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	<title>América Latina archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>América Latina archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>América Latina, área de disputa &#8211; Por Carlos Raimundi</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 17 Oct 2018 19:17:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Carlos Raimundi]]></category>
		<category><![CDATA[América Latina]]></category>
		<category><![CDATA[China]]></category>
		<category><![CDATA[Disputa región]]></category>
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		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Carlos Raimundi afirma que el desconcierto que genera el corrimiento persistente de todo límite previsible en el plano de la política doméstica en nuestra región, responde a una racionalidad mayor situada en el plano de la fase actual de la disputa geopolítica.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/america-latina-area-de-disputa-por-carlos-raimundi/">América Latina, área de disputa &#8211; Por Carlos Raimundi</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Carlos Raimundi afirma que el desconcierto que genera el corrimiento persistente de todo límite previsible en el plano de la política doméstica en nuestra región, responde a una racionalidad mayor situada en el plano de la fase actual de la disputa geopolítica.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Carlos Raimundi*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Perplejidad</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En aquellas primeras semanas luego del golpe de 1976, vivíamos momentos de gran perplejidad. Una sinrazón sucedía a la otra. Nos enterábamos de hechos atroces a los que no se encontraba una explicación racional. Reinaba la falta de límites, no se lograba entender la clave en la que funcionaba el nuevo sistema instaurado. Con el tiempo, se fue tornando evidente que esa clave, de un nivel de despropósito sin precedentes, no respondía a una lógica conocida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hizo falta que trascurriera algún tiempo para entender que la situación era inexplicable desde la perspectiva de los hechos políticos habituales, ni siquiera desde la disputa entre bandos políticos o económicos al interior de la Argentina. Fue la Carta Abierta de Rodolfo Walsh –de ahí su trascendencia- la que sistematizó por primera vez la conexión entre las más terribles violaciones de los derechos humanos fundamentales y un plan económico que trascendía nuestras fronteras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El desarrollo industrial había permitido el crecimiento económico más colosal desde los inicios de la cultura, y la apropiación de esa riqueza estaba en disputa. De cómo se dirimiera esa disputa dependería el modo de organización política que predominaría de allí en más a escala planetaria.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por un lado, sucedía una serie de acontecimientos de claro signo emancipador. Los movimientos de liberación en África y Medio Oriente, la Revolución Cubana, la lucha por los derechos civiles en los Estados Unidos su fracaso en Vietnam, el Mayo francés. Protagonizados por miles y miles de jóvenes, estos hechos daban cuenta, aunque no contaran con una dirección política centralizada, de que se aspiraba a distribuir solidariamente  aquel crecimiento económico.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Otra consecuencia del crecimiento fue la concentración y trasnacionalización del capital, el cual, perjudicado por la crisis del petróleo, se vio obligado a renovar sus formas de producción para reducir su dependencia de los hidrocarburos. Esto aceleró los tiempos de la revolución tecnológica, y la necesidad de financiarla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El capitalismo tuvo la inteligencia, ante aquella encrucijada, de hacer que los dólares provenientes de la exportación del petróleo del Tercer Mundo, en lugar de financiar su desarrollo y achicar la brecha respecto del norte desarrollado, prefirieran las plazas financieras de los países industrializados, y solventaran los adelantos tecnológicos de estos últimos. El aumento del petróleo que residía bajo los suelos del subdesarrollo terminó ampliando la brecha de poder en favor de los estados y las firmas más poderosas. El capitalismo pasaba de su fase productiva, industrial e incluyente, al patrón financiero, con una producción robotizada que iría excluyendo grandes masas de trabajadores y trabajadoras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La segunda fuente de financiamiento de este proceso, luego de los dólares del petróleo, fueron las deudas contraídas por las dictaduras latinoamericanas, poniéndose a la cabeza la dictadura argentina instalada en 1976. Es decir, aquel endeudamiento tuvo una dimensión política antes que económica. El sistema financiero internacional sabía que prestaba dinero a países que, al mismo tiempo que le aplicaban planes recesivos, nunca podrían devolverlo. El sentido de aquella deuda externa incobrable desde lo económico, era el condicionamiento de su política. <em>Y para ello había que exterminar a una generación militante imbuida de aquel espíritu emancipador de la época. Allí estaba la racionalidad de la sinrazón.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em> </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>La sensación de desconcierto actual</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pese a las claras diferencias de contexto, hoy asistimos en toda América Latina a un momento comparable de cierto desconcierto, cuando a diario un nuevo atropello traspone de manera inimaginable los límites de la democracia. Los dispositivos mediáticos y judiciales están cooptados y el espionaje se ha convertido nuevamente en un factor de poder determinante, con autonomía de toda regla ética o jurídica. El funcionamiento ilegal de los aparatos represivos del Estado ha recuperado el terreno que supo ocupar progresivamente en cada una de las dictaduras que tuvieron lugar en nuestros países.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando el Estado ejerce sus facultades reguladoras de la economía con el fin de angostar la brecha de exclusión y desigualdad en pos de una mayor cohesión social, decrece su necesidad de apelar al sistema de coerción. Al contrario, cada vez que se pone en marcha un modelo basado en desarticular la capacidad regulatoria del Estado sobre los grupos económicos, éste se torna más autoritario en el plano represivo. A partir de la doctrina de los “golpes blandos”, la crueldad extrema ejercida a nivel masivo por las fuerzas armadas fue remplazada por la manipulación de las estructuras de representación simbólica de las mayorías. Pero la apropiación del sistema institucional, la des-estructuración del patrimonio nacional y las herramientas de soberanía, y el empobrecimiento colectivo tienen idénticos alcances que las dictaduras clásicas. Asistimos a un modelo inédito de vaciamiento y re-colonización de las herramientas institucionales de la democracia, con fines similares a los de las irrupciones militares.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hoy, la ocupación militar del territorio fue remplazada por un método indirecto. Se ocupan las mentes, y a partir de ello el territorio. La novedad que en su momento fue para nosotros la categoría de ‘detenido desaparecido’ la constituyen hoy conceptos como ‘lawfare’, ‘fake news’ o ‘posverdad’. Pero el proyecto y sus consecuencias son los mismos.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-3613 size-full aligncenter" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/10/sudamerica-1.png" alt="" width="630" height="360" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/10/sudamerica-1.png 630w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/10/sudamerica-1-300x171.png 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/10/sudamerica-1-256x146.png 256w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/10/sudamerica-1-50x29.png 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/10/sudamerica-1-131x75.png 131w" sizes="(max-width:767px) 480px, 630px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>La etapa geopolítica</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La hegemonía del capital financiero globalizado trajo como consecuencia tal nivel de concentración de riqueza, sobre-explotación de las masas trabajadoras, expoliación de los recursos naturales y de las reservas estratégicas, e incremento de la exclusión y el desamparo, que se muestra incapaz de despertar ningún horizonte de esperanza, salvo en el reducido puñado de sus beneficiarios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sugestivamente, la única economía que ha crecido de modo sostenido muy por encima del capitalismo liberal es China, justamente un país que incorporó capitales privados, pero siempre subordinados a un alto grado de <em>planificación estatal centralizada.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Entonces, a partir de la declinación objetiva del capitalismo neoliberal que durante la década de los 90 se mostraba exultante, y el ascenso del bloque eurasiático liderado por China y su alianza con la recuperada Rusia, el mundo se encuentra en una nueva etapa de disputa geopolítica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">China, no sólo ha equiparado su PBI al de los EE.UU., sino que lo supera en cuanto a su presencia comercial y sus acuerdos de inversión en la mayor parte del planeta. Así, el yuan se ha convertido en una moneda de intercambio global que amenaza la supremacía histórica del dólar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es decir, al capital financiero globalizado que se pretendió dueño exclusivo del mundo durante los 90, <em>le han surgido inconvenientes</em>. Su incapacidad para generar esperanza, las experiencias populares de América Latina del primer tramo del siglo XXI y la aparición en escena de un nuevo eje de disputa geopolítica (Eurasia) con un actor global cuyo modelo es el de planificación estatal, es decir, donde la política subordina a la economía y no a la inversa. <em>Y los tres inconvenientes, pese al repliegue transitorio de algunos ciclos populares latinoamericanos, están plenamente vigentes.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para sostener el alto nivel de consumo y concentración de riqueza del porcentaje mínimo y privilegiado de la población mundial que se beneficia de él, los grandes conglomerados que representan al capital financiero globalizado necesitan controlar los recursos energéticos y sus reservas estratégicas. Y al empuje chino, sumado a su magnitud demográfica, también le interesa la provisión de recursos energéticos, alimentos y otras materias primas, todo lo cual obtiene gracias a su creciente presencia comercial, económica y monetaria en todo el mundo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esto sitúa al planeta, inevitablemente, en una etapa de disputa geopolítica entre dos modelos de gobernanza. El eje del Atlántico Norte -con centro de gravedad en los EE.UU.- donde predomina el capital financiero sobre la política, declina frente al eje Eurasiático, cuyo centro de gravedad es China, donde la planificación política comanda los destinos del capital privado. La mentalidad imperial del primero de ellos se forjó en tres grandes momentos (la conquista del territorio, la victoria del Norte industrial en la guerra de secesión y el triunfo en Europa occidental y el Japón frente al nazismo), se coronó con la desintegración del bloque soviético, y se expresa a través de la imposición a sangre y fuego de sus intereses, las dictaduras, las guerras, la muerte de millones de inocentes, el desprecio por los inmigrantes, la construcción de muros, el desamparo de los refugiados. La inserción china en el mundo, en cambio, se apoya en esa combinación milenaria de las enseñanzas de Confucio, con las tradiciones del taoísmo y la influencia del budismo y el hinduismo, que configuran una cosmovisión diferente de la organización social, y tiende por lo tanto a un relacionamiento más amistoso entre las naciones. No se trata de una ponderación idílica, ni de un intento de imitación, sino de una descripción objetiva.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En esa disputa, el capital financiero globalizado busca, lisa y llanamente, la destrucción de la categoría del Estado nacional como agente central de la gobernanza, y su remplazo por el control político global ejercido por los grandes conglomerados que manejan los grandes bancos, el petróleo, las armas, las cadenas de medios, los alimentos, los medicamentos, los agroquímicos, las patentes, los nuevos materiales y las nuevas tecnologías. Una extensa nómina de acontecimientos compone la tendencia mundial que abona esta hipótesis. El remplazo de los tribunales estatales por tribunales privados para dirimir los litigios internacionales, el reciente fallo de La Haya que niega a Bolivia su derecho sobre el mar Pacífico en nombre de las empresas multinacionales que controlan la producción de litio y la energía solar en el norte de Chile, la expansión de los ejércitos privados, el repliegue de las constructoras de capital sudamericano de las grandes obras de infraestructura debido a las denuncias de corrupción que pesan sobre ellas, el gobierno virtual del grupo GAFA (Google, Amazon, Facebook y Apple) sobre nuestra información y nuestros deseos, y hasta el proyecto de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) de suplir el mundial entre naciones por un mundial entre los clubes más poderosos que son manejados por grandes empresas, constituyen, desde distintos ángulos, la estrategia del capital financiero globalizado para lograr la retirada definitiva del Estado. Mientras que las posiciones diplomáticas del otro eje, basadas en los acuerdos de Shanghai forjado especialmente entre China y Rusia, han velado por la autoridad estatal y su autonomía en cuestiones como las de Corea del Norte, Irán, Siria, Palestina o Venezuela. <em>Y ambos frentes disputan la supremacía de sus respectivas monedas, el dólar y el yuan. </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em> </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>No hay margen para la perplejidad</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La aparente sinrazón tiene una razón, y hay que inscribirla en esa disputa. En medio de su controversia por la supremacía mundial, el imperio no puede mostrar que hay desorden en su patio trasero, y debe alinear a la región dentro del área dólar frente al yuan. Continuar perdiendo supremacía le puede costar la cesión de áreas del continente latinoamericano que cuentan con reservas estratégicas, lo que ampliaría las zonas de influencia de la moneda china, como acaba de suceder con el petróleo venezolano. Cuando, en la fase anterior de la guerra de monedas, la contienda era con relación al euro, los Estados Unidos no dudaron en destruir la estatalidad en Libia con la estrategia de la “primavera árabe”, para controlar los acuerdos petroleros que ese país mantenía con Europa. Nada hace suponer que no están dispuestos a actuar con la misma o mayor inescrupulosidad respecto de América Latina.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El desconcierto que genera el corrimiento persistente de todo límite previsible en el plano de la política doméstica en nuestros países, responde a una racionalidad mayor, situada muy por encima de las rencillas de poder interno, es decir, en el plano de la fase actual de la disputa geopolítica. La posible dolarización de la economía argentina no debería leerse en términos de factibilidad contable, sino como una necesidad política, como una razón de Estado del imperio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Dicho esto, pasemos a analizar las fuerzas con que contamos desde el campo popular, que no son pocas, y nos otorgan un marco de condiciones favorables para profundizar el ciclo de gobiernos populares.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para comenzar, contamos con la aparición de nuevos actores a nivel global cuyo desarrollo ha sido, hasta ahora, compatible con la existencia de un mundo multipolar. La presencia de un espacio geopolítico alternativo al del asfixiante capital especulativo, abre un camino de salida al descomunal endeudamiento contraído por los gobiernos de derecha, especialmente el argentino, con el sistema financiero tradicional.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En segundo término, fuerzas de origen popular siguen gobernando en Cuba, El Salvador, Costa Rica, Nicaragua, Venezuela, Bolivia y Uruguay, mientras que México será presidido por Andrés Manuel López Obrador a partir de diciembre, y los espacios de centroizquierda de Colombia, Perú, Paraguay, Brasil y Argentina están consolidados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Contamos, además, con mucho mayor conocimiento de la estrategia de ocupación del campo simbólico de nuestros pueblos por parte del neoliberalismo, lo que nos ha llevado a construir herramientas que la contrarresten. Sabemos que nuestras posibilidades no sólo dependen de los logros materiales que podamos exhibir, sino del trabajo que hagamos en el plano ideológico y cultural.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En toda la región hemos tomado conciencia de la radicalidad que ha adquirido esta disputa, lo cual nos pone ante el irrenunciable desafío de llegar con nuestro programa y nuestras políticas concretas a desarticular el corazón mismo de los núcleos del poder fáctico, tanto en el plano económico como en el institucional y el cultural.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Está de nuestra parte, finalmente, el agotamiento moral del modelo que enfrentamos, su absoluta imposibilidad de generar expectativa en las grandes mayorías. Mientras que el campo popular, nacional, democrático, nuestro-americano y feminista cuenta, aquí y en toda la Patria Grande, con una enorme base social en general y de militancia en particular, con organizaciones libres del pueblo de una gran riqueza, con liderazgos plenamente reconocidos, y, fundamentalmente, con nuestra voluntad de lucha, nuestra vocación de triunfo y nuestras fuerzas morales intactas e inquebrantables.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 17 de octubre de 2018</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Abogado y docente universitario. Unidad Ciudadana</em></span></p>
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		<title>Las venas abiertas &#8211; Por Hugo Presman</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 11 Nov 2019 18:36:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[América Latina]]></category>
		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Golpe de Estado]]></category>
		<category><![CDATA[Grupo de Puebla]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Mientras resurge la música de una América Latina erguida y soberana, Bolivia sufre un golpe de Estado orquestado por el poder económico de la Bolivia blanca de Santa Cruz de la Sierra, y en el contexto de un EE.UU con Donald Trump volviendo su poder sobre nuestro dolorido territorio.    </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/las-venas-abiertas-por-hugo-presman/">Las venas abiertas &#8211; Por Hugo Presman</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Mientras resurge la música de una América Latina erguida y soberana, Bolivia sufre un golpe de Estado orquestado por el poder económico de la Bolivia blanca de Santa Cruz de la Sierra, y en el contexto de un EE.UU con Donald Trump volviendo su poder sobre nuestro dolorido territorio.</em></strong><strong><em>         </em></strong><strong>            </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Hugo Presman*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Teccl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em> </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De la primavera que empezó con Hugo Chávez, siguió con Lula, se consolidó con Néstor Kirchner, se prolongó con Evo Morales, Rafael Correa, Fernando Lugo, Pepe Mujica y Cristina Fernández, el invierno de la reacción neoliberal dejó una Venezuela herida y desangrada, una Bolivia aislada en los últimos años, y un Uruguay haciendo equilibrio. En el fondo, y como siempre con sus poderosos claroscuros, la solidaridad y apoyo de Cuba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>El invierno marchitó la primavera: el kirchnerismo derrotado por un macrismo feroz; Dilma desplazada por motivos banales; Lula encarcelado por la “íntima convicción” de un juez del poder; Rafael Correa traicionado; Fernando Lugo desplazado por una zancadilla.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Todo en el marco de un EE.UU con Donald Trump volviendo su mirada y su poder sobre nuestro dolorido territorio, apoyando y sosteniendo a una derecha que es la continuación de los intereses norteamericanos: Iván Duque en Colombia, Martín Vizcarra en Perú , Lenín Moreno en Ecuador, Sebastian Piñera en Chile, Mario Benítez en Paraguay y Jair Messias Bolsonaro en Brasil.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En un proceso en el que, como diría el inconmensurable Leon Trotsky, es desigual y combinado. El mismo que cuando el México acogedor de Lázaro Cárdenas le brindó asilo en un planeta que le negaba visado, le bastó unos pocos meses para deducir que América Latina no tenía destino si no se unía, en la misma línea de todos los libertadores del siglo XIX.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Legado que recogió el ensayista, historiador y político Jorge Abelardo Ramos al afirmar: “América latina no se encuentra dividida porque es ‘subdesarrollada’ sino que es ‘subdesarrollada’ porque está dividida”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hoy en el gélido invierno neoliberal, Alberto Fernández nos vuelve a ilusionar con una primavera tan esperanzadora como difícil; Lula sale de la injusta cárcel en un Brasil conducido al medioevo por el brutal Bolsonaro; en México, Andrés Manuel López Obrador acerca un horizonte un poco diferente. En Chile estalló el modelo presentado como óptimo: un pueblo que soportó la matriz económica de la dictadura pinochetista que se prolongó durante la democracia con casi todo privatizado durante treinta años, decidió recoger el mensaje final del gigantesco Salvador “Chicho” Allende y tomó las amplias alamedas, como lo pronosticó el presidente mártir en su discurso postrero, en las que se volvió a escuchar “El pueblo unido jamás será vencido” de los inolvidables Quilapayún.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El resultado como siempre es incierto, pero lo que se puede asegurar es que Chile ya no será igual. Lo mismo se puede decir de Ecuador, donde las convulsiones populares hieren la legitimidad de un gobierno impiadoso. Situaciones parecidas se viven en Haití y Honduras.</span></p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.infobae.com/new-resizer/DVonbqPk7gMz7XxJT3WFDrhFSkU=/750x0/filters:quality(100)/arc-anglerfish-arc2-prod-infobae.s3.amazonaws.com/public/L6ZD7JGXAJEDJPSZBWL2O4GNGI.jpg" alt="Resultado de imagen para Grupo de puebla" /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un nuevo grupo, el de Puebla, que integran referentes y no países, se reunió en Buenos Aires. Se volvió escuchar la música de las palabras que acarician al corazón y fortalecen el espíritu de lucha. La que intenta recuperar derechos y levantar la unidad latinoamericana. Aquella música que ejemplificó con la precisión que lo caracterizaba el escritor uruguayo Eduardo Galeano: <strong>“Era un mago del arpa. En los llanos de Colombia, no había fiesta sin él. Para que la fiesta fuera fiesta, Mesé Figueredo tenía que estar allí, con sus dedos bailanderos que alegraban los aires y alborotaban las piernas. Una noche, en algún sendero perdido, lo asaltaron los ladrones. Iba Mesé Figueredo camino de una boda, a lomo de mula, en mula él, en la otra el arpa, cuando unos ladrones se le echaron encima y lo molieron a golpes. Al día siguiente, alguien lo encontró. Estaba tirado en el camino, un trapo sucio de barro y sangre, más muerto que vivo. Y entonces aquella piltrafa dijo, con un resto de voz:</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>-Se llevaron las mulas. Y dijo:</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>-Y se llevaron el arpa.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Y tomó aliento y se rió:</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>-Pero no se llevaron la música.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La música siempre está en las profundidades de los pueblos. Enorme distancia entre gobiernos que recogen aquella frase formidable de Evita, “donde hay una necesidad hay un derecho”, de los otros que ven en cada necesidad un negocio. Los mismos que consideran que los derechos del pueblo son privilegios y los privilegios de los poderosos constituyen derechos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Alberto Fernández, que llega a la presidencia mediante una notable jugada estratégica de Cristina Fernández que dio un parcial pase al costado y facilitó la unión del peronismo, viene manifestando que la sociedad argentina fue diferente por el otorgamiento de derechos y ahora nos vienen a decir que para progresar hay que <strong>amputarlos.<u>    </u></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Pero debe quedar claro que mientras resurge la música de una América Latina erguida y soberana,  y como es un proceso desigual y combinado; o tal como decía Federico Engels “la historia avanza de contradicción en contradicción”, viene el contraataque en Bolivia</strong> <strong>de un poder económico clasista y racista y con el mismo odio que levanta ancestralmente la derecha bajo las falsas y huecas consignas del republicanismo, la democracia en peligro, la libertad amenazada, o la corrupción. </strong>Esto no significa obviar los reiterados errores y limitaciones comunes de los gobiernos populares.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>El derrocamiento de Evo Morales en Bolivia es una puñalada en la espalda de la incipiente y débil primavera. </strong>La venganza y el odio andan sueltos en el altiplano y el posicionamiento de las fuerzas armadas es un retroceso de décadas. En la reunión de presidentes en Buenos Aires, en el 2007, Lula dijo: <strong>“Evo es lo más extraordinario de lo que nos ha sucedido en Sudamérica. Nadie refleja más que él, la cara de Bolivia”.  </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La conspiración surgida como es habitual en la pretendida Bolivia blanca de Santa Cruz de la Sierra, que ya protagonizó un intento secesionista hace unos años, en el 2010, encabezado por el hoy fugitivo Branko Marinkovic, en lo que se conoce como la media luna que integran además Beni, Pando y Tarija.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De ahí sale un personaje como <strong>Luis Fernando Camacho</strong> que compite con Bolsonaro en su magnitud de troglodita, que ingresó a la Casa de Gobierno de La Paz, ante la ausencia de Evo Morales, donde colocó su escrito sobre una biblia y la bandera boliviana arrodillándose en el piso. Es el que dio el ultimátum de 48 horas al presidente para que abandonara el gobierno y <strong>forma parte de una de las varias logias de Santa Cruz bajo la denominación de “Los Caballeros de Oriente”.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Escenas como la que sufrió la alcaldesa de la ciudad de Vinto, Patricia Arce, vejada, arrastrada por la calle, orinada y pintada de rojo, luego que los vándalos incendiaran el edificio de la alcaldía, demuestra hasta qué punto pueden llegar los que hoy se proclaman vencedores. Igual que a Lula, a Evo no le perdonan haber logrado avances económicos y culturales notables que colocan a su presidencia como una de las mejores, tal vez la mejor, de ese país con una historia muchas veces heroica pero la mayoría de las veces trágica.       </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En Uruguay el Frente Amplio posiblemente pierda las elecciones en el balotaje y se sume con menor virulencia al eje dominante.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La lucha es desigual y poblada como siempre de obstáculos. Las fuerzas armadas desprestigiadas y prescindentes hasta ahora han sido reemplazadas por los medios de comunicación y una justicia que hoy más que nunca es la última trinchera del poder. Los empresarios que protagonizaron las revoluciones burguesas en Europa y EE.UU, en América Latina son dirigentes colonizados que apoyan políticas neoliberales que terminan mayoritariamente debilitándolos o directamente fundiéndolos. Constituyen una clase dominante pero no dirigente. Lamentablemente cuentan con el apoyo de franjas de clases medias y aún de sectores populares cooptados por el discurso neoliberal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Una anécdota que Alberto Fernández le cuenta a Rafael Correa en un reportaje que le realizó el ex presidente ecuatoriano, ilustra esa situación: “Tuve hace un tiempo una reunión con un empresario argentino, una de las empresas multinacionales que tiene Argentina, o sea que comercia más allá de las fronteras argentinas. Entonces le pregunté cómo le estaba yendo con el gobierno de Macri. Me contestó mal, muy mal, los dos últimos balances fueron negativos. Entonces le pregunté cómo le había ido con Cristina y me dijo: No, no, con Cristina no dejábamos de ganar plata. Entonces le pregunté por quién había votado. Sonrojado me contestó por Macri. Y ahora que va a hacer, insistí. Me contestó: “No sé”. Le dije: Lo que te pasa es que te da vergüenza votar como tus obreros. La verdad que a vos te va bien cuando hay gobernantes que quieren que te vaya bien a vos y a tus obreros. Y a vos cierta pertenencia de clase no te permite votar como tus obreros. Y se quedó callado”. Fernández no lo dice, pero el empresario al que se refiere es Luis Pagani, de Arcor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hace unos días el gerente de la línea aérea low-cost Fly Bondi, Julián Cook, declaró: “Amo a la Argentina y espero que algún día salga del peronismo, un cáncer que destruye el país poco a poco hace décadas. No puedo creer que Cristina volvió”. No serían tan graves las afirmaciones de este empresario extranjero si no fuera que cuenta con el aval de importantes empresarios nacionales. Así lo cuenta el periodista Alejandro Bercovich en el diario BAE: “Le valió discretísimas felicitaciones de dueños de grandes compañías del sector energético y de accionistas de dos bancos nacionales. Ninguno de ellos se atrevería a reproducirlas en público, pero muchos todavía piensan así. Como en los años 50.”</span></p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://sfo2.digitaloceanspaces.com/elpaiscr/2019/11/Marco-Enr%C3%ADquez-Ominami.-Twitter.jpg" alt="Resultado de imagen para Marco Antonio Enríquez-Ominami puebla" /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay profundos dilemas que resolver que las experiencias populares no han podido superar como la restricción externa. El actual consejero y amigo de Alberto Fernández,  Marco Antonio Enríquez-Ominami, ex diputado chileno y tres veces candidato a la presidencia de su país, sostiene: “Chile demostró cómo el crecimiento sin inclusión no se sostiene y Argentina mostró también cómo la inclusión sin crecimiento (se refiere a los últimos años de Cristina) tampoco se sostiene.”  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>A pesar de todo, se ha roto la homogeneidad territorial neoliberal</strong>. No hay una puerta de salida sino una ventana abierta por lo que entra un oxígeno reconfortante, por donde sale el sonido de la música de políticas liberadoras. Por otra ventana, los sucesos que se están desarrollando en Bolivia nos remiten a un pasado colonial. El gobierno en retirada de Mauricio Macri reconoce implícitamente a los asaltantes, como ya lo hizo claramente con el gobierno inexistente de Juan Gerardo Guaidó en Venezuela. Es la línea de Brasil y EE.UU. Las venas abiertas en carne viva.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los dos principales medios de la Argentina se niegan calificar un golpe cívico-militar-policial, un golpe del establishment, con la denominación que le corresponde. <em>La Nación </em>titula: “Vacío de poder en Bolivia: presionado por el Ejército, renunció Evo Morales”. <em>Clarín</em> solo pone la calificación de golpe como dicho por el presidente destituido: “Evo Morales renunció, denunció un golpe y que pidieron su captura”. Esos son los medios que escrituraron el republicanismo a su favor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es un partido con resultado incierto el que se juega en América Latina. Pero mientras que se lo juegue, la derrota no es un destino ni la victoria una utopía.   </span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 11 de noviembre de 2019         </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Coconductor del programa radial EL TREN, con más de 16 años en el aire. Contador Público recibido en UBA. Fue profesor de Economía Política en la Facultad de Ciencias Económicas de la misma Universidad. Es Periodista. Sus trabajos son publicados en diversos medios nacionales e internacionales. Es autor del trabajo de investigación <em>“25 años de ausencia” </em>y participó con trabajos en los libros <em>“Damián Carlos Álvarez Pasión por el libro”</em> e <em>“Insignificancia y autonomía”.</em> Debates a partir de Cornelius Castoriadis.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Además es coautor del libro <em>“Bicentenario de la Revolución de Mayo y de la Emancipación Americana” </em></span></p>
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		<title>La racionalidad de la sinrazón &#8211; Por Carlos Raimundi</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Dec 2019 21:15:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Carlos Raimundi]]></category>
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		<category><![CDATA[América Latina]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En una etapa como la actual, en que el modelo de gobernanza mundial se disputa entre los grandes conglomerados trasnacionales y las democracias estatales, es necesario elevar nuestro enfoque hacia un plano superior de análisis, el de la disputa geopolítica mundial entre dos modelos de gobernanza global: las corporaciones, en nombre del capital globalizado, o los Estados en nombre de la voluntad popular.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-racionalidad-de-la-sinrazon-por-carlos-raimundi/">La racionalidad de la sinrazón &#8211; Por Carlos Raimundi</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>En una etapa como la actual, en que el modelo de gobernanza mundial se disputa entre los grandes conglomerados trasnacionales y las democracias estatales, </em></strong><strong><em>es necesario elevar nuestro enfoque hacia un plano superior de análisis, el de la disputa geopolítica mundial entre dos modelos de gobernanza global: las corporaciones, en nombre del capital globalizado, o los Estados en nombre de la voluntad popular.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Carlos Raimundi*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>La razón detrás de aquel desconcierto</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Utilizaré una sensación personal para ayudar a comprender mi mirada sobre la etapa política que atraviesa América Latina. Se trata del recuerdo de la perplejidad, tanto íntima como colectiva, que sentíamos durante los momentos previos y las primeras semanas que sucedieron al golpe de 1976. Hago dos aclaraciones. La primera es que no se me escapan las diferencias de contexto, sólo apelo a un modo de estructurar la interpretación. La segunda, exhorto a no juzgar mi planteo a partir de la experiencia vivida a posteriori de los hechos, sino a intentar retrotraernos a nuestra percepción propia de aquel momento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Al no conocer todavía el alcance de lo que sucedía, lo vivíamos con un alto grado de desconcierto, de impotencia. Cada día nos enterábamos de que un Compañero o una Compañera más dejaba de concurrir a los lugares que frecuentaba, pero no conocíamos cabalmente los motivos ni los límites que esa situación estaba llamada a trasponer. Sucedían cosas inéditas, de mayor intensidad que en golpes anteriores, que no tenían, por aquellos momentos, una explicación integral. Quizás se deba a eso, además de su valor literario, la trascendencia de la Carta Abierta de Rodolfo Walsh al cumplirse un año del golpe, cuando relacionó la masacre con la aplicación de un plan sistemático de entrega de soberanía. Desde la sola percepción del paroxismo cotidiano, hasta ese momento nos resultaba muy difícil encontrar una racionalidad a lo que sucedía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hizo falta la reiteración de aquellos hechos trágicos para englobarlos en una integralidad. Había que subir un peldaño en la perspectiva de análisis. El capitalismo productivo de posguerra estaba virando hacia su fase financiera y debía preparar su estocada final contra el archi-enemigo soviético. Al mismo tiempo, el aumento del precio del petróleo precipitó la velocidad de la revolución tecnológica, de modo de adaptar los procesos productivos a la nueva situación. América Latina, como patio trasero del imperio, ese vecindario que había que mostrar ordenado en la disputa por la hegemonía mundial, tenía un doble rol que cumplir. Por un lado, se la debía marginar de toda influencia del bloque socialista; por el otro, debía contribuir a financiar el cambio de fase del capital trasnacional. El imperio debía desterrar de nuestra región toda amenaza de parte de los grupos insurreccionales que dominaban el clima político, y colocar al frente de los gobiernos y de su política económica a los representantes de aquel capital financiero trasnacionalizado. Las dictaduras de América Latina estaban llamadas a cumplir un rol estratégico muy preciso en aquel proceso de reconfiguración del capitalismo. Un rol que con democracias no hubiera podido cumplir. <em>Y debía hacerlo a</em> <em>como diese lugar.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esa era la racionalidad que respondía a un proceso estructural, y que al principio no lográbamos interpretar desde la perplejidad de las percepciones de superficie.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nada de lo que sucedía en aquel momento en América Latina, así como nada de lo que sucede hoy, está desligado de una disputa a nivel mundial. Antes y hoy se vivió y se vive lo que podemos llamar las disputas de la etapa.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>La racionalidad detrás de esta sinrazón</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En una etapa como la actual, en que el modelo de gobernanza mundial se disputa entre los grandes conglomerados trasnacionales y las democracias estatales, los primeros no pueden correr el riesgo de que los tan preciados recursos estratégicos de nuestra región sean administrados por gobiernos populares, de comportamiento imprevisible según sus intereses. <em>Y una vez más, a como dé lugar. </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Cómo explicarnos, si no, los llamados golpes blandos, la rutina de las <em>fake-news</em>, las causas judiciales fraguadas, la difamación y proscripción de expresidentes?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero, pese a todo, la Argentina se pronunció electoralmente contra el neoliberalismo, y Ecuador, Chile y Colombia encarnan sendas movilizaciones de protesta. A lo cual, los regímenes de derecha están reaccionando con una represión tan brutal, tan violatoria de los derechos humanos, que nos retrotraen a las últimas dictaduras, cuando no a los crímenes del fascismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un nuevo despropósito, una nueva sinrazón, a la cual, sin embargo, hay que encontrarle una racionalidad para saber cómo enfrentarla. La desmesura es tal, que resulta imposible comprenderla si nos quedamos estancados en la pura denuncia de las monstruosidades cotidianas. Una vez más, es necesario elevar nuestro enfoque hacia un plano superior de análisis, el de la disputa geopolítica mundial. No entre dos países, que prima facie serían China y EE.UU., sino entre dos modelos de gobernanza global: las corporaciones, en nombre del capital globalizado, o los estados en nombre de la voluntad popular.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Estamos en presencia de un eje nor-atlántico cuyos indicadores de fortaleza (liderazgo tecnológico y comercial, influencia territorial, etc.) están en descenso respecto del otro eje, eurasiático, cuyas fortalezas crecen y desafían el orden anterior con una nueva institucionalidad, BRICS, Consenso de Shanghai, Cinturón y Ruta de la Seda, Banca Asiática de inversión en infraestructura. Ninguno de los dos es monolítico, pero mientras el primero presenta algunos signos de agrietamiento, el segundo tiende a una mayor homogeneización.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Alguien podría advertir, con acierto, que EE.UU., adalid del liberalismo y de las instituciones multilaterales, retomó bajo la presidencia de Trump cierto sesgo proteccionista. Y, paradójicamente, China, que practica una economía rígidamente planificada por el Estado, levanta la bandera del multilateralismo y el libre comercio. Sin embargo, ninguno de estos hechos los aparta de lo que representan geopolíticamente en cuanto a la disputa de modelos. Lo que América Latina tiene que mirar no es un rasgo circunstancial, más allá de que Trump, por ejemplo, haya detenido los tratados de des-regulación de servicios, tanto en el Atlántico como en el Pacífico. Se trata de medidas atinentes a una guerra comercial que no modifican la estructura de poder a nivel mundial. Pese a su proteccionismo y a un retiro de tropas que tiene más de anuncio que de realidad, la potencia del capital globalizado y el complejo militar industrial con origen en los EE.UU., no se detienen. Y su objetivo es, lisa y llanamente, la desaparición de la categoría del Estado nacional.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://e00-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2019/06/02/15594712835097.jpg" alt="Resultado de imagen para guerra política entre eeuu y rusia china" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo que subyace en la presente disputa es, más allá de sus estridencias, la continuidad de dos valores que son esenciales para América Latina: multipolaridad y estatalidad. Lo que representa la presencia del bloque eurasiático es, según lo demuestran sus votaciones en los organismos multilaterales (ej. tema Siria, Corea, Palestina, Venezuela) y las características de los acuerdos comerciales y de inversión que promueve, la existencia de un eje de poder alternativo y la vigencia del papel del Estado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El capital financiero globalizado, en cambio, busca por distintas vías, su progresiva desaparición, y para demostrarlo, ofrezco los siguientes ejemplos:</span></p>
<ol style="text-align: justify;">
<li><span style="color: #000000;">el poder de penetración de las grandes empresas de tecnología digital por encima de toda regulación estatal</span></li>
<li><span style="color: #000000;">la pérdida de capacidad de regulación estatal a expensas de la intangibilidad de la propiedad física e intelectual de cadenas multinacionales de medicamentos, agroquímicos, alimentos, etc.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">el establecimiento de tribunales privados para la solución de controversias entre estado y empresa trasnacional</span></li>
<li><span style="color: #000000;">el despliegue de ejércitos privados en conflictos inter e intra-estatales</span></li>
<li><span style="color: #000000;">el paulatino remplazo de los sistemas de educación pública presencial por plataformas virtuales y personalizadas</span></li>
<li><span style="color: #000000;">la organización de un torneo mundial interclubes que progresivamente irá desplazando a su favor el interés por la competencia entre los seleccionados que representan los Estados</span></li>
<li><span style="color: #000000;">el desprestigio del Estado que instalan las grandes cadenas de medios hegemónicos bajo sus permanentes denuncias de obsolescencia y corrupción.</span></li>
</ol>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Estos conglomerados pretenden convertir a los Estados nacionales en meros instrumentos limitados a registrar ciertos flujos de mercancía, y poner límite a la circulación de personas, mientras las empresas transnacionales son quienes distribuyen la fuerza laboral en los distintos mercados, asignan los recursos y organizan jerárquicamente los diversos sectores de la producción mundial. Este estadio histórico no lo dirige el gobierno ni el propio estado de los Estados Unidos, sino las grandes corporaciones, en términos de maximización de ganancia y reproducción del capital.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Estas enormes corporaciones se corresponden con una porción mínima de la población mundial, pero representan un nivel tan alto de concentración de recursos y de consumo, que demandan casi un tercio de la energía mundial. Este imperio es sostenido por ese consumo de energía, y no puede permitir su derrumbe. Entonces, <em>a como dé lugar, </em>en esta etapa tienen que alinear a los territorios en el mundo que proveen esa energía, y Medio Oriente, África y América Latina son las fuentes. Y el eje eurasiático le disputa esa hegemonía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">América Latina constituye un potencial eje de integración energética entre los hidrocarburos de Venezuela, la biodiversidad de la Amazonia y la riqueza acuífera de la cuenca del litoral, Paraná, Del Plata, en Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil. Sumado a que Brasil tiene la mayor reserva offshore reconocida hasta este momento. Si hay petróleo en el Atlántico brasileño y hay petróleo en el Atlántico Sur (que, entre otros hechos, justifica la permanencia británica en la zona), por continuidad geológica también lo hay bajo la plataforma submarina argentina. La Argentina posee la cuarta reserva mundial de petróleo no convencional y la segunda reserva mundial de gas no convencional. El 90% de las reservas de litio están en Atacama, sumado a que es la zona de mayor irradiación solar de la tierra lo cual le permitiría, tecnología mediante, producir energía solar con los costos más baratos del planeta. Asimismo, la Patagonia alberga las mejores condiciones para la energía eólica, más las reservas de coltán y oro de Venezuela, el tungsteno de Bolivia y Perú y la segunda reserva de grafeno en Brasil. Todo esto es lo que representa ese eje de integración energética latinoamericano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es decir, América Latina atesora una biodiversidad equivalente a la situada en África, y reservas energéticas comparables a las de Medio Oriente. Pero posee una ventaja estructural respecto de esas regiones del mundo. Hasta ahora, se trata de una región sin conflictos fundamentales en términos interétnicos, raciales, culturales o religiosos como sí tienen aquellas, y con un peso mayor de su estatalidad con relación a los países africanos.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.alainet.org/sites/default/files/styles/articulo-ampliada-movil/public/america-latina.jpg?itok=u_8RP3o3" alt="Resultado de imagen para bloque euroasiático más america latina" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En la medida que el presente estado de movilización desatado en Ecuador, Chile, Bolivia y Colombia (al que podría sumarse la imprevisibilidad de Bolsonaro en Brasil y la capacidad de desestabilización que eventualmente puedan ejercer en Argentina los poderes fácticos), no se encaucen dentro de un eje articulador de intereses, con una instancia que los represente y les otorgue cierta institucionalidad capaz de incidir en un cambio estable en la correlación de fuerzas políticas, América Latina podría caer en una situación de conflictividad crónica, con el consecuente deterioro de su condición de zona de paz y de su estatalidad relativamente relevante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las movilizaciones de Ecuador, Bolivia y Colombia son esperanzadoras en cuanto a su tendencia anti-neoliberal. Pero el poder sabe no sólo reprimirlas con alevosía, sino también trabajar para encontrar y profundizar grietas al interior de las mismas. La contradicción entre la CONAIE y el correísmo en Ecuador, las diferencias respecto del acuerdo por la reforma constitucional en Chile, los matices al interior de los movimientos sociales en Bolivia, son claros ejemplos de cómo podría sostenerse en el tiempo un grado de conflicto sin que de ello debilite objetivamente la estructura de poder oligárquico imperante. En caso de que el poder real no logre imponer su hegemonía, bien podría encontrar la alternativa del conflicto permanente, una especie de Medio oriente embrionario, para ejercer el equipamiento militar y el control empresario de nuestras reservas energéticas, ante el debilitamiento de la estatalidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El imperio tiene una mirada común para nuestro subcontinente. Y a partir de ella también aplica una estrategia común de desgaste de las opciones populares. Ya no quedan dudas de que el golpe en Bolivia fue orquestado por el Departamento de Estado, pero se terminó de sazonar en la provincia de Jujuy. Es decir, las derechas, como expresión del poder corporativo de los grandes capitales trasnacionales, ven a la región como un único sujeto político, y en función de ello traman sus estrategias.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nosotros, en América Latina, también tenemos que pensarnos, de una vez por todas, como un sujeto único. Y, sabiendo nuestros matices, crear una fuerza única, un frente político-social a nivel regional que nos habilite para una respuesta coordinada ante circunstancias como las actuales, más allá de donde seamos gobierno u oposición. No se cansa García Linera de citar a Pierre Bourdieu y su parábola del vaso y la piedra. Ya conocemos lo suficiente en Nuestra América, acerca de la fuerza con que la piedra nos agrede. De lo que se trata es de construir una plataforma lo suficientemente sólida, como para que el vaso, de una vez por todas, no se rompa.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 9 de diciembre de 2019</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Abogado y docente universitario. Partido Solidaridad + Igualdad/Frente de Todos</span></p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>Villa Lugano: contrainsurgencia preventiva &#8211; Por Juan Chaneton</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 27 May 2021 13:29:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Juan Chaneton]]></category>
		<category><![CDATA[América Latina]]></category>
		<category><![CDATA[Brasil]]></category>
		<category><![CDATA[contrainsurgencia preventiva. Villa Lugano]]></category>
		<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Narcotráfico]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Juan Chaneton analiza en esta nota cómo las agencias especializadas de los Estados Unidos en contrainsurgencia preventiva, despliegan en Villa Lugano un dispositivo de “combate” al narcotráfico que exhibe un formato similar al utilizado en el Brasil de los años 2000. Chaneton afirma que hay que dejar de mirar el fenómeno del narcotráfico en nuestra región como una cuestión local de cada país y de naturaleza policial, como "delito federal" y en un pie de igualdad, en cuanto a su tratamiento, con la delincuencia común, ya que el narco es una función de las guerras de 5° generación adaptadas a América Latina.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/villa-lugano-contrainsurgencia-preventiva-por-juan-chaneton/">Villa Lugano: contrainsurgencia preventiva &#8211; Por Juan Chaneton</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;"><strong>Juan Chaneton analiza en esta nota cómo las agencias especializadas de los Estados Unidos en contrainsurgencia preventiva, despliegan en Villa Lugano un dispositivo de “combate” al narcotráfico que exhibe un formato similar al utilizado en el Brasil de los años 2000. Chaneton afirma que </strong><strong>hay que dejar de mirar el fenómeno del narcotráfico en nuestra región como una cuestión local de cada país y de naturaleza policial, como «delito federal» y en un pie de igualdad, en cuanto a su tratamiento, con la delincuencia común, ya que </strong><strong>el narco es una función de las guerras de 5° generación adaptadas a América Latina.</strong></span></em></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Juan Chaneton*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><span style="color: #333399;">N</span></strong>o es la primera vez que las agencias especializadas de los Estados Unidos intensifican su actividad de contrainsurgencia preventiva en la región centro y sudamericana. Por su envergadura, recordamos el Brasil de los iniciales años 2000.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Villa Lugano, ahora, como <em>continuum</em> de Rosario y su banda de Los Monos, exhibe un formato similar a aquella cruzada brasileña.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Allá, la parada represiva alcanzó su punto de ebullición en las periferias pobres de San Pablo y Rio de Janeiro. Millones de personas llevan allí más de medio siglo de barro, aguas servidas y tiempo libre, es decir, no existen para la economía formal y para los gobiernos formales. Se acercaba el fin del milenio y surgió allí, en medio de esa fuerza social potencialmente antisistémica, una sigla cuya presencia, de ahí en más, completaba la coreografía indispensable para que el entrenamiento antisubversivo, en vivo, no dejara nada librado al azar y tuviera la eficacia que se requiere ante esta «nueva amenaza». A semejanza de las formaciones clandestinas que se describen en el «Mini-manual del guerrillero urbano» de Carlos Marighella, apareció de la nada, en los suburbios paulistas, el Primer Comando de la Capital (PCC), a fines de los &#8217;90.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El territorio urbano de Brasil en aquellos años 60/70 conoció organizaciones guerrilleras insertadas en las favelas que, desde esa cobertura de seguridad que les proporcionaba el apoyo de la población pobre, incidieron en la política nacional con nombres como VPR/MR-8 de Carlos Lamarca o ALN del citado Marighella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los enfrentamientos de esas organizaciones con las fuerzas represivas se desenvolvieron en un formato idéntico, en lo sustancial, al que exhiben hoy las guerras urbanas entre la represión policíaco-militar y el narcotráfico. El «Primer Comando de la Capital», en el Brasil actual, fue diseñado a semejanza formal de aquellas conducciones político-militares de Lamarca y Marighella  y luego plantado por la contrainsurgencia estadounidense en la región como una manera de estirar músculo preventivamente ante la siempre latente posibilidad de turgencia de escenarios de rebelión social incontrolable.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo que está ocurriendo en Villa Lugano es una puesta en escena similar a la paulista y mejorada en algunos aspectos. Aquí, «el narcotráfico» no tiene sigla pero los narcotraficantes se guarecen en las casas como si fueran guerrilleros perseguidos por la policía, con la imaginativa innovación de que aquí es la población pacífica y de a pie, la gente de trabajo y los buenos vecinos los que le señalan a la policía dónde se esconden los narcos y claman por su eliminación. Si el futuro deparara escenarios de protesta social en los conurbanos argentinos, la única diferencia con lo que ocurre en Villa Lugano hoy es que los insurgentes no serían un símil trágico, como los narcos, sino pueblo pobre insurreccionado contra el odio de Dios y contra el capitalismo, que es su epifenómeno. Lo que no se puede adivinar es si los vecinos denunciarían a los partisanos de la era global o los invitarían a cenar. El tiempo dirá. Si es que ese tiempo llega, lo cual es dudoso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El santo y seña para que irrumpa la criminalidad narco en un barrio pobre y para que estos devotos de la Auxiliadora del sicariato procedan a amedrentar a quienes sólo desean la paz, es parte de la geopolítica de la droga en América Latina. La militarización del barrio vecino a Liniers y a la General Paz, con los policías entrando a las casas, anticipan un fenómeno de plausibilidad razonable en un eventual escenario de insurgencia social. Asimismo, la saturación policial de un territorio previamente delimitado -como ocurrió en Lugano- son hechos reminiscentes de los métodos con que se combatió y se eliminó a la mentada insurgencia urbana brasileña e, incluso, al propio Marighella, que cayó en una cita envenenada. En Lugano se agrega al color local el enfrentamiento entre bandas, un guión que no se escribe ni se escribirá al azar sino en dependencia directa de las demandas del funcionalismo sistémico penal que inspira la actividad de contrainsurgencia preventiva que las fuerzas de seguridad (y, en algunos casos, los ejércitos) despliegan en América Latina con una independencia relativa de los decisores políticos, es decir, de los gobiernos. El narco es una función de las guerras de 5° generación adaptadas a América Latina.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El narcotráfico no tiene una dinámica propia de impulso endógeno. Esto implicaría aceptar que unos pobres sin vínculo alguno con el mercado y con la política compran los insumos y fabrican el producto y que otros pobres de solemnidad residentes en otro país adquieren el producto para comercializarlo en villas y lugares de pobreza generalizada, todo ello sin que nadie pueda hacer nada para meterlos presos. Pero el fenómeno es de otra índole. El narco tiene una procedencia y una emergencia y es una función de la dominación (y del control que le es inherente) que el poder hegemónico en la región reproduce, desde hace medio siglo, porque los territorios al sur del Río Bravo sin el estrago de la droga implicarían el peligro supremo de la autonomía y, con ella, de la pérdida, para la potencia en declive, de una región del mundo que, históricamente, sustentó buena parte de su desarrollo y crecimiento como potencia mundial y que hoy le sigue resultando imprescindible.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se trata de impedir que el enemigo se forme, pues no hay solución a mano para evitar que el funcionamiento sistémico no produzca lo que está llamado a producir: más y más miseria y marginalidad. Entonces, esa geopolítica pergeñada por los planificadores del «Hemisferio Occidental» tiene que salir a administrar la contención del fenómeno que desataron con la implosión de la URSS y que no está en la naturaleza de las cosas solucionar: «No hay más proletarios, o infelices, o explotados. Hay una tercera cosa creciendo allí afuera, cultivada en el barro, educándose en el más absoluto analfabetismo, diplomándose en las cárceles, como un monstruo Alien escondido en los rincones de la ciudad. Ya surgió un nuevo lenguaje. Es eso. Es otra lengua&#8230;».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Marcola es el que dice eso. Lo dice en una entrevista para la cadena O&#8217;Globo. Marcola es Marcos Camacho y Marcola es su «nombre de guerra», remedo grotesco de un pasado por cierto diferente y que las batutas maestras del diversionismo ideológico procuran imitar en lo formal. Marcola se escapó muchas veces de sus prisiones. Cuando alguien es enemigo en serio de la paz y de la democracia occidentales, Estados Unidos lo manda a lugares de los que no se puede escapar: Guantánamo o Abu Grahib. Ahora, Marcola está preso de nuevo &#8230; en San Pablo. Tal vez vuelva a escapar. Si es que antes no se jubila. Su vida y su elemento fueron la violencia, el crimen.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El capo del PCC brasileño agrega en esa entrevista: «Nosotros tenemos métodos ágiles de gestión. Ustedes son lentos, burocráticos. Nosotros luchamos en terreno propio. Ustedes, en tierra extraña. Nosotros no tememos a la muerte. Ustedes mueren de miedo. Nosotros estamos bien armados, estamos en el ataque. Ustedes en la defensa. Ustedes tienen la manía del humanismo. Nosotros somos crueles, sin piedad. Ustedes nos transformaron en «super stars» del crimen.  Nosotros los tenemos de payasos. Nosotros somos ayudados por la población de las villas miseria, por miedo o por amor. Ustedes son odiados. Ustedes son regionales, provincianos. Nuestras armas y productos vienen de afuera, somos «globales». Nosotros no nos olvidamos de ustedes, son nuestros «clientes». Ustedes nos olvidan cuando pasa el susto de la violencia que provocamos &#8230;».</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://fundaciongabo.org/sites/default/files/imagenportada/2017-01/Latinoamerica.jpg" alt="Seminario - Taller Narcotráfico y violencia en las ciudades de América Latina: retos para un nuevo periodismo" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No está mal lo que dice este muchacho. Casi para avivar giles.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La primera pregunta que inspira esta tirada es, ¿se trata de un criminal autónomo o de uno funcional a la represión contra las luchas sociales? La segunda pregunta es casi una respuesta a la primera: ¿cómo se entra a un territorio controlado por estos subagentes de la policía con el sano propósito de hacer política de izquierda, política anticapitalista?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay que dejar de mirar el fenómeno del narcotráfico en nuestra región como una cuestión local de cada país y de naturaleza policial, como «delito federal» y en un pie de igualdad, en cuanto a su tratamiento, con la delincuencia común.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Comienza a incrementarse la violencia en el mundo. Las políticas de rango estratégico para la Casa Blanca se desarrollan en específicas regiones del mundo que no son, precisamente, Latinoamérica. Nuestro continente al sur del Río Bravo reviste, en esa agenda estratégica, una importancia secundaria. Sólo Venezuela y Cuba entran en el cuadrante de cuestiones a tratar en un capítulo especial de la política exterior.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En cuanto a la primera, el cambio de régimen sigue siendo punto de arribo para el Departamento de Estado y en ese sentido va la decisión de Biden no sólo de mantener las sanciones contra Venezuela sino de incrementarlas para maximizar el daño todo lo posible.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En lo referido a Cuba, puede decirse, sintéticamente, que en la visión del colectivo que asesora a Biden, la desestabilización de ese sistema socialista y la injerencia en sus asuntos internos se hacen más asequibles con relaciones diplomáticas que sin ellas. Biden retomará la agenda que impulsó EE.UU. cuando el presidente era Obama y él su vicepresidente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El resto del capítulo latinoamericano se agota en el tema migraciones masivas como nueva amenaza. Y el narcotráfico -según decimos- como factor legitimante de intervenciones sesgadas en las cuestiones de seguridad de nuestros países.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Luchar contra el narco, entonces, es luchar por construir la masa crítica suficiente como para encarar el problema de modo estructural, yendo a sus causas y rechazando enérgicamente el programa de las derechas -tributario ideológico de la DEA- que propone reprimir las barriadas pobres militarizándolas previamente, en una busca aparente de eficacia técnica en pos de la seguridad vecinal, cuando lo que se está haciendo, en realidad, es aplicar un programa de contrainsurgencia preventiva funcional a una eventual represión de movilizaciones obreras y populares y que jamás podrían -esos delincuentes- actuar en el territorio si desde los Estados se los combatiera con la concepción ideológica adecuada y con el rigor y la eficacia con que se trata a los terroristas en otras partes del mundo. El narco y cómo erradicarlo no es una cuestión técnica, es una cuestión ideológica y política.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el área «Hemisferio Occidental» del Departamento de Estado, las cosas se ven como las ve Marcola: «¿Solución? No hay solución, hermano. La propia idea de «solución» ya es un error.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Ya vio el tamaño de las 560 villas miseria de Río? ¿Ya anduvo en helicóptero por sobre la periferia de San Pablo? ¿Solución, cómo? Sólo la habría con muchos millones de dólares gastados organizadamente, con un gobernante de alto nivel, una inmensa voluntad política, crecimiento económico, revolución en la educación, urbanización general y todo tendría que ser bajo la batuta casi de una «tiranía esclarecida» que saltase por sobre la parálisis burocrática secular, que pasase por encima del Legislativo cómplice. Y del Judicial que impide puniciones. Tendría que haber una reforma radical del proceso penal del país, tendría que haber comunicaciones e inteligencia entre policías municipales, provinciales y federales. Nosotros hacemos hasta <em>conference calls </em>entre presidiarios&#8230; Y todo eso costaría billones de dólares e implicaría una mudanza psicosocial profunda en la estructura política del país. O sea: es imposible. No hay solución».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un hombre culto, Marcola. Habla como un cuadro que sabe muy bien qué es lo que pasa.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 27 de mayo de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Abogado, periodista y escritor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="mailto:jchaneton022@gmail.com">jchaneton022@gmail.com</a></span></p>
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		<title>La Democracia en cuestión y los indiferentes &#8211; Por Jorge Alemán</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 20 Jul 2021 13:48:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Alemán]]></category>
		<category><![CDATA[América Latina]]></category>
		<category><![CDATA[Democracias]]></category>
		<category><![CDATA[emancipación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Jorge Alemán afirma la democracia no es un ente eterno y esencial que se aplica como un sistema neutro a cualquier caso, y sostiene que regalarle el término a las derechas cuando se ultraderechizan no es sólo entregar una pieza clave sino un legado fundamental de todas las luchas latinoamericanas por su Emancipación.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-democracia-en-cuestion-y-los-indiferentes-por-jorge-aleman/">La Democracia en cuestión y los indiferentes &#8211; Por Jorge Alemán</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Jorge Alemán afirma la democracia no es un ente eterno y esencial que se aplica como un sistema neutro a cualquier caso, y sostiene que regalarle el término a las derechas cuando se ultraderechizan no es sólo entregar una pieza clave sino un legado fundamental de todas las luchas latinoamericanas por su Emancipación.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Jorge Alemán*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">                               </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><span style="color: #000080;">C</span></strong>ompruebo que a muchos compañeros y compañeras les resulta cómodo soslayar el problema de la Democracia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De inmediato se la confunde (versión ‘70) con la Democracia burguesa o con una expresión eurocéntrica, o como una astucia por todos conocida del imperialismo yanqui.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es cierto que la democracia actual está absolutamente emplazada y capturada por el  capitalismo y sus dispositivos mediático-judiciales. Se han bombardeado países y se han masacrado pueblos enteros en nombre de la democracia. Y, también es cierto que las corporaciones del Capital bloquean a las acciones auténticamente democráticas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero precisamente este empeño de los poderes mundiales en imponer o borrar a la democracia es lo que nos tiene que orientar en relación al verdadero desafío de lo que está en disputa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si defendemos el peronismo histórico es precisamente porque logró una experiencia política conjugando la igualdad y la justicia con la democracia. El peronismo fue una revolución sin Gulag.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si estamos orgullosos de los movimientos nacionales y populares latinoamericanos en nuestra contemporaneidad es por la extensión de su recorrido democrático en todo el tejido social.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y, ¿cómo defender el enorme legado histórico de Madres, Abuelas e Hijos si somos indiferentes a la radicalización de la democracia? </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y nuestro ejemplo mundial, los juicios por la Verdad y la Memoria, ¿cómo no amar ese acto fundante si nos hacemos los distraídos hacia la cuestión de condenar el bloqueo a Cuba, el golpe contra Allende, el golpe de la dictadura genocida, el golpe contra Evo, las masacres en Colombia etc., si nos situamos por fuera de la lógica democrática?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Y los grandes desafíos del feminismo, del LGTBI, Trans, Queer y su potencial conexión con los movimientos sociales? Su potencial transformador es insistir en más democracia, en otra democracia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La democracia no es un ente eterno y esencial que se aplica como un sistema neutro a cualquier caso, como la piensan las grandes potencias occidentales. Pero tampoco es aquello que se rechaza desde supuestas posiciones de izquierda que sin saberlo están habitadas por un nacionalismo decimonónico, provinciano, que se conecta con ese romanticismo europeo, antesala de los fascismos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La democracia nunca está por fuera de los antagonismos, es parte central de la lucha popular y su identidad se juega en la construcción de los sujetos políticos del antagonismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Regalarle el término a las derechas cuando se ultraderechizan no es sólo entregar una pieza clave sino un legado fundamental de todas las luchas latinoamericanas por su Emancipación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La Emancipación será democrática o no será.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Madrid, 20 de julio de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Psicoanalista, escritor y poeta. Autor de los libros<em> «Capitalismo. Crimen perfecto o Emancipación» y </em><em><i>Pandemónium, notas sobre el desastre. </i></em>Su último libro publicado es <em><i>Ideología.</i></em></span></p>
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		<title>¿PARA QUÉ SIRVE EL DERECHO? &#8211; POR E. RAÚL ZAFFARONI</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 Feb 2024 03:13:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[E. Raúl Zaffaroni]]></category>
		<category><![CDATA[América Latina]]></category>
		<category><![CDATA[derecho]]></category>
		<category><![CDATA[Lawfare]]></category>
		<category><![CDATA[poder]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>E. Raúl Zaffaroni sostiene en este artículo que el derecho sirve para resistir y luchar, y que, ante el actual panorama mundial, regional y nacional, lejos de desanimarnos, debemos valorarlo como el desafío de nuestra hora.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/para-que-sirve-el-derecho-por-e-raul-zaffaroni/">¿PARA QUÉ SIRVE EL DERECHO? &#8211; POR E. RAÚL ZAFFARONI</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-59829127b33a60938b67bd8a532f0653 wp-block-paragraph"><strong><em>E. Raúl Zaffaroni sostiene en este artículo que el derecho sirve para resistir y luchar, y que, ante el actual panorama mundial, regional y nacional, lejos de desanimarnos, debemos valorarlo como el desafío de nuestra hora</em></strong>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-07af7521dfc781b6fe981815c2e2b352 wp-block-paragraph"><strong>Por E. Raúl Zaffaroni</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e378bfd36f30318aa94b2ca73ade7b65 wp-block-paragraph">Es innegable que estamos viviendo un desconcierto nacional. Por vez primera en las cuatro décadas de vida constitucional, un ejecutivo envió al Congreso Nacional un proyecto de ley con cientos de reformas en muy dispares materias, de imposible tratamiento conjunto en las Cámaras y que, además –salvo algunas extravagancias- implicaba una regresión total en el dificultoso y accidentado camino de construcción de un Estado de bienestar en la República Argentina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-43cf0ae609e816b6f6c1ab41df559708 wp-block-paragraph">Por otra parte, si bien en estas décadas se abusó de los decretos de necesidad y urgencia, también por vez primera un ejecutivo pretende legislar en decenas de materias por esa vía, invocando una necesidad solo existente conforme a la ideología del más radical fundamentalismo de mercado sostenida por el propio ejecutivo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9aa5b113c09abc6835c95c07fb3db37b wp-block-paragraph">Esa es la ideología política de los economistas enemigos del “New Deal” de Roosevelt, cuyos fundadores fueron Friedrich von Hayek y Ludwig von Mises. Este último, en un librito publicado en 1956 (“La mentalidad anticapitalista”, ed. Madrid, 2011, p. 81), escribió algo que merece leerse con atención: “Se parte siempre de un error grave, pero muy extendido: el de que la naturaleza concedió a cada uno ciertos derechos inalienables, por el solo hecho de haber nacido”. Se trata de una insuperable síntesis contra la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 y de todo el derecho internacional consiguiente, incorporado a nuestra Constitución (inc. 22º del art. 75).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e94936c9fc1a82df9c26146f944d005c wp-block-paragraph">Sobre los efectos del decreto de marras (transporte, hospitales, alimentación, medicina, hospitales, capital estatal, etc.) es innecesario abundar. Además, su eventual legitimación legislativa caería o bordearía la previsión del art. 29 constitucional; por otra parte, las amenazas a los gobernadores no solo ponen en duda la Constitución, sino los propios “pactos preexistentes” del Preámbulo, en un insólito rebrote de unitarismo. En síntesis: vivimos una velocísima regresión en cuanto a la institucionalidad republicana y federal, al modelo de Estado de bienestar y a los Derechos Humanos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dc6bca929e7c1682a3df76ecaad49e2d wp-block-paragraph">A lo anterior debe agregarse la falsificación de nuestra historia, afirmando que nuestra Patria era una “potencia” bajo el régimen fraudulento de la oligarquía proconsular de los intereses imperiales británicos, cuya “decadencia” habría empezado con los gobiernos populares, es decir, con la “ley Sáenz Peña” y la elección de Hipólito Yrigoyen por la “chusma”, como llamaban al pueblo en ese tiempo. La ametralladora de urgencias nos hace reparar poco en esto, pero es menester subrayarlo, porque se trata de una tentativa de demolición de nuestra identidad nacional: de no tener claro de dónde venimos, podemos retroceder creyendo que avanzamos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cd645440eda7f5c80aebf2748cb33174 wp-block-paragraph">A lo anterior se suma un arrastre no resuelto de condenas políticas conforme al llamado “lawfare”, legitimado por las cúpulas judiciales, producto de una absurda estructura institucional que nadie se ocupó de corregir: veinticinco posibles interpretaciones diferentes de los códigos, sin una casación unificadora; jurisprudencia constitucional no obligatoria (sin el “stare decisis” del modelo norteamericano) y la Corte Suprema más reducida del planeta. Tampoco nos faltó en Jujuy una magistratura de parientes que desde hace ocho años mantiene secuestrada como presa política a Milagro Sala. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cc2d21c99cf9afb74f1e764012c4d5f5 wp-block-paragraph">Muchas veces los argentinos creemos que los problemas son solo nuestros, o bien que son más graves o que no tienen nada que ver con otros. Olvidamos que nuestros problemas se engarzan con los mundiales y los de nuestra América. Basta leer un diario con un mínimo de crítica racional, para percatarse de que campea en el mundo una generalizada hipocresía –o cinismo- que proclama la paz y practica la guerra.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cb08600e24c9a581525076bb7045fe71 wp-block-paragraph">Siempre se supo que las normas no pasan del “deber ser” al “ser” en forma automática. Kelsen distinguía entre “vigencia” y “eficacia”: las normas están “vigentes” si fueron sancionadas por los organismos con capacidad de legislar, pero son “eficaces” en la medida en que se las observa. Pues bien, en el mundo actual el derecho internacional está “vigente”, pero es obvia su flaca “eficacia”. Salvadas las distancias, es posible afirmar que, como fenómeno jurídico, lo mundial no es algo muy diferente a lo local: nuestra Constitución está “vigente”, pero pierde “eficacia”. En esta circunstancia, el ciudadano argentino -y del mundo- interroga a los juristas: ¿Para qué sirve el derecho?</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://www.pensamientocritico.info/images/paraguay-golpe5.jpg" alt="" style="width:672px;height:auto"/></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e03af14c65827f83818e45a98afc1eb4 wp-block-paragraph">Por mucho que agucemos el oído, no logramos escuchar las respuestas de nuestras academias jurídicas, porque son demasiado débiles o directamente no se emiten. Si bien estamos insertados en un mundo de guerras, de dominio financiero y de acelerada alteración del medio ambiente y consiguiente peligro para nuestra subsistencia humana, cada región sufre estas consecuencias de modo parcialmente diferente. La magra respuesta del mundo académico no es solo argentina, sino también regional. Cabe preguntarnos si acaso en nuestra América las normas registran mayor eficacia, si somos los argentinos una excepción o si el impacto de la ineficacia mundial no alcanza en la región los niveles que nosotros registramos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-22fe4f3649c085325f719e01013f754a wp-block-paragraph">Es suficiente un rapidísimo sobrevuelo para descartar cualquiera de estas hipótesis. Tuvimos un episodio cercano a los “golpes de Estado” del siglo pasado en Bolivia, con la grosera intervención del secretario general de la OEA, en que Evo Morales salvó milagrosamente su vida. El episodio costó la muerte de decenas de víctimas, incluso mujeres y niños. Si bien no hubo demasiada complicidad judicial abierta, los jueces fueron coaccionados por grupos civiles armados que incluso llegaron al extremo de amenazar con violar la inmunidad de la sede diplomática mexicana.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5cbfa4820e921fbec2f59f088b8106d7 wp-block-paragraph">En Ecuador, el inescrupuloso corrupto Lenin Moreno apeló a un plebiscito inconstitucional para remover y nombrar jueces “interinos” que condenaron en el “caso Sobornos” a Rafael Correa y a su gabinete, en una sentencia que es ejemplar en el género del “lawfare”: miles de fojas para invocar en pocas líneas algún autor alemán y prescindir de la valoración de la prueba para cada supuesto partícipe, culminando con la condena del propio Correa por “influjo psíquico”. No faltó tampoco un cuaderno, escrito en un vuelo de Guayaquil a Quito de veinte minutos por una “memoriosa” con cifras precisas. En un proceso contra Cristina Kirchner en nuestro país, también hubo “cuadernos”, aunque aquí resucitados de sus cenizas, al parecer no como el Ave Fénix, sino como el “gato Félix”. El proceso ecuatoriano continuó hasta caer en un caos que hizo del país un paraíso mafioso, tanto bajo el gobierno de Moreno como del banquero sucesor, que disolvió el parlamento que lo investigaba por vínculos con la delincuencia organizada. Bajo estos dos gobiernos el índice de homicidios saltó de seis por cien mil habitantes a más de treinta en la actualidad. Sus cárceles están tomadas por mafias, que asesinaron a más de quinientas personas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f19ce8f3ecde07c752bac396cef958da wp-block-paragraph">En Perú, el parlamento fujimorista destituyó al presidente Pedro Castillo sin seguir los pasos constitucionales y sin escucharlo. Castillo fue el primer ejecutivo serrano, en un país donde es ancestral –sabido desde los tiempos de González Prada- el racismo de la costa hacia la sierra. Para no irse como un inútil ante su electorado, emitió un discurso ordenando la disolución del parlamento, como mera proclama antes de ser destituido, plenamente consciente de que nadie le respondería, y de inmediato lo detuvo su propia custodia. En el código peruano la tentativa imposible es impune y la rebelión consiste en “alzarse en armas”. Nunca podía alzarse ni una honda, pero ahora le piden treinta años de prisión, la usurpadora presidencial ordenó una represión que provocó cuarenta muertos, el genocida Fujimori fue liberado y Castillo sigue preso, impedido de comunicarse con su familia, en una celda sin sol.&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-af3b0625f631ddbc2a90e9c71502644a wp-block-paragraph">En esta lista no es posible dejar de recordar el secuestro –por militares encapuchados- del presidente Zelaya en Honduras en 2009, su traslado forzado a Costa Rica, la falsificación de su renuncia “aceptada” por los legisladores, la designación de un presidente que no estaba en la línea sucesoria y la legitimación de este golpe de Estado por la cúpula judicial. No menor gravedad tuvo el acelerado juicio político con que se destituyó al presidente Fernando Lugo en Paraguay en 2012. Pero el colmo en materia de destituciones por juicio político tuvo lugar contra la presidenta de Brasil -Dilma Rousseff- en 2016, acusada de supuestas irregularidades administrativas, cuando había actuado al igual que todos los gobiernos anteriores. Seis años después, el Ministerio Público declaró la inexistencia de delito. La maniobra parlamentaria fue instrumentada por su vicepresidente –que se apresuró a sancionar la “flexibilización laboral”- y por legisladores luego procesados por sus verdaderos delitos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7e8045bd6eefb9c970ef61191d64d26c wp-block-paragraph">Los hechos posteriores en Brasil no son menos graves: Sergio Moro, un descarado juez “estrella”, se declaró competente en todo el territorio, sin prueba alguna procesó a Lula da Silva por una supuesta dádiva -un reducido departamento en una playa poco cotizada-, dispuso su prisión preventiva declarando con total impunidad que lo hacía en razón de sus “íntimas convicciones”, con lo cual consiguió su proscripción política en base a una sentencia no firme, lo que abrió el espacio para el triunfo de Bolsonaro, que se apresuró a nombrar a Moro como ministro de justicia, hasta que lo echó al caer en la cuenta de que buscaba sucederle. Las insólitas amenazas de Bolsonaro al Tribunal Supremo, presumiendo que no legitimaría su proyectado golpe de Estado, decidieron al máximo órgano judicial a anular –mejor tarde que nunca- todo lo actuado por el mentado Moro, que ahora elude a la justicia amparado en sus fueros de senador. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-78182a6e3bc34f4b980de3d4d788e613 wp-block-paragraph">Recientemente, la fiscalía de Guatemala intentó una sucia maniobra de “lawfare” para impedir la asunción del electo presidente Bernardo Arévalo, desgranando varias imputaciones a su partido político y al propio electo, lo que motivó un escándalo de tales proporciones que incluso los tradicionales aliados internacionales de la vieja oligarquía guatemalteca se vieron obligados a alertar acerca de la maniobra, posibilitando finalmente que Arévalo asuma la presidencia en la forma constitucionalmente programada en enero de este año. ​</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6175d3cca9bcd165916726ea402a010c wp-block-paragraph">En este momento el fiscal que cesa en estos días en Colombia, entre otras maniobras de “lawfare”, suspendió a un ministro, en función de una extraña competencia supuestamente “administrativa” que fue en su momento censurada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, justamente en el caso de Gustavo Petro que, en una clara operación de persecución política, había sido “suspendido” por ese órgano en sus funciones de alcalde de Bogotá, imputado de supuestas irregularidades en la recolección de residuos. El fiscal debe ser nombrado por la Corte Suprema de una terna enviada por el ejecutivo. No obstante, este tribunal no lo ha hecho, de modo que de momento lo deja a cargo de funcionarios que, al igual que el saliente, responden al anterior gobierno de Iván Duque quien, como se sabe, fue siempre obediente a los intereses del poder financiero transnacional. Petro es el primer presidente de Colombia que pertenece a un partido progresista y que lleva a cabo denodados esfuerzos para llegar a acuerdos que acaben de una buena vez con las largas décadas de violencia que trastornan la vida política y la sociedad colombiana. Del mismo modo, ha regularizado las relaciones con Venezuela, poniendo fin al riesgo de una confrontación. &nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



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<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://i0.wp.com/contralinea.com.mx/wp-content/uploads/2021/05/1-123rf-2.jpg?resize=600%2C360&amp;ssl=1" alt=""/></figure>
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<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d596cb9c9277666f4e79c8f505bfc4c2 wp-block-paragraph">Además de lo expuesto –que no pasa de ser ejemplificativo-, lo cierto es que Venezuela es víctima de un “bloqueo” por parte de Estados Unidos, quien amenaza con sanciones a cualquier empresa que negocie con ese país, sin importar su nacionalidad. Las características de este “bloqueo” son las de una agresión bélica condenada por el derecho internacional, dado que en cierto momento privó al pueblo venezolano de electricidad, alimentos, medicamentos, vacunas, repuestos, etc., generando una situación de extrema calamidad que ha impedido evitar un número de muertes difícil de calcular y la pérdida de una astronómica cifra de ingresos. No se ahorró ninguna estratagema para reducir a Venezuela a la impotencia, incluso inventando un gobierno títere en el exilio, legitimado mediante presiones internacionales. Si bien en este momento la situación ha mejorado merced a una esforzada gestión, en parte por obra de los agresores en razón de su propia conveniencia geopolítica, no por eso cesa el mentado “bloqueo”, sin perjuicio de la habitual torpeza del secretario general de la OEA, quien en otro momento llegó a prohijar medidas bélicas.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cb0cfe6edb369ee073e8d6f4495acc26 wp-block-paragraph">Todo lo anterior nos muestra que la mencionada vigencia normativa de las constituciones y de los tratados internacionales está distante de tener plena eficacia, o sea, que el paso del “deber ser” al “ser” no solo no es automático, sino que, por el contrario, es demasiado problemático. Esta menguada eficacia legitima a los ciudadanos de nuestro país, de nuestra región y del mundo, a dirigirle a los juristas la mencionada pregunta: ¿Para qué sirve el derecho?  </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5319d91ff2d696ffd940cfd93010fc84 wp-block-paragraph">Las respuestas pueden variar, no faltando quien afirme que es un instrumento de la clase dominante. Es curioso: esta es una respuesta frecuente desde el marxismo pero, en el terreno fáctico, la confirman los fundamentalistas del mercado, quienes con toda soltura admiten que, precisamente, así lo quieren ellos, tal como lo sintetizó magistralmente Ludwig von Mises en las líneas antes citadas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cff6346a54fdb485abb260d86e70b538 wp-block-paragraph">Sin embargo, una mirada más atenta permitirá verificar que el “deber ser”, por sí mismo, cumple una función importante y, por eso, tampoco es fácil el avance de la mera vigencia. En otros tiempos, la dignidad de la persona y de la naturaleza era cuestionada como simple “ideología”, en el mal sentido de la palabra. Incluso era menester apelar a algo “supralegal” mediante algún “derecho natural” discutible. Ahora nadie puede negar que se trata de “derecho” positivo y vigente, al menos como “deber ser”. Quien viola la norma puede ser señalado como infractor y, además, sabe que actúa ilícitamente, aunque lo niegue y racionalice su negativa.  </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c8bbabbd9895052b83283ce6450cb431 wp-block-paragraph">Es verdad que, fuera del plano discursivo, de poco vale esto cuando no existe algún modo de aproximar el “deber ser” al “ser”. De esto se percató Rudolf von Jhering, el teórico que formalizó en el siglo XIX la metodología interpretativa de las leyes, por comparación con el método químico: en un primer paso se descompone el texto en “elementos” intocables (“dogmas” los llamó) y luego se reordenan construyendo un “sistema” no contradictorio. A este método, dominante con variables en la tradición europea continental, lo llamó “dogmática jurídica”, precisamente debido a la intangibilidad de los elementos legales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4ab559bf612834ecef15ae5f99a5404b wp-block-paragraph">Pero todo esto no salía del plano normativo, es decir, de la “vigencia” u ordenación lógica del “deber ser”. Y fue el propio Jhering quien se sintió encerrado y ahogado en su propia red. Por eso, a poco publicó un libro llamado “Der Kampf ums Recht” (“La lucha por el derecho”), donde destaca que los derechos se obtienen por lucha –no por graciosa concesión del príncipe- y que las generaciones que no lucharon por obtenerlos, muchas veces los despilfarran, como aquellos herederos de fortunas que nada hicieron por acumularlas.  </p>



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<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://continuemosestudiando.abc.gob.ar/wp-content/uploads/2022/09/portada-1.jpeg" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Grabado de la Revuelta de Haymarket, 1886.</em></figcaption></figure>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cf6afeffee0d63be252924499cde93cb wp-block-paragraph">Esto último es la clave: el derecho es lucha (o no es nada). Primero es lucha por la vigencia de la norma y luego por su eficacia. La primera legitima el reclamo de la segunda, pero ambas son pasos de lucha, que es su esencia última. No podemos concebir al derecho sino como una continua lucha política en pos de un creciente respeto a la dignidad humana, a la vida, a la elección existencial de cada quien, a un existir en coexistencia, al creciente respeto a la naturaleza de la que es parte. Se trata de una lucha con avances y retrocesos, en cualquiera de sus dos momentos: con el “deber ser” se fija el objetivo estratégico; en el segundo momento se arbitran las tácticas para que lo que “no es como debe ser” vaya siendo como “debe ser”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4ea844ef7719f30229c11ed68022ec89 wp-block-paragraph">Los pueblos de nuestra América conocen de estas luchas desde hace más de medio milenio, saben de resistencias y de tácticas en pos de estos objetivos estratégicos: eso es la lucha por el derecho, aunque muchos no la reconozcan como tal. La respuesta que los juristas, confundidos en las “epistemologías del norte”, muchas veces no saben dar, en nuestra América la proporcionan los pueblos conforme a su largo entrenamiento: <a>el derecho sirve para resistir y luchar.   </a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ac9ebcb4595039010b7b175af412f289 wp-block-paragraph">En esto no deben confundirnos algunas respuestas que pretenden la total “objetividad” del derecho, su “neutralidad”, “imparcialidad política”, “asepsia”. El derecho nunca puede ser de ese modo, porque el avance en su eficacia siempre se logra venciendo la resistencia de los privilegios. Su decoloración política lo reduce a una lógica normativista no solo incapaz de impulsar su eficacia, sino exactamente funcional para desvirtuarlo como instrumento de liberación y degradarlo a la condición de instrumento de dominación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5ebcaec09d0dfc55468db28719027400 wp-block-paragraph">Además, este vaciamiento esencial no es inocuo, sino altamente peligroso, porque al dejar sin respuesta al ciudadano, lo invita a considerarlo inútil y a arrojarlo lejos, como cualquier herramienta inservible, con lo cual solo le deja como alternativa de lucha la violencia que, entre otras desventajas -incluso en caso de éxito- tiene la de provocar el mayor número de víctimas entre los más vulnerables. Por eso, debe quedar claro: el derecho es lucha y el actual panorama mundial, regional y nacional, lejos de desanimarnos, debemos valorarlo como el desafío de nuestra hora y a cuya altura se nos exige estar.  </p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b1afa166ce424ed9341a2cdd1df9993e wp-block-paragraph">Buenos Aires, 13 de febrero de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1ca44357ed4f7f57af87613ceecdff44 wp-block-paragraph">*Profesor Emérito de la UBA.    <strong>    </strong></p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpara-que-sirve-el-derecho-por-e-raul-zaffaroni%2F&amp;linkname=%C2%BFPARA%20QU%C3%89%20SIRVE%20EL%20DERECHO%3F%20%E2%80%93%20POR%20E.%20RA%C3%9AL%20ZAFFARONI" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpara-que-sirve-el-derecho-por-e-raul-zaffaroni%2F&amp;linkname=%C2%BFPARA%20QU%C3%89%20SIRVE%20EL%20DERECHO%3F%20%E2%80%93%20POR%20E.%20RA%C3%9AL%20ZAFFARONI" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpara-que-sirve-el-derecho-por-e-raul-zaffaroni%2F&amp;linkname=%C2%BFPARA%20QU%C3%89%20SIRVE%20EL%20DERECHO%3F%20%E2%80%93%20POR%20E.%20RA%C3%9AL%20ZAFFARONI" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpara-que-sirve-el-derecho-por-e-raul-zaffaroni%2F&amp;linkname=%C2%BFPARA%20QU%C3%89%20SIRVE%20EL%20DERECHO%3F%20%E2%80%93%20POR%20E.%20RA%C3%9AL%20ZAFFARONI" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpara-que-sirve-el-derecho-por-e-raul-zaffaroni%2F&amp;linkname=%C2%BFPARA%20QU%C3%89%20SIRVE%20EL%20DERECHO%3F%20%E2%80%93%20POR%20E.%20RA%C3%9AL%20ZAFFARONI" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpara-que-sirve-el-derecho-por-e-raul-zaffaroni%2F&amp;linkname=%C2%BFPARA%20QU%C3%89%20SIRVE%20EL%20DERECHO%3F%20%E2%80%93%20POR%20E.%20RA%C3%9AL%20ZAFFARONI" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpara-que-sirve-el-derecho-por-e-raul-zaffaroni%2F&#038;title=%C2%BFPARA%20QU%C3%89%20SIRVE%20EL%20DERECHO%3F%20%E2%80%93%20POR%20E.%20RA%C3%9AL%20ZAFFARONI" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/para-que-sirve-el-derecho-por-e-raul-zaffaroni/" data-a2a-title="¿PARA QUÉ SIRVE EL DERECHO? – POR E. RAÚL ZAFFARONI"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/para-que-sirve-el-derecho-por-e-raul-zaffaroni/">¿PARA QUÉ SIRVE EL DERECHO? &#8211; POR E. RAÚL ZAFFARONI</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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		<title>Política Metafísica &#8211; Por Marcelo Brignoni</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 05 Jan 2026 14:23:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La invasión a Venezuela, el secuestro de su presidente legítimo y el asesinato de por lo menos sesenta venezolanos, es la puesta en marcha de un nuevo plan para nuestra región en el que Donald Trump ha asumido el papel de presidente de América Latina.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/politica-metafisica-por-marcelo-brignoni/">Política Metafísica &#8211; Por Marcelo Brignoni</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b0656d8d58848a3f61625fdc4fe9c9b1 wp-block-paragraph"><strong><em>La invasión a Venezuela, el secuestro de su presidente legítimo y el asesinato de por lo menos sesenta venezolanos, es la puesta en marcha de un nuevo plan para nuestra región en el que Donald Trump ha asumido el papel de presidente de América Latina</em></strong>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c9080a116d1f6a3a381500056177fffa wp-block-paragraph"><strong>Por Marcelo Brignoni*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:69px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aef067b0d272af26a71f7b26b6465a2b wp-block-paragraph"><em>Es imposible que los países de América Latina</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a91609193acc1e7f244389fc5a0e8a34 wp-block-paragraph"><em>&nbsp;(y del Sur Global en general) practiquen la democracia cuando el imperio más poderoso y letal del mundo interviene constantemente en sus elecciones, los ataca, les impone sanciones y financia desestabilizaciones y golpes de Estado.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-02dae17693ccd805ef7f9627eb322ca9 wp-block-paragraph"><em>La verdadera democracia no existirá</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-494849255e9042804ced8513ebb68a3a wp-block-paragraph"><em>mientras exista el imperialismo</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1241716d1b1fb626c2b88ab54c14d1e3 wp-block-paragraph">Benjamín Norton</p>



<div style="height:70px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-88d46e89e07caa412b4573be8487ceda wp-block-paragraph">Asistimos estos días a la puesta en marcha de la nueva estrategia de <em>Wild Power</em> enunciada por Donald Trump y sus secuaces, en la recientemente difundida <a><em>Nueva Estrategia de Seguridad Nacional </em></a><em>2025.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f9b5eddfdadd36e4728c4190d008593a wp-block-paragraph">Como bien señala el historiador estadounidense Greg Grandin, tanto en su libro “América, América”, publicado en mayo de 2025, donde describe con lujo de detalles las atrocidades de Estados Unidos en nuestra región, como antes también en su galardonado “El Fin del Mito”, y antes aun en “El Taller del Imperio: América Latina, Estados Unidos y el Auge del Nuevo Imperialismo”, <em>“Estados Unidos se ha acostumbrado a su brutalidad y a una prerrogativa única: su capacidad para organizar su propia política interna en torno a la promesa de una expansión constante e interminable”.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-89661455f229f717977dc31149f4b000 wp-block-paragraph">La invasión a Venezuela, el secuestro de su Presidente legítimo y el asesinato de por lo menos sesenta (60) venezolanos, es la puesta en marcha de un nuevo plan para nuestra región en el que Donald Trump ha asumido, por propia decisión, su papel de Presidente de toda América Latina, asignándose prerrogativas de mandatos, políticas públicas, decisiones geopolíticas, persecución política y criminal, instrucciones judiciales y todo lo demás correspondiente a las atribuciones de gobiernos soberanos que EE.UU. ha decidido que ya no lo serán, transformándolos en delegaciones del Departamento de Estado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-22cdcc4bc5c22d85f6e51ceb3a42daa5 wp-block-paragraph">La novedad, en todo caso, de este nuevo escenario, de un país que ha masacrado, invadido, torturado, bombardeado y asesinado por el mundo como ningún otro en los últimos ochenta años, es la muestra de sinceridad explícita del presidente de Estados Unidos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0c27d1cd0f2b5848d7cad9ec479d8ae5 wp-block-paragraph">La decisión de Trump de exponer sin filtros las intenciones de su gobierno y su país, incomodan mucho a sus hipócritas aliados, acostumbrados a esconder las atrocidades del Grupo de los 7 y la OTAN en “la defensa de la democracia y los DD. HH”, hoy valores irrelevantes e innecesarios en el accionar y en la propia comunicación del inquilino de la Casa Blanca.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5fd3cdc661b13c6b4aa5bf915b55b9fa wp-block-paragraph">Sin embargo, esa brutalidad que resulta incómoda para los “viejos aliados”, significa un bálsamo protector y justificante de gobiernos como los de Netanyahu, Milei, Kast y similares, que son los que Trump busca expandir en América Latina, Europa y Medio Oriente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-73c2b17aee3fa827b6e2740a9e0f2c96 wp-block-paragraph">La Casa Blanca ha decidido que su política exterior se dedicará, en el futuro cercano, a imponer gobiernos de máxima obediencia y brutalidad política, por cualquier medio y en todos los países posibles. No hay ningún interés en contener en su accionar a aquellos valores que los demócratas transformaron en el concepto de “soft power” y que tanto bienestar les produjeron a miles de políticos, periodistas y jueces alrededor del mundo, a sueldo de la USAID y las demás agencias estadounidenses de influencia, “blindados” entonces por el propio Estados Unidos como defensores de “la libertad y la democracia”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f9f0edc2fe1096020c61796264865ccd wp-block-paragraph">Un baño de realismo para los supuestos aliados de la “democracia occidental” que ahora verifican el desprecio de Trump para con ellos y con sus ideas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-587c89b827b7eef8fc3e53139572854a wp-block-paragraph">La resolución de Trump de transformar, en los hechos y en el marco de su política exterior, a los “intereses permanentes” de Estados Unidos en los “intereses circunstanciales” de su facción política, es ya una decisión tomada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3bd21639d07c9f79e36c28533fedb8e7 wp-block-paragraph">La Nueva Estrategia de Seguridad Nacional no habla ya de aquellos “viejos valores”. No se trata de apoyar la democracia. No se trata de defender principios que el llamado “occidente” ha dado por sentados desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Se trata de proyectar un poder global que sólo refleje los intereses económicos temporales estadounidenses. De hecho, Trump mencionó, en su conferencia de prensa posterior a la invasión a Venezuela, veintisiete (27) veces la palabra petróleo y ninguna la palabra democracia. Punto final al <em>soft power</em>, bienvenida triunfal al <em>wild power.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5918e817ca180bc83e466001742b93b4 wp-block-paragraph">Este relanzamiento de Trump también coincide, tal vez no casualmente, con una crisis política y económica interna que lo acosa, marcada por la sucesión ininterrumpida de derrotas electorales de todo tipo, iniciadas en Nueva Jersey y Virginia, a la que se sumaron la pérdida de la Alcaldía de Nueva York ante su archirrival Zohran Mamdani, la disputa por los límites de los circuitos electorales de California, de la que también salió derrotado ante Gavin Newsom, e incluso la inesperada derrota en Miami ante la demócrata Eilen Higgins. Frente a este panorama, los muchachos del MAGA aspiran a salir adelante buscando e instalando de facto fronteras afuera, nuevos aliados, fraudes, invasiones y asesinatos mediante de ser necesario.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a060968d9abf4783072c35315cb10cfb wp-block-paragraph">El plan en marcha aspira a que empresas estadounidenses controlen todos los recursos naturales estratégicos de la región latinoamericana, incluidos, sobre todo, el petróleo, los minerales críticos y las tierras raras. Su gobierno pretende crear una nueva cadena de suministro latinoamericano, con delegados como Javier Milei, que finjan como presidentes y con mano de obra cuasi esclava, desregulaciones laborales mediante, que le permita sustituir importaciones desde China, hoy aun imprescindibles para hacer funcionar la economía de Estados Unidos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f13766e981979c1dc69dd0b1978cf093 wp-block-paragraph">Mientras todo esto sucede, la política latinoamericana del siglo XXI, salvo honrosas y escasas excepciones, oscila entre propuestas medievales que se identifican con Trump y actores políticos que le hablan a un mundo que ya no existe, y que pretenden el cumplimiento de normas que ya nadie cumplirá, recitando un mantra de propuestas de solución que hoy no pueden reclamarse en ningún lugar ni tribunal. Los creyentes y devotos de la Gobernanza Global, la Carta de Naciones Unidas y el Derecho Internacional están hoy como aquellos sacerdotes que quieren convencer a los ateos de la existencia de Dios. Nadie cree ya que eso que enuncian como existente, realmente exista.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cb3c124f1e707d0a648155e250f9c142 wp-block-paragraph">En las Universidades de Relaciones Internacionales se estudian muchas teorías políticas e históricas de los sucesos y épocas del mundo. Entre ellas el realismo político, que nace como una escuela de pensamiento en la teoría de las Relaciones Internacionales y que percibe al Estado y a su control como entidad suprema de ordenamiento social y planificación económica. Surge en respuesta al Idealismo Político, centrado en una idea de convivencia pacífica y armoniosa de la sociedad, cuya verificación histórica es bastante difícil de hallar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-86ba9ff70c0cff4b887e68b2971cff3b wp-block-paragraph">Nuestros idealistas políticos del siglo XXI son como lobos aullándole a la luna, sin entender lo que está sucediendo. Los tiempos de Rousseau y el contractualismo parecieran hoy herramientas arqueológicas ante la vigencia brutal de los diagnósticos de Maquiavelo, Hobbes y Carl Schmitt sobre el mundo real.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0709834f6c815fbb0bd7d40bbfd4f257 wp-block-paragraph">Las historias de las insubordinaciones fundantes que permitieron que hoy sean países centrales los que lo son, deben ser el espejo donde mirar nuestro futuro, pero el realismo periférico que nos acompañe debe hacernos comprender que, como bien dijera Carlos Escudé, las autonomías relativas de países periféricos como el nuestro se han recortado a instancias mínimas, y por ende la profundización de alianzas internacionales más explicitas es el único futuro que puede mirar con esperanza el pueblo trabajador argentino.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-029c86579ead3a6f04d82df8e095b789 wp-block-paragraph">Quienes aspiren a ser su dirigencia deberán asumir nuestro realismo periférico, que nos condiciona en nuestro accionar, aunque nuestra orilla deba estar del otro lado del río de Escudé, junto a los BRICS y sobre todo a Rusia y China, y lejos del sometimiento a Estados Unidos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c728d50521fd3651a2ade074ed163ab7 wp-block-paragraph">Fingir demencia y suponer que sin aliados estratégicos externos podremos volver a tener por la vía electoral un gobierno popular y antiimperialista, no es nada más que política metafísica, alejada de la realidad de este tiempo que nos toca y encaminada por esa errónea vía a nuevas frustraciones y debacles sociales.</p>



<div style="height:66px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7847abfb31b1aee3e9e7cdcb1fe8d98a wp-block-paragraph">Lunes, 5 de enero de 2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-027d5fed0fb907bac8b7f1b2af88c551 wp-block-paragraph">*Analista político.</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



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