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	<title>Raúl Lemos archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>Raúl Lemos archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>País náufrago &#8211; Por Raúl Lemos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 Aug 2018 21:49:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Raúl Lemos]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Estado]]></category>
		<category><![CDATA[inestabilidad política]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En la Argentina se vive sin el calor y la mancomunidad de un presente previsible y un futuro esperanzado, sostiene Raúl Lemos, y agrega que en nuestra sociedad la precariedad del náufrago es la regla que subyace condicionando cualquier otra. </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/pais-naufrago-por-raul-lemos/">País náufrago &#8211; Por Raúl Lemos</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #000000;"><em><strong>En la Argentina se vive sin el calor y la mancomunidad de un presente previsible y un futuro esperanzado, sostiene Raúl Lemos, y agrega que en nuestra sociedad la precariedad del náufrago es la regla que subyace condicionando cualquier otra. </strong></em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>Por Raúl Lemos*</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">“Los tiempos cambiaron” fue la explicación de tribunales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El derecho y la justicia, la verdadera, están en cuestión. Un torturador, violador y desaparecedor de personas puede esperar en su casa el estado firme de la sentencia que lo condena y luego muy probablemente continuarla allí por tener más de 70 años. O un ex presidente con condena firme por la venta ilegal de armas que incluyó la voladura de una ciudad con muertos, decenas de heridos y de casa destruidas, ser condenado a 7 años de prisión y 14 de inhabilitación, volver a presentarse a elecciones y parapetarse detrás de sus fueros. Pero un ex vicepresidente, no. En un juicio muy cuestionado y dudoso, en que lo relevante fueron los testigos y los arrepentidos y no se pudieron probar relaciones claves que se le adjudicaban para poder cometer el delito, le dan 5 años y 10 meses, casi la máxima pena, e inhabilitación perpetua para ocupar cargos públicos. Y por si la saña no se advirtiera, y aún no firme su condena, la detención inmediata. Estas crueldades, y otras que se apilan como la de Milagro Sala, son huellas muy profundas de un rastro que nos conduce a una realidad paralela que siempre estuvo ahí y ahora reaparece e irrumpe feroz, esta vez con la excusa del “cambio de los tiempos” ya bautizado con la sigla en inglés “lawfare”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero esto viene de lejos. La primera violación de la legalidad institucional de la Argentina fue en 1930 cuando la presidía Hipólito Yrigoyen y validada ipso facto por la Corte Suprema de Justicia para seguir sentada en su lugar, cuando lo debido, honroso y digno hubiera sido el desconocimiento de la interrupción y la renuncia eventual de sus miembros. El mojón siguiente en esa escalada gradualmente inédita de la historia, fue el bombardeo contra civiles en Plaza de Mayo por la Armada en 1955 y un año más tarde los fusilamientos de José León Suárez. Veinte años después, con el golpe del 76 se abrieron las puertas al horror y la barbarie de torturar y matar en masa desde el Estado. En el 30, en los 50 y en los 70 el Estado éramos todos. Y ya en este presente exacerbado por enésima, abierto nuevamente al odio y la irracionalidad revanchista, instrumentados con uno de los tres poderes, el Judicial, el Estado seguimos siendo nosotros. Un Estado es una unidad con una población, un territorio y un gobierno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La Argentina no va a tener paz ni estabilidad consistente así como no la consiguen las vidas atribuladas por pasados traumáticos que se arrastran por no poder procesar los sucesos más con racionalidad que emotividad. No es un problema de la política y ni siquiera exclusivo de las familias que detentan el poder real en la Argentina, cuya responsabilidad es primaria y mayúscula. Sus antecesores comenzaron a darle forma más acabada allá lejos con la Conquista al Desierto en 1876, y son parte decisiva de la cuestión pero no suficientes para perpetuarla. Tampoco es una maldición ni un imponderable de la historia. Es perfectamente explicable si queremos ver lo que miramos y escuchar lo que oímos. Tampoco lo traduce la grieta con la misma transparencia que lo grafica. Es un nudo, una posición cerrada, irreductible, infantil, que se disfraza con mil trajes para resistir. El principal, con carácter estructural, viene con una batería de gestos y ademanes: la apariencia de seriedad junto con la creencia de que esa emulación es serlo en serio. Y en honor a la seriedad, lo que acaba de suceder con el ex Vicepresidente de la República no lo es en lo más mínimo e indispensable. Y sí atroz y espantoso para la libertad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En la Argentina, se vive sin el calor y la mancomunidad de un presente previsible y un futuro esperanzado. Se sobrevive con la carencia en el alma y el corazón en la boca; se sobrevive. La idiosincrasia es la del náufrago, presto para conseguir lo que sea del modo que sea, porque lo que cuenta es la necesidad, casi terminal, de cubrir una falta de algo, aunque más no sea simbólica. No importa si es ropa para reemplazar arapos o la “colección” de invierno del año pasado. O comida para nutrir un cuerpo famélico o una reserva en un comedero de categoría. Todo está hecho con la avidez y la latencia, se confirme o no, que conseguirlo es un triunfo porque sacamos una ventaja. Y el objeto que la entraña representa un dios y debe ser adorado. Estamos dispuestos a tomar atajos y sortear obstáculos e impedimentos, a veces a cualquier precio y si alguna vez nos toca estar del lado del aventajado en lugar del ventajero no pataleamos, porque sabemos que mañana nos va a tocar a nosotros estar en esa ventanilla para reclamar nuestra parte del botín. Pues en una sociedad así estructurada, bajo las formas patrimoniales brillan ocultas las del botín como arcones de piratas en cuevas; los más suculentos y repletos en el exterior&#8230; Hasta un viaje es un botín que exige ser selfiado para el disfrute pueril.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si no, no luce.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hasta los hijos revistan en el inventario de las cosas apropiadas y quizá por eso estén disponibles para ser devorados con fruición cuando la “patria” lo requiera. Más que el futuro parecen un medio para el presente. Cuando en nombre de su porvenir se emprende la búsqueda del tesoro y se daña uno de los más preciados que es el afecto. También para facilitarle la tarea a sus padres de no animarse a vivir sus vidas y colgarse de las de sus vástagos proyectándoles frustraciones por mandatos invisibles pero eficientes en idiotizar y proliferar la chatura: esta es la “seguridad” resultante de la psique de la avidez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En este lodazal suborganizado que es la sociedad argentina, la provisoriedad y la precariedad del náufrago es la regla que subyace condicionando cualquier otra. En él ninguna hecatombe puede ser superior al drama particular, no colectivo, de sentirse condenado a ser un menesteroso de todas las cosas. Recién cuando explotan los bolsones de carencias y las aspas tensas cortan urgidas los aires de los cielos se toma consciencia abrupta de quienes somos, del lugar que tenemos y de lo que nos ha estado sucediendo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es como si los conquistadores nunca hubieran terminado de llegar, porque nunca vinieron para quedarse. Solo para llevarse algo o trajinar en sucesión transitoria e interminable. Y así transcurren las vidas. En un deambular simbólico perenne que no arraiga en nada. Como si este lugar, el territorio de nuestro Estado, no fuera uno definitivo y definitorio de nuestro destino y por ello no merezca el esfuerzo o la pena de ser cuidado. Un nomadismo del alma que no puede asentarse y mirar la vida desde ese afuera y reconocerse dentro de este adentro. Irse a Europa o EEUU parece más una fantasía de pertenencia a esos lugares que una pausa, pero sin poder imaginar las vidas organizadas y laboriosas de los proyectos comunes acabados y hechos nación que envidian, como factibles en su propio suelo. Se ahorra en verdes y el hall de Ezeiza presenta escenas nerviosas de changarines de mudanza excitados y extenuados con sus módicos botines traídos del exterior.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es que, eso otro, la admirada perfección de aquellas comunidades, requiere de una decisión trascendente, no gratuita ni exenta de sacrificios, de acometerlo como conjunto, y no como colonos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La discusión por el aborto, y en el lugar en donde se expresa el pueblo por excelencia, coloca blanco sobre negro como ninguna otra cuestión la contradicción dentro de la sociedad que esquematiza la vapuleada grieta. No es casual que sean las mujeres quienes estén en una posición expectante para catalizar esa energía y reciclarla en algo útil para todos. En ese desafío se juega la vida un nuevo modelo de sociedad, sin el que la muerte del patriarcado sería solo una ilusión. Y porque traen la impronta y la frescura de los proyectos colectivos, y la agitada experiencia de una lucha hasta ahora no visibilizada con esta intensidad, a un suelo en el que siempre está todo por hacerse.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">La Plata, 14 de agosto de 2018</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>*Miembro fundador e integrante de la Mesa Provincial del Partido Solidaridad e Igualdad</em></span></p>
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		<title>Jugar todo a esta convicción o imaginar algo más &#8211; Por Raúl Lemos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 05 Feb 2019 16:06:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Raúl Lemos]]></category>
		<category><![CDATA[2019 elecciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Raúl Lemos propone en esta nota un análisis sobre los impedimentos del progresismo para utilizar algo del pragmatismo con el que las capas medias se relacionan con él para tejer una alianza como la que hubo hasta 2015, y así ampliar apoyos de cara a las elecciones de 2019.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Raúl Lemos propone en esta nota un análisis sobre los impedimentos del progresismo para utilizar algo del pragmatismo con el que las capas medias se relacionan con él para tejer una alianza como la que hubo hasta 2015, y así ampliar apoyos de cara a las elecciones de 2019.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Raúl Lemos*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿La lógica de construcción del progresismo está bloqueando su capacidad para imaginar tácticas que le permitan ampliar apoyos? Al núcleo pendulante indeciso le cuesta conciliar con el modelo del kirchnerismo, aunque alguna vez lo votó. Beneficiado por la economía lo hizo. Entonces no había una cuestión de principios en apariencia tan estricta que le haya impedido maleabilidad a la hora de elegir. Ahora, en ese silencio estruendoso que se verifica tanto en encuestas como en la verdulería, se debate en soledad deshojando una margarita más exótica que una orquídea. En la esperanza de algo imposible. Que un segmento mediocre deslucido y tan pasible de sospecha de corrupción como cualquiera de la representación política, si ese fuera el caso, le asegure su status a la manera elitista y de orden en que esas capas lo entienden y sienten, y al mismo tiempo gobernabilidad. Pero lo que subyace obviado, aunque suene burdo, es que tienen derecho a su individualismo por más exacerbado que este sea. Y lo sienten menoscabado por el discurso kirchnerista. Poco importa acá si es un subterfugio autovictimizador para sacarle el cuerpo a la verdad y la culpa, o genuina creencia. Lo que vale es lo que trasudan sus poros. Debería analizarse entonces qué le impide al progresismo utilizar, para llegarles, algo del pragmatismo con el que esos sectores se relacionan con él para tejer una alianza como la que hubo hasta 2015.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De cualquier modo, es más que probable que allí esté el nudo gordiano que deja a esos sectores permeables colocados del otro lado de la grieta que grafica el desencuentro nacional. Como explica Jorge Alemán, el rechazo explicitado en la figura de Cristina adquirió el sentido y carácter de un tabú. Que no es habitual reconozcan con esa taxatividad y sin dejarse envolver por la bruma de la corrupción. Esta es uno de los fondants, el más usual, que recubre ese elitismo no confesado. El otro, pero no punible y por ello menos agitado, es el orden. En todo caso será legítimo endilgarles falta de transparencia y admisión sincera de su individualismo acérrimo, pero esa es harina de otro costal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Este conflicto excede los límites de un sistema político con imperfecciones superlativas como el nuestro, que al revés son producto de la falta de resolución de aquél. Los sistemas de organización no pueden contener per se todas las variables o disloques de la interrelación humana y mucho menos si se extremaron por décadas de discontinuidad institucional.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por ello, sería más certero y fructífero enfocar el conflicto real, que no se aborda en el discurso progre con la entidad que tiene, que es el modelo de país tumultuoso y con ampliación de derechos que hasta ahora no están dispuestos a aceptar los sectores que han inclinado la balanza a favor del neoliberalismo en las dos últimas elecciones. En su lugar se habla casi exclusivamente de la crisis económica profunda que atravesamos, cuando en realidad esta se comenzó a gestar antes en esas urnas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es ostensible cómo mientras el gobierno miente insaciablemente, los que no comulgan con la mentira se aferran a la idea casi excluyente de que hay un sector palurdo, engañable, que no ve la verdad, o que simplemente la niega. Habría que reflexionar más incrédulamente que la credulidad que se les adjudica no es tal ni tanta. Y que es secundaria, o a la par del temor a una minusvalía de status tan determinante como el deterioro económico mismo que están sufriendo. Seguramente un atisbo de consciencia de esta cuestión hubo en el mensaje de Cristina en el Primer Foro del Pensamiento Crítico; a juzgar no solo por lo dicho, sino también por la polémica que generó. Pero es solo un atisbo y no alcanza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La lógica de construcción política de la izquierda o progresismo (como la entiende Chantal Mouffe) está signada por el fin propuesto de transformar la realidad para mejorar condiciones de vida de mayorías. Quien persiga esa cumbre siente natural el deber de explicar lo más exactamente posible cómo va a hacer ese cambio. Entre otras cosas porque siempre es algo temido. A lo que hay que agregar un plus o exceso cifrado en la necesidad de reafirmarse en las propias convicciones. Pero si no se encuentra la manera ‘inteligente’, que tanto se le reconoce a Duran Barba (después de todo se trata de sensaciones&#8230;), de comprender la subjetividad del sector social que se necesita para ganar la partida e intentar mostrarles que se ‘transige’ en algo, se estará optando por la lógica amigo-enemigo que juega al todo o nada; más propicia para condiciones francamente pauperizadas de la mayoría como algunos países de la región, a las que por razones geográficas y políticas hasta ahora nunca hemos llegado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Vivimos en un país cuyo principal rasgo sociológico es el de una extendida clase media, sea por recursos o sentido de pertenencia o ambas, y poner las cosas en términos de vida o muerte es más probable que deje colocada a una porción decisiva de esa franja en el reverso del bien común: un poco más acá del borde de la extenuación económica, la sensación del propio status social en riesgo o menguado puede ser vivida como algo tan o más temido que aquella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por supuesto que la transigencia debe tener límites. Pero esos equilibrios los suelen encontrar en buena medida las formas. Y un manejo inteligente de la apariencia, esa palabra de la que el progresismo per se reniega. Eso ha hecho la maquinaria oficial con la consciencia social: apariencia, hasta el cinismo, de buenos modos, diálogo y transparencia. Hay que internalizar que el discurso, sea cual sea, no se autoabastece íntegramente, ese es un vicio o exceso de la izquierda. Se completa con la estructura psicológica de su destinatario o receptor. Y si ese sujeto estuvo tan fácilmente dispuesto a dejarse engañar o a hacerse el engañado ante sí mismo, no se debe renunciar a hacer un trabajo sobre esa subjetividad, que entienda ante todo la fisonomía de quien se tiene delante para elaborar un mensaje adecuado. Parafraseando a Einstein, es vital para la subsistencia de la nación evitar la locura de la repetición con resultado similar seguro e intentar otra cosa que no deje cedida para siempre la subjetividad de esas capas al exclusivo señorío ideológico de la casta que gobierna y su aparato comunicacional. No se puede confiar tan sólo en la dinámica del deterioro de las condiciones económicas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si bien es cierto que la construcción es más trabajosa y lenta que la demolición, no se puede perder de vista que lo que al campo nacional y popular le llevó doce años al neoliberalismo autóctono tan solo tres para convertirlo en escombros. Esa desproporción habla de algo más y quizá tenga que ver con la mayor o menor amplitud de la imagen que se enfoca. La izquierda, que se precia de elástica para entender y aceptar los desafíos de la evolución humana, no se puede permitir la rigidez en la acumulación crítica de poder que la deje a la sombra de la capacidad del neoliberalismo de reproducirse creando subjetividades indefinidamente como dice Alemán, y tiene que hacer algo para torcer el curso de ese río de la debilidad humana: nos define lo gregario civilizatorio que nos remite al bien común, pero también el instinto de conservación que anida en el inconsciente y sabe generar monstruos de sometimiento.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.microsiervos.com/images/escher-flickr.jpg" alt="Resultado de imagen para escher" width="469" height="311" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El paper de Fukuyama generó una polémica extendida al definir como motor de la historia la necesidad del reconocimiento humano, de la dialéctica del señor y el siervo que desarrolló Hegel, en lugar de la lucha de clases del marxismo. Más allá o más acá de esa polémica, no se debe prescindir en el análisis político de ese aspecto al valorar la psiquis humana. ¿Quién no desea trascender en su entorno familiar, del barrio, del trabajo, de lo deportivo y en definitiva del medio social en que se mueve? Esa necesidad es una arraigada en el fondo a la existencia misma. No solo por los afectos sino para atenuar esa idea devastadora de que se es un mortal más, y que así como se está hoy se va a desaparecer mañana, sin más ni más. Solo las especies carentes de inteligencia lógica pueden vivir sin ese peso que es en sí abrumador. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La otra cuestión dilemática que acontece ahora para la izquierda y puede confundir en torno a su capacidad de construcción de poder, es la de reconocerse en semejante encrucijada con una menor a la de la derecha para acertar con el remedio. Y más en el contraste de todo lo avanzado en la etapa pasada en términos del estricto bienestar material y del más amplio del bien común, con el desastre social político y cultural en apenas tres años. Pasa que no es tal. No es un remedio que la derecha acierta a administrar, sino algo que le surge natural. Y de nuevo allí, tal vez no se esté viendo con el gran angular lo que acontece a los costados de lo que se ve en el centro de la imagen.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La derecha tiene una subjetividad diferente de la que asumen quienes proponen, en mayor o menor grado, la metamorfosis social. Si bien la intriga es un lienzo común sobre el que se pincela en la política, para ellos es más juego lúdico que seducción racional-carismática y construcción piedra sobre piedra con todo lo que ello implica. Por el contrario se burlan casi con desparpajo y menosprecio de ese modo de construcción y califican de patológico tratar de entender el pasado para vivir mejor el presente y avizorar el futuro. Solo hablan de este último sin decir exactamente qué ni cuándo. Pero sí pueden anunciar en medio de un aquelarre de aumentos siderales de tarifas y mandar saludos públicos desde su lugar de vacaciones proclamando lo bien que la están pasando. Pero no es todo ficción. En todo caso es la potenciación de algo inmanente a su condición y a su praxis cotidiana. Pero saben sí que es algo deseado o envidiado en toda sociedad. ¿Quién no quiere estar relajado disfrutando del ocio? En cambio para la izquierda, como expresó Pepe Mujica recientemente, la lucha vendría a ser como el aire que respira. Es feliz peleando. Disfruta, por historia, por experiencia, de remontar adversidades variadas que signaron entornos de crecimiento y desarrollo y la forjaron, en lugar del surfeo de simulaciones, cierta hipocresía y transacción. Es más expuesta y la destreza acuática sobre la ola la aprende con los años no sin preservar dignidad. Quizá en eso consista buena parte de la sabiduría humana. En ese delicado equilibrio. El que quizá hoy se precisa para salir de un atolladero con las menores concesiones posibles, pero no tan seguro sin él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es tentador describir esta catástrofe política y social, y no la peor si se mira a Brasil, como parte de una más amplia hegemónica y regional fatalmente adversa. O en su defecto, en la más optimista de una dinámica de reacción a la acción ampliadora de derechos vivida en los comienzos de siglo, pero con mejores chances en Argentina para la madre de las batallas que se aproxima. No se han visto aún todos los efectos de las políticas en curso, pero con lo hasta acá vivido cuesta imaginar esta última hipótesis con la persistencia de una franja no menor, que no quiere y no se sabe si sola puede, salir de una ficción autoinfligida.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La Plata, 5 de febrero de 2019</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>*Miembro fundador e integrante de la Mesa Provincial del Partido Solidaridad e Igualdad</em></span></p>
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		<title>Extinción, también en cines &#8211; Por Raúl Lemos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Feb 2021 23:17:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Raúl Lemos]]></category>
		<category><![CDATA[Bill Gates]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo-neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Extinción]]></category>
		<category><![CDATA[gases efecto invernadero]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Noam Chomsky]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La tierra tiene un diámetro de 12.756 kilómetros. Es mucho menos vasta de lo que parece. La vida sobre ella está cercada por el calentamiento global producido por un productivismo y consumismo descontrolado estimulado en especial por el capitalismo. Nadie con seriedad lo niega, pero tampoco se han movilizado las sociedades en la corrección del rumbo. El desafío es establecer un paradigma que difiera de la noción comunitaria que alberga a la civilización actual para que tenga la oportunidad de canalizar de modo menos destructivo la crucial certeza de finitud que condiciona la existencia de la especie.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/extincion-tambien-en-cines-por-raul-lemos/">Extinción, también en cines &#8211; Por Raúl Lemos</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>La tierra tiene un diámetro de 12.756 kilómetros. Es mucho menos vasta de lo que parece. La vida sobre ella está cercada por el calentamiento global producido por un productivismo y consumismo descontrolado estimulado en especial por el capitalismo. Nadie con seriedad lo niega, pero tampoco se han movilizado las sociedades en la corrección del rumbo. El desafío es establecer un paradigma que difiera de la noción comunitaria que alberga a la civilización actual para que tenga la oportunidad de canalizar de modo menos destructivo la crucial certeza de finitud que condiciona la existencia de la especie.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Raúl Lemos*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Poco conocido o inadvertido es que la distancia desde un punto a otro a través del centro de la tierra es de 12.756 kilómetros. Eso es, desde el Monte  Everest a Ecuador, y de 12.730 kilómetros entre los Polos. Es decir su diámetro. Como se dice, el mundo es pequeño o lo que es lo mismo, la tierra no es tan grande.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Verosímil o no, se supo que Bill Gates está financiando un plan para lanzar toneladas de polvo de carbonato de calcio a 20.000 metros de altura y fabricar una “media sombra” en la atmósfera que proteja a la tierra de los rayos del sol y contrarreste el calentamiento global. Quién lo hubiera imaginado. Si no fuera por la agudización de los sentidos provocada por la pandemia que comienza a correr el velo sobre la situación real del planeta, pensaríamos que los creativos de Hollywood acaban de inventar el argumento para una nueva superproducción apocalíptica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el único lugar habitable que conocemos se están registrando eventos singulares, inéditos y trágicos que ya nadie se atreve ni puede negar, pero que tampoco han movilizado aún a las sociedades en la corrección del rumbo. El principal es el calentamiento global provocado por los gases de efecto invernadero (GEI) que emanan de las fábricas de bienes con que el capitalismo alimenta y estimula el consumismo. De ella dan cuenta dramática los polos y los icebergs que de ellos se desprenden cada vez más gigantescos. El último proveniente de la Antártida amenazó con embestir una isla y su colonia de focas antes de resquebrajarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo advierte reiteradamente y con una gravedad inusitada para el discurso calmo meduloso y reflexivo de alguien como Noam Chomsky.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.elciudadano.com/wp-content/uploads/2020/11/chomsky-2.jpg" alt="Resultado de imagen de Noam Chomsky calentamiento global" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero no todas las causas provienen de la innovación científica y tecnológica. Otras se vinculan con la dieta alimentaria y la maximización productiva en el capitalismo, además del crecimiento demográfico. Uno en apariencia inocuo o inofensivo pero de gran impacto es la cría de animales para consumo humano o ganadería y los GEI (gases de efecto invernadero) que según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), produce más gases de efecto invernadero que el transporte. Con motivo de ello, Paul McCartney le escribió recientemente a nuestro Presidente Alberto Fernández proponiéndole que sume a la Argentina a los <em>Meat Free Monday</em> (lunes sin carne). Pero este modelo productivo de escala que debería sufrir una metamorfosis para limitar las emisiones de los GEI, no existe aislado de la depredación avariciosa que caracteriza todo el entramado de intereses y negocios que rodea al consumismo humano y que alcanza su cenit con el desmonte en pleno desarrollo del principal pulmón del planeta localizado en la selva del Amazonas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ese no es el único peligro. Destaca la megaminería con destrucción de geografías montañosas y glaciares para luego de devastadas con voladuras extraerles con cianuro los metales preciosos o de uso industrial. Lo que antes se hacía mediante el socavón. Y con menos codicia. A continuación, queda el cianuro suelto en los cursos de los ríos envenenando peces y agua para el consumo de decenas de poblaciones que de ellos dependen, y la contaminación que las filtraciones ocasionan en las capas freáticas de los suelos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">También se incendian y se talan bosques, cuyos árboles mediante sus raíces son los responsables de conducir el agua de las lluvias a las reservas acuíferas de las profundidades, y con su sombra protegerlas de la evaporación. Se eliminan especies y se suprime el hábitat de pueblos originarios. Y toda esa producción de vida que a la naturaleza le llevó décadas o centenas crear, queda convertido en commodities progresivamente sojeros y en espacios exclusivos de un elitismo ignorante adrede del daño que se ocasiona. Siguen vertiéndose desechos industriales en cursos naturales de agua, de vieja data ya, y por supuesto el mucho más novedoso fracking que al tiempo que destruye se supone salva economías. En todo caso para el corto plazo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En las planicies cerealeras se posiciona el glifosato y otros agrotóxicos. En nuestro continente, en Pergamino, Pcia. de Buenos Aires, centro de la zona núcleo sojera y área maicera por excelencia con tierras de las más fértiles del mundo, el consumo de agua corriente de la ciudad está contaminado con glifosato y en su extenso casco urbano de ciudad mayor a 100.000 habitantes, prácticamente solo se bebe el precioso líquido embotellado. En el río Salado, Pcia. de Santa Fe se detectó el insecticida clorpirifos en peces y en otra investigación se observaron cantidades aún mayores de este agrotóxico en el agua de las ciudades bonaerenses de Claromecó y Tres Arroyos. Según los investigadores “En febrero del 2020, la Unión Europea dejó sin efecto el permiso que habilitaba el uso de clorpirifos y metil clorpirifos, por considerarlo peligroso para la salud de la población y para el medio ambiente. En Estados Unidos también está prohibido”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Qué decir de provincias como las del Norte el Centro o el Litoral en las que proliferan las malformaciones o la eliminación de la biodiversidad infinitamente tan necesaria como el aire que respiramos para el equilibrio del ecosistema, por hectolitros de pulverizaciones agrotóxicas excedidas en cientos de veces las regulaciones de la UE. En San Salvador, un pueblo de Entre Ríos, la mitad de sus habitantes padecen cáncer debido a fumigaciones con toneladas de glifosato de las que ni siquiera las escuelas se salvan, con un desprecio criminal absoluto por la vida disfrazada de necesidad productiva.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" src="http://static.iris.net.co/sostenibilidad/upload/images/2019/4/1/43627_1.jpg" alt="Resultado de imagen de calentamiento global gases de efecto invernadero" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Causas</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Declararse enemigo del Corona puede resultar inspirador para enfrentarlo, pero creérselo de verdad es desviar la atención de las graves consecuencias que negligencia mediante la especie se ha causado a sí misma y al resto que comparte con nosotros el ecosistema.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Más que declaración de guerra al virus es una al sentido del bien en beneficio de un sentido común que solo conoce la lógica expansiva e ilimitada de la depredación potenciada por el neoliberalismo. Nos excedimos con creces en manipular la naturaleza porque no hemos aprendido hasta ahora a concebirla sino a nuestra disposición, y no con nosotros dentro de ella con el mismo derecho que una hormiga a vivir en su seno. Fingimos que solamente es porque así son las reglas del mercado y no por las ansiedades de una creciente avidez consumista que nos devora desde nuestra propia angustia. El virus vino para avisarnos que si no podemos inteligir, tomar consciencia y comenzar a alejarnos del lugar de consumidores compulsivos al servicio del capital-neoliberalismo, la tierra en no tanto tiempo más va a dejar de ser habitable para nuestra especie, y otras. Algunos hablan de 30 años, otros de 100, y decirlo con tan inevitable y resignada liviandad puede parecer espejismo en lugar de inexorable verdad. Estamos ante una crisis civilizatoria.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si bien hay un incipiente despertar, al menos el común de los millones que pueblan el hemisferio occidental no parecen alarmarse lo suficiente para actuar en consecuencia. Empero verificarse en las pantallas y especialmente en la filmografía una tendencia firme y creciente a alertar sobre el riesgo latente mediante la profusión de películas, y otras con pasajes temáticos convincentes, la respuesta social a estos estímulos demoran en mostrar resultados. Es que frente a algo que de ser creído de inmediato causaría pánico, el consciente primero niega y luego ante la harta evidencia se adapta. Por ello es primordial la masificación del mensaje de alerta para neutralizar la naturalización del riesgo y sobre todo su asunción por los estados de forma pluriactiva, con sus representantes en el rol de portadores centrales de un mensaje en lugar de comunicadores, pues ellos son la instancia conductiva y es a ellos a quienes se dirigen las miradas en una emergencia como la que la humanidad atraviesa ahora con el Coronavirus. Y no al mercado. Suya es la responsabilidad principal. De otro modo, la negación y la adaptación serán funcionales a nuestra propia extinción tal como sucede ahora. A despabilarnos sobre eso vino el virus. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Otra experiencia</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Una luz de esperanza despierta la cultura e idiosincrasia de un país como China por su diferente historia, su cultura y organización social así como el rol del Estado, además del destacable proceso de auge económico y su repercusión e influencia en la hegemonía mundial. Es difícil trazar un paralelo con Occidente pero lo es más desconocer la velocidad y eficiencia con la que en un principio encauzaron en su geografía la crisis sanitaria global por el Coronavirus e inclusive la asistencia con insumos a otros en la emergencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo que no sabemos es si lo que tiene para ofrecerle al mundo como enseñanza o experiencia podría llegar antes del cataclismo al que sus humeantes chimeneas también contribuyen calentando la tierra en una proporción mayor inclusive que las de EEUU, lo que ya es mucho decir. Con sus propias características pero siempre en la línea de modelos alternativos al que rige de este lado del meridiano de Greenwich, Rusia también es parangonable. Y sin dejar de considerar que ambas naciones atravesaron por un proceso de aggiornamento político y cultural que les sirvió para acortar distancias con el Occidente y el capitalismo: las Reformas de Deng Xiaoping en los 80 y la Perestroika en 1985. Por el contrario, el ineditamente accidentado proceso electoral norteamericano con bandas armadas tomando el Capitolio incluidas, preanuncia o debería hacerlo para seguridad del mundo, una transición hacia algo diferente que sincere la crisis en la que el centro del imperio se debate desde hace tiempo.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.tierraadentro.cultura.gob.mx/wp-content/uploads/2020/10/contingencia-y-extincion-derivas-de-la-filosofia-contemporanea-.jpg" alt="Resultado de imagen de el conocimiento y la exitnción" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>El conocimiento</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el emblemático año 1969 el grupo de rock progresivo británico King Crimson, reflejo fino de ideales y sensibilidades de aquella década esperanzadora, y de quienes se puede afirmar que fueron al rock lo que Nietzsche a la filosofía, postularon en Epitafio que</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>“El conocimiento es un amigo mortal/Cuando nadie pone las reglas/</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>La suerte de toda la humanidad, lo veo/Está en manos de tontos../</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Confusión será mi epitafio…/</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Pero me temo que mañana estaré llorando”</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La letra se refería de modo consciente al temor que en el contexto dramático de la guerra fría generaba la disputa geopolítica entre la URSS y EEUU con el telón de fondo de una amenaza nuclear en ciernes. Sin embargo, nada de eso aconteció y un par de décadas después se produjo la caída del muro de Berlín. Pero el conocimiento, que subyacía como causa fundante de la deletérea amenaza que consternaba al mundo, allí estaba premonitoriamente señalado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se cae de maduro que cualquier intento por limitar o reglamentar la evolución científica y en especial sus efectos sobre el medioambiente y la salud humana en un sistema capitalista apenas ilusoriamente pueden concebirse, so pena de ser tomadas como un rasgo de locura o esnobismo. En Occidente sólo en su parcialidad más desarrollada y con resultado dispar se aplican reglas de carácter preventivo sobre los efectos de la evolución científica, pero no así para su control y/o limitación cuyos efectos van a impactar tanto en los bolsillos de los países innovadores como en el deterioro del planeta. Efectivamente, como reza <em>Epitafio</em> la ausencia de reglas para el despliegue del conocimiento en el capitalismo no solo se ha mantenido sino que el mismo torbellino de transformación que había comenzado en el siglo XVIII con la Primera Revolución Industrial en Inglaterra, luego intensificada y diversificada en diversas disciplinas a partir del XIX con la consolidación del Positivismo, adquirió velocidad exponencial desde la Segunda Guerra Mundial en adelante y arrasa con la naturaleza desde distintos ángulos y facetas con un incremento significativo en los últimos 20 o 30 años. A lo que, según expresó el Papa Francisco recientemente, hay que agregar que las condiciones que hicieron posible un holocausto no habrían desaparecido del todo de la condición humana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Todo lo cual  podría resumirse en una secuencia: desarrollo del conocimiento y acumulación económica, deterioro ambiental y pauperización, reacción.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La humanidad no supo no quiso poner reglas para controlar las consecuencias sobre la tierra y su ecosistema de los procesos que se ponen en marcha con la investigación descubrimientos e invenciones. Tampoco se ha tenido en cuenta que aún con el más noble de ellos como son los avances en la medicina se pone en riesgo la suficiencia de los recursos del planeta al incrementarse ostensiblemente el promedio de vida, sin plantearse en paralelo acciones tendientes al control de la natalidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es preciso contar con parámetros, tan o más indispensables que el “no matarás”, que prefiguren una evaluación de raíz del costo-beneficio entre el confort de las sociedades y enriquecimiento de corporaciones y el impacto de la actividad humana sobre el medioambiente con la sistematización de prácticas y costumbres que a esta altura constituyen los verdaderos dioses, sobre todo del orbe occidental. Quizá sea necesaria una fractura ambiental global de proporciones bíblicas que alerte a la especie del peligro que corre. Es difícil saberlo. Lo indiscutible es que asistimos a una autoaniquilación silenciosa constante y progresiva. A falta de reglas que precisen límites infranqueables en protección y defensa de la vida en todas sus formas, como especie hemos capitulado ante una no escrita que dice “no matarás a seres humanos, todo lo demás está permitido”. Hemos trocado la vida gregaria como aglutinador solidario frente a la adversidad que define lo humano, por la convivencia en núcleos tan especializados que lo que suceda fuera de ellos poco o nada importa. Como si nos hubiéramos sofisticado para desaparecernos.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.semana.com/resizer/QrNjemvfPnbItEDQJkAoaJtuyBU=/1200x675/filters:format(jpg):quality(70)//cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/semana/4XS7SKNOMVGLVPNPPID2LDZ2SA.jpg" alt="Resultado de imagen de japon fukushima" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un ejemplo paradigmático de esa vocación por exceder los límites mismos que la naturaleza nos marca se verificó en Japón con el accidente en la planta nuclear de Fukushima. Qué explicación racional puede justificar que una nación del tamaño de la provincia de Bs. As posea 54 plantas nucleares en una región del planeta altamente sísmica en la que ellos mismos prevén cada 150 años un evento de la magnitud destructiva del que en 2011 involucró a esa usina nuclear. El cesio 137 radiactivo es altamente nocivo y tiene un período de 30 años para su semi desintegración a los 400 km que se calcula que llegó dentro del mar. Sobre el agua contaminada que se almacena constantemente en tanques especiales desde el accidente, Tepco, la compañía propietaria de la planta de Fukushima, ha manifestado que para el 2022 va a tener que verterla en el mar por falta de espacio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En una primera aproximación se advierte la necesidad energética para el despliegue productivo que constituyó a Japón como segunda economía del mundo por años hasta su desplazamiento por China. Desde una perspectiva histórica de la nación nipona aparece su proverbial vocación imperial y hegemónica. Pero en ninguna de esas explicaciones se verifica un nexo de causalidad con el bienestar material y armonía de su pueblo. Ello fuerza una tercera mirada, más ontológica, que exhibe lo del Japón como un ejemplo de la capacidad de daño del ego humano y su pulsión de poder y finalmente de muerte. ¿Qué si no, puede ser capaz de conducir a una sociedad por el mismo camino de horror que paradójicamente ya transitaron con Hiroshima y Nagasaki?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Enrico Fermi, científico italiano que participó en la factura de la primer bomba atómica para luego retirarse en desacuerdo por no decir espantado, estableció una paradoja que preconiza que “toda civilización avanzada desarrolla su tecnología hasta alcanzar el potencial de exterminarse y después se destruye a sí misma” y si no hemos entrado en contacto con otras civilizaciones inteligentes tal como la Ecuación de Drake lo infiere, sí hemos alcanzado en la tierra aquel potencial destructivo. Por lo cual para él, el trágico final de la especie humana era inminente e inevitable. A diferencia de Fermi, otro grupo de investigadores piensan que la paradoja está dada por la limitación de recursos finitos de cualquier civilización, por lo que el resultado final de la extinción es el mismo.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Exploración</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Una vía de exploración interesante, sobre todo para Occidente, es el desafío de establecer un paradigma que difiera en sustancia de la noción comunitaria que alberga a la civilización actual para que tenga la oportunidad de canalizar de modo menos destructivo la crucial certeza de finitud que condiciona la existencia de la especie. En donde el ego pueda y deba resignificar su gravitante pulsión de poder para que esta no se agote irremediablemente en la pulsión de muerte. Pues como dice el refrán, el hábito hace al monje, y si no se cambian las cosas de lugar el espíritu pena indefinidamente por la misma droga melancólica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La democracia es irrenunciable pero nos ha costado verla más como punto de partida que línea de llegada en la búsqueda de un ser humano más integral y propenso al placer por lo asociativo y solidario que al consumo y la posesión. A la naturalización de una función de protector en lugar de apropiador de la naturaleza. En síntesis, menos materialista. Como la cultura oriental con la que, y en busca de su sabiduría, se enriqueció el rock progresivo de los idealistas a la vez que efímeros años 60 y 70.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para ello son precisas más y renovadas especificidades que conduzcan al sistema organizacional hacia una completitud que ahogue la avidez la avaricia y la codicia que hasta acá han conducido los designios humanos esculpidos por el capitalismo más tarde devenido en neoliberalismo. Este modo de vida se está agotando y conduce al desastre si no lo cambiamos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Aunque es posible que con la misma cortedad instintiva de la conservación mal entendida que domina nuestras pulsiones, la inmensa mayoría de humanos se desinterese por algo que sólo pueden imaginar para cuando ellos no estén más sobre la faz de la tierra. Habrán perdido entonces la oportunidad para entender que lo que se avizora y se prevé para el futuro es fundamental para la adaptación a este presente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las especulaciones y/o emprendimientos de científicos e innovadores emblemáticos como Bill Gates, o los escenarios que desde la escritura y la filmografía se atreven a imaginar ya no como posibles sino probables hacen recordar a Julio Verne y su <em>“De la Terre à la Lune Trajet direct en 97 heures”</em>. Lo que se habrán reído sus contemporáneos en 1865&#8230;</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La Plata, 18 de febrero de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Miembro fundador e integrante de la Mesa Provincial del Partido Solidaridad e Igualdad.</em></span></p>
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		<title>La pesada ancla de la decadencia &#8211; Por Raúl Lemos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 Oct 2021 23:51:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Raúl Lemos]]></category>
		<category><![CDATA[Corte Suprema de Justicia argentina]]></category>
		<category><![CDATA[espionaje]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Poder Judicial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Raúl Lemos sostiene en esta nota que no es materialmente posible salir adelante con un Poder Judicial funcionando como un garito de indulgencias, influencias y dilaciones a contramano de la legalidad que surge de nuestro contrato social, afirma que así se cristaliza un status quo bajo el que ningún gobierno se va a atrever a tomar decisiones que sabe serán torpedeadas por alguna corporación perjudicada, recurriendo a un desprestigiado Poder Judicial.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-pesada-ancla-de-la-decadencia-por-raul-lemos/">La pesada ancla de la decadencia &#8211; Por Raúl Lemos</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>Raúl Lemos sostiene en esta nota que no es materialmente posible salir adelante con un Poder Judicial funcionando como un garito de indulgencias, influencias y dilaciones a contramano de la legalidad que surge de nuestro contrato social, afirma que así se cristaliza un status quo bajo el que ningún gobierno se va a atrever a tomar decisiones que sabe serán torpedeadas por alguna corporación perjudicada, recurriendo a un desprestigiado Poder Judicial.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Raúl Lemos*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:45px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Comencé a escribir estas líneas días antes del enésimo bochorno del Poder Judicial, esta vez con su Corte Suprema ya en nivel de descomposición, dirimiendo con promiscuidad poder interno. Y expuesta en vidrieras y góndolas como espejo social maldito ante el que una parte de la clase media resiste mirarse.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La persecución ideológica implementada por un ex presidente y una parte no menor de su gabinete junto a tribunales federales, cámaras de apelación y casación ante la mirada ausente de la Corte Suprema, cuando no inspirando ideológicamente la herramienta preventiva para la caza de opositores, es quizá la causa de mayor gravedad institucional registrada desde la vuelta de la democracia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La gravedad radica en la reunión en la persona del ex presidente de La Nación de los roles de ideólogo y ejecutor de la persecución a través de la Mesa Judicial y cuyos rastros históricos nos llevan a la privación de la libertad, la tortura y la desaparición forzada, aunque esta vez, la banda que asoló la República no pasó del primero de los delitos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La causa avanzó raudamente en un juzgado federal de Lomas de Zamora hasta que la Cámara de Casación, máximo tribunal penal, la remitió a Comodoro Py adónde fue paralizada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La procacidad de este sistema judicial no es compatible con la vigencia del sistema Republicano. Mientras un sector importante de clase media hace como que “ya estamos acostumbrados”, “ya sabemos que es así”, “esto no tiene arreglo” o directamente justifica la peligrosidad de uno de los tres poderes del Estado, se está renunciando ya no sólo a ser un país normal, sino a forzarnos a todos a simular que tan mal no se está. Todo bajo la premisa falsa de que ese enjambre de delaciones e intereses no nos tocan ni de lejos. Y la verdad es que vivimos cada vez peor. Sustrayéndonos de la responsabilidad que como ciudadanos tenemos, aunque no se tenga interés y menos participación personal en las operaciones ilegales que se lanzaron como rayo contra la principal fuerza opositora.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El cuerpo social es responsable por aceptación, dispensa y omisión de alertas ante el prevaricato, las demoras procesales y la atribución de competencias “oportunas” dictadas con abyección y sin disimulo. Todo en aras de una línea ideológica continua que atraviesa a una parte de la sociedad que tributa al elitismo, la discriminación de clase, la apropiación y conservación de bienes a como dé lugar, y desentendida a esta altura casi por completo del bien común.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Mientras tanto seguimos dando vueltas en la misma calesita perversa que cada tanto se detiene, tiembla o hace ruidos espantosos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Sin minimizar su impacto, es curioso como corrió por la epidermis social una especie de escalofrío ante la carta reciente de la Vicepresidenta. Y ¿qué pasa con la andanada otrora semanal, de decisiones y vuelcos judiciales alevosos violatorios y vejadores de la legalidad? La pregunta puede aparentar inocencia, pero ¿cómo es posible que un presidente haya propuesto la designación por decreto de dos miembros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y no haya sido llevado a un juicio político ante las cámaras del Congreso y, mucho más que eso, no haya sido desautorizado en las urnas inmediatamente posteriores? o ¿por qué no fueron juzgados por esa vía los cortesanos que fallaron a favor del 2&#215;1? o ¿cómo pudo una jueza del máximo tribunal esquivar la finalización de su mandato al haber alcanzado los 75 años de edad mediante un amparo judicial y la complacencia de un Ejecutivo que no apeló, y que vaya a saber en cuántas causas ella podría sospecharse falló de manera parcial en devolución de gentilezas? O la persistencia en sus lugares de un Procurador y un Fiscal Federal que socavan la institucionalidad encubriendo y delinquiendo a la vista de todos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ahora todo se precipitó. Aunque va a tardar un tiempo y pasar más agua por debajo del puente para que se pueda visualizar un contorno definitivo del superior de los tribunales judiciales, la quizá más “prolija”, con prescindencia de derechos humanos y previsionales, Highton de Nolasco, renunció.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Se abre un escenario incierto en torno a dos cosas: una vacante y una hoguera. Esta última es la que enciende la oposición con napalm criollo, como la de que no van a prestar en el Senado ningún acuerdo a nadie para cubrir ese lugar de aquí a 2023, forzando la idea de que van a volver y este Gobierno está de paso. Con ese descaro y empecinamiento insisten en una desestabilización que no estrenan hoy: con ella llegaron en 2015 al poder formal y a ojos vista es todo lo que tienen para ofrecer. Ni un segundo dejaron pasar desde su eyección del poder para decidir que la manera de escaparle al bulto que dejaron en diciembre de 2019 y a la presión con que la ultraderecha los acorrala, es triplicar cada apuesta y jugar a todo o nada. La movida es burda y harto evidente pero es la pulsión de esta derecha. Y la que ellos perciben les aprueba el sector social que los apoya.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Lamentable y objetivamente pareciera haber un acuerdo entre el Presidente y la oposición, y obviamente la “justicia” misma, en que la Corte no debe ser modificada. Ni en sus nombres ni en su diseño; no fue lo que hizo Néstor Kirchner. Tal vez esta inesperada circunstancia modifique esa inercia y aparezca una punta en el ovillo. No es una partida fácil pero si ni siquiera se la intenta todo se puede volver aún peor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">No es materialmente posible salir adelante con un Poder Judicial funcionando como un garito de indulgencias y/o influencias y/o dilaciones a contramano de la legalidad que surge de nuestro contrato social. Así se cristaliza un status quo bajo el que ningún gobierno se va a atrever a tomar decisiones que sabe serán torpedeadas por alguna corporación perjudicada recurriendo a este Poder Judicial. Sea para no malgastar la oportunidad, sea para no sumar otro problema a los muchos que ya tiene para gobernar un país tan imprevisible. Es inadmisible.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En cualquier caso el resultado es la anomalía campeando en todos los rincones reales o simbólicos de la Nación. Y la consecuencia no es sólo la decadencia y el atraso reciclados enseñoreándose en una sucesión de recidivas inacabables que saturan ánimos ciudadanos sin nunca terminar de ver luces al final de tantos túneles.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">También hay daños tangibles que lastiman cuerpos y repugnan sentimientos elementales sobre los que se asienta la coexistencia. Les ocasionaron la muerte a dos chicos idealistas e inocentes en el Sur. En una de las causas, la de Maldonado, intervino un juez que luego tuvieron que esconder detrás de otro levemente más disimulado que lo más trascendente que hizo fue convalidar como verosímil la “permanencia inadvertida” durante dos meses del cuerpo de Santiago en el agua sin deteriorarse y a unos metros más arriba del lugar de su desaparición, luego de innumerables operativos de búsqueda en la zona. Y por toda declaración pública luego de la “concurrida” pericia sobre el cuerpo, se apuró en aclarar que no había signos físicos de violencia. ¿Y la muerte por qué se produjo? ¿Y el accionar del jefe de gabinete de la entonces ministra de seguridad mandando gendarmes a reprimir ilegalmente dentro de un predio privado sin orden judicial que lo autorice? Preguntas y más preguntas que se acumulan como las de la pericia de la bala de la Prefectura que asesinó a Rafael Nahuel por la espalda en Bariloche.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La causa de los espías trata centralmente sobre la persecución a una ex presidenta y demás integrantes de un gobierno elegido en las urnas que cuando perdió por apenas un punto y medio entregó el poder formal al vencedor sin decir esta boca es mía. Luego fue perseguida e hiperindagada a razón de ocho audiencias en un mismo día por un innombrable y formidable exponente de quién lo menos que puede decirse es que jamás debió haber sido juez. Quienes en el borde de lo democráticamente ominoso aplaudieron esto rabiosamente, lo justificaron porque se lo hacía a Cristina. Sin embargo, a pesar de una justicia a tiro de cualquier influencia en poder y en dólares, y de la animadversión ostensible contra la exPresidenta, no pudieron probarle nada. Si no, aún estaría presa como lo está Milagro Sala en el laboratorio de la impunidad de Jujuy. Todo ello al tiempo que el mismo expresidente que conducía la cacería, se inmunizaba en la causa del Correo o tejía otros negocios con autopistas, parques eólicos y quién sabe cuántas cosas más en ese mientras tanto deplorable para la República; el segundo desde el retorno de la democracia e in crescendo.</p>



<div style="height:21px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQLYqS7Yqgamlp22SY49zMqYfkYz0_BqnsWTg&amp;usqp=CAU" alt="" width="673" height="337"/></figure></div>



<div style="height:21px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">No hay posibilidades reales de emerger como país más previsible y razonable con un Poder Judicial así. Es sólo ilusión fantasía o espejismo con el que desde arriba hacia abajo, y de un costado al otro, lo que en verdad ejecutamos como sociedad es un paso de comedia diario de parteners de la corrupción sistemática que no es precisamente la de la política, aunque allí también more la debilidad humana de adueñarse de lo ajeno. Pero como dice el refrán, es una tentación inevitable ver la paja en el ojo ajeno en vez de la viga en el propio. Y es menos ríspido para el mandante o ciudadano común usar como blanco móvil de broncas y frustraciones colectivas compactadas en capas geológicas, a los funcionarios de turno para descargar sobre ellos la culpa única y exclusiva por la imposibilidad de hacerse cargo de los excesos individualistas propios. No es casual el grado de agrietamiento y desencuentro coexistencial, pues esas debilidades humanas profundizadas y extendidas como mancha de aceite, son disvaliosamente más determinantes que cualquier disfunción particular o privada, llámese corrupción o lo que sea.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Así se consolida en el tiempo un tránsito de autoengaño que va de la frustración a la euforia y vuelta a la frustración, con la aceptada, al tiempo que errónea, certeza de que ese círculo enfermo es lo que más le conviene a cada quien.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En un país así, todo vale, todo se legitima y se naturaliza. Nos estamos convirtiendo, si no es que ya lo hemos conseguido, en un aguantadero en grado delincuencial/social de egoísmo a ultranza, individualismo y conveniencias sectoriales y particulares a escala nacional y barrial.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Lo&nbsp; penoso y que contrasta, es de lo que somos capaces como conjunto cuando nuestras capacidades son estimuladas primordialmente con un sentido constructivo comunitario. Increíblemente flotan en el espacio exterior dos maravillas de lo más avanzado y exquisito de la ciencia mundial, como los dos satélites de construcción genuina nacional que un analfabeto intelectual próximamente “profesor” ni dudó en llamar “heladeras” antes de entregárselos al mercado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El Poder Judicial en un régimen republicano es parte constitutiva y vital: si funciona bien no se lo nota, si lo hace con arbitrariedad pasa a ser el depositario no visible ni responsable de algo para lo que no está concebido ni diseñado como es administrar la cosa pública. No será con órdenes operativas, pero sí como árbitro último ante el que lo corporativo espurio siempre va a recurrir para imponer sus intereses y ellos contrabandear los suyos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ello configura hoy el mayor obstáculo y una limitación inaceptable a la que muchos se han acostumbrado. Se admite mansamente que no se puede hacer más que repudiarlos a través de encuestas que los posicionan como la institución más desprestigiada de la democracia. Empero, al momento de ejercer la voluntad popular con el voto se produce un divorcio “mágico” entre ese poder de elegir, el único que tenemos, y la no convalidación ni de los usufructuarios ni de las operaciones que realizan: las decisiones arbitrarias de jueces socialmente vilipendiados sobre funcionarios cuya responsabilidad están más que a la vista, no necesitan de ninguna sentencia que oriente el sentido del bien que debe primar en los ciudadanos comunes en el momento más importante que tiene la democracia, el del cuarto oscuro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">A Cristina Fernández la persiguieron por los cuatro costados y a pesar de prácticamente todo el andamiaje judicial federal confabulado, y el formidable aparato publicitario de cables, radios, diarios con que cuenta en especial la corporación mediática Clarín, no pudieron probarle nada, y una a una van naufragando esas causas. En cambio Macri, con todo el pus que emerge y el pasado turbulento y proverbial de ilícitos que lo precede, luego de casi dos años, recién ahora ha sido citado a una indagatoria cuya fecha debió aplazarse pues parece que los torpes y zánganos ahora dan clases en universidades del exterior…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Allí están la deuda externa, tanto la privada con sus beneficiarios del poder económico concentrado y funcionarios, como el Ministro de Finanzas y la deuda a 100 años con su fondo de inversión Noctua Partners. Tampoco hubo formalidades administrativas mínimas, ni pasó por el Congreso, la contracción con el FMI de una&nbsp; deuda que va a figurar en el libro Guinness y cuyas consecuencias ya mismo están condicionando dramáticamente a la Argentina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Claro, podremos imaginarnos sin demasiado esfuerzo las pruebas que un ex presidente que siempre se dedicó a espiar debe poseer contra quienes fueron sus cómplices en el Poder Judicial, de mínima por las flagrancias e ilegalidades que cometieron junto a él, amén de otras. Y también por el riesgo subyacente si él llegara a caer preso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pero lo que más daño nos hace como sociedad es la justificación, aunque provenga de una parcialidad social con capacidad de influencia, en aras de posiciones ideológicas y políticas que pretenden dejar capturado un perjuicio tan milmillonarios como burdo en la órbita de la política, cuando en verdad se trata de los intereses económicos poderosos y privados de siempre a los que la democracia, en estas latitudes, les sienta peor que mal.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El desencuentro y contradicción entre democracia y capitalismo es creciente y ostensible y se va tornando vital la necesidad de una dilucidación y un desenlace en torno a él: que capas medias se empecinen en ignorarla no discriminando entre una cosa y otra con el daño que ello nos provoca, pone blanco sobre negro como en una radiografía, hasta qué lugares del cuerpo social se han extendido las metástasis del cáncer que nos corroe.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hay una diferencia abismal entre el país que dejó el kirchnerismo en 2015 y el estado catastrófico económico, social e institucional en que quedó la Argentina en 2019. Por más porfiada y sofisticada que sea la negación jamás podrá evitar que lo evidente se vea.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Que los “concesivos” con un gobierno tan corrupto como oligárquico se expliquen a sí mismos, si pueden hacerlo frente a un espejo indeformable, por qué tres gobiernos supuestamente tan corruptos como los que tuvimos de 2003 a 2015 le hicieron tanto bien al país. Y si dudan, sólo tienen que tomar como prueba sus vidas, pasares y entornos luego de aquél gobierno. Las pruebas con cuya omisión este Poder Judicial hunde cada día a la República con su pesada ancla.</p>



<div style="height:45px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La Plata, 12 de octubre de 2021.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Miembro fundador e integrante de la Mesa Provincial del Partido Solidaridad e Igualdad.</p>
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