”.</em> Llorar para adentro se puede convertir hoy en un eslabón fundamental del ejercicio de la política en el espacio público nacional. ¿No quieren voltear un gobierno democrático con los artificios más repudiables? Hay que situarse entonces en el punto de reflexión activa y acción reflexiva más hondo, para refutar tanta trapacería. Debe haber una épica en eso. No se trata de que surjan héroes que nos digan con adecuada estridencia cómo dirigirnos a la refutación de los necios, los truchimanes, los anticiencia, los irracionales. Nada de eso. Conozco muchas personas que encuentran su profunda lucidez llorando “pá dentro”. En este momento de perspicacia íntima, ahí sí, hay política. La hay porque surge del comienzo de las cosas, que no son los lloros -tan justificados ellos-, sino el momento en que muerdo los labios, junto a tantos y tantos otros, para en ese pequeño dolor que me inflijo a mí mismo, comience la madura acción resistente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pequeñitas cosas de aspecto intrascendente pueden suscitar un llanto interior. Este vale como una intensa y húmeda risa reparadora. Puede ser cuando un seco informe de una azafata en la pista del aeropuerto diga que han llegado más vacunas, puede ser un locutor de televisión que pone entre paréntesis su jerga teledirigida, para ponerse a hablar repentinamente al margen del tiempo artificioso del “piso”. Algo se derrumba en él o en ella, para hacer vibrar un lamento. Que apenas imperceptible, se hace por un minuto fugaz, inesperadamente sincero.  Cada profesión tiene sus etiquetas y pompas ceremoniales. Porque las profesiones siempre tienen que ver con la vida o con la muerte -pruébese de encontrar una que no ¿chocolatero? ¿reparador de computadoras? No, en ellas hay también una secreta finitud que no impide el jolgorio, la satisfacción del deber, el cumplimiento gozoso. Pero nos equivocaríamos si esa milésima de segundo del llanto interior, mordiendo lo labios, no se nos cruza como un destello necesario. Si eso ocurre, no es necesario abandonar un lenguaje ritual o profesional. Todos percibimos esa quebradura contenida que marcha por dentro, con sus banderas y redoblantes. No es una nueva ética ni un nuevo descubrimiento filosófico. “Políticas del llanto”. No, no, tampoco. Es ver esta época con ansiedad callada, existir al borde del abismo y que el ingenio nos valga. Cuando meditamos sobre nosotros, tienen que estar presente los desvalidos de materia y de espíritu, porque de una o de ambas cosas, también estamos hechos nosotros. En lo que estoy diciendo no hay “políticas de la militancia”. Solo militancia. Las llamas aún no están apagadas. Estoy llorando pá dentro.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 29 de abril de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Sociólogo, ensayista y escritor. Ex Director de la Biblioteca Nacional.</span></p>
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		<title>LA AMISTAD AUSENTE &#8211; POR MARCELO PERCIA</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/la-amistad-ausente-por-marcelo-percia/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 26 Jan 2024 12:16:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcelo Percia]]></category>
		<category><![CDATA[amistad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Marcelo Percia escribe que desde que Ricardo Piglia publicó La ciudad ausente, el uso de la palabra ausencia suele poner en marcha una investigación. Este texto indaga qué hace la vida cuando la muerte interrumpe una conversación.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-amistad-ausente-por-marcelo-percia/">LA AMISTAD AUSENTE &#8211; POR MARCELO PERCIA</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e78bca64e636f5bd3e7e6ee327fa3953 wp-block-paragraph"><strong><em>Marcelo Percia escribe que desde que Ricardo Piglia publicó </em>La ciudad ausente<em>, el uso de la palabra ausencia suele poner en marcha una investigación. Este texto indaga qué hace la vida cuando la muerte interrumpe una conversación.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8165046facb4724401f4931f4d628df8 wp-block-paragraph"><strong>Por Marcelo Percia*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-621972be25ffad7cd0ad65fd089426e8 wp-block-paragraph">(No se disuelve con la muerte: crece con la ausencia. Habita el presente como congoja. La súbita pregunta de <em>qué hubieras dicho</em>.)</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d2a5c19005fc6b951aef5ee29a53dbe1 wp-block-paragraph">Desde que Piglia (1992) publica <em>La ciudad ausente</em>, el uso de la palabra <em>ausencia</em> suele poner en marcha una investigación. Este texto indaga qué hace la vida cuando la muerte interrumpe una conversación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-60143bf5d8c720d0a5c7e7dcad7df0da wp-block-paragraph">Escribe Piglia: <em>“… el pájaro vuela interminablemente y en círculos, porque le han vaciado el ojo izquierdo y busca ver la otra mitad del mundo”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b9b7714815a5c7b7a3fc8c68d15e8160 wp-block-paragraph"><strong><em>Confidencias</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-62f4804561fe33a68b7ce4d14c1e8325 wp-block-paragraph">Se añoran confidencias que se tenían con quienes ya no están.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a348b122074a77d553b0a6386d12697d wp-block-paragraph">Confidencias, antes de una revelación, comienzan como llamado. Como solicitud de escucha y resguardo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ce4fb04c473ecf702dede0eff5c2fbc1 wp-block-paragraph">Suelen presentarse así: <em>“Necesito hablarte de algo”</em>, <em>“No sabés lo que pasó”</em>, <em>“Lo que te voy a decir no tiene que salir de acá”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-574b3b4245cd819b728fb7f3c0f6c12c wp-block-paragraph">Confidencias conservan encantos de las infancias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-527b75fd80268d96e1cd552338fde1d2 wp-block-paragraph">Así como los cuentos se inician con la fórmula <em>“Había una vez”</em> o los juegos de la imaginación con la contraseña del <em>“Dale qué…”</em>, las confidencias arrancan con un guiño que avisa <em>“Esto no lo conté nunca”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1bd93d3d6a3fa186743331366b95ec1f wp-block-paragraph">Confidencias buscan desahogos. Procuran alivio para lo que, si no, se carga como crimen o maldición.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ee88785aaa4430b31c732b06e899b353 wp-block-paragraph">A veces, intentan expandir felicidades que no caben en el silencio de una soledad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c0e81e5e813ef35dd3a4237b974f7ce5 wp-block-paragraph">Confidencias también solicitan el relevo de otro corazón que se entristezca con lo que entristece, que se preocupe con lo que preocupa, que se ponga a bailar con lo que da ganas de bailar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5b0f6fd78f036544d39b268eff9a76ec wp-block-paragraph">Desahogos necesitan la suspensión de consejos, críticas, evaluaciones. Relevos necesitan de una mirada o gesto que ofrezcan descanso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-60de318ece5b09a8200a0323cb528a58 wp-block-paragraph">A veces escuchar tiene poco que ver con entender o interpretar. Tal vez <em>eso</em> que se llama <em>escucha</em> se pueda pensar como calma o cobijo que admiten lo que no se sabe, no se quiere o no se puede decir.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-60069a5714d5460b07fac69fabb38cf4 wp-block-paragraph">Confidencias cuentan dolores que se están llevando, decisiones que se tomaron o se están por tomar, arrepentimientos por algo que se hizo o que no. También desorientaciones, vergüenzas, travesuras, proyectos que se necesita animar, miedos a enfermar, amores que no saben si llamarse amor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dc9bf274f63a7bc3bf477ae4b75b8377 wp-block-paragraph">Una confidencia no importa tanto por lo que confía como por la celebración de una confianza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-171321e3d6f981364e19d084a7d60adc wp-block-paragraph">Una confidencia no equivale a una confesión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6e70337d80742961bf39072358889ef4 wp-block-paragraph">Mientras la confesión admite una falta que solicita castigo o perdón, la confidencia mora en una intimidad sin temores ni explicaciones.</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5c0ba789b3fd79f3d94e87e3d3df672d wp-block-paragraph">(Cuánto más larga una vida, más llena de ausencias. Pero, esas ausencias no siempre se cargan como pesadumbres de lo ido. A veces, se llevan como dones, tesoros, gratitudes, eternidades.)</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e421a434d73375430acefceec88e9f1f wp-block-paragraph"><strong><em>Discreciones</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d081119f9e5a7dd171f6b6f8df8dae19 wp-block-paragraph">Cuánta falta hacen las discreciones de la amistad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b30e75eddf936d25f9095fece85a4ccd wp-block-paragraph">Discreciones acunan confidencias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0e75755442e9add0dfe640d380ced2aa wp-block-paragraph">Confidencias no dan una información: dan una fragilidad, una timidez, una intemperie.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-902d0929569f071e1000b9d3d15b2570 wp-block-paragraph">Discreciones respetan y custodian lo que duele. Tienen la prudencia de no herir lo herido.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-29c55521bd0d6a14c073dafbdbc6befc wp-block-paragraph">Infidencias no revelan secretos, incendian confianzas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2b814134b1976516c4da3ee676e3728a wp-block-paragraph">Mientras infidencias duelen como una falta de amistad, chismes no la traicionan: atestiguan su inexistencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cb8a05316767e0a8d6702e8d2e0647e3 wp-block-paragraph">Una expresión castellana dice, con tres acciones verbales, la excitación del chisme: <em>correveidile</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b0ea7153ad6701429fa3937db299701c wp-block-paragraph">La discreción más lograda se sella con la muerte. Se suele pedir con esta figura: <em>Vos, una tumba</em>.</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5b84a0d914218c2e09c4effc9453eaec wp-block-paragraph">(Ausencias queridas no enseñan a morir, avisan posibles finales; y, en todos, la última soledad.)</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9bd40a8f4351e6fe4b11a303521ff34b wp-block-paragraph"><strong><em>Sentir con</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2dbd0d5d6d402ac8488cda68268de732 wp-block-paragraph">¿Qué hacer cuando faltan las cercanías con las que nos gustaba sentir la vida?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e9534ea08708528977389a2093680937 wp-block-paragraph">Amistades dibujan en el aire un común sentir.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e7da5913842b29321adf0f5235359469 wp-block-paragraph">Un común sentir, no un sentimiento en común.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-41592f7d1760eefe150efb79bef89476 wp-block-paragraph">Amistades sienten la marcha callada de los días y los insomnios de las noches.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a4d1f6ee4bf2838e021c152566d2dcf wp-block-paragraph">Un <em>sentir con</em>, en el que el sentimiento de cada cual queda expuesto y, a la vez, sustraído como un tácito saber sobre lo intransferible e intraducible.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-05e6dbe695327082f7c6dc9696679a32 wp-block-paragraph">La expresión <em>te acompaño en el sentimiento</em>, que declara el deseo de cercanía en el dolor, da el deseo de acompañar algo que se supone, pero no se conoce.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b30c003806532e063116e758a29082e5 wp-block-paragraph">Lo único no se conoce, se sabe sin saberlo. Se puede saber el sentir, pero no un sentimiento.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9fd2f76e52cc53e42be3c4046e2177ae wp-block-paragraph">En la amistad se da acogida al sentir, sin profanar emociones cifradas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ddea4fb7ae9f51685aac6150a17d7aca wp-block-paragraph">Sentimientos no se pueden traducir, aunque cada comunidad disponga de palabras para nombrarlos. La educación sentimental de cada época se especializa en designar lo que estamos sintiendo. Ninguna relación se sustrae al automatismo o tentación de las designaciones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-073715e65d28cfa025d73f99d0f331a1 wp-block-paragraph">Se extraña, de esa amistad que nos falta, la apertura en la que importa más alojar el sentir que traducir sentimientos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6609e2f2233503b7b90ee665cd784235 wp-block-paragraph">Se extraña no tener con quién sentir lo que no se puede explicar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-36fe7750b0c67e1d8d97e5790ec8e2cf wp-block-paragraph">Entre los enunciados <em>con sentir</em> y <em>sentir con</em>, el oído prefiere el último.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2baeef5140ec17912013a2dbe1f859ed wp-block-paragraph">Si un consentimiento declara conformidad o aprobación de algo, <em>el sentir con</em> habilita el solo sentir sin necesidad de conformidad ni aprobación. <em>Sentir con</em> como sostén o soporte de lo que, sin un común sentir, no se llega a insinuar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7ed058b2f900012f872ef91d90853537 wp-block-paragraph">Amistades, cuando hablan, se sienten sintiendo. No sienten lo mismo. Aunque coincidan o disientan en un nombre, lo sentido se les escurre inasible.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c146af464398627689bf8961a4948c07 wp-block-paragraph">Una canción de las gestas deportivas termina así: <em>“Es un sentimiento / no puedo parar…”</em>. Expresa el momento de un sentir que desborda fronteras, mientras sentimientos acontecen como <em>cosa</em> única y diferente en cada sensibilidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-93cd7455722b1bed2eb45b1a88ec460e wp-block-paragraph">Saber el sentir, eso solo: reconforta y aproxima.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ef8e64fee4b3ac5b18293ef8f9971dad wp-block-paragraph">Si las cercanías queridas no están, hay cosas que no se pueden sentir. Se extraña un <em>sentir con, </em>insustituible.</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a1d15fb7a1fef15535dd7de01fbe31a0 wp-block-paragraph">(Cada tanto se celebran citas no concertadas con las cercanías queridas que ya no están. Y, de pronto, una soledad se encuentra hablando, riendo, llorando, llamando ausencias que acuden a escuchar, a reír, a abrazar, como breves e instantáneas alucinaciones de la amistad.)</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://artelista.s3.amazonaws.com/obras/big/2/0/2/9225709231003995.jpg" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em><strong>Ausencia. Guida Maguian.</strong></em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-034534bf1457220f557b6f22dc084869 wp-block-paragraph"><strong><em>Tacto</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-287e92f0ff9087a46171c3a382b9a2f7 wp-block-paragraph">Se extraña de la ausencia querida el tacto de esa amistad. El trabajo que se tomaba para decir, con cuidado, cosas que pueden doler o incomodar. Incluso, a veces, la decisión de callar o esperar el momento.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4becfc1d76a24d7c9b7441739086ec6f wp-block-paragraph">Tener tacto consiste en saber que la vida duele y que cada cual hace con ese dolor lo que puede.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aeaeacd92b99054a450ec435c11fa506 wp-block-paragraph">Muchas veces ese dolor se cubre con la piel de una rareza, una locura, una extrañeza. El tacto consiste en no objetar lo que se hace para suavizar el dolor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-56370d21d7fe1c2f0267846bafb195ca wp-block-paragraph">El tacto tiene más relación con la prudencia, la precaución, el respeto, que con la posibilidad de sentir empatía poniéndose en una piel ajena.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-676371028e3e5d5aa3d2ca29a3a5bc97 wp-block-paragraph">El tacto consiste en saber el sentir.</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6215b49592c9e553b2146768627fa6aa wp-block-paragraph">(Ausencias, a veces, acompañan con música la soledad.)</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7f95cfa8ce6a6843846fbccf72ba91ee wp-block-paragraph"><strong><em>Rarezas</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-176762c4bf36ecefe5d4977db5174191 wp-block-paragraph">Se extrañan las rarezas de la amistad que no está. Sus extravagancias, sus manías, sus caprichos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d092adfe6dfeafa3e8bfec095ed8ce27 wp-block-paragraph">Una común rareza no describe una misma rareza compartida, sino un común en el que las rarezas se aceptan y se quieren, sin que se entiendan o tengan consonancias entre sí.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-440b511eb9eee35f57797c9523e1d56b wp-block-paragraph">Deleuze (1988) dice en una entrevista que aceptamos la amistad con sus locuras. No la tratamos de cambiar como, a veces, hacemos con quienes nos trajeron al mundo, con quienes formamos parejas o con las vidas que ahijamos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b0c7f313b949700348d99c37b67da474 wp-block-paragraph">La idea de una amistad con la rareza, recuerda el pensamiento sobre lo extraño en Nietzsche.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cef36ea106c7c9353469e71d2dd76ee1 wp-block-paragraph">Su obra interroga una posible amistad con lo que no resulta asimilable, con lo que difiere de lo previsto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-45ba26c9e2475d50a1ad9fed263fd843 wp-block-paragraph">Una amistad con lo que no se presenta como similar o semejante. Una amistad no con lo próximo sino con lo lejano.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f22b6d6aa1c6ee0cb2073393268c8d7b wp-block-paragraph">Una amistad con lo que no se puede reducir a lo conocido.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8018e5567f20ec5df6a3c478d6018cfa wp-block-paragraph">Nietzsche se pregunta por la amistad con la enemistad. Imagina una comunidad de existencias extrañas. Entrevé la amistad como sublimación de la enemistad y, también, la enemistad como condición de la amistad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-52944176dd7b3d196bc8abbbb4ff5256 wp-block-paragraph">Paranoias sobrevienen como antenas que detectan bases enemigas en las cercanías.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bef564bd28872ea40359091e7d8fab8b wp-block-paragraph">El secreto pacificador de la amistad reside en que la extrañeza no la habite como amenaza, sino como encanto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9d69c3586d312e0112b03d6deec3daad wp-block-paragraph">Blanchot (1971) piensa la amistad como reconocimiento de una extrañeza mutua, como distancia infinita, como separación en la que aquello que separa compone la relación.</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a96f918fb221acf7fbbe2b2bb5acbe57 wp-block-paragraph">(Estabas, eso solo alcanzaba. Aunque los encuentro se diferían, existía la posibilidad. Eso bastaba. Ahora siento tu ausencia como venganza de lo aplazado.)</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2e36e8cee23377deb322fac5694ff20b wp-block-paragraph"><strong><em>Éticas</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d78e256b011e3afd8293e7566d52a521 wp-block-paragraph">Amistades no necesitan el labrado moral de un código que indica qué corresponde y qué no.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-360ebed3cbbaab161ec2f60111e2ad43 wp-block-paragraph">Amistades gestan <em>éticas</em> que se preguntan, cada vez, qué pide y desea la amistad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b532bf08f4ca33e556e911487bdd3851 wp-block-paragraph">Amistades se sostienen en la confianza de que no se harán daño.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-84d69a7caadc4c2b4d097751b06c066b wp-block-paragraph">A veces se daña sin querer; otras por mal cálculo o descuido; otras por acosos de la rivalidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0572165cae5f92244983c05dbd10944e wp-block-paragraph">Amistades sufren imponderables de la vida en común.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-14c3b3eb96e0d9fea38e18f56b2994ab wp-block-paragraph">Códigos resuelven de antemano qué se debe hacer, <em>éticas</em> suponen el vértigo de una decisión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c173e6b1d673bdc8b8d0d9d8a9a39b9f wp-block-paragraph">Aunque, pensándolo más, la palabra <em>ética</em> quizás no diga lo que una amistad hace: cuidar el momento, disfrutar de él, deseándolo, festejándolo.</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f37844b6ee558b5df37a0a748c9a3393 wp-block-paragraph">(Una vida no se sabe si no se cuenta. Amistades se necesitan para saber la vida. En cada amistad la vida se cuenta distinta. La recepción calculada también produce un relato. Por eso, con cada ausencia se ausenta un modo de estar en la vida que se componía y actualizaba en ese encuentro, relación o desvarío de una conversación.)</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="480" height="337" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/01/ver.jpeg" alt="" class="wp-image-12309" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/01/ver.jpeg?v=1706102060 480w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/01/ver-300x211.jpeg?v=1706102060 300w" sizes="(max-width:767px) 480px, 480px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em><strong>Orquesta típica. Antonio Berni.</strong></em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c28afafb33ec4487b742bdc0501ab87c wp-block-paragraph"><strong><em>Complicidades</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cfb5e4bb69777a4a43f8bb24dd6c1e0d wp-block-paragraph">Se siente nostalgia por la inofensiva complicidad de la amistad que falta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3a83e2446ce069b7474275208ccddf3a wp-block-paragraph">La sonrisa o gesto de bienvenida. El silencio oportuno.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dc8f5efb738aefbf2c245f46806aafa5 wp-block-paragraph">Amistades tienen la complicidad de los encuentros entre amantes, pero sin la clandestinidad, el secreto, la ocultación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6f3e1dcb646420c6ea668bde52846590 wp-block-paragraph">Amistades no se reúnen para asaltar un banco o cambiar la vida o hacer justicia, aunque sientan ganas de esas cosas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5bd86564c1ed1df658c901485d570532 wp-block-paragraph">Complicidades componen una forma de las confianzas. Dan reposo a la vulnerabilidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e649b1a18b4170032b6dfa6c9bb86e15 wp-block-paragraph">Complicidades añaden a las confianzas el contento de<em> estar con</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3402e79cad229d7d935918c59a0b7d7b wp-block-paragraph">Esa alegría sencilla, se extraña de la amistad ida.</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-20bce332a1f1cd6ef2fbd3e92f7b727d wp-block-paragraph">(Me dijiste que un día te diste cuenta que caminabas más despacio.)</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b2096fe1a66a67b235855ef7e95cad09 wp-block-paragraph"><strong><em>Distancias</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e6bb88deccaab24966e86c9803afc7ba wp-block-paragraph">La muerte no sobreviene como distancia, sino como ausencia. En la ausencia no hay distancia, hay imposibilidad. La distancia cuenta con la reparación de la cercanía. La ausencia avisa lo irremediable.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c57b0c432961c786eb846c3f41e4643d wp-block-paragraph">Amistades se reconocen, también, por las distancias, las idas y venidas, los silencios, los malos entendidos. Sin eso no hay amistad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-57a9363fd34a841952c1f4275d9ba509 wp-block-paragraph">Una pregunta: ¿cuánta distancia, cuántas idas y venidas, cuánto silencio, cuántos malos entendidos soporta una amistad?</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-40e8bc578338773070ea9eeb60e9600e wp-block-paragraph">(Un tributo de la gratitud nunca dicha lo suficiente, consiste en transformarla en generosidad.)</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-949176bb604fcd572a24a291e1098407 wp-block-paragraph"><strong><em>Memorias</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-69b6e38adea2441f8fc55eab600bea96 wp-block-paragraph">¡Qué ganas de volver a escuchar aquellas historias!</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6137b49ac2dc936c907ad2521f681c24 wp-block-paragraph"><em>“Contame otra vez el día que te mordió un tiburón. O cuando escapaste por la ventana en el momento en que llegó la pareja de tu amante. O el día en que, en la clase de expresión corporal, tenían que gritar y gritar lo más que se pudiera y que cuando, por fin, abriste los ojos estaba la policía. O decime de memoria todas las calles, de ambos lados, que cortan la Avenida Rivadavia desde que nace en Congreso hasta Lacarra. </em><em>O recordame (contorneando la cadera y extendiendo una mano y abrazando con la otra) cuando te ganabas la vida bailando en una academia de tango. O repetime cuando te sugestionaste que cada noche podía ser la última y te acostabas con una novela policial abierta en una página con frases marcadas en rojo para cuando llegara el médico forense”</em>.<em></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a2ddc48f9bc3b76036cca4e1a9cb48c9 wp-block-paragraph">Amistades rememoran momentos sagrados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-40c31eac40657a8261ca5ad8c8827c04 wp-block-paragraph">Las anécdotas componen sus narrativas dichosas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4504781122fc4f04f41799660f043d28 wp-block-paragraph">Se trata de episodios compartidos o no. Cuentos breves de situaciones dolorosas, vergonzosas, graciosas, increíbles, que, con el paso del tiempo, admiten omisiones y agregados, exageraciones y fantasías.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bc1b56c88cfe46bfb6e3dd2f8069e533 wp-block-paragraph">Las anécdotas que componen el archivo de una amistad se vuelven <em>clásicas</em> por el hecho de reeditarse innumerables veces como si se contaran por primera vez.</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ba696db6fb0752acfb1735818491d0fa wp-block-paragraph">(Sin consentimiento de la fantasía no hay amistad. Sin relato de historias inverosímiles no hay amistad. Sin invenciones desmesuradas no hay amistad. La amistad está en el mundo para atesorar fantasías, historias inverosímiles, invenciones desmesuradas. En esa común imaginación acontece la vida).</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aabb8e4c3a0199f571500db82129fdb8 wp-block-paragraph"><strong><em>Muertes</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-70c0ed69f2ae1e01c09177c86a02ade5 wp-block-paragraph">La muerte deja a la amistad en espera. Aguardando que, lo que ocurrió, no haya ocurrido.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0734e0a0ee7b11c0314f7f5ed829f571 wp-block-paragraph">Espera como la sola congoja que acompaña.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-371c84cf9d0d898cd69b66825040f32a wp-block-paragraph">Dice Derrida, en su despedida a Emmanuel Lévinas el 28 de diciembre de 1995, <em>“…espero encontrar la entereza para hablar aquí. Me gustaría hacerlo con las palabras de un niño, llanas, francas, palabras desarmadas como mi pena”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-96a4ac853e73f4f277221ea446ee1c2f wp-block-paragraph">La muerte no dice la última palabra en una amistad. No hay palabra última, sí palabra ultimada o sin vida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b0884ea5df21becba05867ba232aff4f wp-block-paragraph">Tras la muerte queda la palabra como ceremonia de resucitación. Una palabra que vuelve a suscitar una conversación sin que la otra vida esté.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9d5e03b6b58f60e2e5c154c99289003b wp-block-paragraph">Tal vez se llame <em>duelo</em> a la conversación que se sigue llevando con una ausencia.</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-966363dc0710cdfe53229e17edac81ba wp-block-paragraph">(Acontecida la muerte, sobreviene la ausencia. A veces, ausencias ocupan toda la esfera celeste con sus ternuras y calmas, con sus adioses y nunca mases. Entonces, suspiros exhalan lágrimas secas.)</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-283828ddda4ae30cbbf0965b912095e4 wp-block-paragraph"><strong><em>Secretos</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-56b9d9b87f2a97bd043f2888412da2ec wp-block-paragraph">Amistades resguardan secretos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-adfaa26160faa370fb8b71d7b075b7ca wp-block-paragraph">Aunque el secreto mayor que permanece sin revelar, incluso para quienes traman amistad, reside en el secreto de esa inexplicable amistad.</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fb777dd6f5537f2c5d585229d4f4136e wp-block-paragraph">(Ausencias responden sin responder. Responden con la insidiosa pregunta que les está dirigida. Responden con el habla callada del silencio.)</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" width="1024" height="734" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/01/11513-1024x734.jpg" alt="" class="wp-image-12311" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/01/11513-1024x734.jpg?v=1706102254 1024w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/01/11513-300x215.jpg?v=1706102254 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/01/11513-768x550.jpg?v=1706102254 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/01/11513.jpg?v=1706102254 1507w" sizes="(max-width:767px) 480px, (max-width:1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em><strong>La siesta. Antonio Berni.</strong></em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-04a01d6e12bef88f6d7e1ac4f887bc07 wp-block-paragraph"><strong><em>Proximidades</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-42ce5eca4b32f2a430a7b1a62a528523 wp-block-paragraph">Amistades componen íntimas costuras. Cicatrices que unen los lados de una herida. Tejidos que se entrelazan alrededor de un corte en común</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5f3a4ebd12b1c4fa664d1c68c43e9d02 wp-block-paragraph">Los motivos de una amistad componen extrañezas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d59b27b4cc052b563f24615f057ae445 wp-block-paragraph">A veces, amistades no tiene motivo, acontecen por azar. Otras se buscan, se desean, se propician.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-67100ebebe90e5896de8184a0feb7674 wp-block-paragraph">Amistades no se explican, se agradecen.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-41fc064c29589f5744aa37eedd5ec998 wp-block-paragraph">Tal vez se trata de atracciones entre soledades que se encuentran en una común vocación alojadora.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b0d25dd3c8cb55a3a6cc5bfe4f80637a wp-block-paragraph">En una semejante disponibilidad para dejarse habitar por el miedo, el silencio, el amor, el dinero, el trabajo, la lucha, el porvenir.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-68ed1ccb533ed91b7c1fe187e1a660bd wp-block-paragraph">En una común afectación que potencia sensibilidades que se confían preocupaciones y desvelos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f92e51bbeacec3a458a5268ccd6b064f wp-block-paragraph">En una común desolación o duelo o estado que no se sabe decir.</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1ac142d3814b181e676d0fea3bc79874 wp-block-paragraph">(La obsesión de querer revivir a una ausencia para contarle momentos bellos que le hubieran gustado, no cesa).</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dcd19524b2ba077e0b3ddbf12e55c36b wp-block-paragraph"><strong><em>Risas</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a3cbad5fb33e1e3069305ea8709077b8 wp-block-paragraph">Se atribuye esta ocurrencia a Oscar Wilde: <em>“La risa no es un mal comienzo para la amistad. Y está lejos de ser un mal final”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4669d2b639807230a818288614d38ce0 wp-block-paragraph">No hay otro reír que se asemeje al de la amistad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4bf0c6910e47480036bb419a7a269698 wp-block-paragraph">Se trata de risas muchas veces inexplicables.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8d85a90b9c4950a606d029d87d816486 wp-block-paragraph">De pronto, se desencadenan porque sí.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c65b12eeae90509689a1f83d17913c5d wp-block-paragraph">Risas de la amistad no necesitan simpatías ni elocuencias especiales. Cualquier soledad puede tener el don de la gracia o de la inspiración en un momento de cercanía deseada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3d20b92e6d3c139111f4ba989bc5d7f5 wp-block-paragraph">Amistades festejan chistes que nadie entiende, pero que igual hacen reír porque da risa ver reír a una amistad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7ea0cbec6128c0cc087997cd41b95b2e wp-block-paragraph">Se trata de un común reír que hace nacer una sensación de felicidad del acto de estar riendo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ca8201bef61a45d7e027c90eb30e2052 wp-block-paragraph">Cuando una amistad ríe sana la vida.</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2d482b6c9057146ed2b40b27c68c8048 wp-block-paragraph">(Dijiste que te sentías como un gigante doblegado por cientos de enanos que te atacaban a garrotazos.)</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4355f8536bdde52ae0f0ed80643e76dc wp-block-paragraph"><strong><em>Soledades</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-262e4d71f69d8c18a071d829d4a479d3 wp-block-paragraph">Amistades no suspenden la soledad. Inventan zonas de soledad entre soledades. No se trata de una nueva o tercer soledad, sino de un entre quienes la soledad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7dbcbf0f5b48bdc6b5ed8fb14a8cfdea wp-block-paragraph">Un entre soledades que suspende ensimismamientos o los ridiculiza. Soledades encantadas, curiosas, atentas a la irrupción de lo inesperado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1d51edea4b5cea0f7b6db3ee38d5d6b0 wp-block-paragraph">Amistades saben la soledad, las respetan y las festejan.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3df3d540ae407cd1e9378959239f98a8 wp-block-paragraph">En una amistad cada soledad encuentra una oportunidad de amnistía, o pausa, o resguardo del asedio de lo común.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c01dc5f443a6601c27ad8ccec183869a wp-block-paragraph">En una amistad pocas veces se interrumpe un silencio para preguntar: <em>¿Qué estás pensando?</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-316ab394dda58a6124e7f8a6c754e9dd wp-block-paragraph">Deleuze (1988) dice que en esas circunstancias <em>nos podemos entender sin tener que explicarnos</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-46b963ab56541990458f29f7ca4120dc wp-block-paragraph">Soledades no se conocen. Se las presiente, se las supone, se las imagina como interioridad, como pensamientos vaporosos, como memorias inasibles, como nerviosismos. A veces, se las escucha hablar solas como ecos que llegan desde una montaña.</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-431f3c09422f0ba7e67936e2d63568c9 wp-block-paragraph">(Después de haber intentado todo para no morir, pasabas horas meditando, en silencio y con los ojos cerrados, para que el pensamiento, en el que tanto creías, llegara hasta el corazón de cada célula anómala.)</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5ce6ced2b9a6ee2ea06a9cd3c5a487b9 wp-block-paragraph"><strong><em>Nacimientos</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-01f4fb3b891328ac7c75332387412a8b wp-block-paragraph">Alejandra Pizarnik (1971) en el poema <em>Sala de psicopatología</em>, dice <em>“haber intentado nacerse sola”</em> sacando la cabeza por su útero, pero que no pudo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-243a415a99050aec2c5060eaf0e86908 wp-block-paragraph">Se nace muchas veces, hasta que en una de esas tantas, se nace de la soledad. Nacimiento de la soledad y nacimiento de la amistad tienen algo en común.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c2f397cb1939b58a60d1c50867b27cef wp-block-paragraph">Una amistad se presenta como oportunidad de un nacimiento. Se llega a una amistad teniendo ya una vida, incluso otras amistades, y, sin embargo, en cada amistad nacen otras formas de hablar, de reír, de escuchar.</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f7a870fe62b53454e453e932d69248f3 wp-block-paragraph">(Sumergidos en las ausencias, de lejos se ven formas vivas entre las piedras.)</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e5a9b8b5d699c49749d7b028b3a8b797 wp-block-paragraph"><strong><em>Conversaciones</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cfaa4a022fa95bdb790469ad99afb8f2 wp-block-paragraph">Amistades conversan. Se enredan en una conversación infinita para citar la inolvidable fórmula de Blanchot. O se complotan en una oralidad encantadora de la nada para citar a Macedonio Fernández. O se complacen en ruidosos cotorreos y algarabías de un momento en común como el que se escucha desde la calle, al pasar por una escuela, durante un recreo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cff572ce7d5922796f29f2caf46ed5dc wp-block-paragraph">Amistades tienen lenguas propias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-415d681114c2f883a8373dacb1f61b02 wp-block-paragraph">Lenguas que emplean la lengua habitual intervenida por pasadizos excavados en la historia de esa amistad. Se trata de palabras inventadas o cargadas con otras significaciones u otras memorias. Funcionan como alusiones o sobreentendidos que esquivan desacuerdos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-01e93ab51ada8e700a28e30f11b5830e wp-block-paragraph">Una canción de María Elena Walsh que se llama <em>Serenata para la tierra de uno</em> dice una condición del amor y la amistad:<em> “porque el idioma de la infancia es un secreto entre las dos”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-657746c1b6be4eca00a21a6371175319 wp-block-paragraph">La confianza en un idioma íntimo y compartido compone la excepcionalidad de esa conversación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7cf18a1b05f7ea9fbd4f2a3dcd34454d wp-block-paragraph">Conversaciones en la amistad muchas veces no tienen temas ni motivos fijos. Siguen cursos imprecisos. Practican derivas y vagabundeos no como pérdidas de tiempo, sino como deseo de solturas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5277726c8c4500f51185d166612b5659 wp-block-paragraph">Se conoce la expresión hablar de <em>bueyes perdidos</em> que describe el discurrir sin plan ni apuro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-05b7895bff5f07557177020c00ebc6bd wp-block-paragraph">A veces, amistades hablan de nada. Se trata de un habla confusa, superpuesta, continuamente derivada, interrumpida, en la que se pierde el hilo o se mezclan todas las líneas haciendo un <em>matete</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f7656a87b3f6287cf2764fdadba17229 wp-block-paragraph">Tal vez en esa palabra resida el sentido de la conversación. Un intricado anudamiento que un común reír disuelve como instantánea magia conversacional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3a16eb284bb22277bdd1808c14946f5e wp-block-paragraph">Conversaciones de las amistades admiten medias palabras o trasmisiones sin palabras.</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-56bc906d42206288757286fd793bb2a1 wp-block-paragraph">(La ausencia dice la muerte y dice la nada. Dice, también, una interrupción que reinicia, una y otra vez, un estado de conversación que se sitúa entre el desvarío y el recuerdo, entre la evocación y el llamado, entre la tristeza y la magia).</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="562" height="298" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/01/teoria-y-praxis-en-el-bar-daniel-santoro_5_562x298.jpeg" alt="" class="wp-image-12312" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/01/teoria-y-praxis-en-el-bar-daniel-santoro_5_562x298.jpeg?v=1706102425 562w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/01/teoria-y-praxis-en-el-bar-daniel-santoro_5_562x298-300x159.jpeg?v=1706102425 300w" sizes="(max-width:767px) 480px, 562px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em><strong>&#8216;Teoría y praxis en el bar&#8217;. Daniel Santoro.</strong></em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aaaa4671daf2ee0a802fc18aee212eb8 wp-block-paragraph"><strong><em>Intimidades</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-55d80113efaaad8df2b85473f62bffcc wp-block-paragraph">Lo contrario de la intimidad reside en la enemistad, la hostilidad, la desconfianza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ef73dcd779332321d013be3559349446 wp-block-paragraph">Fernando Ulloa advierte que la intimidación sume a la intimidad en una pesadilla.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d35a323f5a631872df20d011127a79a4 wp-block-paragraph">Si la fuerza, en su arrogancia, hace alarde de todo lo que puede; debilidades susurran percepciones afligidas, presagios aciagos, la fragilidad de la vida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5fb463be8943d98a2f331d1c3278085 wp-block-paragraph">Una hazaña de la amistad consiste en acoger debilidades en una intimidad sin coacciones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bd969e0fd727b7d5c0c7f6a7e02a26e1 wp-block-paragraph">No se trata de <em>mi intimidad</em>, <em>tu intimidad</em>, <em>nuestra intimidad</em>, sino de una común intimidad. Burbuja, nube, sueño velado, reserva respetada. Una intimidad que disfruta de la proximidad olvidándose de la prescripción de tener que hablar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-55cf710f6cf6a53c8c58521e73b7b1b2 wp-block-paragraph">Una intimidad que transcurre como el tiempo que tarda una tela recién lavada en secarse con el viento.</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1c5060723b9416df4fee46ba89f7197f wp-block-paragraph">(Mientras la pena enternece y suaviza las palabras, la amenaza las vuelve ásperas y cortantes.)</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3d6cc654737633e500cbeffe233815a0 wp-block-paragraph"><strong><em>Protagonismos</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-58704ab709495adfba8894bd9bbce0ee wp-block-paragraph">Amistades admiten licencias para que cada cual tenga un momento para darse importancia. Se trata de pequeños alardes permitidos entre cercanías. Pero el abuso de esa oportunidad o su no alternancia, desgasta y lesiona secretas armonías de la complicidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e3e8abf337fcd258f8136d161aaa56ab wp-block-paragraph">Ahora, que te extraño, convoco el discreto protagonismo de tu ausencia.</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-04e736e41db722515a9b503bd3fbfa90 wp-block-paragraph">(Por momentos, te ausentabas estando ahí. Hasta que todas la palabras quedaban cubiertas por el silencio. Entonces, poniéndote de pie, proponías: <em>¿Dejamos por hoy acá?)</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b93cddb6380c3b312a44afbfeeaf52ac wp-block-paragraph"><strong><em>Amistades sin amistad</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6498ca71e8222017f697f7ad5dd3ee21 wp-block-paragraph">¿Se podría hablar de <em>amistades clínicas</em>? ¿Conversaciones de muchos años que transitan amores de transferencia, una y mil veces, pero que no se reducen a <em>eso</em>? ¿Amistades sin fiestas, sin cenas, sin vacaciones compartidas, sin cafés en bares, sin asados, sin visitas inesperadas, sin caminatas conversadas? ¿Amistades sin favores, sin demandas, sin expectativas de amistad?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e11a94e5f45582f0489fe6c48ce2a05f wp-block-paragraph">Una amistad que no sabe si llamarse amistad. Una amistad que se ausenta de la amistad para escuchar lo que se sustrae a la amistad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d7ed6c18d7b60402dfdff857d2fe7b24 wp-block-paragraph">Tal vez se trata de una amistad con el dolor, con lo inexplicable, con lo sustraído. Una amistad con la pregunta sobre si la vida podría darse de otra manera. Una amistad con la promesa de que habrá una próxima vez.</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-33e10e770ae058848c61df06ec4c3862 wp-block-paragraph">(Hablamos para saber cuánto nos duele un dolor. Para tener oportunidad de sentir cuánto nos pesa un pesar. Para obtener un desahogo o la gracia del olvido. Para que otra vida nos releve de tanta soledad.)</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-363eb726ea94a0e9448cc2de14c70198 wp-block-paragraph">Maurice Blanchot, tras la muerte de George Bataille en 1962, advierte que no se habla sobre el amigo, sino que se sigue hablando con él. Que no se escribe acerca de su ausencia, sino que se prolonga la conversación. Que se busca seguir escuchándolo, permanecer junto a él, continuar queriéndolo.</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a596edc8a6bd82c10fa4f8c8d43d932 wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0a2cbc0cc2b5b8496ee6f448ef851785 wp-block-paragraph">(Si estuvieras con vida en este momento funesto escribirías, por fin, la página perfecta que le daría a este mundo desquiciado una salvación que no sabemos, porque esa perfección nos está vedada.)</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3cb2a4ecf095884f844a2551cfcc94e0 wp-block-paragraph">Buenos Aires, 26 de enero de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7201ff58d9c516c26f68012687f3c931 wp-block-paragraph">*El autor es psicoanalista, ensayista y Profesor de Psicología de la UBA. Autor de&nbsp;<em>Deliberar las psicosis</em>&nbsp;( 2004);&nbsp;<em>Alejandra Pizarnik, maestra de&nbsp;</em>(2008):&nbsp;<em>Inconformidad</em>&nbsp;(2010). Su último trabajo publicado es «Sesiones en el naufragio, una clínica de las debilidades». Ediciones La Cebra.</p>
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