La decisión y sus implicancias en la política – Por Nicol A. Barria-Asenjo

Foto: Archivo de Javier Milei.
Milei está desnudo – Por Hugo Presman
6 junio, 2022
Entrevista a Víctor Hugo Morales: «A Cristina le diría, sólo me queda usted» – Por José Luis Lanao
13 junio, 2022

La decisión y sus implicancias en la política – Por Nicol A. Barria-Asenjo

Foto: Henri Cartier-Bresson

Foto: Henri Cartier-Bresson

En nuestros días, pese a que se intenta mantener en el climax la cuestión de la verdad, la no-verdad, la post-verdad, y desde allí se toman las instancias enunciativas con implicancias en la decisión política, son las máscaras las que terminan alternando las posibilidades en medio de los discursos dominantes.

Por Nicol A. Barria-Asenjo*

(para La [email protected] Eñe)

Para Slavoj Zizek (1990) “el sujeto es el acto, la decisión por medio de la cual pasamos de la positividad de la multiplicidad dada al acontecimiento-verdad y a la hegemonía”. Es el pase al cual hace referencia, lo que posibilita la existencia o identificación de la decisión. La decisión es, siguiendo este argumento una posición previa al sujeto pero no previa a la subjetividad. La decisión es el medio pero no el origen ni el fin último.

Ahora bien, si nuestra intención fuera abordar el proceso intermedio, podríamos incorporar sucintamente a la internalización subjetiva, pues bien, este es el proceso mediante el cual se producen nuevas posiciones de enunciación, Lacan (1953) dirá que “advenga lo que advenga en la intersubjetividad intervalar, es que la verdad está allí” (p.298) más adelante Lacan (1957) añadirá que es en el “juego intersubjetivo por donde la verdad entra en lo real” (p.412) el psicoanalista Bruno Bonoris (2013) al estudiar estas conjeturas[1] dirá al respecto que: «lo que adviene en el entre de las instancias enunciativas, y lo que se localiza allí es la verdad(…) Es significativo para continuar con la argumentación distinguir entre las nociones de exactitud y verdad: la primera refiere a los hechos efectivamente acontecidos mientras que la segunda remite al modo en que esos hechos entran en una red discursiva que le agrega valor a los mismos. Para que algo sea verdad, tiene que existir la posibilidad de que sea mentira; e implica, necesariamente un interlocutor; a diferencia de un hecho que se basta a sí mismo” (p. 81)

La distinción entre un estado y el otro es lo que permite la co-existencia de las miradas que se miran desde veredas diversas. En nuestros días, pese a que se intenta mantener en el climax la cuestión de la verdad, la no-verdad, la post-verdad, y desde allí se toman las instancias enunciativas con miramientos o implicancias en la política, o con mayor exactitud en la decisión política, son las máscaras las que terminan alternando las posibilidades en medio de los discursos dominantes.

Retomando a Zizek (2003) el filósofo esloveno dirá que “el sujeto cínico está al tanto de la distancia entre la máscara ideológica y la realidad social, pero pese a ello insiste en la máscara (…) La razón cínica no es ingenua, sino que es una paradoja de la falsa conciencia ilustrada” (p.56)  Esta conjetura nos obliga a pensar en el acontecimiento-verdad, y en la posibilidad de que una verdad exista en algún lugar determinado, al extrapolar las hipótesis de la intersubjetividad, la subjetividad, el sujeto y la decisión en los terrenos de la política y lo político, la distancia que se abre entre los opuestos es lo que parece constituir unos de los elementos que merecen  un mínimo de atención, en relación con la distancia es, la ramificación y expansión infinita, el bloque que contrario a entregar diferentes salidas, termina por permitir la co-existencia de caminos limitados que llegan a un mismo punto muerto.

La disputa política, encuentra su nido en la co-existencia de variadas enunciaciones, en medio de la disyuntiva de las fuerzas políticas, aparece la crisis, la inestabilidad, el enfrentamiento. El orden tiene como base la contención de las subjetividades, mediante aquel sostenimiento siempre en deuda con la condición de vacío constitutivo. A lo anterior, es necesario agregar la conjetura de Aramendi (2013) quién afirma que “La decisión estará inscripta en una disposición para la acción colectiva a partir de formas específicas de significar una situación. Será imposible existir por fuera de los contextos históricos, es decir, sin atender a la historicidad del orden social y de las subjetividades existentes; pero tampoco por fuera del espacio de liber- tad/creación de los actos subjetivos, colectivos e individuales” (p.8)

Las fracturas sociales que se han producido en el paso del siglo XX al siglo XXI, han provocado una dualidad controversial que involucra o altera la posibilidad de construcción histórica que permita, al menos parcialmente, una condensación dentro de sí, de los elementos traumáticos que hay en cada periodo histórico. Estamos, por ejemplo, inmersos en una creciente producción de hipótesis relativas al exceso de memoria que las sociedades contienen, al analizar eventos tales como el Holocausto o los periodos Dictatoriales, se pretende dilucidar a propósito de los discursos, testimonios y documentación recuperada un sin-fin de conjeturas de una memoria viva que se ha producido a través del paso de un siglo a otro.

Lo anterior, no es una conjetura radicalmente errónea, sin embargo, conviene cuestionar mínimamente la importancia de la decisión política a la luz de los espacios de la no-decisión que aparecen a la hora de intentar decidir en medio de lo indecidible ¿Cómo poder decidir frente al olvido? ¿Es posible decidir recordar u olvidar para las víctimas directas e indirectas de los traumatismos colectivos que las sociedades han vivido?

El fenómeno que carcome las entrañas mismas del debate político, es la cuestión de que la decisión en la política sobrevive enlazada a un efecto ilusorio de totalización, parte indisociable de lo político, en el sentido de que la particularidad tiende a buscar la totalidad en el terreno discursivo bajo el intento de cerrar el orden de la significación, a propósito de lo anterior Aramendi (2013) afirmará que: “La articulación es contingente e histórica, la decisión nace de la nada, como señala Schmitt, pero tiene condiciones históricas de posibilidad. Para Laclau (2002), “la dislocación es la huella de la contingencia en el seno de la estructura”, esto remite a la imposibilidad de articulación plena, al cierre total de la estructura que condenaría a la repetición infinita en el tiempo e impediría cualquier acto de transformación. Si hay una falla estructural (lo real, para Lacan) se abre la opción de pensar que existen posibles formas para la transformación y, por ende, la salida de la repetición infinita” (p.7)

Cada decisión, cada dislocación en lo social, cada fractura producirá un nuevo antagonismo, he allí la imposibilidad de pensar en una construcción universal capaz de sostener las demandas individuales y/o colectivas.  He allí porque estamos insertos en una lucha de universalidades, en una imposibilidad de totalidad en la medida en que algunos elementos de lo común para otros grupos significa la exclusión. Según Mouffe (2009) “El discurso político debe ofrecer no sólo prácticas, sino también identidades que puedan ayudar a las personas a dar sentido a lo que están experimentando y, a la vez, esperanza de futuro” (P.32) Frente a ese vacío y carencia constitutiva, Yannis Stravrakakis (2010) propone incluir el concepto de “fantasma”, quién nos recuerda que:  “la promesa imaginaria de recuperar nuestro goce perdido/imposible es el origen principal del soporte fantasma que sostiene muchos de nuestros proyectos y elecciones de índole política.” (p. 224) A propósito de esa búsqueda imposible, las decisiones en la política pueden explicar las determinadas configuraciones sociales que se articulan en los procesos políticos.

Foto: Cartier-Bresson

Según Juan Pablo Gauna y Facundo Gauna (2011) “es importante revisar qué ocurre con la lógica del deseo y los goces parciales a los que podemos acceder para pensar caminos alternativos para la afectivida” (p.4)  es la re-configuración de la lógica del deseo y la creación o consideración de otras alternativas del goce, lo que permitirá que otros espacios de la decisión logren emerger en la escena actual. La dualidad de la indecidibilidad y la decisión podrían ser alimentados o sostenidos por estructuras que incorporen la racionalidad y la afectividad. Los retos actuales, persisten en el debate de la decisión versus la in-decisión, la acción y la no-acción, y frente a eso, la no-acción y el mirar en silencio parece ser la decisión que en la política permanece.

Tal vez, algunos eventos políticos que han tenido lugar en el espacio temporal relativo al 2019 y el actual 2022 entreguen esperanza y nos permitan mirar que lo argumentado por algunos como imposible, se vuelve posible.

Referencias.

Aramendi, R (2013)  La construcción de los sujetos políticos desde una perspectiva discursiva.

Trampas de la comunicación y de la cultura, ISSN-e 2314-274X, ISSN 1668-5547

Juan Pablo Gauna y Facundo Gauna (2011). Un abordaje de la política desde el psicoanálisis lacaniano. IX Jornadas de Sociología. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires

Mouffe, Chantal (2009). En torno a lo político. Avellaneda: Fondo de Cultura Económica

Stavrakakis, Yannis (2010). La izquierda lacaniana. Psicoanálisis, teoría, política. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica

Bonoris, Bruno (2013). El sujeto como intervalo: de la intersubjetividad a la immixtion de otredad. V Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología XX Jornadas de Investigación Noveno Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR. Facultad de Psicología – Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires.

Barroso, Adriane de Freitas. (2012). Sobre la Concepción de Sujeto en Freud y Lacán. Alternativas en Psicología, 16(27), 115-123. Recuperado em 26 de maio de 2022, de http://pepsic.bvsalud.org/scielo.phpscript=sci_arttext&pid=S1405-339X2012000200010&lng=pt&tlng=es

ZIZEK, Slavoj. “Más allá del análisis del discurso”, en Laclau. Nuevas reflexiones sobre la revolución en nuestro tiempo, Buenos Aires, Nueva Visión, 1990

Žižek, Slavoj (2003). El sublime objeto de la ideología. Buenos Aires: Siglo XXI editores

Santiago de Chile, 6 de junio de 2022.

Nicol A. Barria-Asenjo

Correo de contacto: [email protected]}

Escritora y ensayista chilena. Autora de columnas, ensayos y artículos académicos publicados en medios nacionales e internacionales. Editora de números especiales en revistas Científicas y académicas.
Autora de los libros “Construcción de una Nueva Normalidad. Notas de un Chile Pandémico” (Madrid, Psimática Editorial, 2021) “Karl Marx y Antonio Gramsci en el Siglo XXI. Apuntes para re-pensar el porvenir” ( Argentina, La Docta Ignorancia, 2022) y “(Des)ideologizar lo humano. Sobre la (im)posibilidad de un devenir contra-hegemónico” (Barcelona, Terra Ignota, en prensa 2022)
Upcoming Publications: “Manifesto. A struggle of Universalities” Edited by Nicol A. Barria- Asenjo y Slavoj Zizek and “Modalities of Political Jouissance” Edited by Nicol A . Barria- Asenjo & Slavoj Zizek.


[1] Bonoris (2013) al respecto añade lo siguiente:  La experiencia analítica se caracterizaría entonces por un modo especial de interlocución que habilita la aparición de los siguientes tres términos: un sujeto, otro sujeto, y el intervalo en donde se ubica la verdad; ni en “Yo”, ni en “Tú”: entre nosotros. El registro de la verdad se ubica en la fundación de la intersubjetividad, “se sitúa allí donde el sujeto no puede captar nada sino la subjetividad misma que constituye un Otro en absoluto” (Lacan, 1956, pág. 31). Es decir que tenemos la relación intersubjetiva (al menos dos sujetos), y lo que adviene de esta relación, la “subjetividad misma”, o en términos del autor: El Otro. Podemos deducir que es en esta instancia tercera e intervalar, el Otro, en donde se ubican la verdad y la subjetividad misma. Ahora bien, ¿Qué es el Otro?, ¿Qué es esta terceridad que se pr duce entre los sujetos? El Otro es el mensaje mismo, es lo que se dice, es lo que cuenta tres en la relación intersubjetiva: lo que digo “Yo”, lo que dices “Tú” y lo que el Otro dice, el discurso del Otro (p.81)

Comments are closed.