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	Comentarios en: Filosofía y coronavirus: argumentación y miseria &#8211; Por Manuel Quaranta	</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
	<lastBuildDate>Fri, 27 Mar 2020 15:27:13 +0000</lastBuildDate>
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		Por: tamargento		</title>
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		<dc:creator><![CDATA[tamargento]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Mar 2020 15:27:13 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Estimado Manuel, a esta altura de los acontecimientos creo que ya ni vale la pena recordar que el virus es real, que es altamente contagioso y mortífero, y que por serlo no solo provocó una epidemia, sino que su difusión llegó a convertirse en pandemia, y esto más allá de las definiciones burocráticas de los organismos multilaterales.
Los que leimos -como seguramente lo has hecho- a Foucault al estudiar los mecanismos del poder sobre la peste sabemos las implicancias que tienen estas cuestiones, pero si bien ellas son reales y deben ser consideradas aún -y más aún- en este estado de excepción, no es menos cierto que lo que prima -como en el escenario problematizado por Foucault- es cierta disciplina, básicamente la de medida sanitaria que evite la propagación y salve la vida de las personas.
Si los mismos pensadores libertarios como Marcuse y Foucault han referido, cada uno en su caso, que sin una mínima represión y disciplina no es posible construir ni la humanidad ni la sociedad, caso contrario entraríamos en un estado de animalidad pura en donde solo las pulsiones sin freno ni orientación serían las que regirían las acciones de las personas,  no encuentro una razón valedera para reconstituir ese mínimo orden que nos hace humanos al tiempo que, como lo sugieren esos pensadores, pongamos nuestros reparos sobre el exceso de represión y de disciplina que ya no sirve para garantizar el bien común, sino que atiende a los intereses de una minoría.
Creo que es tan simple enunciarlo como eso, aunque llevarlo a cabo sea lo difícil.
Saludos cordiales]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Estimado Manuel, a esta altura de los acontecimientos creo que ya ni vale la pena recordar que el virus es real, que es altamente contagioso y mortífero, y que por serlo no solo provocó una epidemia, sino que su difusión llegó a convertirse en pandemia, y esto más allá de las definiciones burocráticas de los organismos multilaterales.<br />
Los que leimos -como seguramente lo has hecho- a Foucault al estudiar los mecanismos del poder sobre la peste sabemos las implicancias que tienen estas cuestiones, pero si bien ellas son reales y deben ser consideradas aún -y más aún- en este estado de excepción, no es menos cierto que lo que prima -como en el escenario problematizado por Foucault- es cierta disciplina, básicamente la de medida sanitaria que evite la propagación y salve la vida de las personas.<br />
Si los mismos pensadores libertarios como Marcuse y Foucault han referido, cada uno en su caso, que sin una mínima represión y disciplina no es posible construir ni la humanidad ni la sociedad, caso contrario entraríamos en un estado de animalidad pura en donde solo las pulsiones sin freno ni orientación serían las que regirían las acciones de las personas,  no encuentro una razón valedera para reconstituir ese mínimo orden que nos hace humanos al tiempo que, como lo sugieren esos pensadores, pongamos nuestros reparos sobre el exceso de represión y de disciplina que ya no sirve para garantizar el bien común, sino que atiende a los intereses de una minoría.<br />
Creo que es tan simple enunciarlo como eso, aunque llevarlo a cabo sea lo difícil.<br />
Saludos cordiales</p>
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