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	<title>40 años del falelcimiento archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>40 años del falelcimiento archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>JULIO CORTÁZAR: TREMENDO CRONOPIO &#8211; POR CONRADO YASENZA</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 Feb 2024 03:41:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Conrado Yasenza]]></category>
		<category><![CDATA[40 años del falelcimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Julio Cortzar]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A cuarenta años del fallecimiento de Julio Cortázar, una semblanza que propone celebrar la vida del autor de "Rayuela" y "El Libro de Manuel".</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/julio-cortazar-tremendo-cronopio-por-conrado-yasenza/">JULIO CORTÁZAR: TREMENDO CRONOPIO &#8211; POR CONRADO YASENZA</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-125b306b5c25b212b711decab9ad80ac wp-block-paragraph"><strong><em>A cuarenta años del fallecimiento de Julio Cortázar, una semblanza que propone celebrar la vida del autor de «Rayuela» y «El Libro de Manuel».</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-33b6449551a60370979a1fb3d0d6629c wp-block-paragraph"><strong>Por Conrado Yasenza*</strong></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-021c9e1018b91073dd02f9cade289e27 wp-block-paragraph"><em>«Poeta/Antipoeta/Culto/Anticulto/Animal metafísico cargado de congojas/Animal espontáneo sangrando sus problemas. /».</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1cb946293612b5ef188220066cd86600 wp-block-paragraph"><strong>Vicente Huidrobro.</strong><br></p>



<div style="height:38px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cb644436ce324754de1a5f5e6ae0efc8 wp-block-paragraph">Qué difícil es escribir un texto que desafíe el interminable torbellino de artículos periodísticos, documentales biográficos y películas que hemos leído y visto, y seguramente veremos y leeremos porque… queremos tanto a Julio. ¿Será la insoslayable formación occidental y cristiana la que nos aferra a la celebración de la muerte, como si la vida – los nacimientos &#8211; fuera una insalvable zona de pasaje que no vale la pena ser festejada? Cortázar se reiría mucho &#8211; muchísimo creo yo – de las maratones celebratorias. Qué injusto es celebrar el final común de la existencia física cuando en vida distintas facciones políticas e intelectuales, cada una de ellas esgrimiendo divisas y argumentos, lo criticó con dureza por burgués gorila exiliado en París &#8211; cuántas lecturas ideológicas de Casa tomada -, o por aquello de escritor que influenciado por un amor y por los torvos vientos de los años setenta, abrazó tardíamente las causas revolucionarias de América Latina y dejó de escribir literatura para escribir sobre política. Ay, cuántas enfervorizadas refutaciones hacia sus libros «Argentina: años de alambrada cultural» y «Nicaragua, tan violentamente dulce». Y en el plano estricto, según los críticos literarios, del oficio de la escritura, ese molesto y políticamente incorrecto «Libro de Manuel». Y «Rayuela», según la pluma de algunos ilustres escritores nativos, la monumental novela que demuestra su propia pequeñez.<br><br>En fin, nunca nadie está conforme Julio, y vos dirías que está bien que esto suceda, y que en última instancia estas discusiones en torno a tu figura, tus actos y tu obra, son menores frente a tanta tragedia instalada en nuestro hogar, en nuestra casa común. !Ahh!, querido Julio, tremendo cronopio, que lejos estuviste y estás de estas menudencias provincianas y mezquinas: Que si hoy los escritores ¿jóvenes? desean asumir un rol social, matricularse de intelectuales y así tener responsabilidades para con la sociedad lectora y no lectora. Que los jóvenes escritores no te estiman mucho pero tampoco se atreven a criticarte con algún grado de vehemencia u obstinación porque, claro, Julio, no está muy bien visto cuando se celebra tu nacimiento o muerte. O si es posible que esta época de mendrugos ideológicos requiera de un escritor que se comprometa con lo que acontece en su tiempo, como si tuviéramos la posibilidad, sin apelar a mecanismos siniestros, de escindir vida, literatura y época. Se entiende, Julio, hablo de los escritores que tienen acceso a la demencial máquina trituradora de tiempos y seres: la maquinaria desplegada ya profusamente hacia todas las actividades y temas. Seguro, Julio, que no saben nada de esas distintas e innumerables distancias y tiempos a las que un auténtico cronopio puede acceder durante un viaje en subte o metro, para luego dejar constancia de tan alucinante experiencia, de tan magnifica travesía por los intersticios del tiempo común y silvestre.<br><br>En fin Julio, en realidad yo no sabía cómo escribirte estas líneas que intentan contarte que te conocí cuando tenía alrededor de 17 años. Todavía conservo el viejo y ajado libro que nos puso en contacto: Sí,<em> Rayuela</em>. Cuánta excitación me produjo esa catarata de preguntas que, de tanto en tanto, vuelvo a hacerme; qué inquietante acceder a ese mundo de existencias frágiles: eso, Julio, allí estaba presente la condición humana y su fragilidad, munida de sus juegos para atenuar la prevalencia de cierta angustia existencial, de esa ambivalencia de ser en planos diferentes y de estar en una cosmovisión de la no-estadía; ser siendo otro. Y esa maravillosa libertad para minar el sacrosanto terreno de las letras bien entendidas. Qué libre me sentí leyendo y viviendo las alternancias existenciales y amorosas de Oliveira y los chicos del Club de las Serpientes. Que dulce inteligencia la de la Maga, llegando a las mismas conclusiones que el selecto círculo de amigos intelectualizaba en un regodeo del pensamiento sin fin. No me parecen ingenuos o extemporáneos los llantos de madame Berthe Trépat tocando su piano sólo para vos y yo en una sala perdida en el tiempo y el espacio (Sé, Julio, que no entendías bien por qué la gente se extasiaba con aquella concertista olvidada, y bueno, será porque los cronopios tienden a desorientar a todo el mundo, incluidos los demás cronopios). Libertad para jugar un juego que debería no excluir a nadie, si en definitiva la literatura es eso: Un juego que requiere la complicidad de otros jugadores para que éste sea más divertido. Vos sabías bien esto Julio, terrible cronopio.<br><br>Así empecé a escribir algunos textos que serían hoy juzgados sin piedad por apologéticos &#8211; y falsos, seguramente -, pero que me hicieron sentir vivo: Sursurestes de broncas&#8230; Un lugar, un lugar de flores&#8230; de piernas públicas agitándose&#8230; otro sí, sí&#8230; pero es el mismo transmigrado.<br><br>Y luego Manuel, libro que tomó mi vida y por el cual, mientras duró la lectura, viví a través de él. Hasta tuve un enamoramiento que me ponía en sintonía con Marcos y Ludmila. Novela gracias a la cual llegué a un amigo en común, Julio, Vicente Zito Lema, a quien le confiaste la organización de la presentación del Libro de Manuel en Argentina, y a quien también le confiaste, en secreta reunión, que donarías las regalías de Manuel para la causa de los derechos humanos y los presos de Trelew.</p>



<p class="has-drop-cap has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-063ea80c2c15776d1d3653217c5a5c00 wp-block-paragraph"><br>Y siguieron muchas otras lecturas que tenían y no tenían que ver con vos. Pero ahí estabas, siempre presente, como ahora, que escribo este artículo que nos acerca tanto, aunque no tenga una trompeta y un gato llamado Adorno, ni sepa tocar el piano; aunque no pueda bombardear la zona vedada de la literatura y ofrecer nuevos horizontes para quien quiera jugar. Comprendí el sentido y función del reloj, sólo que el mío adelanta y atrasa con una soberanía insobornable; ya me instruí acerca de cómo subir las escaleras; desarrollé un preocupante gusto por las deshoras, y nunca estuve físicamente en Montmartre ni en el Pont des Arts con Etiene, Ronald, Gregorovius, Oliveira, La Maga, Rocamadour y el Gran Bird…<br><br>En fin Julio, vos ya sabes… Lo mío es mucho más sencillo: un atajo y una trampita que le tiendo a los lectores para conversar un rato con vos, Julio, mi amigo, el cronopio nunca distante.</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-73ec7500ce43be675edf2094e4ede114 wp-block-paragraph"><strong>Esta nota fue publicada originalmente en la Agencia Télam.</strong></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3090b4047a4a03b91e319ed9b616ed07 wp-block-paragraph">Avellaneda, 12 de febrero de 2023.<br><br><em>*Periodista.</em> <em>Docente en UNDAV.</em></p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fjulio-cortazar-tremendo-cronopio-por-conrado-yasenza%2F&amp;linkname=JULIO%20CORT%C3%81ZAR%3A%20TREMENDO%20CRONOPIO%20%E2%80%93%20POR%20CONRADO%20YASENZA" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fjulio-cortazar-tremendo-cronopio-por-conrado-yasenza%2F&amp;linkname=JULIO%20CORT%C3%81ZAR%3A%20TREMENDO%20CRONOPIO%20%E2%80%93%20POR%20CONRADO%20YASENZA" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fjulio-cortazar-tremendo-cronopio-por-conrado-yasenza%2F&amp;linkname=JULIO%20CORT%C3%81ZAR%3A%20TREMENDO%20CRONOPIO%20%E2%80%93%20POR%20CONRADO%20YASENZA" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fjulio-cortazar-tremendo-cronopio-por-conrado-yasenza%2F&amp;linkname=JULIO%20CORT%C3%81ZAR%3A%20TREMENDO%20CRONOPIO%20%E2%80%93%20POR%20CONRADO%20YASENZA" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fjulio-cortazar-tremendo-cronopio-por-conrado-yasenza%2F&amp;linkname=JULIO%20CORT%C3%81ZAR%3A%20TREMENDO%20CRONOPIO%20%E2%80%93%20POR%20CONRADO%20YASENZA" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fjulio-cortazar-tremendo-cronopio-por-conrado-yasenza%2F&amp;linkname=JULIO%20CORT%C3%81ZAR%3A%20TREMENDO%20CRONOPIO%20%E2%80%93%20POR%20CONRADO%20YASENZA" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fjulio-cortazar-tremendo-cronopio-por-conrado-yasenza%2F&#038;title=JULIO%20CORT%C3%81ZAR%3A%20TREMENDO%20CRONOPIO%20%E2%80%93%20POR%20CONRADO%20YASENZA" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/julio-cortazar-tremendo-cronopio-por-conrado-yasenza/" data-a2a-title="JULIO CORTÁZAR: TREMENDO CRONOPIO – POR CONRADO YASENZA"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/julio-cortazar-tremendo-cronopio-por-conrado-yasenza/">JULIO CORTÁZAR: TREMENDO CRONOPIO &#8211; POR CONRADO YASENZA</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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