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	<title>aceleracionismo archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>aceleracionismo archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Acelerar la transformación del sujeto &#8211; Por Roque Farrán</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 08 Dec 2019 15:41:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[aceleracionismo]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[sujeto]]></category>
		<category><![CDATA[tecnologías]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las tecnologías del yo, del sí mismo o del sujeto, no son cuestiones secundarias, como hemos visto recientemente en todas las paradojas democráticas del odio y la servidumbre exacerbadas, sino indispensables para que una sociedad funcione; por eso tienen que ser estudiadas, profundizadas e implementadas en todos sus aspectos y dimensiones materiales.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em><strong>Las tecnologías del yo, del sí mismo o del sujeto, no son cuestiones secundarias, como hemos visto recientemente en todas las paradojas democráticas del odio y la servidumbre exacerbadas, sino indispensables para que una sociedad funcione; por eso tienen que ser estudiadas, profundizadas e implementadas en todos sus aspectos y dimensiones materiales.</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Roque Farrán*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>I- </strong><em>El sujeto en cuestión</em>. Cuanto más leo de las ultimísimas innovaciones tecnológicas del capitalismo digital contemporáneo, y sus relativamente nuevos modos de producción, más me convenzo que si hay algo en efecto irreductible, si algo permanece entre tanto cambio, es el <em>sujeto</em>. O más bien, como decía Althusser, los <em>modos de interpelación del sujeto</em>. He allí la fijación de todos los retornos, persistencias y fijaciones, que no se eliminarán por desconocerlo o pretenderlo filosóficamente superado, vía la deconstrucción generalizada de las marcas identitarias. El sujeto es siempre algo más que el emplazamiento histórico-estructural que lo constituye. Pero ese “algo más” no es un exterior trascendental o constitutivo, sino apenas un pliegue o torsión inmanente como irreductible. Por eso, entre tanta hipermodernidad tecnológica y algoritimizada, no sorprende encontrar las mismas figuras subjetivas transhistóricas que retornan con sus mecanismos típicos: el sujeto <em>reaccionario</em>, el sujeto <em>oscuro</em>, el sujeto <em>fiel </em>(según la nominación badiouana). Al contrario de lo que sugiere mi amigo Jorge Alemán, no me parece que el capitalismo esté en condiciones de alterar verdaderamente al sujeto ni produzca tampoco <em>nuevas subjetividades</em> mediante sus operaciones comunicacionales y algorítmicas; por tanto, no necesito distinguir al sujeto de aquéllas, porque no lo idealizo ni trascendentalizo: el sujeto resulta siempre de mecanismos de interpelación concretos y materiales. Solo que hoy lo sabemos muy bien: (i) algunos apuntan sus deseos y pasiones a la reproducción del orden social imperante (con todas las innovaciones necesarias), (ii) otros a la transformación inmanente de las estructuras y dispositivos (sin garantías de resolución feliz), (iii) y otros, finalmente, a la destrucción de toda novedad en función de un orden trascendente (generalmente religioso). Y aunque nos sintamos mayormente interpelados por una figura subjetiva en especial (<em>p. e.,</em> el sujeto fiel), con sus nominaciones y tradiciones características, no podemos ignorar que opera una <em>sobreinterpelación</em> común que nos enlaza ineluctablemente a las otras; y, por eso mismo, nos movemos contradictoriamente entre tendencias y aspectos conservadores, reaccionarios, deseantes y destructivos. Saberlo y resolverlo en un anudamiento adecuado es la única chance que tenemos de constituir <em>otro sujeto</em>, más libre, más soberano, más material y concreto, que pueda dar realmente un nuevo uso a todas las tecnologías disponibles.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es decir, ante la inexorable efectividad de la gubernamentalidad neoliberal, algorítmica y digital, no podemos retroceder y restablecer las figuras arquetípicas de antiguos <em>significantes amos </em>que ordenen la cosa, o incluso la siempre idealizada figura del “ciudadano ilustre”, racional y comunicativo; nuestra única chance de salir de la “minoría de edad” a la que nos condenan los dispositivos de control y sujeción actuales es, retomando un gesto moderno y crítico, esencialmente materialista, dar un paso más en relación a ellos: <em>la constitución efectiva del sujeto</em>. Por eso propongo que a la lógica del significante y del algoritmo generalizado, hay que desplazarlas desde una gubernamentalidad popular, compleja y abigarrada, renovada con la lógica del anudamiento solidario entre prácticas y formas de interpelación ideológica; a la homogeneidad y conectividad propuestas e impuestas masivamente, mostrarles que hay modos de anudamiento conjuntos y electivos entre prácticas irreductibles, heterogéneas, no necesariamente subsumibles a la lógica del valor. Mostrar otro uso de las tecnologías, en los mismos gestos de escritura y transmisión, en las intervenciones y composiciones oportunas. Atravesando todos los niveles en juego: desde su uso anónimo y singular hasta incluir a los distintos aparatos de Estado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>II-</strong><em> Uso de los dispositivos</em>. Hay solo dos creencias extremas que me sostienen en el vacío circundante. Una resuena con la pregunta lanzada por Lacan a sus oyentes: ¿si no creyeran que van a morir, acaso podrían soportar la vida que llevan? La otra es casi lo contrario: si no creyera que el mínimo gesto de escritura o pensamiento pueden cambiarlo todo, no dedicaría un segundo más a escribir un <em>post</em>, un <em>paper</em> o un libro. En ese sentido, hace tiempo uso mis redes sociales para escribir en vivo y en directo, para crear una caja de resonancia entre gente próxima y no tanto que, aunque no participe directamente, yo sé –o supongo, eso basta– que lee y eso la afecta de algún modo. No aplican en ese uso ni la autopromoción personal, ni la acumulación de capital, ni me interesa si se usan estos datos para venderme productos que de todas maneras no compro nunca; lo que escribo no tiene ningún precio, no sigue la lógica de la valorización, de la cadena significante o el algoritmo, busca solamente el anudamiento conjunto: un modo de pensar en común. Cada post no es un fin en sí mismo, es una unidad virtual de significación del proceso genérico de escritura, que viene de y sigue por otros lados, por eso es posible reencontrar frases o ideas que circulo por allí y luego se anudan en textos mayores, etc. La idea de fondo es <em>fractalizar y viralizar la escritura</em>: asumirla como una <em>forma de vida</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>III.</strong> <em>Futuridades</em>. Sin dudas, necesitamos abrir <em>nuevos futuros posibles</em>, imaginar otras formas de vida y socialización que no se reduzcan a las imperantes bajo el capitalismo actual. A su vez, conocemos demasiado bien los fracasos históricos de los socialismos llamados “reales” y las limitaciones eternas de las comunidades utópicas. Por eso, las novedosas perspectivas aceleracionistas nos permiten destrabar justamente la imaginación de otros futuros posibles, partiendo de los saberes y tecnologías disponibles, pero dándoles otro uso que no sea el de la mera acumulación y la búsqueda desenfrenada de ganancia; una nueva socialización de los medios tecnológicos de producción. Incluso a nivel del Estado. Para los más lúcidos representantes del aceleracionismo contemporáneo, como Srnicek, el papel del Estado en la regulación de las plataformas tecnológicas es clave. Estoy en casi todo de acuerdo con ese gesto transformador, crítico e inmanente a las estructuras actuales de producción, no meramente reactivo o romántico (posiciones que rechazan el uso de las tecnologías), pero considero que resulta necesario reinscribirlo en una concepción más vasta y compleja de la tópica social, que entrelace las distintas prácticas, niveles, instancias y temporalidades que nos constituyen en común; esto es, considerar no sólo las prácticas y dispositivos tecnológicos, sino las prácticas políticas e ideológicas concretas, así como las prácticas éticas y de transformación de sí que pueden acompañar estos procesos (el <em>gobierno de sí y de los otros</em>). Para eso necesitamos reapropiarnos de lo mejor de nuestros legados históricos, teóricos y prácticos. Saber leer en la coyuntura lo actual y el modo de transformarnos.De allí que no haya grado cero del pensamiento sino despeje, exceso y resignificación en nombre propio de aquello que <em>habrá sido para lo que está llegando a ser</em>. Es decir, para abrir a nuevos futuros posibles, necesitamos reapropiarnos creativamente del pasado en la lógica del <em>après-coup</em> o <em>Nachträglichkeit</em>: el futuro anterior.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>IV<em>.</em></strong><em> Tecnologías del yo.</em> Lo que pueden aportar las ciencias sociales y humanas a la sociedad en su conjunto, más que la comprensión o explicación de sus procesos generales o tipos particulares, es el estudio, difusión, mejoramiento e inclusión en todo proceso político-social concreto de las tecnologías del yo. Tenemos que asumir, a esta altura de nuestra fallida modernidad, que los procesos de subjetivación crítica y autonomización individual no son espontáneos ni tienen por qué ser automatizados o dirigidos algorítmicamente; los modos de subjetivación son procesos complejos, delicados y precarios, que requieren de múltiples apoyaturas, técnicas y metodologías, pero sobre todo de sostener un <em>ethos</em> constante de reflexividad crítica. La rigurosidad tiene que ver más con ese <em>ethos</em> que con mediciones cuantitativas. Las tecnologías del yo, del sí mismo o del sujeto, no son cuestiones secundarias (como hemos visto recientemente en todas las paradojas democráticas del odio y la servidumbre exacerbadas), sino indispensables para que una sociedad funcione; por eso tienen que ser estudiadas, profundizadas e implementadas en todos sus aspectos y dimensiones materiales: en relación a distintos saberes (occidentales, antiguos y modernos, orientales o ancestrales), en relación a situaciones y relaciones de poder concretas (no solo a los marcos generales de dominación y explotación), en relación reflexiva con el mismo proceso de implementación y estudio (por eso el investigador necesariamente debe hacer un proceso reflexivo de transformación de sí en tales circunstancias, caso por caso). No es para nada desacertado que haya, en ese sentido, un Ministerio dedicado a trabajar y transversalisar los procesos de constitución crítica de nosotrxs mismxs.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Córdoba, 8 de diciembre de 2019</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Investigador Adjunto (CONICET). Miembro del Programa de Estudios en Teoría Política (CIECS-UNC-CONICET)</em></span></p>
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		<title>¿QUIÉN CONTROLA LAS SOCIEDADES DE LA ACELERACIÓN? &#8211; DANIEL ROSSO</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Mar 2025 12:16:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Daniel Rosso]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En esta nota Daniel Rosso plantea la necesidad de poner sobre la superficie del debate público la relación de los procesos de concentración y centralización de las telecomunicaciones y las TIC, con las nuevas sociedades de la aceleración, los individualismos, los desechos invisibilizados y los tiempos superpuestos de explotación del trabajo y extensión de los espacios de consumo que se construyen a partir de esas infraestructuras.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dba55800a593877d82731bbef4f45454"><strong><em>En esta nota Daniel Rosso plantea la necesidad de poner sobre la superficie del debate público la relación de los procesos de concentración y centralización de las telecomunicaciones y las TIC, con las nuevas sociedades de la aceleración, los individualismos, los desechos invisibilizados y los tiempos superpuestos de explotación del trabajo y extensión de los espacios de consumo que se construyen a partir de esas infraestructuras.</em></strong><br></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-92018ece6d0de094384c59bbadd4c041"><strong>Por Daniel Rosso*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0bb29c35ff88c8e8d1c07cb6e3b72937"><br><strong><em>Clarín versus Milei</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-866b16cd8039f8d02a8ceea5a4696c7b"><br>El anuncio de la compra de Telefónica de Argentina por parte de Telecom, controlada por el Grupo Clarín, sacudió el mercado de las Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) en el país. Las dos compañías reúnen más del 60% de lo que recaudan las comunicaciones móviles, el 45,3% de la conectividad fija a internet, el 79% del servicio básico de telefonía y el 41% de la TV de pago, según datos del Global Media and Internet Research Project citado por Martín Becerra en “Milei contra el monopolio de Clarín” en <em>El DiarioAR</em>. El gobierno reaccionó denunciando la operación como monopólica.<br>En otra nota publicada en <em>La Tecl@ Eñe</em>, Luis Lázzaro sostiene que “el hecho consumado por Clarín desafía la expectativa del gobierno de Javier Milei de avanzar por su cuenta en la reconfiguración del escenario comunicacional a partir de socios internacionales (Starlink entre ellos) y de aliados locales, como el grupo Werthein (DIRECTV, Sky, TyC), que le permitirían disputar los nuevos mercados tecnológicos, vinculados con la conectividad, la IA, las redes sociales y el 5G. En el tire y afloje entre estos espacios de poder se juega la suerte de los dispositivos de formación de opinión pública con sus lógicas consecuencias en términos de la salud democrática”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7e0b1cdeb34dfc22a49de65bb0d791e3"><br>En este marco, el grupo Clarín y el gobierno libertario se enfrentan por imponer los actores que lideren la concentración y la centralización del capital en las telecomunicaciones y las TIC. Pero se trata de una disputa más general: las distintas fracciones del capital confrontan por el control de las nuevas sociedades tecnofeudales. No es sólo un debate sobre monopolios o posición dominante: es la discusión sobre quién controla el conglomerado estratégico donde se establecen las bases materiales de las nuevas sociedades de la aceleración.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e6a36ea855a58323f475c717acc17e87"><br><strong><em>La búsqueda de la aceleración constante</em></strong><br></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a2121c2ca217fb77bf8cb89261e2e5f4">La alianza entre el capital financiero, el capitalismo de plataformas, las telecomunicaciones y las TIC se sostiene en una búsqueda común: la mayor velocidad de circulación. Nace así una sociedad nómade en la que la valorización financiera se superpone con la aritmética de los movimientos: la economía de las cifras en los tableros electrónicos con la economía de los datos personales en las superficies digitales. En esos escenarios, la ansiedad ilimitada de los ciudadanos es la contribución de su mundo emocional al movimiento de la historia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-387fce92e7eff203cb35f7c556767a2c"><br>El objetivo buscado por la concentración y centralización del capital en las telecomunicaciones y las TIC es la aceleración constante. No es sólo un modelo de rentabilidad ampliada: es el control de parte de la infraestructura sobre la que se diseña este nuevo modelo de sociedad de la aceleración. De allí que ese capital tecno financiero opera sobre los ciudadanos cuando estos vagabundean por las superficies digitales o consumen monedas sin cuerpos en aparatos inteligentes a los que se apegan como a un corazón metálico.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-966a64ab3f8be6ce1898e32604c73f1b"><br>En simultáneo, la valorización financiera excede la colonización de la economía para extenderse a la totalidad del mundo de la vida: la financiarización actúa como un lenguaje expansivo.</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://revistasupernova.com/extras/files/6754a0a52d004.png" alt="" style="width:524px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Dibujo: Revista Supernova.</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:27px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5227459c336106674badce25decee836"><strong><em>El individualismo una forma ideológica</em></strong><br></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dedb3497bbaffa67c92abf8e8c874ec1">La nueva economía de plataformas nace allí donde “se rentabiliza la información que compartimos al vincularnos”, sostiene Ariel Gurevich en “La Vida Digital. Intersubjetividad en tiempos de plataformas sociales”. Es decir: mientras se producen los datos en el interior de las relaciones personales. Lo social es al mismo tiempo un vínculo y un espacio de monetización. En la conexión con los otros y otras hay millones de peajes con rentabilidades al paso. Lo social es anexado por el intercambio mercantil y, en simultáneo, replegado para ceder espacio al individuo neoliberal.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9ea6da1cceb9697166ae6a21b8f85ff4"><br>Las nuevas derechas promueven el individualismo como la forma ideológica del individuo. Debilitado lo social, lo que se impone son sujetos expansivos y sin empatía que ejercen la crueldad o la indiferencia. Expresan un pensamiento que, como el de Javier Milei, es una anti sociología: la idea de individuos en creciente soledad que priorizan las conexiones digitales monetizadas. En esta perspectiva, mercado y sociedad son entidades superpuestas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f704c1fee7bd2ea729a91187cc5ba230"><br><strong><em>Los desechos invisibilizados</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-984f78e08df6010b75a029a75cde1394"><br>El individualismo actual es un producto perfeccionado por la aceleración digital. En ese sentido, Milei es mucho más peligroso por la sociedad que diseña que por su síntoma. Porque intenta transformar lo social en un campo de batalla entre sujetos expansivos y violentos. Busca diseñar una sociedad para la libre circulación de los depredadores.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fd75617050551dea7a0c2023b2b27b77"><br>La alianza entre el capital financiero, el capitalismo de plataformas y las telecomunicaciones lideradas por las nuevas derechas, como lo es Milei en la Argentina, encarnan un modelo de distribución regresiva de emociones y culpabilidades. En la esfera pública hay estigmatizados, vulnerables y culpables: todos ellos son responsables por su propia debilidad, su desamparo y fragilidad. Son culpables invisibilizados. Ante ellos, el resto de la sociedad tiene el derecho a la indiferencia: está exceptuada de ingresarlos en su campo de visión. Son desechos invisibilizados: la contracara del mercado de las miradas en los espacios digitales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-120c5f2d241d8b9379e35999f54bd93d"><br><strong><em>Los cambios en la administración del tiempo</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5da2dd619ad4083aafb4a5bcb5e9e295"><br>La sociedad es una métrica donde se diferencian distintas formas de plusvalía. Hay cada vez fragmentos más pequeños de atención en fragmentos cada vez más pequeños de tiempo. La sociedad de las redes es dependiente de las miradas. Pero se trata de miradas que se fragmentan, aceleran y miniaturizan en unidades de tiempo cada vez más fugaces. La mayor velocidad de circulación conduce a la brevedad, la dispersión, la aceleración y la fuga. Lo que instaura el nuevo sistema tecno digital es un radical cambio en la administración del tiempo: en lugar de linealidad lo que irrumpen son tiempos acelerados y superpuestos. Por eso, además de plusvalía absoluta hay una radicalización de las plusvalías relativas: las que genera la aceleración de los tiempos, las que produce el multitasking con sus tiempos superpuestos y las derivadas de la ampliación del valor de uso de los tiempos muertos o no utilizados en diversas velocidades.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3d76c19c16b4170f47656884f54d7d24"><br>Paula Sibilia en su libro “Yo me lo merezco. De la vieja hipocresía a los nuevos cinismos” recuerda a Reed Hastings, cofundador y director de <em>Néflix</em>, cuando lanzó su idea de “competencia contra el sueño”, esa “enorme reserva de tiempo” disponible para colocar allí el visionado de gran cantidad de productos audiovisuales. Es decir: el sueño como un espacio que el mercado podría conquistar como tiempo de consumo de series y películas.<br>“Sumando las horas de actividades multitarea de una persona en nuestro tiempo la jornada es de 31 horas, calcula Bifo Berardi, de las cuales sólo 6 horas y media se dedican a dormir”, cita Sibilia. El multitasking es una modalidad de ampliación del tiempo: en este caso ya no es el tiempo lineal que propuso utilizar el director de <em>Néflix</em>, sino el uso del tiempo en varias líneas superpuestas. Tiempos de producción y tiempos de consumos que también tienden a superponerse.</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://revista.suteba.org.ar/wp-content/uploads/2024/10/imagen-1-1068x753.jpeg" alt="" style="width:735px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Ilustración: Lorena Baudriz. Revista: Siete3Siete.</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:29px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-01592c948353e97aa558ba849467c9f7"><br><strong><em>La ley del desarrollo desigual y combinado</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a3468e06339984903256b96d286df0e2"><br>Sobre el movimiento intenso de las distintas fracciones del capital en sus desplazamientos globales, se elevan los cimientos de otro tipo de sociedad que tiende a superponerse con las viejas tramas del subdesarrollo y la dependencia en los países periféricos y neocoloniales. La Ley del Desarrollo desigual y combinado que alguna vez formuló Trotsky tiene plena vigencia. La concentración y centralización del capital en las telecomunicaciones y las TIC requiere de discusión. También, como bien plantea Florencia Saintout en otro artículo aparecido en <em>La Tecl@ Eñe</em>, es imprescindible seguir debatiendo la relación entre esa concentración y centralización y el debilitamiento de la democracia: “La concentración mediática, entonces, pone en peligro a la democracia. Lleva a que unos pocos, que poseen el control de los medios, le den forma a lo que entendemos por opinión pública. Lejos de ser plural y diversa, pasa a ser el reflejo de los intereses de unos pocos. La información deja de ser un espacio de intercambio y debate para convertirse en una herramienta de poder que refuerza la desigualdad y limita la participación ciudadana”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-98ffb52f4a40d89c5df01fac55987c80"><br>En esta nota estamos planteando un tercer enfoque complementario: la relación de estos procesos de concentración y centralización con las nuevas sociedades de la aceleración, los individualismos, los desechos invisibilizados y los tiempos superpuestos de explotación del trabajo y extensión de los espacios de consumo que se construyen a partir de esas infraestructuras. Y la urgencia de llevar estos debates a la esfera pública antes de que ella desparezca.</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-551638c07ad4083824236a61bc3e2853">Buenos Aires, 7 de marzo de 2025.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8734895c8582991efc20ac83da9c282a">*Sociólogo, periodista y director de AM530.</p>
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		<title>¿QUÉ PASÓ? ¿QUÉ HACER? &#8211; POR DIEGO SZTULWARK</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 Mar 2025 14:30:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
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		<category><![CDATA[aceleracionismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Son los espasmos vivos de la sociedad que retornan bajo las formas plebeyas, los que acaban orientando al movimiento antes de que se nos ocurra a nosotros cómo hacerlo.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/que-paso-que-hacer-por-diego-sztulwark/">¿QUÉ PASÓ? ¿QUÉ HACER? &#8211; POR DIEGO SZTULWARK</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7a177e71528be8d19683d54f4eebc260"><strong><em>Son los espasmos vivos de la sociedad que retornan bajo las formas plebeyas, los que acaban orientando al movimiento antes de que se nos ocurra a nosotros cómo hacerlo</em></strong>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b82f2e2a937a4b9e48593db4a6ba50ef"><strong>Por Diego Sztulwark*</strong><br><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:63px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-17b10aa0feb1ca6ea5314281bc91fb00">¿Qué fue lo que pasó con aquel subyugante aceleracionismo que Milei ostentó durante 2024? Se llevaba todo puesto. Y no digo que aún no pueda hacerlo. Ya lo sabemos: del “otro” lado quedó poco y nada. Pero durante su primer año de gobierno sacaba leyes sin legisladores y convencía a la -mayor parte- de la sociedad de realizar un ajuste descomunal sin contar con organizaciones populares propias. Todo era red social y velocidad. La rapidez le proporcionaba el monopolio de la imagen. Reinaba solo. Pregunto: ¿qué (le) pasó? Porque desde hace exactamente dos meses, la magia parece haberse disipado. A ojos vista, las últimas ocho semanas de gobierno son un derrape continuo. Intento una enumeración imprecisa: defensa del saludo nazi de Elon Musk, amenaza a los zurdos (“los iremos a buscar”); discurso de Davos (contra los homosexuales por pederastas, contra el feminismo por radical, contra lo woke por ser una cultura diabólica), masiva manifestación por el orgullo antifascista y anti-racista; pelea con los economistas neoliberales (incluido Cavallo) por la cuestión cambiaria; escándalo internacional de las <em>memecoin</em>, la filtración de las imágenes de Viale recibiendo instrucciones del asesor presidencial Caputo sobre las preguntas que debía o no realizar al presidente en la entrevista proyectada con la intención de aclarar lo inaclarable del escándalo <em>memecoin</em>; el intento de nombramiento ilegal de jueces en la Corte Suprema; torpezas infinitamente desagradables ante la catástrofe en la ciudad de Bahía Blanca; represión salvaje a marcha de los jubilados -que incluyó un disparo nada accidental de las fuerzas de seguridad sobre el cráneo de un fotógrafo!-y la decisión de darle más poder a la siniestra ministra Bullrich para reprimir las próximas protestas; pésima gestión de un nuevo endeudamiento con el FMI. Paro acá. Alguna idea nos tendremos que hacer sobre qué ha sucedido aquí. Y yo no encuentro otro acontecimiento que coincida en fecha e importancia con el declive libertariano que no sea la asunción de Trump, que parece haber provocado un efecto desorganizador sobre Milei. Desde entonces triángulo de hierro argentino se le trabó el acelerador.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e304589469c9baebd4f88c5f0f80444f">¿Qué pasó? Quizá Milei no supo procesar la complejidad del evento: el nuevo gobierno de EE. UU no dejó de celebrar sus monerías vanguardistas mientras se dedica a reorganizar el entero campo de juego de la política internacional. Me pregunto: ¿de qué lado de la mecha se habrá sentido Milei mientras observaba el modo en que Trump y Vance patotearon en público al otrora híper-norteamericano Zelensky? Es altamente probable que EE. UU influya positivamente sobre el FMI para que fluya dinero hacia la Argentina. ¿Pero cuánto y bajo qué condiciones? Trump parece ser alguien ocupado en administrar enormes contradicciones en su propio movimiento y obligado a maniobrar de un modo bastante intrincado, dejando al eufórico Milei sin una orientación nítida sobre la cual montar su guion. Y no son pocas las contradicciones que ya se observan entre las expectativas de sus respectivos gobiernos. Dicho esto, Milei está ahí, y el eje Milei Trump También está ahí. Sería necio subestimarlos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5ea2a99a7e2738b963c81ad23e2be231">¿Qué hacer? La pregunta la formuló Lenin en un panfleto de 1902. No deja de ser verdaderamente interesante el hecho de que <em>¿Qué hacer?</em> era el título de una popular novela rusa publicada en 1863 por Nicolai Chernyshevski. ¿El jefe más sistemáticamente conectado con la evolución de las coyunturas que quepa recordar echaba un vistazo a la ficción antes de brindar orientación a sus fuerzas? Interesante. Ver de este modo las cosas permite identificar una cierta correlación entre imaginación literaria y potencia de acción. ¿Qué nos permite conocer de nosotros mismos ese tipo de mirada? Que en nuestro presente el recurso a la ficción pareciera enteramente secuestrado por la intelectualidad neoreaccionaria del trumpismo. Nombres como Peter Thiel, Curtis Yarvin o Nick Land (por nombrar tres perfiles muy distintos -el CEO, el bloguero y el académico- de tipos que se hacen ver) dan rienda suelta a una imaginación hiper-racista, políticamente premoderna y tecno-futurista denunciando a La Catedral (que sería una versión teologizada de “la casta”) y llamando a una revolución fascistoide contra toda forma de izquierda o progresismo que ose defender, si quiera retóricamente, los residuos igualitarios de las revoluciones pasadas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d8af5731239117892001235d26713bed">¿Qué hacer, entonces? Recordemos lo que le sucedió a Lenin: los bolcheviques no crearon los soviets. Su papel fue el de agitar la consigna de darles “todo el poder”. Seguramente nos ocurra igual. Como sucedió en 2001. Son los espasmos vivos de la sociedad los que acaban orientando al movimiento antes de que se nos ocurra a nosotros cómo hacerlo. Previendo esas circunstancias, no estaría mal pispear el leer el libro <em>El Eternauta</em> (que a diferencia del Nestornauta confía en el héroe es quien viaja con mil rostros por el tiempo). El plebeyismo que retorna. Lo hemos visto esta semana, cuando los hinchas de diversos clubes de fútbol fueron quienes convocaron a bancar a los jubilados que reclaman cada miércoles contra el ajuste y son reprimidos semana tras semana. Tiene un sentido poderoso que hayan sido los hinchas y no los partidos políticos, sindicatos ni organizaciones populares. Si el aceleracionismo de Milei fue durante 2024 un modo de convencer a un pueblo de que debía aguantar, soportar, tolerar el ajuste, en el alma del hincha el aguante es muy otra cosa. Se hace el aguante a lo que se ama, en las buenas y en las malas. Se lo hace con pasión. El aguante es caliente, corporal y colectivo. El hincha lleva consigo -vote a quien vote- lo que el sindicalismo y la política han perdido: el sentido irreverente e igualitarista (eso que llamamos maradonismo) del eterno plebeyismo argentino. Hablamos de la hinchada, no los barras que son empresarios que se mueven buscando negocios.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-812241f92b0de66df484f524a8cb599f">Por supuesto, en 2025 hay elecciones y desde ya sería importante derrotar electoralmente la agenda de la derecha extrema. Y al mismo tiempo, parece evidente que la derrota que se trata de infligirles no puede ser solo electoral. No es sólo que sin una recomposición social será difícil correr al mileísmo por esa vía (es el problema de la banalización de lo antifascista en un frente “republicano” antimilei, y no de un movimiento antineoliberal). Sino que incluso si el mileísmo entrase en crisis precisaríamos mucho más que un par de resultados electorales para enfrentar su significado profundo. Por lo pronto, si 2024 fue un año catastrófico, en el que tratamos de entender -en estado de estupor- la dinámica de este aceleracionismo fascistoide, 2025 parece haber comenzado distinto. Buscando en la imaginación propia. El primero de febrero se gritó antifascismo (y el antirracismo). El 12 de marzo se gritó plebeyismo antirepresivo. Todo indica que, a pesar de todo, el próximo miércoles se volverá al mismo grito. El camino que conduce al próximo 24 de marzo se va llenando de ficciones activas. Mi impresión es que, sea lo que sea que deba ocurrir, será desde ahí.</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-086d8b258a7e5c587b71cea2307d01ff">Buenos Aires, 17 de marzo de 2025.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-51599abf75d4a9c990701bf8d00a305e">*Investigador y escritor. Estudió Ciencia Política en la Universidad de Buenos Aires. Es docente y coordina grupos de estudio sobre filosofía y política.</p>
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