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	<title>Alberdi archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>Alberdi archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>ESCENAS HISTÓRICAS LEVEMENTE CONCATENADAS &#8211; POR HUGO PRESMAN</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 11 Jan 2024 13:00:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Hugo Presman]]></category>
		<category><![CDATA[Alberdi]]></category>
		<category><![CDATA[La libertad Avanza]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Dos mil ochenta y seis años después del enfrentamiento entre los senadores romanos Cicerón y Catilina, en la Argentina, ante un plan de negocios para las grandes empresas, e inspirados en la famosa primera frase pronunciada por Cicerón, cabe preguntarse: “¿Hasta cuándo abusarás, Milei, de nuestra paciencia? ¿Hasta cuándo esta locura tuya seguirá riéndose de nosotros?</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-15562818f57c4206476b45869104076f"><strong><em>Dos mil ochenta y seis años después del enfrentamiento entre los senadores romanos Cicerón y Catilina, en la Argentina, ante un plan de negocios para las grandes empresas, e inspirados en la famosa primera frase</em></strong> <strong><em>pronunciada por Cicerón, cabe preguntarse: “¿Hasta cuándo abusarás, Milei, de nuestra paciencia? ¿Hasta cuándo esta locura tuya seguirá riéndose de nosotros?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f8e43e55aa7bde00e6e8e3c7c1360db1"><strong>Por Hugo Presman*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-66e56e10d63f5a06bc21dfb29c2c4cd1"><strong>I</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bc010e26359634d0eafaf915e6dbd0a8">Año 63 antes de Cristo. Foro Romano. Enfrentamiento entre dos senadores. Cicerón le dice: “<a>¿Hasta cuándo abusarás, Catilina, de nuestra paciencia? ¿Hasta cuándo esta locura tuya seguirá riéndose de nosotros? </a>¿Cuándo acabará esta desenfrenada osadía tuya?”</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7e52122cf663fd3a78258f1f21bdf2fc">Dos mil ochenta y seis años después, en la Argentina, ante un plan de negocios para las grandes empresas y la tupacamarización de los recursos naturales, inspirados en Cicerón cabe preguntarse: “¿Hasta cuándo abusarás, Milei, de nuestra paciencia? ¿Hasta cuándo esta locura tuya seguirá riéndose de nosotros?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3ee6256a174116d959f8263d337ced96"><strong>II</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-82d86a526b9afb06f2479bfb2996d1ad">Espectáculo ante el emperador romano Claudio, año 52 después de Cristo. Los gladiadores se acercan y le dicen: “Ave Cesar, los que van a morir te saludan”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bc6cba309d3b4fa316cc499a3db0ba7d">1971 años después, lentamente, un porcentaje creciente de los catorce millones, quinientos mil ciudadanos que votaron a Javier Milei, sienten o sentirán que pueden ser los émulos locales de aquellos gladiadores.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-086a2c5e0ce4a0868e759f043a4a2655"><strong>III</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3b96c4ff4a6b1d47a4fa0b3c11e0c16f">En medio de un ajuste sin precedentes, con inflación del 30% mensual y los sueldos y las jubilaciones congeladas, con angustia e incertidumbre en millones de hogares, Luis Caputo, el creador del bono a 100 años, el de la toma de los 45 mil millones de dólares del FMI que se utilizaron para la fuga de los capitales especulativos, envía un saludo de fin de año: <strong>“Feliz Navidad para todos. Gracias por el sacrificio y por el apoyo que se siente más que nunca”</strong>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-008837b92592480fe9ad3d5e3bd0c90b">Navidad de 1977. Otro escenario. La ESMA. Incomparable en los niveles de crueldad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-28495493a5552f7aceacdebe7f7e4091">“El 24 de diciembre llevaron a Loli Ponce y a los otros presos a una sala donde no habían estado nunca. Asombrados, vieron una larga mesa tendida. Vieron manteles, platos de porcelana, cubiertos y botellas de vino. Después llegaron los manjares. Era la cena de Nochebuena. Habían sido torturados y no ignoraban que los torturarían al día siguiente. Apareció el almirante Massera y les deseó Feliz Navidad. Los que terminarían siendo desaparecidos, pudieron quitarse las capuchas, brindar y hacer regalos a otros presos, antes que los volvieran a encadenar y encapuchar. “En esa situación surrealista, esa noche Loli me regaló un medallón con una carita que había tallado en madera balsa. Todavía la conservo, dice la sobreviviente Graciela Daleo” (Nota de Walter Goobar 17-03-2004)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-67ef316130a5cb0297ba2481057a0c9c"><strong>IV</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3eeed9b5088853f89a71d5575a3e52e1">Quinta de Olivos. Diciembre de 1989. “- ¿Las cenas son siempre iguales? – preguntó Zulema Yoma al personal de la residencia de Olivos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-57d59292b6e994282bd60982f5888323">&#8211;<strong>Cambia el menú. Cambian los presidentes. Lo que nunca cambian son los invitados-</strong> fue la respuesta.” (Horacio Verbitsky Página12 1-11-2009)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9cef09d0a16d986c4e6965871df9e0eb">Treinta y cuatro años después, con el nuevo presidente instalado en la Quinta Presidencial de Olivos, no será el inquilino de los que lo votaron, sino de AEA, de la Sociedad Rural, de Paolo Rocca, de Héctor Magnetto, de Marcos Galperín, del embajador norteamericano, de Elon Musk. En el 2003, en la mesa de Mirta Legrand, Néstor Kirchner, en aquel remoto pasado, supo decir: “Hay algunas corporaciones que están acostumbradas a tener, en vez de un presidente, un gerente de sus intereses.”</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2c40877a90ee3df3f6829c5f7d3ec77c"><strong>V</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-75021ebc89f27f6139963ea817d222a3">Buenos Aires, 1945. Perón recibe al embajador norteamericano Spruille Braden. El empresario yanqui le hace una oferta que termina con: “Créame señor presidente, que si usted hace todo esto será muy bien considerado en mi país”. El Coronel Perón le contesta: “Vea señor Embajador: a mí no me interesa ser muy bien considerado en su país al costo de ser un hijo de puta en el mío”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c2bd0bbdc68bdcea0083f317f20393d0">Buenos Aires, 14 de agosto del 2023. El periodista Eduardo Feinmann entrevista a Javier Milei. A la pregunta sobre política internacional, Milei responde: “Mis aliados son EE. UU. e Israel, con todo lo que ello implica. Al punto tal que a Israel lo considero tan aliado que he dicho que voy a mudar la embajada de Tel Aviv a Jerusalén.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-34f9859d6e09dcdb296292ac565d06a4"><strong>VI</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d1cccbe2952f4b848adc998e7f7bbbf9">Argentina, primavera invernal de 1955. “El 25 de septiembre de 1955 &#8211; recuerda Miguel Gazzera- el General Lonardi concedió una audiencia a lo que quedaba de la conducción de la CGT. Los compañeros estaban en la antesala cuando por allí pasó un marino. Se detuvo, les preguntó quiénes eran y qué esperaban. Respondida la pregunta, los miró detenidamente y les hizo explotar esta sentencia: <strong>“Sepan ustedes que la revolución libertadora se hizo para que en este país el hijo del barrendero, muera barrendero. Era el Contraalmirante Arturo Rial</strong>” (“Peronismo, autocrítica y perspectiva” de Miguel Gazzera, Pagina 64, citado por Norberto Galasso en “Cooke: de Perón al Che. Una biografía política” Página 51.)&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-49a4e9f66283badeab7fd20c5c0f405c">Sesenta y ocho años después, el presidente Milei considera que la justicia social es la nueva barbarie, es una aberración. <strong>«La justicia social trata de modo desigual a los individuos frente la ley.&nbsp;</strong>A un individuo le saca por la fuerza, es un robo, y se lo da a otro. La equidad es aún más monstruosa porque el gobierno le estaría dando a cada uno lo que a él le parece.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b97edfdd00f99091de2e8094672f4c41"><strong>VII</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5e35e0ceafa3314f57e96a53a537b066">Allá en los lejanos 1949 / 1950, Eva Perón, que conoció de pequeña y adolescente la pobreza y la discriminación extrema y nunca lo olvidó porque quedó grabado en forma indeleble en su piel y en su corazón, expresó: “Donde hay una necesidad nace un derecho”.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1fb8f6b6ea02bab4d87d779cf9c7d01e">Junio del 2022. El escenario es la Universidad de Chile. El orador, el Presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina, <a href="https://www.perfil.com/noticias/politica/la-corte-suprema-ordeno-poner-en-mancha-el-nuevo-consejo-de-la-magistratura.phtml" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Carlos Rosenkrantz</strong></a><strong> </strong><strong>quien</strong><strong> </strong>sostuvo<strong>: “Hay una afirmación que yo veo como un síntoma innegable de fe populista y en mi país se escucha con frecuencia, según la cual detrás de cada necesidad debe haber un derecho… No puede haber un derecho detrás de cada necesidad porque no hay suficientes recursos para satisfacer todas las necesidade</strong>s”</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f562c22e70a0215afbc6ed0fae70a0d9">Buenos Aires, cierre de campaña de La Libertad Avanza, noviembre del 2023, finalizando su discurso de cierre, el candidato Javier Milei grita: “Venimos a terminar con el verso de que donde hay una necesidad nace un derecho, porque es mediante ese sistema que aumentan el gasto público, los impuestos, toman deuda y cuando ya no pueden más le dan a la maquinita”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-60d3397459640565a713c00aadc6095c">Rosenkrantz y Milei. El hilo de Ariadna que une al Poder Judicial, el Poder Económico y servidores incondicionales como Javier Milei. Cuando la Corte Suprema de Justicia de la Nación abre las persianas del cuarto piso, tiene enfrente la Plaza Lavalle, y el Monumento al “sable sin cabeza”, como una indicación precisa: entre el fusilador y el fusilado, entre el poderoso y el líder popular, conocido como “el padrecito de los pobres”, un mensaje más que implícito ante quién deben inclinarse y a favor de quién fallar.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ce52717b46f6d7a945816411a95baf93"><strong>VIII</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0c26018f9c805446d05dc5b60a1f65ae">Rosario, febrero del 2012. Mientras habla la intendenta Mónica Fein, una militante le grita a Cristina Fernández “¡Vamos por todo!”, que la presidenta repite lo que sólo se percibe por el movimiento de los labios. “Una crónica de La Nación de un año después, 27 de febrero del 2013, consigna: «Vamos por todo, por todo»,&nbsp;pudo leerse en los labios de la presidenta&nbsp;Cristina Kirchner un año atrás. Le hablaba a la militancia del Frente Para la Victoria en un acto en conmemoración del primer izamiento de la bandera nacional por Manuel Belgrano, en Rosario. Aunque no tenía el micrófono abierto, las palabras pudieron interpretarse claramente y la frase sin sonido quedó grabada como consigna del oficialismo”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5c935ec811b555b9b486738d6077ef4f">Eso fue un terremoto. Los editorialistas de La Nación y Clarín se rasgaron las vestiduras ante la posibilidad de una dictadura. Mauricio Macri declaró:<strong> </strong>«Me queda claro lo que quería decir la Presidenta cuando dijo: «Vamos por todo». Ella quiere un modelo chavista, de pensamiento único». &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eb6516910ddd5dc811979d5b2e370066">José Manuel de la Sota declaró: «El «vamos por todo» es nazismo».</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c53290580de5bfc51def10344e69f2c6">Roberto Lavagna afirmó: «Frente a un gobierno que dice «vamos por todo», la respuesta tiene que ser un acuerdo firme del resto de los actores políticos para que la Constitución se cumpla. Este gobierno termina en 2015 y eso no admite discusión alguna».</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8942000892b4a1fba3c5839a4926c905">Federico Pinedo, apuntó: “Este fue el año en que el kirchnerismo optó por el&nbsp;<strong>autoritarismo</strong>&nbsp;y decidió cargarse las instituciones democráticas bajo el lema “vamos por todo”. Hoy es un gobierno que está muy lejos de la gente y que dedica muchos recursos y energías a peleas de poder”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c7987f3cf33129da02863281b4fa0d30">El diputado Gerardo Milman sostuvo que “el gobierno pretende una reforma Constitucional que les garantice la&nbsp;<strong>re-re-elección</strong>, la anulación del Poder Judicial y los medios de comunicación en manos del Gobierno”. En tanto que Patricia Bullrich y Juan Pablo Arenaza (Unión por Todos) expresarán sus críticas con una propuesta que titularon irónicamente “Nosotros sí oímos”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9f55ada4a8d1995e023c90aaae56cafe">El editorialista de Clarín, Eduardo Van Der Kooy escribió: “Claro que al kirchnerismo no hay que pretender entenderlo desde la política. La psiquiatría es también una buena fuente de orientación” (Es el mismo que tituló, cuando asumió Mauricio Macri: “No se fue un gobierno, se fue un régimen”).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e219f2b20849e00adfdedd3689ad9514">Argentina, diciembre del 2023, enero del 2024: el presidente Javier Milei, por un DNU con 366 artículos, deroga 41 leyes y son más de 300 normas entre las derogadas y las modificadas total o parcialmente. Desde la derogación de la ley de alquileres a la ley de abastecimiento, desde la ley de Compre Nacional a la ley de promoción industrial, desde la que impide la privatización de las empresas públicas a la modificación del Código Civil y Comercial, hasta la eliminación de las restricciones de precios a la medicina prepaga, entre tantas otras.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d144f7a1ac0e1e6bdfd150f710abb5aa">La ley ómnibus es un megaproyecto de 351 páginas con más de 664 artículos que es un virtual cierre del Congreso al delegar sus funciones al Poder Ejecutivo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7d6919653da94040d1df71190e82a424">Ante este “vamos por todo” de Milei y el poder económico concentrado han escrito:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-16dfe60f971b2abfc63b9c5ccfc7def6">Pablo Mendelevich, La Nación 28-12-2023: “Tal vez sea más fácil expresarlo por la negativa: estos dos instrumentos legales sumados liquidan de raíz el modelo peronista que desde hace casi ochenta años rige la vida argentina (o como mínimo la impregna).”</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="948" height="533" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/01/1698410102.jpeg" alt="" class="wp-image-12197" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/01/1698410102.jpeg?v=1704977968 948w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/01/1698410102-300x169.jpeg?v=1704977968 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/01/1698410102-768x432.jpeg?v=1704977968 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/01/1698410102-260x146.jpeg?v=1704977968 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/01/1698410102-50x28.jpeg?v=1704977968 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/01/1698410102-133x75.jpeg?v=1704977968 133w" sizes="(max-width: 948px) 100vw, 948px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Ilustración: Nicolás Daniluk. Portal El Editor.</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cfea8875a7628a2ff0b3d7009c438d05">Morales Solá, La Nación 24-12-2023: “ANTE EL CAMBIO MÁS GRANDE QUE SE RECUERDE” “Cuando cambió el ecosistema, los dinosaurios no sabían que acababa de comenzar el período de su extinción. Tal vez algo de eso haya sucedido en la noche del miércoles pasado cuando Javier Milei anunció por decreto de necesidad y urgencia la mayor desregulación de la economía que se recuerde. Carlos Menem y Domingo Cavallo hicieron una importante desregulación en los años 90, pero la economía no había vivido todavía la vasta experiencia reguladora del kirchnerismo”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b3106c253382389c1b5d92c652c77330">Ricardo Kirschbaum, Clarin 31-12-2023: “Simplemente, que la gente pueda olfatear una inflación más o menos normal, le dará crédito al presidente libertario que con&nbsp;una fórmula del siglo XIX&nbsp;aparece como moderno transformando en antiguas las propuestas no sólo las del gobierno anterior, sino de casi todos, por no decir de todos los anteriores de los últimos cien años.”</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b9269436de5819c3ef15571552ccb069">Mauricio Macri no teme por este “vamos por todo” muy explícito, no implícito como el otro, y declaró: “Respaldo la medida y le pido a la oposición que lo acompañe y actúen con responsabilidad y grandeza que requiere este momento”.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7c3687c2c3810c342e25fae9b57fffdc">Las cámaras empresarias viven un momento soñado. Ninguno de los beneficiarios teme por reducir los tres poderes a dos y que el ejecutivo pueda disponer de su poder delegado a discreción. Los republicanos de cartulina, los demócratas farsescos que temían ir hacia Venezuela, ahora tienen la marcha a ritmo acelerado de la peor versión de su fantasma y que los lleva a tener relaciones más que carnales con EE. UU. e Israel.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-10ca82dfdaa6e3c51514ce6ed8bb2f2e">El constitucionalista Andrés Gil Dominguez en Perfil del 6 de enero, escribió al respecto bajo el título “Un modelo de sustitución del Congreso”: “Muy lejos quedarían los ideales de Juan Bautista Alberdi, de los padres fundadores de 1853-60 y de los convencionales constituyentes de 1994 (entre los que se encuentran los jueces de la Corte Suprema Horacio Rosatti y Juan Carlos Maqueda) si se concretase este nuevo diseño de poder que habilitaría al próximo presidente o presidenta a reconfigurar en su totalidad el sistema normativo argentino a través de una suerte de reforma constitucional encubierta sin tener que recurrir al procedimiento previsto por el artículo 30 de la Constitución argentina.”</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9752e441d9dbefd5613146d5cc4a8a20">El republicano y gorila Fernando Iglesias, un exigente crítico de las formas de los populismos, es muy permisivo con los gobiernos que apoya como el de Macri ayer y Milei hoy. Al respecto dijo: “Estoy de acuerdo con el 80% del DNU y de la ley ómnibus. Es como cuando uno compra un auto usado, sabe que algún detalle no le va a gustar”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eec23224ea946ebbd26bb486b907e0f1">Federico “el breve” Pinedo sostiene que: «Necesitamos que a Milei le vaya bien. Hay que apoyarlo” después que el 26 de octubre, según Ámbito Financiero: “Mostró su rechazo y disconformidad con las principales ideas del candidato presidencial<strong></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-52541d2005bd45dc6c2920715d5120f7"><strong>IX</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-72a4af098073a1bcc635404be22ada80">Argentina 2022/2023. Milei cita permanentemente a Alberdi como su mentor. Como todo a lo que hace referencia, lo hace mal por ignorancia o mala fe. Hubo dos Alberdi. El joven que es el que levanta Milei y el de su madurez, el mayor analista político de fines del siglo XIX: el que se reconcilió con Rosas, el que entrevistó a San Martín, fue el crítico más duro del mitrismo y de la Guerra de la Triple Infamia en su libro “El crimen de la guerra”, que tuvo gran repercusión en Europa. Es el Alberdi que escribe contra, premonitoriamente vaya la paradoja, el Ministro de Economía de Milei, el endeudador serial Luis Caputo, en su libro “Escritos Póstumos”: “La dificultad no consiste en saber cómo pagar la deuda, sino cómo hacer para no aumentarla, para no tener nuevas deudas, para no vivir de dinero ajeno tomado a interés. El interés de la deuda cuando es exorbitante y absorbe la mitad de las entradas del tesoro, es el peor y más desastroso enemigo público. Es más temible que un conquistador poderoso por sus ejércitos y escuadra; es el aliado natural del conquistador extranjero… En países nuevos, en que la habilidad abunda más que el juicio, se da frecuentemente el nombre de empréstitos para obras públicas a lo que en realidad son obras públicas para empréstitos…”</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-30ecf0792754604e82a72fb4579a1541">Analizando los gobiernos liberales de Mitre, Sarmiento y Avellaneda, escribía: “Los liberales argentinos son amantes platónicos de una deidad que no han visto ni conocen. Ser libres, para ellos, no consiste en gobernarse a sí mismos, sino en gobernar a los otros. La posesión del gobierno: he ahí toda su libertad. El monopolio del gobierno: he ahí todo su liberalismo. El liberalismo, como el hábito de respetar el disentimiento de los otros, es algo que no cabe en la cabeza de un liberal argentino. El disidente es enemigo; la disidencia de opinión es guerra, hostilidad, que autoriza la represión y la muerte”, Felipe Pigna, Portal El historiador</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d24d2f0f485fe112f3a4404361098082"><strong>X</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5e0058c47f6e1a6f50efa463494439a9">Argentina en cualquier día en cualquier momento. El presidente Milei arroja cifras extraídas de su inagotable cantera de mentiras. Una de las reiteradas es que “Argentina a principios del siglo XX, arrancó siendo el país más rico del mundo, y hoy tiene 40% de pobres y 10% de indigentes». En la Arcadia perdida de Milei “en el casi medio siglo que va desde la elección de Mitre como presidente en 1862 a la de Roque Sáenz Peña en 1910, período en el que se inspiran los republicanos actuales, la participación popular a través del voto había oscilado entre el 1,2 % y el 2,8% del total de la población” (Ernesto Semán: “Breve historia del antipopulismo”).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-613b043658d0636db4cf66b2c09e63f9">Sobre el lugar que ocupaba Argentina en el mundo a fin de siglo, que arbitrariamente Milei ubica en el primer lugar, el historiador y economista Mario Rapaport, doctorado en la Sorbona, autor de “Parece cuento que la Argentina aún exista”, le responde: “Las estadísticas en la que se basa son falsas, las fabricó Augus Maddison, un economista británico de la OCDE, sin ningún rigor, porque Argentina recién empezó a calcular su producto bruto en los años 40 del siglo XX, antes eran todas suposiciones. Y además en su libro “The Wold Economy”, donde se publican esas cifras para el período de 1880-1914, Madisson confiesa que se apoya en el presunto crecimiento de los años anteriores sobre los que no existe la más mínima estadística. Afirma que la Argentina de los 60 a los 80, había crecido un 10% y aplica el mismo porcentaje a los años 80 y 90. No menciona que en los 90 hubo una crisis de endeudamiento formidable en el país que obligó a hacer arduas negociaciones con Gran Bretaña”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4bea2a902b73ad88caaec2c06394e9d3">A principios del siglo XX, el ministro del Interior de Roca, Joaquín V. González, encomendó a Juan Bialet Massé, médico, abogado y profesor, elaborar un informe sobre las condiciones de vida de la población obrera en todo el país. Es una descripción descarnada y muy alejada del paraíso que Milei añora para el futuro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f965456cec24e2d240773d4724c09500"><strong>XI</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-067f88562b8768fccae02681cdad29c6">Más de 20 siglos han pasado y lo que le dijo Cicerón a Catilina cobra vigencia en nuestros días en el dolorido suelo patrio. Como Cicerón, hoy un sector que se irá acrecentando de defraudados, víctimas, desocupados y hambreados de los sectores medios y populares, le preguntarán: “¿Hasta cuándo abusarás, Milei, de nuestra paciencia? ¿Hasta cuándo esta locura tuya seguirá riéndose de nosotros? &nbsp;Posiblemente la respuesta esté con las multitudes protestando en las calles.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-76495f47dd33469c1a684260737436c7">Buenos Aires, 11 de enero de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2a5544a75db2bbb7bf959753b7f19d91">*Periodista y conductor del programa radial El Tren.</p>
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		<title>ALBERDI, LOS LIBERALES Y LA GUERRA &#8211; POR E. RAÚL ZAFFARONI</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 Mar 2024 21:46:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[E. Raúl Zaffaroni]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Juan Bautista Alberdi alcanzó muchas veces niveles de visionario, en especial cuando describió a los liberales argentinos y pensó la guerra.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/alberdi-los-liberales-y-la-guerra-por-e-raul-zaffaroni/">ALBERDI, LOS LIBERALES Y LA GUERRA &#8211; POR E. RAÚL ZAFFARONI</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0119ec5695ffb77e6b5ebf83939af9a4"><strong><em>Juan Bautista Alberdi alcanzó muchas veces niveles de visionario, en especial cuando describió a los liberales argentinos y pensó la guerra.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a6644aad569b14774455ac04fc54f1c1"><strong>Por E. Raúl Zaffaroni*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-daa88cc88c4763ba2b0f9e98f91627eb">En el último tiempo se nombra con demasiada frecuencia a Juan Bautista Alberdi. El gran tucumano tuvo una vida complicada, con algunos errores de los que él mismo se arrepintió, como el apoyo a Lavalle, pero en todo momento mostró una honestidad intelectual y política muy poco común, que le costó la expatriación y la persecución difamatoria, especialmente de Mitre y “La Nación”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-78385ac824c69df7cc626ad996afc9f8">Alberdi no dudó en señalar que nuestros países se volvían tributarios de Londres mediante el endeudamiento, aclarando que el problema no era tanto pagar la deuda como no aumentarla. Tampoco calló cuando Estados Unidos le arrebató medio territorio a México, poniendo en descubierto su vocación expansionista. No se privó de saludar a Rosas exiliado y señalar la injusticia que se estaba cometiendo con su enemigo de otro tiempo. Representó a la Confederación, contra el centralismo porteño, que le negó el pago de sus servicios después de Pavón.&nbsp; &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0decef475ae99a21fd40d62b9ceb26f7">Pero su genio <a>alcanzó muchas veces niveles de visionario, en especial cuando -tan gráfica y sintéticamente- describió a los <em>liberales argentinos</em>: </a>“<em>Los liberales argentinos son amantes platónicos de una deidad que no han visto, ni conocen. Ser libre, para ellos no consiste en gobernarse a sí mismos, sino en gobernar a los otros. La posesión del gobierno: he ahí toda su libertad. El monopolio del gobierno: he ahí todo su liberalismo. A fuerza de tomar y amar el gobierno como libertad, no quieren dividirlo, y en toda la participación de él dada a los otros ven un adulterio”. // “La libertad de los otros, dicen ellos, es el despotismo; el gobierno es nuestro poder, es la verdadera libertad… Así, esos liberales toman con un candor angelical por libertad lo que no es en realidad sino el despotismo: es decir, la libertad del otro sustituida por la nuestra”. //“El liberalismo, como hábito de respetar el disentimiento de los otros ejercido en nuestra contra, es cosa que no cabe en la cabeza de un liberal argentino. El disidente, es enemigo: la disidencia de opinión, es guerra, hostilidad, que autoriza la represión y la muerte”. </em>Como bien decía, esos liberales nuestros, al pretender superar el despotismo de la supuesta irracionalidad, se convertían en déspotas de un supuesto progreso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-274e3a722af9c3cecf13c9a12878cc4e">No sabemos en qué nube estaría sentado Alberdi contemplando este mundo, cuando vio volar los aviones que bombardearon la Plaza de Mayo el 16 de junio de 1955, cuando lo distrajeron de su música los disparos de los fusiladores del año siguiente o los ronquidos de los escapes de los “<em>Ford Falcon”</em> de los setenta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8c5f418127f4621d1c57fccfed90cac1">Pero quizá lo que más irritaba al medio difamador de la época –en especial a su fundador- era la vocación federalista de Alberdi, que lo llevó a no apoyar la federalización de la Ciudad y mansamente seguir al titular del ejecutivo a Belgrano, a lo que se sumaba la insaciable sed de venganza por su abierta oposición a la guerra al Paraguay.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6e69657b7385fe0e47c9e1162ee54f0b">Una y otra vez rechazó Alberdi el falso argumento de una <em>guerra de liberación</em> esgrimido por Buenos Aires y Rio de Janeiro, con harta insistencia revisitado a lo largo de la tristísima historia posterior de nuestra América y del mundo. Por cierto, nunca dejó de condenar esa vergonzosa guerra: “<em>Decir que la guerra no tuvo más objeto que suprimir la persona de López, es una impertinencia insultante lanzada al sentido común. Un gobierno serio como el del Brasil no gasta dos millones de francos, cien mil hombres, cinco años en suprimir a un individuo. Prueba de que era otro el objeto tenido en mira es que todo un pueblo ha desaparecido bajo el hacha del Brasil, antes que López”. </em>Respecto de los supuestos crímenes de López expresaba: “<em>¿Qué crímenes son esos que nadie ha visto ni conocido sino sus enemigos? Que ni el Paraguay mismo conoce, pues si López fuera el tirano que se hace obedecer por la fuerza, no quedaría en el país ejército alguno, como hoy está, en presencia de treinta mil invasores extranjeros que no pueden arrancarlo a la simpatía de las poblaciones exámines. / Esa actitud de López vale más que todas sus victorias y todo el honor de su resistencia gigantesca: es la respuesta triunfante de la verdad dada a la calumnia del usurpador”.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7fdaf3249229c53f5846442054f71660">Pero el pensamiento alberdiano cobró altura mundial cuando en 1870 -en “<em>El crimen de la guerra</em>”- emprendió la crítica a la guerra misma, con argumentos que tres décadas después de su muerte retomará Jean Jaurés, el mismo día en que fue asesinado por un desequilibrado belicista.</p>



<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://www.agenciapacourondo.com.ar/sites/www.agenciapacourondo.com.ar/files/styles/destacado/public/articulos/gregoriobenitesyjuanb.alberdi_2.png?itok=F1HrO7Vz" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Gregorio Benites (emisario de Solano López) y Juan Bautista Alberdi en una foto tomada en Paris, durante la Guerra del Paraguay</em> (APU)</figcaption></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9f2e4f5588b79eacf84221df2b2eec00">Nuestro Alberdi enfrentó decididamente la cuestión de las guerras y, aunque no exento de cierta incertidumbre propia de su tiempo, la premisa de que partía era inobjetable: si la muerte de un ser humano es un crimen de homicidio, la de miles de seres humanos no puede dejar de serlo, pues la masividad victimizante no puede eliminar la criminalidad. En este sentido, argumentaba que lo único que justifica la muerte de otro es el derecho a la propia subsistencia, es decir, la legítima defensa, o sea, que las únicas guerras racionales serían las defensivas, como afirmaba Grocio y como lo establece ahora el artículo 51º de la Carta de las Naciones Unidas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-867c4f914ced426944a35b7d1f6189b2">En&nbsp; este sentido, su razonamiento avanzaba con toda lógica, afirmando que para evitar la invocación gratuita de la legítima defensa sería necesario que, al igual que en el derecho penal, en lo internacional un juez u órgano imparcial, establezca que efectivamente se trató de una defensa, puesto que, en ausencia de este ente imparcial, cada estado juzga si actuó o no en legítima defensa y, por ende, todos acaban invocándola sin que nadie se confiese agresor, del mismo modo que si en el derecho penal fuese suficiente que todo criminal afirmase haber actuado en legítima defensa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a29479757a4f5e0aa078c6c72b51eeed">Según Alberdi, es esto lo que hace que todas las guerras sean injustas, o sea, criminales. En este sentido señalaba con acierto que los responsables de las guerras eran los gobiernos y, con marcada ironía, sugería recuperar cierta práctica germana en forma que, cuando las diferencias entre monarcas no pudieran resolverse de otro modo, fuesen éstos quienes combatan personalmente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-314596e37c11f53a55a09de8c0ed60d0">Al destacar la necesidad de un ente imparcial, demandaba la creación de una <em>organización mundial</em>, que no podría ser sino expresión de una soberanía planetaria que correspondería a lo que llamó el <em>pueblo-mundo</em>, expresión que implícitamente requería una <em>ciudadanía-mundo</em> que, en esencia, no era nada diferente de lo que desde 1948 llamamos Derechos Humanos: una incipiente semilla de ciudadanía mundial.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-31afe1e14532d661d2c0fea5d1c3d343">Pensemos de paso que esto introduce una nueva contradicción con la guerra: <em>ciudadanía mundial</em> implica reconocer que cada individuo es titular de ciertos derechos y, principalmente, del derecho a la vida. Alberdi tenía como modelo de guerra la franco-prusiana, que fue una <em>guerra de ejércitos</em> pero, a partir de 1914 todas son <em>guerras totales,</em> es decir que, desde el siglo pasado hasta ahora, todas las guerras han producido millones de víctimas de la población civil y, por supuesto, esos muertos no son agresores, por lo que ni siquiera puede alegarse una legítima defensa que justifique su masacre.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ff6647652c50a1aeb517728b95c0a0b8">Pero, volviendo a la demanda de un órgano imparcial formulada por Alberdi, sabemos que, en el curso de la historia posterior, se registra el rotundo fracaso de la Sociedad de las Naciones y su impotencia frente a los hechos que desembocaron en la Segunda Guerra Mundial, como también somos conscientes de que –pese a sus ventajas- la presente Organización de las Naciones Unidas es débil y que las grandes potencias desconocen impunemente sus mandatos, se arrogan funciones internacionales preventivas o policiales, siguen invocando supuestas <em>guerras de liberación</em>, no se someten a la jurisdicción internacional y ni siquiera ratifican los tratados más importantes en materia de Derechos Humanos y de protección de la vida humana en el planeta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-46e7e20db20b3e0ce92c01a779e1f09d">Pasaron más de ciento cincuenta años desde que Alberdi pensó en nuestros liberales, pero también en la cuestión de las guerras y, sin embargo, ante el panorama de nuestro país y del mundo, parece que sus palabras hubiesen sido escritas hace apenas unos minutos.   </p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-18d144a5b20e3df6bc18e10f5f7c6bc6">Buenos Aires, 18 de marzo de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-db28f12d41405866c409d46fc66a4bb4">Profesor Emérito de la UBA.</p>
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		<title>Tres imaginarios en disputa: Mitre, Alberdi y Jauretche &#8211; Por Mario Casalla</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 24 Apr 2026 12:58:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Mario Casalla]]></category>
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		<category><![CDATA[Batalla Cultural]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La denominada lucha cultural (o “batalla por las ideas”) ocupa hoy un lugar decisivo en toda estrategia política, cualquiera sea el signo ideológico que ésta tenga o el propósito que persiga. Sin haber teorizado todavía demasiado sobre estos temas, lo sabían muy bien los hombres de la denominada “Organización Nacional” (1853 en adelante) y de la subsiguiente “Generación del Ochenta”. Allí se inició una nueva y decisiva etapa de esa “batalla cultural”, la cual llega hasta nosotros. Mario Casalla se refiere a tres momentos significativos de ella: Mitre y su “Galería de Celebridades”, Alberdi y sus “Grandes y Pequeños hombres” y una tercera perspectiva (nacional y popular), Arturo Jauretche.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-886fb8691866e3d11f97a532d6d2755a"><strong><em>La denominada lucha cultural (o “batalla por las ideas”) ocupa hoy un lugar decisivo en toda estrategia política, cualquiera sea el signo ideológico que ésta tenga o el propósito que persiga. Sin haber teorizado todavía demasiado sobre estos temas, lo sabían muy bien los hombres de la denominada “Organización Nacional” (1853 en adelante) y de la subsiguiente “Generación del Ochenta”. Allí se inició una nueva y decisiva etapa de esa “batalla cultural”, la cual llega hasta nosotros. Mario Casalla se refiere a tres momentos significativos de ella: Mitre y su “Galería de Celebridades”, Alberdi y sus “Grandes y Pequeños hombres” y una tercera perspectiva (nacional y popular), Arturo Jauretche</em></strong>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c4fa4691e23e4e36b35b2626e678dac4"><strong>Por Mario Casalla*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



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<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3844e136f4727e044d76c91afbfcf1f4">Como es sabido, un proceso auténticamente liberador no es tal si – conjuntamente con lo político y lo económico &#8211; no es capaz de consolidar una profunda transformación cultural. Al mismo tiempo, también sabemos que lo opuesto (la dominación) requiere, para triunfar y consolidarse, haber ganado en ese terreno. Más aún, hemos ido aprendiendo con dureza – en tanto latinoamericanos y hombres del Tercer Mundo &#8211; que en esta “era de la globalización”, lo cultural adquiere una importancia mucho mayor aún, ya que una nación puede, a veces, ser perfectamente dominada sin necesidad de ocupar físicamente su espacio geográfico, ni cambiarle su moneda, su bandera y sus instituciones básicas. No pocas veces basta con ocupar su “cabeza”, fijarle una agenda y dotarla de permanentes (y atractivos) contenidos. El resto, hasta suelen hacerlo lo propios “hijos del país”. Por lo tanto, el denominado imperialismo cultural, neocolonialismo o dependencia cultural, es tan efectivo que las antiguas formas militares o económicas ya no son las usuales. Por esto es que la denominada <em>lucha cultural</em> (o “<em>batalla por las ideas</em>”) ocupe hoy un lugar decisivo en toda estrategia política, cualquiera sea el signo ideológico que ésta tenga o el propósito que persiga. Es que “<em>el pescado</em> – como recuerda el viejo dicho &#8211; <em>se pudre por la cabeza”,</em> metáfora que debería, sin embargo, completarse diciendo que también empieza a “salvarse” desde ella. Por cierto que esta lucha cultural no es sólo “virtual y mediática” (como a veces parece insinuarse), sino que también sigue siendo una lucha <em>territorial </em>y encarnada en la <em>cotidianidad</em> (física y psíquica) de nuestro pueblo. Podrán haber mutado los espacios y formas de vida (sin dudas que las nuevas tecnologías han contribuido fundamentalmente a ello), también las formas de trabajo y de diversión de la gente, pero siguen siendo <em>personas de carne y hueso,</em> con una cotidianidad específica en la cual sí se juega lo fundamental de su identidad cultural y de su proyecto de vida. En ese ámbito inmediato, el <em>sistema educativo </em>y el<em> aparato cultural </em>desempeñan un papel fundamental (además de ser éste mucho más abarcadores que lo aludido bajo los nombres de “escuela” o “medios de comunicación”). Sin haber teorizado todavía demasiado sobre estos temas, lo sabían muy bien, sin embargo, en nuestro país los hombres de la denominada “Organización Nacional” (1853 en adelante) y de la subsiguiente “Generación del Ochenta”. Allí se inició una nueva y decisiva etapa de esa “batalla cultural”, la cual – con las ideas y vueltas del caso &#8211; llega hasta nosotros. Permítame referirme a tres momentos significativos de ella, para proseguirla, por cierto.  </p>



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<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" src="https://www.otravozradio.com.ar/sites/default/files/2021-03/mitre.jpg" alt=""/></figure>



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<ol class="wp-block-list">
<li><strong>Un primer imaginario (porteño): Mitre y su “Galería de Celebridades”</strong></li>
</ol>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-33c32786a34919c6245737ea3f68be03">Escribimos sus nombres desde muy chiquitos, con la lengua en la punta entre los dientes. La Señorita los dictaba despacito y a cada uno de ellos les seguía una sentencia &#8211; breve y reverencial &#8211; que se adosaba con pretensión de eternidad: “el Padre de la Patria”; “el más grande hombre civil”; “el orador de la Constitución”, el “padre del Aula”, etc., etc. Con el paso de los años vendría alguna que otra desilusión (o no), pero lo cierto es que la Nación ya había construido su primer Panteón Nacional y lo colocó en el mejor lugar posible: nuestra (casi virgen) memoria infantil. Por supuesto que – al igual que todas las ilusiones de ese tipo &#8211; fueron irremediablemente atacadas por las posteriores desilusiones, pero, ¡cuánto duraron y qué “eficaces” fueron en su momento! Eso que alguna vez se llamó “el granero del mundo”, aquello que la composición “tema la Vaca” expresó como ninguna otra, tuvo también un comienzo escritural: me refiero a la «Galería de Celebridades Argentinas: biografías de los personajes más notables del Río de la Plata». Imaginada por Bartolomé Mitre en 1843 (durante su exilio uruguayo) se editó posteriormente en Buenos Aires (en 1857 y a todo lujo) por la imprenta de Ledoux y Vignal. Fue tan importante que la Galería – publicada como se advertirá cuatro años después del derrocamiento de la “primera Tiranía” (Rosas) &#8211; se reeditaría solemnemente en 1957, es decir al cumplirse su centenario, y dos años después del derrocamiento de la “segunda tiranía” (Perón). Esta vez su éxito fue mucho menor (acaso porque ya los chicos estaban creciditos) pero lo cierto es que la labor pionera de don Bartolo es innegable. Fue realmente la primera historia oficial de la Argentina moderna, con todas las implicancias del caso. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7e6a83056c3558c013c53f400ea46344"><strong>Un índice bien razonado</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e5c224385feab7ff91a555c1f45a6323">Por cierto que la labor no fue sólo de Mitre, sino de un puñado de hombres también “célebres”. Mitre escribió allí la biografía de Manuel Belgrano (anticipo de su “Historia de Belgrano”, que publicará al año siguiente). Juan María Gutiérrez escribirá la biografía de Rivadavia; Tomás Guido la del almirante Guillermo Brown; D.F. Sarmiento la biografía de San Martín; Luis Domínguez la de Florencio Varela; Manuel Rafael García la de su padre Manuel García y Pedro Lacasa se encargará de la biografía del general Lavalle. Por supuesto que hay muchas otras más, por eso yo me permito sugerirle, amigo lector, que consulte esa singular “Galería” en alguna biblioteca de su localidad y estoy seguro que no saldrá defraudado. El Prólogo fue escrito también por Juan María Gutiérrez, repatriado ese mismo año de 1857 y más tarde será rector de la UBA. Allí Gutiérrez fija con meridiana claridad el objetivo principal de la Galería y dice – refiriéndose a los biografiados &#8211; que <em>“es necesario colocarlos en dignos pedestales, a fin de que la juventud les venere”</em><strong>.</strong> Para ello deben limpiarse “las manchas de lodo con que los salpicó el carro revolucionario” y construir un panteón moralizante (cívico y militar) que pueda servir de referencia a las nuevas generaciones cultas. Se trataba – nada más ni nada menos &#8211; que de gestar un nuevo mito de los orígenes (esta vez post batalla de Caseros) que presentará de otra manera los viejos ideales de Mayo y reescribirá la Historia como proceso de elites lideradas por Celebridades (notorias y excepcionales) que modelaron la Nación, casi desde la nada, expresando al mismo tiempo a un Pueblo rescatado del Vulgo. Por eso Mitre –en el Prólogo de la “Galería de Celebridades”- coloca a Mariano Moreno como la primera de todas y lo bautiza, “el Miguel Ángel de la Revolución de Mayo”, el cual “como magnífico trozo de mármol, le dio forma y vida, y presentó a los ojos atónitos del pueblo una estatua en la que todos vieron concretadas sus aspiraciones de independencia y libertad”. Tras Moreno vino “una minoría ilustrada” que cultivó sus semillas “luchando siempre contra el torrente de la barbarie”. Y a continuación, “cuando todos creían esas semillas extirpadas bajo las patas de los caballos de los Atilas de la Pampa, han aparecido hombres como Rivadavia que las han vivificado bajo el soplo fecundante de la civilización”. Por supuesto, al final de la Galería está Mitre mismo, gobernando a una Buenos Aires separada de la Confederación Argentina (1853/1860) para preservar así al verdadero pueblo (el porteño) de la nueva vulgaridad federal (Urquiza).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a65161a2ebe3be560f269c053e71a57e"><strong>Requisitos para ser un hombre celebre</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c2792cc0f0ff70be08ad1a94ae062a52">Por supuesto que para ingresar a ese Panteón no basta con haber protagonizado los sucesos de la Revolución de Mayo, sino que es necesario contar con tres requisitos esenciales: Primero (¡y en todo el sentido del término!), servir o haber servido a la <em>“causa porteña”,</em> es decir formar parte de lo que Mitre llamaba el “Partido de la Libertad” que nacía con Moreno y culminaba en él, en tanto primer servidor de los intereses de Buenos Aires contra el nuevo “atropello federal” (la Constitución Nacional de 1853, que sólo firmará en 1860 y después de imponer las modificaciones porteñas). Así que para ser porteño no basta con haber nacido en Buenos Aires, sino que es necesario serlo “de buena ley” (por ejemplo, el sanjuanino Sarmiento sí lo era y ¡sin ninguna duda!). En consecuencia, provincianos abstenerse de pretender entrar a esta Galería (por las dudas, la expresión “Río de la Plata” figuraba en el subtítulo de la obra). Segunda condición básica para ser una Celebridad: no haber sido rosista confeso, o bien haber hecho apostasía pública de tal debilidad, es decir: <strong>no ser federal</strong>, de ninguna manera<strong>.</strong> A los pocos que ingresaron (a pesar de haber tenido alguna relación en el largo período que Rosas gobernó el país) esos antecedentes le fueron convenientemente ocultados o disimulados (el mismísimo general San Martín, por caso, que donó su sable a Rosas por defender la soberanía nacional en Obligado, cosa que su biógrafo obviará olímpicamente). Tercera condición básica: ser hombre culto e ilustrado, lo cual ha de interpretarse literalmente como: <em>no haber sido caudillo, “hombre del vulgo”</em>. Por eso el propio Mitre realizará las tres primeras exclusiones expresas de esa Galería: allí no entraron Saavedra, ni Dorrego, ni el general Güemes (y éste a pesar de haber sido reconocido como héroe de la Independencia, pero, un ¡“héroe gaucho” es poco para Celebridad!). Los tres fueron caudillos (y caudillos populares) razón por la cual – advertirá Mitre &#8211; “aunque no merezcan las bendiciones de la posteridad, se presentarán a sus ojos con el resplandor siniestro de aquélla soberbia figura de Milton que pretendía arrastrar en su caída todas las estrellas del firmamento (…) <em>son los representantes de las tendencias dominadoras de la barbarie”</em>. Sarmiento con la publicación de su “Civilización y Barbarie, vida de Juan Facundo Quiroga” (1845), había ya escrito el mejor modelo de una No-Celebridad. La “Galería” ya tenía cara y cruz. Largo fue superar esa fijación infantil y, por lo que veo, no hemos logrado superarla del todo. Acaso Sartre tenía parcialmente razón cuando decía – al final de su autobiografía, “Las Palabras” &#8211; “…podemos deshacernos de una neurosis, pero no curarnos de nosotros mismos”. Me parece que lo que sí puede hacerse es cambiar, aventura difícil que puede intentarse hasta el minuto final. Con una sola condición, claro: renunciar de antemano a <em>Galerías</em> de ese tipo y con ese precio.</p>



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<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://storage.ghost.io/c/77/3d/773d9bd2-7359-4d5b-a3b5-63fd77482e5d/content/images/2023/02/Alberdi.jpg" alt="" style="width:762px;height:auto"/></figure></div>


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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7ec6b570a5d0c24fd44759cb1cfc6bc1"><strong>2.Una primera respuesta (nacional). Alberdi y sus “Grandes y Pequeños hombres”</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-772002b02b535d60b5947b158d38eacf">Si la “Galería de Celebridades Argentinas”, ideada por Bartolomé Mitre en 1857, fue el primer imaginario político porteño, la primera respuesta intelectualmente contundente será la obra “Grandes y pequeños hombres del Plata”, escrita en el exilio por el tucumano Juan Bautista Alberdi. Publicada póstumamente en París (1912), hoy nos es accesible en ediciones locales (impresas y en la web) y vale la pena leerla, por cierto. Al igual que la “Galería” de Mitre, estos retratos alberdianos son imperdibles para conocer los problemas más profundos (y todavía irresueltos) de nuestros deseos de organización como república democrática, federal y representativa. Todavía en varias de las discusiones del presente (como ser: coparticipación federal de impuestos, explotación de recursos naturales, choques institucionales varios entre Nación y provincias, por caso) resuenan los ecos de aquellos viejos problemas irresueltos que -como todo lo irresuelto &#8211; afloran cada tanto traumáticamente. Si separamos lo anecdótico de lo fundamental y nos acotamos a lo sucedido en el país durante los últimos treinta años (1983-2013), podríamos decir que el cartero alberdiano tocó tres veces en nuestra puerta y en las tres, o bien nos hicimos los distraídos, o bien volvimos a colocar parches que apenas disimulan las grietas profundas. Una fue durante el gobierno Raúl Alfonsín, cuando se insinuó el debate sobre el traslado de la Capital Federal al interior del país (rápidamente ridiculizado y minimizado); otra en 1994 cuando &#8211; por acuerdo de coyuntura entre el gobierno de Menem y el radicalismo &#8211; se reformó la Constitución Nacional, con fines tan oportunistas como mezquinos (otra reelección presidencial para Menem, a cambio de migajas y pompas de jabón); la tercera en 1995, cuando se discutió un nuevo estatuto jurídico-institucional para la ciudad de Buenos Aires, lo cual culminó con el engendro de un “ente autónomo”, que no satisfizo a nadie y terminó agregando nuevos problemas a los pendientes desde su federalización en 1880. En fin, que los problemas no se resuelven con hombres célebres – nos recordará Alberdi &#8211; sino con grandes políticas nacionales, republicanas y populares. Exactamente a la inversa del pensamiento y la acción de Mitre y del siempre vivo Partido Porteño.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5b21d70ba02770baf78db66440945187"><strong>De la Geografía a la Política</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1822662e6388df3ea4c9fb59fe9dfdb8">Cuando Alberdi discute públicamente con Sarmiento (a raíz del sentido de los términos Unitario y Federal) le señala: <em>“No se confunda, no son dos partidos son dos países”.</em> Y esto es clave: no se trataba de geografía, sino de política. El problema no era Buenos Aires como territorio físico, sino la comprensión “<em>porteña</em>” (es decir Unitaria) del país que tenían sus gobernantes y su clase dirigente. En este sentido, Sarmiento era tanto o más porteño que Mitre, a pesar de haber nacido y gobernado la provincia de San Juan; así como no se es Federal por el simple hecho de haber nacido y vivido en una provincia. Se trata de mentalidades y no de personajes. Ahí está el caso de Urquiza: sucesor indiscutido de esa causa federal, se vuelve (por interés) tan unitario como los porteños. Así el Supremo Entrerriano -termina lleno de plata, pero sin gloria alguna &#8211; tomando mate en su fabuloso Palacio San José. Es que se había vuelto – siguiendo la figura alberdiana &#8211; un “pequeño hombre” al cual retratará implacablemente en pocas líneas: “¿Para qué ha dado Urquiza tres batallas?: Caseros para ganar la presidencia, Cepeda para ganar una fortuna y Pavón para asegurarla”, parábola que por cierto seguiría haciendo escuela en la historia argentina. Es que &#8211; detrás de unitarios o federales &#8211; hay en realidad dos concepciones diferentes de la unidad nacional: o en torno de Buenos Aires y sus intereses; o con Buenos Aires dentro de un país integrado por todos y en razonable igualdad. De aquí también sus diferencias con Mitre al evaluar la Revolución de Mayo, para Alberdi ésta “fue unitaria en este sentido porteño o local: como revolución para todas las provincias, pero hecha por una, en su beneficio y sin la asistencia de todas… De ahí la actitud de las provincias, de doble resistencia y hostilidad contra España y contra Buenos Aires”. Es que no se trataba de cambiar de yugo, sino de terminar con la explotación. Cosa muy distinta, por cierto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-82ba702efa9eb41b9a7e9387d37186a9"><strong>De la Política a la Economía</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c6b9b4ed160daca5648cb6f0eeb1d655">De la misma manera se posiciona Alberdi frente a la dicotomía sarmientina <em>Civilización o Barbarie</em>, correlato cultural de la dupla (política) Unitario o Federal. Para el tucumano esa dicotomía no tiene nada que ver con la cuestión geográfica del Campo o la Ciudad (como pretendía el sanjuanino), ni tampoco con la mayor o menor ilustración o academia de los gobernantes, sino con el proyecto de país que anime a estos. Y aquí aparece el costado económico del abogado redactor de las “Bases”: se trata, o bien de construir una Argentina capitalista y moderna, capaz de acoplarse al desarrollo mundial en curso (que entonces Europa lideraba), sacando de ello el mayor provecho para el bienestar de su población; o bien de continuar – como lo había hecho el partido porteño &#8211; con una Argentina pastoril y colonial, centrada en el puerto de Buenos Aires y sus intereses, poniendo al resto del país a su servicio. En este caso, lejos de haberse hecho en Mayo una auténtica revolución, simplemente habríamos cambiado un coloniaje externo por uno interno: “Las formas externas se han modificado, los hechos reales han empeorado… Buenos Aires quiere más: un solo pueblo, el suyo, servido por el tesoro y por el gaje del tesoro de todos los pueblos… ha hecho admitir esa unidad a las provincia disfrazándola de federación… La federación argentina es una especie de alcancía en que todas las provincias guardan sus rentas, pero cuya llave está en manos de Buenos Aires y cuyo tesoro sólo sirve al que tiene la llave”. Alberdi era por entonces lo que hoy llamaríamos – económicamente hablando &#8211; un “desarrollista” modernizador, y por eso mismo lo que pone del otro lado es el feudalismo atrasado y neocolonial, que para él simbolizan los que llamará “caudillos de frac”, cuyos prototipos no son otros que Rivadavia, Sarmiento y Mitre. Invirtiendo aquellas posiciones, dirá entonces: “Las campañas rurales representan lo que Sudamérica tiene de más serio para Europa… Si sospechara Sarmiento que toda la naturaleza del poder político reside en el poder de las finanzas, no perdería su tiempo y sus frases en las tontas y ridículas teorías de civilización y barbarie”. Pero, claro, para Sarmiento “el mal que aqueja a la república argentina es su extensión” y para Mitre el Partido de las Luces y los Principios no era otro que el de una Buenos Aires (cerrada y chiquita, porteña en suma) acosada por un “desierto interior”. La realidad duraría más o menos cincuenta años, pero el viejo e ilustrado Partido Porteño no pierde las esperanzas: siempre hay un “pequeño hombre” dispuesto a servir su causa, en algún remoto rincón del país. A veces, hasta es mucho mejor (y más presentable) que no haya nacido en Corrientes y Esmeralda, que hable con tonada y hasta – si fuera posible &#8211; use poncho. ¡Don Bartolo y sus muchachos los esperan aquí con los brazos abiertos! Y algo más, claro.     </p>



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<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://revistamestiza.unaj.edu.ar/wp-content/uploads/2024/05/jauretche.jpg" alt="" style="width:701px;height:auto"/></figure></div>


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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c4ff23acde07abfe622fd740aa2aec2a"><strong>3. Una tercera perspectiva (nacional y popular): Arturo Jauretche</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-983327d7a5f0613ba3d1e5c7921684f6">Publicado en 1968, y reeditado ampliamente hasta nuestros días, este <em>Manual </em>de Jauretche bien puede colocarse como continuidad (y a la vez respuesta crítica) tanto de la <em>Galería de Celebridades </em>de Mitre (1857), como de los <em>Grandes y Pequeños hombres del Plata </em>de J. B. Alberdi (publicado póstumamente en 1912). De Mitre y Sarmiento critica Jauretche casi todo y de manera muy similar a como ya lo había hecho Alberdi en su época, pero también le critica a este último su europeísmo a ultranza y la idea – consecuente con eso &#8211; de que Europa era el modelo a imitar, tanto en lo político como en lo económico (sobre todo en su versión inglesa y norteamericana). Está claro que para Alberdi “<em>Europa era el taller</em>” y América su gran proveedora de material primas, de ella luego recibiría (reelaboradas) los productos que necesita para vivir (la célebre “fórmula de Cobden”), por lo tanto, no era necesario ni sensato desconocer ese designio natural (para Adam Smith y para Alberdi no existía todavía el “deterioro de los términos de intercambio”); así como – en lo político &#8211; el federalismo norteamericano era el modelo a trasplantar en Argentina. Por cierto, que esto – en su época &#8211; era “progresista” respecto del feudalismo conservador que Alberdi advertía en el programa mitrista y sarmientino, pero ya no lo era a mediados del siglo XX cuando Jauretche redactó el <em>Manual. </em>Por eso su Zoncera N° 11 (“<em>Gobernar es Poblar</em>”) es una crítica de Alberdi, al mismo tiempo que lo reconoce como <em>“el único pensador auténtico del siglo XIX”.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4371de5ef4a43bd9cf9810949b04543c"><strong>Tres novedades del Siglo XX</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8d93bbd677f7120199ec4d5832eeafd4">Jauretche escribe su obra después de dos experiencias políticas argentinas que presenció y protagonizó sucesivamente: el Radicalismo yrigoyenista y el posterior Peronismo; más aún –como radical forjista &#8211; hizo de puente entre una y otra. O sea que vio encarnarse tres cosas que el Partido Porteño nunca quiso y que el romanticismo alberdiano apenas atisbó al final de sus días: 1) la democracia de grandes masas, transformando así la política de elites y de un puñado de partidos, en una creciente experiencia popular; 2) la industrialización del país, quebrando en los hechos (y por necesidad) la fórmula de Cobden y la Escuela de Manchester (materias primas por productos elaborados afuera) y 3) la posibilidad de una política exterior no alineada con las grandes potencias e integrada en una Patria Grande. Esto es lo que básicamente traen de nuevo el Radicalismo y el Peronismo a la vida política y económica del país (entre 1916 y 1955) y esos cincuenta años de gobiernos sucesivos – con sus más y con sus menos &#8211; son los que fundan la Argentina Moderna, que no casualmente cierra su ciclo a comienzos de este siglo XXI, con la crisis profunda de esas dos grandes experiencias nacionales. Lo que sigue son vientos del presente y nuevas voluntades (y oposiciones) en marcha, donde lo nacional vuelve trabajosamente a intentar un camino. El <em>Manual </em>de Jauretche se inscribe, entonces, en esas tres realidades de la Argentina Moderna y no ya en el horizonte de Mitre o Alberdi, propios del siglo XIX. Un horizonte de democratización de la vida política, de industrialización del país y de voluntades soberanas en el terreno internacional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fff56763041bc75f40eac20cdf266d28"><strong>Aparece el medio pelo</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dd9f609118e54384fa60a25aae3fb9c7">En tanto ha emergido en Argentina un nuevo <em>sector social</em>, al cual –nmuy gráficamenten- Jauretche denomina <em>“el medio pelo”</em> y le dedicará un libro con ese nombre y subtitulado “<em>Apuntes para una sociología nacional</em>” (auténtico best seller del año 1966 y subsiguientes). Este sector social emergerá como superación del viejo proletariado que se incorpora al voto con Yrigoyen y al consumo digno con Perón. A mitad de camino entre el proletariado y la clase alta, constituye un híbrido que va creciendo (sobre todo en Buenos Aires y los grandes centros urbanos) y que terminará por dar la impronta del país y de diferenciarlo respecto de otras experiencias sociales latinoamericanas. Ya es un lugar común decir que Argentina es un país de clase media, pero no lo era antes de 1950. En realidad, este “medio pelo” ocupa un lugar equívoco en la estructura social, ambigüedad que Jauretche precisa diciendo: “intenta fugar de su situación real en el remedo de un sector que no es el suyo y que considera superior…situación que por obvias razones no se da en la clase alta porteña que es el objeto de la imitación, ni tampoco en los trabajadores ni en el grueso de la clase media”. O sea, no es propiamente una “clase” (en el sentido social del término) sino un <em>sector social </em>en la transición de la sociedad tradicional a la moderna. Quizás sea la Zoncera N° 13 la que pinte mejor este sector del “medio pelo”, ésta simplemente dice: “<em>Este país de m…”.</em> Sobre lo cual Jauretche advierte: “Al tilingo la m…no se le cae de la boca ante la menor dificultad o desagrado que le causa el país como es, porque es fruto de una educación en cuya base está la <em>autodenigración</em> como zoncera sistematizada”. O sea que el “zonzo no nace, sino que se hace”, y la fábrica más efectiva hay que buscarla en cierto tipo de escuela. Y allí la frase de un Hombre Célebre ha hecho estragos en la conciencia del medio pelo: “Civilización o Barbarie”. Acunado entre la <em>Galería</em> de Mitre y el <em>Billiken </em>o <em>Anteojito, </em>poco a poco el niñito argentino se fue volviendo un zonzo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9569fc43e29e4ad247b842b604917fbc"><strong>La colonización pedagógica</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-de68f0b231647e99934c18a4c24b108a">Diez años antes Jauretche había publicado otro de sus best seller, <em>Los Profetas del Odio </em>(1957), el cual se reedita en la década siguiente con el mismo título, pero con un agregado (la “yapa”) denominado <em>La Colonización Pedagógica</em> (1967). Este título, junto con el <em>Manual</em> y <em>El Medio Pelo </em>(todos de los años 60 del siglo pasado), conforman el núcleo duro del pensamiento jauretcheano y su mejor aporte para la consolidación de una conciencia nacional. Los tres conservan la más estricta actualidad y ahora que los releo advierto que en mi ejemplar del Manual, ¡está el sello de la vieja “Librería Salta”! Por lo cual me permito además recordarles que Jauretche estuvo a mediados de esa década de los 60 disertando allí &#8211; invitado por el Club Universitario de la calle Mitre, próximo a la Legislatura &#8211; a la sazón impulsado por un grupo de jóvenes salteños que ya luchaban contra la dictadura de turno (el onganiato, entonces). Aquella escuela sarmientina (idealizada luego como prototipo), si bien es cierto que alfabetizó al país rápidamente y le dio una impronta singular a su población, lo hizo a un costo cultural que con el tiempo se haría sentir: su <em>colonización pedagógica</em>, o sea la ejecución práctica de aquélla dialéctica civilización/barbarie, que colocaba lo propio como bárbaro y lo extranjero como civilizado. La <em>Galería </em>de Mitre le proveyó los Hombres Célebres, así como – a pesar de él &#8211; el europeísmo alberdiano la condenaba al desarraigo. Contra esto reacciona el <em>Manual </em>jauretcheano y lo hace de una manera original: no es una anti-galería (remplazando unos próceres por otros), ni tampoco una reacción anti republicana o antidemocrática, sino que se trata del desnudamiento de un mecanismo específico de dominación cultural, madre nutriente de toda dominación política. Jauretche, en su campechanismo muy bien estudiado, bautizó esta tarea como la de “<em>avivar zonzos</em>” (empezando por las zonceras que lo alimentaban). Por aquellos mismos años, en Francia, Michel Foucault trabajaba en los mecanismos sutiles del poder y &#8211; en el más cercano Brasil &#8211; Paulo Freire daba forma a su pedagogía de la liberación. Tres nombres y metodologías diferentes para un mismo objetivo: la liberación personal y social, aquí o allá. O sea que la famosa “viveza criolla” era el primer mito a desmontar: ¡la Argentina no era un país de vivos, sino de zonzos! Para ello, amigo lector, el <em>Manual </em>jauretcheano sigue siendo un recurso muy recomendable.</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a5a99864bbf92d5117c0bda3940d27e">Viernes, 24 de abril de 2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b6eec53ecd33d8e0c6522018e4b730f6">*Mario Casalla, es filósofo y periodista. Preside la Asociación de Filosofía Latinoamericana y Ciencias Sociales (ASOFIL) &nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



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