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	<title>Julián Axat archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
	<lastBuildDate>Thu, 08 Sep 2022 22:38:20 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Julián Axat archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>La sonrisa de Pétain (Los colaboracionistas como dialoguistas) &#8211; Por Julián Axat</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Jul 2018 15:25:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Julián Axat]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
		<category><![CDATA[Colaboracionismo]]></category>
		<category><![CDATA[Dialoguistas]]></category>
		<category><![CDATA[FMI]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Peronismo racional]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Julián Axat reflexiona en este artículo sobre las formas del dialoguismo colaboracionista con anuencia civil y política en el escenario argentino actual. El límite siempre cercano dentro de la oposición misma es la delgada línea entre aquellos que ceden y los que resisten la imposición de un sistema contrario a los intereses populares. </p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Julián Axat reflexiona en este artículo sobre las formas del dialoguismo colaboracionista con anuencia civil y política en el escenario argentino actual. El límite siempre cercano dentro de la oposición misma es la delgada línea entre aquellos que ceden y los que resisten la imposición de un sistema contrario a los intereses populares. </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Julián Axat*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em> </em></strong></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">«Céline es un excelente escritor, pero un perfecto cabrón»</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">Bertrand Delanoë</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En estos últimos días, en los que el FMI viene exigiendo un pacto con la oposición, vengo pensando en el didactismo. Estar en un lado y no en el otro como elección moral, y no en la zona política de los matices y la complejidad del decir. La política es un gris, pero cuando el modelo económico y social imperante exige llevar a última instancia sus designios a costa del sufrimiento de los débiles, los matices ya no interesan. Nace este didactismo conceptual. Los que estando del otro lado de ese modelo, dialogan y ceden, colaboran con los que imponen recetas de sufrimiento, jugando a suceder, pero también asumiendo el riesgo de hundimiento político. En adelante, pido disculpas por este deliberado didactismo, asumo que reduciré cierta complejidad en función de las coyunturas por venir. Tampoco me referiré a un partido político o persona en particular, hablaré de modos o estructuras de hacer y moralidades de asumir.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La palabra colaboracionismo deriva del francés <em>collaborationniste</em>, término atribuido a todo aquello que tiende a auxiliar o cooperar con el enemigo. Entendida como forma de traición, se refiere a la cooperación del gobierno y de los ciudadanos de un país con las fuerzas de ocupación. La actitud opuesta al colaboracionismo es representada históricamente por los movimientos de resistencia, de lucha popular contra el opresor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El término fue introducido durante la República de Vichy (1940-1944) en la Francia ocupada, por el propio Mariscal Pétain que, en un discurso radiofónico pronunciado el 30 de octubre de 1940, exhortó a los franceses a colaborar con el invasor nazi. Posteriormente la palabra pasó a designar la actitud de gobiernos de países europeos que apoyaron la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los «colaboracionistas” suelen serlo por diferentes motivos: por afinidad ideológica, por simpatía, o por coincidencia en los objetivos, aunque también pueden serlo por especulación en tanto sacar ventaja de los tiempos para, luego, traicionar al propio adversario a quien se le rindió pleitesía. Por último pueden ser colaboracionistas por coacción o incluso por miedo ante una amenaza específica. Por lo general, los colaboracionistas esperan obtener ganancias, enriquecimiento o favores de su oponente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pensando en la actualidad, no se trata de banalizar o extrapolar a la política un concepto directamente relacionado, como dijimos, con la complicidad del régimen nazi en momentos de ocupación; sino en todo caso, reflexionar sobre formas de anuencia civil y política emparentados a aquel concepto, en función de una banalidad de menos maldad, aunque no por ello menos cruel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La complicidad civil al régimen del terror también es pariente del colaboracionismo, y eso lo sabemos de las dictaduras que vivimos apoyadas por gran parte de la sociedad civil; esa forma de complicidad es también la indolencia cívica, el silencio intelectual, la perdida de solidaridad por el otro, pero como dice Norbert Bilbeny, también del idiotismo moral que padecen –por adormecimiento- nuestras sociedades contemporáneas frente al neoliberalismo, plagadas de indiferencia –la indiferencia es también una herramienta de poder- por el padecimiento ajeno y la situación de condena al que son arrojados los más vulnerables.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El colaboracionismo en las democracias latinoamericanas actuales no es solo idiotismo moral de muchos ciudadanos indiferentes del dolor de los demás que votan a gobiernos de derecha, también debe buscarse en su pariente de responsabilidad institucional y representativa. Es decir, ya no la ciudadanía, sino aquellos que accediendo a un cargo político institucional  utilizan o ceden sus posiciones obtenidas en función de un mandato popular y, en el curso del mismo, lo traicionan o renuncian a él, realizando actos contrarios y hasta expresamente antipopulares. En este caso me referiré a los que no están en el gobierno, sino aquellos que son oposición.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hoy se viene denominando como “racional”, “dialoguista”, “sensato” o “responsable” a aquellos opositores que ceden y acuerdan posiciones con el gobierno de turno, en función de políticas que más tarde tienen consecuencias negativas sobre los sectores vulnerables; especialmente aquellas que implican recortes del gasto social. El dialoguismo colaboracionista aparece como una garantía de gobierno, no entorpece al gobernante, y por lo tanto es una herramienta política funcional a las políticas neoliberales, blindadas por esos medios y corporaciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando el gobierno no logra los acuerdos parlamentarios necesarios o no alcanza con sus propias filas, la prensa hegemónica exige una pátina de sensatez colaboradora a los opositores desde el supuesto juego de realismo político. Quienes colaboran con la gobernabilidad y otorgan  <em>status quo</em>, realizarían actos de responsabilidad y generosidad política que trascienden las miserias partidistas, y –en ese sano juego de la arena que sería la democracia madura- se tratan de meros adversarios circunstanciales, más no de enemigos.  En todo caso, el enemigo de ese esquema pasa a ser el que se queda afuera del pacto connivente, el que elige la resistencia y con su rechazo, marca las consecuencias de esa política sobre los sectores vulnerables.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay un dialoguismo colaboracionista de aquellos que deben sostener posiciones de gobierno y gestión, y no les queda margen de resistencia sin poner en juego su gobernabilidad en términos de recepción de partidas de dinero. Estos serían, por pacto fiscal, los dialoguistas por coacción que ceden en función de su gobernabilidad y no por generosidad. Claro que no dejan de ser oportunistas en su terruño, su futuro está marcado por la tensión de ceder y negociar, pero también por colaborar para subsistir y –la esperanza- de renacer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Siempre hay indicios que se dejan entrever, podemos pensar que hay opositores que son colaboracionistas dialoguistas porque cierran acuerdos entre bambalinas y –en ese toma y daca- consiguen a la postre, beneficios puntuales; están los que reciben carpetazos escondidos que dejan las fuerzas oscuras de los servicios secretos y por no quedar embarrados en su carrera política ante el escrache mediático, juegan con poco margen, parecen más oficialistas que opositores. El límite es delgado y el juego político del colaboracionismo ficcionado de dialoguismo, aun mas acotado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pues cuando vemos el destino de aquellos oponentes que asumen la resistencia y son perseguidos por el llamado <em>lawfare</em> (el uso bélico actual del sistema judicial y mediático para encerrar a sus oponentes no dialoguistas-colaboracionistas) es demasiado evidente que si algunos no son tocados, y no caen en el colaboracionismo, es porque existe algo escabroso de ser negociado y no rechazado. Los que se salen del pacto dialoguista ante la presión oficial, claro que asumen riesgos y costos, pero quedan ya de lado de la línea que los medios hegemónicos definen  como de una radicalidad o retorno al pasado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los dialoguistas racionales colaboracionistas por afinidad ideológica también son posibles, pues entre oficialismo y la oposición siempre hay un punto gris en el que los imaginarios y compromisos económicos, sociales y hasta culturales conviven como simple banalidad del mal. Si aun dentro del llamado populismo actual está la derecha y la izquierda, en el mismo sentido, la colaboración y el dialogo puede tener a sus adeptos intermedios de dos sistemas políticos distintos. En definitiva, aun en esa zona gris de lo ideológico, son siempre los más vulnerables los condenados de la tierra que pagan las consecuencias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ya lo dijimos al comienzo, no se trata de ser esquemáticos, sino didactistas;  esta clasificación deja a la vista que el límite siempre cercano dentro de la oposición misma (pongamos por caso el partido, los sindicatos, sectores de la pequeña y mediana empresa, etc.) es la delgada línea entre aquellos que ceden y los que resisten la imposición de un sistema contrario a los intereses populares. Esa delgada línea también conlleva al problema de la “traición”, y el mito del traidor y del héroe, diría Jorge Luis Borges, de la que el peronismo no es ajeno, ni tampoco el radicalismo, ni la izquierda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El partido de gobierno tantea entre dialogar hacia dentro y hacia afuera, primero finge hacerlo, recalcula y lo hace,  pone-saca y pone a los que construyen puentes. La crisis y el tiempo –el desgaste de su capital político- le van mostrando que necesita un pacto de “la Moncloa”,  no solo para asegurar su impunidad, sino para dar aval y confianza a las condicionalidades externas. Es la aparente renuncia sectorial en la puja, pero cuya realidad es en el fondo un ajuste crudo sobre los que menos tienen y el aseguramiento de la ganancia de los más concentrados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En los momentos más complejos, cuando se exige salvar el modelo y permitir la continuidad política del gobernante, hay sectores de los sectores de la oposición que son interpelados como garantes de fin del ciclo político constitucional. ¿Cuál es el límite de esa garantía? ¿Se levanta la mano en favor de cerrar un ciclo político por generosidad, cediendo a las convicciones y encima sobre el bienestar de las mayorías?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En esta suerte de pacto fáustico, los colaboracionistas dialoguistas pueden aparecer como los garantes de la transformación exigida, y si no tratan de poner palos en la rueda, puede ser también porque algunos apuestan -tarde o temprano- a ser recambio que exija el establishment. ¿Pero luego, el pueblo les cree?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En razón de este didactismo conceptual del que venimos abusando, no nos queda por pensar que el riesgo de colaborar demasiado es, parecerse demasiado, y que el fondo de una crisis de gobierno -con la pérdida de legitimidad e imagen- es devoradora de una oposición que lo ha cedido casi todo hasta llegar a un pacto de la Moncloa sobre los designios de un pueblo empobrecido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Entonces, si ya sabemos cuál fue el destino de Pétain y los suyos, en términos de <em>collaborationniste</em> y resistencia, ya sabemos la lección de la historia. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 4 de julio de 2018</span></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">*Poeta y abogado.</span></em></p>
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			</item>
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		<title>Ruina jurídica y esperanza &#8211; Por Julián Axat</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/ruina-juridica-y-esperanza-por-julian-axat/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Jul 2018 11:37:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Julián Axat]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Pedroncini]]></category>
		<category><![CDATA[DDHH]]></category>
		<category><![CDATA[genocidio económico social]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Subversión Económica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Julián Axat recupera en tiempos de un nuevo acuerdo con el FMI la figura de Alberto Pedroncini, un luchador incansable por los DDHH quien durante el gobierno de la Alianza denunció el corazón del sistema neoliberal de los 90 mediante una pieza doctrinaria que colocó en el mismo plano los conceptos de genocidio económico-social y de subversión económica. </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/ruina-juridica-y-esperanza-por-julian-axat/">Ruina jurídica y esperanza &#8211; Por Julián Axat</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #003366;">Sobre planes criminales y subversión económica, un recuerdo de Alberto Pedroncini</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Julián Axat recupera en tiempos de un nuevo acuerdo con el FMI la figura de Alberto Pedroncini, un luchador incansable por los DDHH quien durante el gobierno de la Alianza denunció el corazón del sistema neoliberal de los 90 mediante una pieza doctrinaria que colocó en el mismo plano los conceptos de genocidio económico-social y de subversión económica. </em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Julián Axat*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay ciertas ruinas del derecho que hablan del presente más que del pasado; en ellas, a veces, reside la esperanza de justicia, también la memoria. Hace un año murió Alberto Pedroncini, un incansable luchador por los derechos humanos, amigo de mi abuelo Carlos Axat. Ambos abogados, coincidieron en la APDH en plena dictadura militar. Mi abuelo me lo presentó hace ya más de veinte años, yo andaba en el final de la carrera y Alberto era como un faro para muchos de nosotros que frecuentábamos HIJOS y pensábamos cómo salir del laberinto legal de la impunidad noventista.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Recuerdo que, por entonces, Alberto juntaba firmas para una gran denuncia que había redactado con el patrocinio de grandes juristas de la talla de David Baigún y Beinusz Szmukler, y cuyo encabezado rezaba: “Querella por subversión económica”. Las víctimas directas que firmaban de puño y letra el escrito eran personas excluidas: cartoneros, villeros, personas en situación de calle, piqueteros, trabajadores desocupados, docentes, etc. Y encabezaba la firma de Adolfo Pérez Esquivel, Nora Cortiñas, Arturo Blatezky. Se ofrecía como testigo al entonces cardenal primado Jorge Bergoglio, y un listado de obispos, reconocidos economistas, periodistas especializados. Como moño final, la denuncia estaba dedicada a la memoria de los Obispos Jaime de Nevares y Jorge Novak.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En un ejercicio de detective del pasado, decido buscar y desempolvar aquella maravillosa ruina del derecho, el documento que tengo guardado en mis viejos archivos de la computadora. Similar a la denuncia de Alejandro Olmos sobre la deuda externa, en la denuncia de Pedroncini aparece el coraje de “querellar al sistema” en su complejo fraude al pueblo. Se trata de una medulosa pieza de doctrina que colocaba en el mismo plano el concepto de genocidio económico social por rebajar a pobreza y eliminar a grupos sociales (cuando el concepto de genocidio todavía no era utilizado en los tribunales), la utilización del concepto de tratos inhumanos y degradantes para porciones de población que dolosamente reciben un tratamiento de crueldad al caerse en el abismo. Por último, la idea de subversión económica (ley 20.840) como organizadores de aparatos de poder que perpetran un plan criminal de vaciamiento financiero, a través de la especulación digitada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La relación conceptual se explica a través de la sistemática exclusión social como forma dolosa de genocidio económico, un sistema aparentemente impersonal que desplaza de hecho la soberanía nacional  y suprime el derecho de autodeterminación del pueblo argentino, abriendo así paso a la destrucción de los derechos individuales de gran parte de los habitantes del país (librados a su suerte por el apartamiento del Estado como garante de la existencia de tales derechos e impulsor de su realización). Es decir, la denuncia ponía en tela de juicio toda la estructura del esquema neoliberal de los 90 y en ese entonces del gobierno de la Alianza, como “plan criminal” orquestado para producir un magnífico negocio que era el megacanje acordado con los organismos internacionales de crédito, con intermediarios (Pedro Pou, como presidente del Banco Central) y destinatarios (Presidentes de los Bancos que participaron de la especulación). “… No existe “la fuerza ciega de los mercados”, dice Pedroncini, y sigue “… se trata en realidad de conductas transgresoras de agentes claramente individualizables, que persiguen  fines  incompatibles con la efectiva vigencia de la Constitución Nacional y de los derechos humanos. La ilicitud de los fines perseguidos  y/o de los medios empleados como fuente de responsabilidad penal&#8230;”. La “especulación financiera”, la timba, buscaba fugar dinero que ingresaba como dinero fresco prestado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">“… El llamado “megacanje”, mediante el cual el Estado Nacional sustituyó títulos de la deuda pública por 19.000 millones de dólares, pagando tasas superiores al 15 % de interés anual (calificadas de “ruinosas” por el  propio Ministro de Economía de entonces). Este megacanje fue acompañado por el pago de comisiones por 160 millones de dólares a grandes Bancos, que en muchos casos tenían en cartera los títulos que se canjeaban (de donde resulta que no existía servicio de intermediación alguna en tales casos). Los Bancos que lideraron esta operación fueron el JP Morgan y el Credit Suisse First Boston. La conjunción de ambos procesos condujo a una abierta especulación con títulos de la deuda pública, que demostraba claramente la presencia del delito de subversión económica…”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La leo y releo y no puedo dejar de pensar que “la querella Pedroncini” debe estar perdida o cajoneada en algún osario de causas de Comodoro Py, durmiendo el sueño de los justos, como Alberto que nos dejó hace un año, pero que nos mira desde algún lado. Y no puedo dejar de comparar  los sucesos que se querellan con los que vivimos en el presente; en realidad me pregunto si –a la larga- tendrán el mismo tratamiento de impunidad. Si en el futuro, pos 2020, existirá o no una derogación como la de 2002 que dejó sin efecto la Ley de subversión económica como cumplido con el FMI y el establishment, para lograr la impunidad de Pou, Escazany y compañía. Lo que queda de aquella debacle orquestada de 2001, los restos de la complicidad civil económica de la dictadura de 1976/83, como capas tectónicas superpuestas al defalco actual.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El filósofo Theodor Adorno decía que “solo en los vestigios y las ruinas existe la esperanza de encontrar una realidad genuina y justa”. Hay ruinas del derecho que nos hacen pensar el presente: ¿Cómo enjuiciar al sistema? ¿Es impotente la justicia ante semejante ardid? ¿Qué ingeniería se necesita para sentar en el banquillo a todo un esquema de vaciamientos y vaciadores? Como cuando veíamos de lejos la ingeniería para juzgar los procesos de memoria, verdad y justicia. Nada es descabellado aun, las ruinas abren el derecho a la esperanza.   </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La Plata, 26 de julio de 2018</span></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">*Poeta y abogado</span></em></p>
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		<title>La justicia de los vencedores &#8211; Por Julián Axat</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Aug 2018 04:57:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Julián Axat]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[law fare]]></category>
		<category><![CDATA[Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Medios de Comunicación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La judicialización de la política como guerra librada a cualquier precio por el partido gobernante conduce al revanchismo y la degradación de los vencidos. En esta contienda, los medios de comunicación hegemónica participan como protagonista central en el armado de la justicia de los vencedores. </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-justicia-de-los-vencedores-por-julian-axat/">La justicia de los vencedores &#8211; Por Julián Axat</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>La judicialización de la política como guerra librada a cualquier precio por el partido gobernante conduce al revanchismo y la degradación de los vencidos. En esta contienda, los medios de comunicación hegemónica participan como protagonista central en el armado de la justicia de los vencedores. </em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Julián Axat*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Asistimos en estos tiempos a la ausencia de discusión política en la arena del ágora. No parece haber diálogo en el plenario democrático. Sin acuerdos hay intolerancia, revanchismo, degradación e imposición. Este tipo de impotencia de la política exhibe un estado de excepción permanente por parte del partido de gobierno, pero también la remisión a los estrados de aquella impotencia: la judicialización de la política como guerra librada a cualquier precio, por los vencedores sobre los vencidos.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La justicia de los vencedores es la continuidad de la guerra política por otros medios. Una versión de la historia que se acomoda al nuevo relato oficial para degradar y culpar al pasado, como corte sin verdadera guillotina. Se simulan Robespierre sacados de los detritos del <em>anciem regim</em> de la justicia corporativa con los que se pacta –a la carta- el nuevo orden de su continuidad transicional.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Este tipo de justicia no es argumental y fundada, es hostil a cualquier tratado del derecho y a su hermenéutica precisa. Escolástica como retórica contumaz y no la pharresía de los sabios juristas. El mamarracho del derecho bélico es el mecanismo de <em>cut y paste</em>: bajar de internet glosa de autores de la enciclopedia y forzarlos a los hechos con los que pretende el vencedor librar la contienda contra sus enemigos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo importante resulta que el nivel de discursividad se ajuste al cadalso de los vencidos torciendo cualquier tipo de reglas. Si la prueba no está, si ha sido elidida, acaso destruida; entonces ya no hay hechos, tan solo imágenes e interpretaciones. O acaso no hemos asistido en estos días a la inversión de aquel viejo adagio que gustaba citar un viejo juez de la corte, y que ahora reza: “las interpretaciones son sagradas, los hechos pasan a ser libres”. Si hay <em>fake news</em> en los medios de comunicación, que haya en la justicia <em>fake judicial. </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">“Pantalla total” como crimen de lo real, decía Baudrillard. La presencia virtual de un hecho, suprime la lógica procesal de la prueba y, por tanto, su sentido ontológico bajo las mil interpretaciones de la supuesta sana crítica. El crimen de la realidad indiciaria es la indubitable premisa virtual y, como contracara, la ausencia “real” del resto arqueológico de pasado que no sabemos si existe, pero que habla de la supuesta degradación de todo el sistema de gobierno anterior vencido. La ausencia de una prueba corpórea en tiempo y espacio, es el colmo del posmodernismo judicial, y del <em>law fare</em> actual, que tienen como destinatario al ciudadano televidente sometido a la guerra de las apariencias, para captar su voto.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En esta contienda, los medios de comunicación hegemónica ya no son mera caja de resonancia, también participan como protagonistas en el armado de la justicia de los vencedores: inician su causa, le dan fuerza, son testigos y hasta hacedores de verdad. El estado de la justicia de los vencedores es integral y del orden sacrificial y vengativo, tendiente a generar un ritual de degradación del acusado vencido político que termina reafirmando los valores sociales del vencedor. Una vez que se echa al ruedo la justicia de los vencedores todos van corriendo atrás de ella. Como dice Danilo Zolo, la “justicia de los vencedores” se aplica a los derrotados, a los débiles y a los pueblos oprimidos, con la connivencia de las instituciones, el silencio encubridor de gran parte de los juristas académicos, la complicidad de los medios masivos de comunicación y el oportunismo de […] las llamadas ‘organizaciones no gubernamentales’ (2007: 18).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El juzgamiento del pasado, como guerra, implica el fraude procesal, la utilización de comisiones especiales o fórum shopping. El <em>mani pulite</em> sin reglas claras, es de corto plazo, mientras dure el show y sea circo para las multitudes; abre también la apuesta para que los vencedores futuros, se venguen con los mismos mecanismos y procedimientos sacrificiales, de los perdedores del futuro.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Son tiempos penosos para la justicia, pero especialmente para el mundo jurídico en general. La refundación del derecho tardará tiempo, necesitará de buena fe y honestidad para salir de este círculo vicioso, en especial el compromiso de las nuevas generaciones de no usar el derecho y a la justicia como mecanismo bélico contra sus enemigos. La política es acuerdo y debe ser llevada al plano de la robusta discusión parlamentaria.  Y toda herencia de criminalidad, debe enfrentar un valladar constitucional. La sana guía sigue siendo la ingeniería del Juicio a las juntas o los actuales juicios de derechos humanos. Una justicia que es única y ejemplo en el mundo. Sin revanchismo ni venganza, respetando garantías y el debido proceso, sin torcer las reglas de los hechos y el derecho</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La Plata, 12 de agosto de 2018</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Poeta y abogado</span></p>
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		<title>2020, de Soñadores y pragmáticos (entre posibilismo y limitación) &#8211; Por Julián Axat</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 01 Oct 2019 14:36:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Julián Axat]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Leandro Santoro]]></category>
		<category><![CDATA[Leanfro Sa]]></category>
		<category><![CDATA[Néstor Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En este artículo Julián Axat sostiene que una inclusión social al consumo y al mercado como desafío del nuevo gobierno, sin niveles de politización y poesía, podrá ser riesgo de un nuevo fracaso. Frente a la herencia macrista, algunos hablan de moderada transición, otros de la necesidad de ir a fondo. Es este vaivén entre posibilismo, ensueño y limitación será, seguramente, la tensión que marcará los tiempos políticos de lo que vendrá. </p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>En este artículo Julián Axat sostiene que una inclusión social al consumo y al mercado como desafío del nuevo gobierno, sin niveles de politización y poesía, podrá ser riesgo de un nuevo fracaso. Frente a la herencia macrista, algunos hablan de moderada transición, otros de la necesidad de ir a fondo. En este vaivén entre posibilismo, ensueño y limitación será, seguramente, la tensión que marcará los tiempos políticos de lo que vendrá. </em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Julián Axat*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En un video que circuló bastante en las redes, escuché al joven político Leandro Santoro decir lo siguiente: <em>“… Nosotros creemos que la amistad es una bandera muy poderosa, y que el ejercicio de la amistad, es el ejercicio contracultural más fuerte que tenemos para luchar contra el neoliberalismo.  Cuando nos digan que en política no hay amigos, estamos frente a un traidor.  No renunciemos nunca al ejercicio de la amistad… Cuando Cristina habla de la necesidad de firmar un nuevo contrato social ciudadano, está hablando de fijar un horizonte ético deseable sobre el cual debemos construir –después- un pacto social, o antes, un pacto social para alcanzar ese horizonte… Necesitamos recuperar la poesía como herramienta de lucha y concientización. Se puede también poder experimentar de manera colectiva. Y se tiene que poder hacer de la capacidad poética de soñar un instrumento para logar articular un colectivo que sea lo suficientemente poderoso para poder romper con las estructuras de pensamiento vigentes y hegemónicas… Necesitamos poder construir conciencia política con hechos y acontecimientos que vayan más allá del consumo y la economía;  porque después parece que incluimos a la gente al consumo y al mercado y después nos asombramos que terminan votando a la derecha… Si vos distribuís la riqueza y no politizas, si vos lo que generas solamente es capacidad de consumo, pero no generas solidaridad social, y a ese proceso de redistribución del ingreso no le pones poesía, mística, rebeldía, coraje… o sea, no lo planetas como los términos del un proyecto que te trascienda a vos como ser humano, obviamente que vamos a terminar fracasando por nuestro propio éxito…” </em>(1)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Percibo en las palabras de Leandro Santoro una vuelta a la frescura del decir; deslumbra la convicción y el énfasis con el que pronuncia la vuelta del aura a la política. El coraje del decir <em>(pharresía)</em> aquello que el burócrata profesional de la política asume como retórica gastada de clichés, Santoro sacude esas telarañas hablando de amistad, solidaridad, sueños y poesía. Hablar de poesía en una mesa política suele descolocar a los incautos, pues –a esta altura– se supone que el taller literario es un esnobismo o destello que se les permite solo a algunos en un momento de gracia que todos aplauden.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por el contrario, la poesía ante la política en el lugar del ensueño y poíesis <em>(poēsis &#8211; ποίησις)</em> es ‘hacer’, ‘materializar’ la ‘memoria’ y ampliar la ‘posibilidad’ de lo real. Desde que Platón echó a los poetas de la República, los poetas fueron perseguidos y proscriptos por ampliar el campo de lo posible en la política de la <em>Polis</em>. A partir de su éxodo, la relación entre el ciudadano y el soberano fue la obediencia y la racionalidad instrumental, pero también un principio duro de realidad como límite. Es la comunidad organizada basada en la disciplina del rebaño y no en la amistad y el amor. Pero también en la belleza sobre la que –en el gobierno de los poetas– rige la verdadera libertad del ciudadano como si fuera un artista.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La relación instrumental entre gobernantes y gobernados, es lo que permite “lo dado” en estructuras epistemológicas hegemónicas controladas por la policía-gendarmería de la acción y el pensamiento (2), ajena a cualquier juicio poético fuera de contexto, que haga tambalear lo dado. Por lo tanto, la conciencia política de los súbditos aparece como hecho superficial y mecánico, más vaciada o heternómica “debo porque así me lo exigen la realidad o lo hacen los demás” (en el juicio Kantiano se actúa por deber y punto), que a la posibilidad “autonómica” de experimentar la novedad y el riesgo de una vida político-poética con un horizonte ético deseable, basado en la consciencia de sí, en la inquietud por uno mismo y los demás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En este sentido, poesía no es un grupo de elegidos que asesoran, escriben o colaboran con el buen gobierno, sino el trastocamiento de una racionalidad puramente instrumental, limitada y burocrática; a otra racionalidad que estira la capacidad de lo pensable, representable y medible de esa realidad. Y que incluso se permite el ensueño como parte de la experiencia política entre quien gobierna y quien es gobernado (3).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando pienso en la <em>ensoñación</em>, pienso aquí en un materialismo ensoñado como lo pensara alguna vez León Rozitnchner (4), en el sueño afectivo que emana del cuerpo político y que hace que cada relación vivida con alguien o algo pueda aparecer como sentida y cualificada en su ser presencia o rememoración del cuerpo de la madre del cual cada uno se ha desprendido, cortada por la castración patriarcal, quien la ha ocultado y aparece como espectro. La ensoñación poética es la que permite una nueva relación y el surco materno afectivo. El retorno alucinado a ese espectro simbólico, las cualidades sensibles y ensoñadas de la madre en uno y en el pensamiento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay ciertas ideas que algunos considerarán románticas, de una épica gastada -demasiado moderna quizás- varias veces derrotada en el siglo XX. Pero es “resto” de un pasado que vuelve como iluminación más allá de las catástrofes, y que la posmodernidad no ha podido borrar aun como deseo de búsqueda, de generación de detectives salvajes detrás de fragmentos de un tiempo derrotado que podrá volver a ser utopía o nuevo deseo. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La poesía está ahí, entonces, como materia Biopoética de la ensoñación cívica (5). Y no es un mero ejercicio de escritura. Es una forma de hacer política y establecer una relación con el <em>contrato social</em>.  <em>No renunciar nunca al ejercicio de la amistad</em>. Un nuevo estado de situación ante lo posible e imaginable en la consciencia ciudadana atrapada en el <em>contrato social de los traidores</em>, basado en una malla biopolítica que le impide salir, pero que será siempre desobedecida por el reflujo de la vida como rizoma. Es una forma de ver de nuevo el mundo y colocar el cuerpo, de recargarlo, de encontrar belleza en un raptus colectivo emocional y diverso (ensoñación). Un registro de recuerdos que marcan la senda del porvenir de una comunidad confesable-inconfesable, intentando escapar del todo de las variantes actuales de la catástrofe social (6).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando Santoro, dice que <em>necesitamos poder construir conciencia política con hechos y acontecimientos que vayan más allá del consumo y la economía</em>, pienso en William Borroughs cuando aseguraba que el lenguaje es el instrumento más eficiente de control de las conductas y la sociedad: pero uno control que se ejerce no solo desde afuera, por medio de eslóganes políticos, publicitarios, informativos, educativos; sino desde uno mismo; desde las ilusiones constrictivas, el proyecto que somos desde que nacemos y el miedo a no cumplirlos, la ideología. El virus de ese lenguaje se implanta por segmentación (Cambridge Analytica) y se mete en la piel como sinestesia al fin.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Como la pastilla roja de Morpheo en el film <em>The Matrix</em>, solo un “contra-lenguaje- desde la poesía”, pero pensado como política (ya no solo como micro-política-poética, sino como macro-político-poética), puede de-construir estos sutiles mecanismos del poder sobre los ciudadanos, para despertarlos de semejante pesadilla. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong> <img decoding="async" class="aligncenter" src="http://www.annurtv.com/public/imagenes/000/037/309/000037309.jpg" alt="Resultado de imagen para Poesia arma cargada de futuro" /></strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>La poesía más que nunca, cargada de futuro</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Santoro habla de <em>recuperar la poesía como herramienta de lucha y concientización. </em>Y no es necesariamente una interpelación a los poetas que escriben. “Entiendo que toda poesía, todo arte, ha de ser hoy más que nunca, un arma de guerra”, decía Miguel Hernández en plena guerra civil española (7). Esta es una vieja y superada discusión en torno al carácter del arte y de la poesía en la vida, pero también en la política. Es una discusión que no ha dejado de tener vigencia: ¿Debe la poesía ocuparse de temas coyunturales, sociales, políticos? ¿O la poesía tiene que mantenerse “pura”, al margen del devenir histórico? ¿La poesía sirve para algo, es una herramienta o arma de lucha? (8)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Quienes afirman que la poesía debe mantenerse indiferente de los mal llamados temas políticos-sociales, excluyen con arbitrariedad un tema que es tan propio del hombre como el amor, o el deseo de trascendencia: la lucha cotidiana. Para los cultores de la “pureza” en la poesía y en los peldaños más altos el mundo de las letras, la lucha social, lo habitual, resultan temas forzados y artificiales. Existe una visión estereotipada de la poesía que la define como un lenguaje hermético, inaccesible, referido sólo a temas metafísicos&#8230; Ante esta postura podemos preguntar: ¿por qué algo tan humano como la lucha por la justicia debe permanecer al margen de lo poético? ¿No hay poesía en los cantos heroicos, allá por el origen de las letras, cuando los pueblos forjaron su identidad en una historia y un proyecto común? ¿La épica no es poesía? Cabe agregar a estas preguntas, con especial interés para quienes creen que la poesía, la política y la vida deben marchar divorciadas, si lo que realmente les resulta irritante es la relación entre poesía y vida cotidiana. Quizás sea eso, o quizás sea el hecho de que la poesía adquiera una mirada histórica desde abajo, con una óptica plebeya y no oficial, visión contraria a la que nutría a las antiguas épicas y al Estado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En nuestro país, existen muchas visiones de este problema, lo cierto es que luego de la dictadura 76/83, el objetivismo poético se instaló en el campo de las letras y se quedó hasta fines de los 90. Así como el mercado se impuso y privatizó la política, también lo hizo en el mundo de la poesía y las letras, llevándola a salones, camarillas y editoriales de selectos escribas. Es decir, fuera del espacio público, fuera de la polis. Muchas de las voces de los 60/70, que pensaban que la épica en las palabras eran parte del cambio, la revolución y las lucha políticas, recién fueron apareciendo a partir de 2001, y –de la mano del la recuperación de las voces de poetas desaparecidos, asesinados y proscriptos- fue haciéndose evidente incluso para las nuevas generaciones que eso existió, el lugar que la poesía y la política podían volver a compartir (9)</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://i.ytimg.com/vi/1LfqyyMBZVQ/hqdefault.jpg" alt="Resultado de imagen para nestor kirchner lee poema de joaquin areta" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Néstor Kirchner poeta, Joaquín Areta presidente</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando Néstor Kirchner asumió su mandato en 2003, tuvo que asumir una pragmática del porvenir sin dogmatismos, teniendo en cuenta que sus restricciones eran políticas y económicas, pero sobre todo sociales después del descalabro de diciembre de 2001. El equilibrio en el poder no dejaba lugar a proezas o piruetas que pudieran poner en riesgo el lugar conseguido. Fue el tiempo o largo plazo el que dio lugar a las decisiones más arriesgadas. Así fueron apareciendo movimientos que fueron precisos y hasta quirúrgicos: para modificar la Corte, para dar un giro en la política de derechos humanos, para modificar el sistema previsional, etc. La pragmática de Néstor fue tiempista, y acompañada -en cada paso- por su jefe de Gabinete, Alberto Fernández.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero en algún momento de 2005, Néstor Kirchner se topó con la poesía; en realidad se encontró con la historia de un poeta desconocido hasta entonces, a quien nunca conoció, pero que vivió en La Plata como él y se encuentra desaparecido desde 1977. El poema “<em>quisiera que me recuerden”</em> leído en la apertura de la feria del libro en el año 2005, marca el encuentro entre poesía y política, pero también muestra un legado que, visto luego de su muerte en octubre de 2010, genera el misterio de ese legado, pero también la pregunta sobre la forma de la política. Néstor Kirchner poeta, Joaquín Areta presidente (10).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es claro que Néstor no estaba obsesionado ni interesado en la Poesía, pero si con el arte de lo posible como animal político que –sin duda– era y que lo llevaba al hecho poético. El cruce entre un imaginario impensable (poético) y uno al límite de lo pensable (político), como simbiosis no especulativa o estratégica (como pretendió alguna vez Beatriz Sarlo); deja un tipo de responsabilidad histórica en la trascendencia, que tarde o temprano abandona la mera pragmática y entra de lleno en la ensoñación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Néstor entregó hasta su cuerpo en la vorágine política ensoñadora que luego asumió su compañera Cristina Fernández, desde una racionalidad política mucho más rígida, sin ese nivel de ensoñación, pero no por ello menos mística y transformadora. Coincido aquí con aquella imagen de Ricardo Forster, de que el Kirchnerismo fue una <em>anomalía,</em> y como tal, Kirchner, su nombre, habilitó el regreso, bajo nuevas condiciones, de lenguajes emancipatorios extraviados entre las derrotas y los errores; hizo posible una lectura en espejo de otras circunstancias históricas al mismo tiempo que nos desafió a que encontráramos las palabras que pudieran nombrar lo que permanecía sin nombre de este giro de la historia (11).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y apropósito de la libreta roja de Areta, dice Forster: </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>“… Poemas de la memoria de quien nunca será portador del recuerdo sino, apenas, ¡apenas!, constructor de un puente invisible por el que volverán a cruzarse los pasos de los vivos y de los espectros. Poemas que susurran desde una lejanía inalcanzable que, por los enigmas, de la historia encuentran sus lectores en un tiempo atravesado por lo antiguo y lo nuevo&#8230; Poemas, uno en especial, recuperados por una voz venida del sur e impulsada por los vientos patagónicos nos conmovió por su carga anticipatoria, como si la escritura del aquel joven se hubiera juntado con el decir emocionado y lúcido de quien había llegado a la Presidencia de la Nación en nombre de una generación diezmada…” </em>(12)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Como si la escritura del aquel joven se hubiera juntado con el decir emocionado y lúcido de quien había llegado a la Presidencia… Aquí vuelvo a meditar los dichos de Santoro que son anteriores a la elección de las PASO de agosto, y marcan un tiempo del decir distinto al que se abrió luego, es decir ahora, antes del 27 de Octubre. Cierta cautela del candidato ganador Alberto Fernández y sus huestes, que avanzan con pragmatismo a pie de puntillas, sin grandes anuncios para el eventual porvenir; en un tipo de cautela que hasta pone nerviosos a otros del mismo lado, que sí ilusionan cambios de trascendencia (reforma constitucional, agraria, nueva ley medios, democratización de la justicia, fin de comodoro Py, etc.), aprovechando la sinergia de un gran triunfo, pensando en movimientos que si no se hacen de entrada, costará mucho hacerlos más tarde.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La auto-crítica a lo ocurrido en 2015 exigirá no subestimar a ciertos actores del establishment que buscarán no perder nada cuando sean invitados a la mesa del gran acuerdo, como tampoco olvidar que una inclusión social al consumo y al mercado, sin niveles de politización y poesía, podrá ser (de nuevo) riesgo de un fracaso. Frente a la herencia macrista, algunos hablan de moderada transición, otros de la necesidad de ir a fondo. En este vaivén entre posibilismo, ensueño y limitación será, seguramente, la tensión que marcará los tiempos políticos de lo que vendrá.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sabedor del proceso de salida de 2001 a partir de 2003, habrá que ver cómo Alberto Fernández conjuga y elige esos imaginarios, y cómo los articula –entre- sí frente a las demandas que urgen el giro de timón.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 1° de octubre de 2019.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Poeta y abogado</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>NOTAS:</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(1) El video completo de Leandro Santoro, puede verse en:  <a style="color: #000000;" href="https://portaldenoticias.com.ar/2019/06/08/leandro-santoro-y-una-reflexion-sobre-la-politica-y-la-poesia-mira-el-video/">https://portaldenoticias.com.ar/2019/06/08/leandro-santoro-y-una-reflexion-sobre-la-politica-y-la-poesia-mira-el-video/</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(2) Sobre la “gendarmería del pensamiento y el discurso”, véase el reciente artículo: <a style="color: #000000;" href="https://revistazoom.com.ar/la-gendarmeria-del-discurso/?fbclid=IwAR0HQ6QTaGVnv1hLAiv0OYVmQRbUc576cagdW633a6TSo_7zyC6mWFw3FtE">https://revistazoom.com.ar/la-gendarmeria-del-discurso/?fbclid=IwAR0HQ6QTaGVnv1hLAiv0OYVmQRbUc576cagdW633a6TSo_7zyC6mWFw3FtE</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(3) Despliego aquí ideas que encontré en el maravilloso libro “El lugar de los poetas. Un ensayo sobre estética y política”, de Luis Alegre Zahonero, Edit. Akal, , 2017.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(4) León Rozitnchner, <em>materialismo ensoñado</em>, Tinta Limón, 2011.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(5) Sobre la Biopoética, véase: <a style="color: #000000;" href="http://w3.ufsm.br/grpesqla/revista/dossie08/RevLitAut_art04.pdf">http://w3.ufsm.br/grpesqla/revista/dossie08/RevLitAut_art04.pdf</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(6) La metáfora climatológica “la catástrofe” como algo natural es un urdido eufemístico del lenguaje político, expropiando como quería Lucrecio, la física por la poesía. El Macrismo es “la catástrofe social” por arrasamiento de los tejidos sociales más débiles de la sociedad argentina. Sobre Macrismo y Catástrofe, véase: <a style="color: #000000;" href="https://fetia.org.ar/la-catastrofe-social-que-deja-macri/">https://fetia.org.ar/la-catastrofe-social-que-deja-macri/</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(7) En una reciente exposición sobre la literatura argentina, veo que un poeta conocido se hace las mismas preguntas: <a style="color: #000000;" href="https://www.infobae.com/cultura/2019/09/26/poesia-para-millenials-de-la-mano-de-fabian-casas-y-una-postal-del-mundo-literario-ya-comenzo-la-nueva-edicion-del-filba/">https://www.infobae.com/cultura/2019/09/26/poesia-para-millenials-de-la-mano-de-fabian-casas-y-una-postal-del-mundo-literario-ya-comenzo-la-nueva-edicion-del-filba/</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(8) La poesía como un arma. 25 poetas de la España Revolucionaria. Mariano Garrido editor. Ocean Sur, 2009.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(9) Un excelente resumen de esta historia se encuentra en la tesis de Emiliano Tavernini: Poesía, política y memoria en la Argentina reciente: La colección Los Detectives Salvajes (2007-2015): <a style="color: #000000;" href="http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/75218">http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/75218</a> Véase también “Escribir poesía después de Juan Gelman”, Pag/12: <a style="color: #000000;" href="https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-238145-2014-01-21.html">https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-238145-2014-01-21.html</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(10) Apuntes sobre la libreta de Joaquín Areta y la herencia Kirchnerista: <a style="color: #000000;" href="https://lateclaene.wixsite.com/la-tecla-ene/axat-julin">https://lateclaene.wixsite.com/la-tecla-ene/axat-julin</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(11) Es Ricardo Forster quien mejor ha analizado el concepto de “anomalía” en su libro “La anomalía Kirchnerista” Edit. Planeta, 2013. De hecho el problema Benjaminiano de la poesía en la política en Néstor Kirchner,  se puede leer de la pluma del propio Forster en el  prólogo al libro de Joaquín Areta publicado en 2013 por jefatura de gabinete, Presidencia de la nación, un Viento del Sur y Los Sueños ya Soñados. Prólogo, en Siempre Tu Palabra Cerca, Memoria en Movimiento, 2012. véase Pág. 55/56 en:  <a style="color: #000000;" href="https://issuu.com/maurobellini/docs/siempre_tu_palabra_cerca">https://issuu.com/maurobellini/docs/siempre_tu_palabra_cerca</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(12) Ricardo Forster, ob. Citada. Pág. 56.</span></p>
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		<title>Los usos de La peste (Camus en las pampas) &#8211; Por Julián Axat</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 21 Jun 2020 20:46:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Julián Axat]]></category>
		<category><![CDATA[Albert Camus]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[coronavirus]]></category>
		<category><![CDATA[La Peste]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Victoria Ocampo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A partir de un discurso del presidente Alberto Fernández, en el que menciona la obra La Peste, del escritor Albert Camus, el poeta Julián Axat analiza los distintos usos que dicha novela ha tenido en el pasado argentino, su utilización por el campo cultural y cómo cobra vigencia ante la situación actual del la peste de coronavirus.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/los-usos-de-la-peste-camus-en-las-pampas-por-julian-axat/">Los usos de La peste (Camus en las pampas) &#8211; Por Julián Axat</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>A partir de un discurso del presidente Alberto Fernández, en el que menciona la obra La Peste, del escritor Albert Camus, el poeta Julián Axat analiza los distintos usos que dicha novela ha tenido en el pasado argentino, su utilización por el campo cultural y cómo cobra vigencia ante la situación actual del la peste de coronavirus.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Julián Axat*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hace muy poco, el presidente Alberto Fernández  refirió en un discurso a la novela <em>La Peste</em>, de Albert Camus (1913-1960). Lo hizo en La Pampa, ante la prensa, dijo –citando al escritor argelino-francés– que la pandemia tiene dos particularidades, la particularidad de traer muchas muertes y la particularidad de dejar al descubierto las miserias de las almas (1)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esta es la fascinación por <em>La Peste</em>, libro que el coronavirus ha retornado a las vidrieras de todas las librerías del mundo, y que ha impulsado a muchos lectores a releer o a leer por primera vez. Libro que también pone al descubierto una fascinación por los significados o alegorías de la peste, aquellos que exceden las cuestiones meramente sanitarias y biológicas, y se trasladan al panorama moral o existencial. Terreno literario y filosófico en el que el escritor Albert Camus logró consagrarse, antes de fallecer en un extraño accidente de autos en 1960.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando uno se adentra en las páginas de esta novela, cree estar leyendo la crónica de lo que nos está pasando. Pues muchos de sus párrafos son increíblemente similares a lo que dicen los diarios de todos los días sobre la Pandemia de coronavirus: sus tramas de personajes, las listas diarias de centenares de muertes, la sensación de soledad y angustia de estar aislado, los contagios y la propagación imparable de la enfermedad que empuja a las autoridades a imponer el cada vez más severo aislamiento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>“Tan razonable como representar una prisión de cierto género por otra diferente es representar algo qué existe realmente por algo que no existe”</em>. Así, con esta cita de Daniel Defoe, comienza <em>La Peste</em>. Dejando perplejo de entrada al lector, pues aquello que -de pronto- tiene ante su vista, habla de algún tipo de prisión que literalmente no se trata de una prisión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ya Defoe había escrito <em>Robinson Crusoe</em> y su prisión de hombre isla (ningún hombre es una isla, diría su contemporáneo el poeta John Donn, pero se equivocaba, pues el siglo XXI parece haber venido a demostrar lo contrario). Representar una prisión de cierto género por otra diferente sería como hablar de otro tipo de encierro. La cárcel de nosotros mismos. La cárcel de la soledad y la imposibilidad de comunicarnos y sentir a los demás. He ahí el existencialismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero –por otro lado– también la cita inicial refiere al trastocamiento del sistema de la representación; pues aquello que parece una pipa, al decir de René Magritte, no es/ una pipa. Como la Peste, que /no es/ una peste; sino –en todo caso–  algo mucho más denso (como el Coronavirus, que no es solo Coronavirus, sino un vacío que su signo desplaza y también engendra). Y  lo que Camus describe es algo que está en su tiempo, pero que lo trasciende, para devenir –en el hecho de una ciudad y una epidemia inventada por el autor–  en el rango de metáfora universal. La enfermedad existencial del hombre del siglo XX.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuenta el biógrafo de Camus (2) que la novela estaba siendo escrita en el momento mismo en que el escritor se encontraba instalado en la ciudad de Orán, recuperándose de la tuberculosis (su propia peste). Allí mismo se enterará de la invasión de Alemania a Francia, y de las primeras medidas que impone el gobierno de Vichy: el aislamiento y estado de excepción. Es decir, las formas que Camus estudiará a fondo para describir las cuarentenas medievales, la base de los dispositivos de demarcación poblacional de las zonas de cuarentena- control de las pestes y epidemias de tifus que azotaron a Turenne en 1941, o la gripe española de 1918 (las mimas que hoy le hacen decir a Giorgio Agamben, que el peligroso estado de excepción nos gobierna).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De allí que <em>La Peste</em> no sea solo el diario de una peste, sino la descripción de la base subyacente de la biopolítica ejercida por el Estado sobre las poblaciones en función del  “bien” depurador (que más tarde devendrán en el <em>lager</em>). Y su protagonista, el Doctor Rieux, será un experimento de lo humano llevado al límite, bajo circunstancia demasiado extraordinaria, especie de héroe que sacrifica todo por los demás (<em>un hombre afortunado</em>, al decir de John Berger con el título de su novela que homenajea a Rieux).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esa capacidad de sacrificio de Rieux pone de manifiesto que la grandeza del ser humano reside en su capacidad de amar, no en su ambición personal. No hay nada hermoso en el dolor, pero indudablemente nos abre los ojos y nos obliga a pensar. Rieux no se acostumbra a ver morir a sus pacientes. Piensa que la respiración de un moribundo es una objeción irrebatible contra la supuesta bondad de la vida.  La vida es absurda, ilógica; sin embargo, la rebeldía contra la muerte tiene un sentido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El arquetipo de Rieux es quizás muy elevado para el hombre común y corriente. Claro que funciona como una suerte de héroe moderno; héroe que, a diferencia de Mersault (otro inolvidable personaje de Camus, en la novela <em>El Extranjero</em>) Rieux es el hombre  que se enfrenta el absurdo y estupidez humana con su abnegación y capacidad de entrega. Esa es, en definitiva, su rebeldía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La victoria corresponde a la muerte. Para Rieux, la existencia solo es “una interminable derrota”. Se trata de una convicción respaldada por la miseria física y moral que aflige –en mayor o menor grado– a la humanidad, y que las pestes ponen en evidencia. No muy lejano a Hanna Arendt, Albert Camus pensará que el mal y la indiferencia son más abundantes que las buenas acciones. El hombre no es malo en sí, pero su conocimiento de las cosas es tan deficiente que sus actos más crueles proceden de esa ignorancia.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Aislamiento y tiempo en La Peste</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>“… El sufrimiento profundo que experimentaban era el de todos los prisioneros y el de todos los exiliados, el sufrimiento de vivir con un recuerdo inútil. Ese pasado mismo en el que pensaban continuamente sólo tenía el sabor de la nostalgia. Hubieran querido poder añadirle todo lo que sentían no haber hecho cuando podían hacerlo, con aquel o aquellas que esperaban, e igualmente mezclaban a todas las circunstancias relativamente dichosas de sus vidas de prisioneros la imagen del ausente, no pudiendo satisfacerse con lo que en la realidad vivían. Impacientados por el presente, enemigos del pasado y privados del porvenir, éramos semejantes a aquellos que la justicia o el odio de los hombres tienen entre rejas. Al fin, el único medio de escapar a este insoportable vagar, era hacer marchar los trenes con la imaginación y llenar las horas con las vibraciones de un timbre que, sin embargo, permanecía obstinadamente silencioso…”</em> (3)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Respecto del aislamiento social que provoca la cuarentena, como Marcel Proust, también Camus nos hace meditar sobre el tiempo. Normalmente, no percibimos su espesor, el abanico de posibilidades que contiene cada minuto. Solo hay una forma de comprender su carga fructífera: “sentirlo en toda su lentitud”. Esa experiencia se hará asequible para todos con la peste, pero la incertidumbre y el miedo transformarán la lentitud en parálisis, estancamiento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El tiempo no se adapta a nosotros. Somos nosotros los que debemos aprender a experimentarlo en toda su plenitud. El tiempo es la materia de la que estamos hechos. No podemos permitir que pase de balde, sin producir frutos. No es posible volver atrás. El tiempo perdido es irrecuperable (4).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Del mismo modo, que la Peste no es solo la Peste, la crónica del Coronavirus, no es solo la crónica de la pandemia del Sars Covid-19.  <em>Representar algo qué existe realmente, por algo que no existe</em>. La peste dentro de la peste. El virus dentro del virus.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La capacidad de reflexionar lo que la peste nos deja como tiempo muerto/vivo, en la angustia de la soledad, en la alteridad, en el dolor de los demás. En –definitiva– en poder pensar en la densidad de lo humano (o post-humano). Allí aparece la novela de Albert Camus como interpelación, moraleja y espejo para mirarnos (5).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em> <img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.diariovivo.com/wp-content/uploads/2019/07/BeFunky-collage-2019-07-16T095825.438.jpg" alt="En agosto se publica la correspondencia entre Victoria Ocampo y ..." /></em></strong></span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Camus en Villa Ocampo</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Albert Camus fue receptado en Argentina gracias a las gestiones de Victoria Ocampo, a través de la editorial <em>Gallimard</em> y de su amigo en común, Roger Callois. Por eso, la novela <em>La Peste</em> fue publicada por primera vez por <em>Revista Sur</em>, recién en el año 1949, con una traducción de Rosa Chacel, justo un año después que Camus visitara nuestras pampas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La relación de amistad entre Ocampo y Camus tuvo su inicio en Paris, seguirá con una intensa correspondencia (que continuará hasta la muerte del escritor), y tendrá su consagración cuando el escritor visite el país el 12 de agosto de 1948, tras su paso por Brasil y Uruguay.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las dos noches que Camus pasó en Buenos Aires, lo hizo alojado en Villa Ocampo, donde fue rodeado por numerosos intelectuales cuyo signo político contrario al peronismo marcó la agenda del escritor, quien prefirió no hacer conferencias, pero  si todo tipo de declaraciones a la prensa en contra del gobierno de Perón; al que –como su anfitriona- consideraba una dictadura militar que ejercía todo tipo de censuras contra los intelectuales  (6)    </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En efecto, cuando el agregado cultural de la embajada de Francia le preguntó cuál sería el tema de su conferencia en Buenos Aires, contestó: «La libertad de expresión». Camus no sólo se negó a dar la conferencia anunciada sino que no quiso que su visita tuviera carácter oficial.  Contrariamente a lo que le habían aconsejado desde la embajada, se solidarizó con Victoria Ocampo y los escritores del grupo <em>Sur.</em> Dirá Victoria Ocampo poco más tarde: <em>«Camus sabía perfectamente a quién daba su adhesión y por qué; aquí como en otras partes del mundo. Y su adhesión fue siempre abierta, clara. No pactaba. Comprendía muy bien, además, que nosotros estábamos ya maduros para el simbolismo de La peste y que &#8216;éramos un país paralizado por una creciente plaga; una plaga que minaba nuestro organismo moral'»</em> (7)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para el gorilismo cultural de la época, “la peste” era el mismo peronismo. Una plaga moral incorregible de alto poder contaminante engendradora de “la chusma”. Y la visita de Camus, será una forma de utilizar la obra del gran escritor para una operación política localista, de muy baja calaña, pero con alto grado de efectismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Con posterioridad, en 1953 será la Revista <em>Contorno</em>, la que receptará la obra de Camus y Sartre, y la polémica entre ambos en <em>Combat </em>y <em>Temps modernes</em>. Los hermanos Viñas, Murena, Massota, Sebreli, Martínez Estrada, etc; todos ellos intentaron construir una historia crítica de la literatura nacional, desde la izquierda, y con una mirada más profunda sobre el fenómeno del peronismo (8). Los jóvenes de <em>Contorno</em> diseñaron su proyecto editorial oponiéndose a los planteos de la revista Sur, dirigida por Victoria Ocampo. Uno de los primeros reproches a <em>Sur</em> fue su escasa preocupación por la realidad. Desde su nombre, <em>Contorno,</em> se ubicaron precisamente como una alternativa opuesta y abarcativa. Según sus integrantes, a partir del golpe del 55´ se atravesaba un tiempo de desorientación en el que, si bien era difícil tomar posición, estaba “prohibido guardar silencio”. El “denuncialismo” anunciado desde el primer número, como voluntad de ser la voz de los que no tenían voz, definió un nuevo rol del intelectual que tenía sus raíces en el pensamiento de Jean Paul Sartre y Albert Camus.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En este contexto, serán leídas las novelas <em>El Extranjero</em> y <em>La peste</em> (ésta última será reeditada por <em>Sudamericana</em> a partir de 1968 con la misma traducción de Chacel). Para muchos de los contornistas (no para todos), ya no será el peronismo la plaga o peste que azota nuestras pampas, sino en todo caso la necesidad  la literatura a partir del compromiso que debían asumir los intelectuales respecto de la apremiante realidad y las injusticias en que vivían. Camus dejaba de estar en el medio de una puja localista del campo cultural con el peronismo, y se abría a otras lecturas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los usos de <em>La peste</em> en argentina, son los usos de Albert Camus. Podríamos incluso referir a la película de Luis Puenzo (9) que pasó sin pena ni gloria, y que fue muy criticada por caricaturizar a la complejidad de sus personajes (10). Pero en el capítulo sobre <em>los usos de la Peste</em> no puede faltar Juan José Sebreli, verdadero experto en Camus, y hoy más cercano a las ideas de  <em>Sur</em> y de la derecha más rancia y gorila, que al pensamiento de aquellos jóvenes contornistas de izquierda, que leían en <em>La Peste</em> como la una enfermedad  del sistema social y económico colonial.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.memo.com.ar/files/image/5/5554/5e7697371e852_905_510!.jpg?s=a432973fba10f7aaa9002e4cb298f4b2&amp;d=1586287900" alt="Camus, &quot;La Peste&quot; y el coronavirus - Noticias de Mendoza - Memo" /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>¿Quién de nosotros, Rieux?</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En realidad, este texto nació de un artículo publicado tiempo atrás, en este mismo medio, por Horacio González (11). Allí se refiere al Doctor Rieux, para reflexionar sobre la necesidad un nuevo tipo de humanismo. Volver a releer a La peste, reflexionando en toda su densidad literaria, para traerla al presente. Para pensar la complejidad de lo humano, pero también en la necesidad de la rebeldía camusiana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ante la disyuntiva entre la economía y la salud, aparece la figura, el arquetipo del doctor Rieux marcando un camino a la política.  Una suerte de neo-humanismo crítico de sí mismo, que piensa bajo la duda de sí y la afirmación de las grandes causas que recorren los subsuelos del pasado, del presente y del futuro (dixit, González).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hoy podemos apreciar cómo en nuestro país, los medios de comunicación y grupos de poder están reproduciendo la peste moral dentro de la peste biológica. No solo a través de la viralización de <em>fake news</em>, sino –en forma más sutil– inoculan el virus del odio para manipular a aquellos que baten cacerolas y repiten sloganes sin verdaderamente comprender de qué están hablando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Da igual, son los caceroleros de la anticuarentena, los defensores de Vicentín, o los indignados por la liberación de los presos de las cárceles. En esas pestes, el poder de comunicación “piensa por vos”. “Habla por vos”. “Cacerolea por vos y con vos”. Verdaderos contagiados morales como replicantes del virus.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Solo para castigar al gobierno que ante el descalabro y la herencia dejada, intenta mantener el equilibro social/económico en medio de la cifra de contagios y el pico de muertes. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ojala haya un Rieux que salve a América de las pestes con las que arrasarán Trump y Bolsonaro. Ojala haya un Rieux que nos salve de nuestras calamidades cotidianas, tanta decadencia moral dejada por los servicios de inteligencia que hoy salen a la luz en la Argentina. Ojala  haya un Rieux ante el desparpajo y la enjundia de los sectores que vaciaron al país durante los últimos cuatro años.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En aquellos barros y en estos lodos, también la banalidad. También la peste moral ya vieja, la que actúa como déficit del pensamiento dentro de la pandemia real y biológica; y si bien azota al mundo por igual; en nuestras latitudes hace estragos sobre los más débiles y vulnerables. La pandemia que se reproduce a toda velocidad en los barrios pobres. Sin agua potable y sin elementos de higiene. Que mata por olvido e indiferencia, al igual que en los barrios pobres de Orán que retrata Camus.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Claro que del otro lado, siempre están aquellos que piensan más en el bienestar de los demás que en el propio bienestar. Los que se “sacrifican”. Los que –como el Doctor Rieux–  siguen en la primera línea del frente, en la trinchera diaria. Asumiendo los riesgos de poner el cuerpo en los territorios, con responsabilidad y humanismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los justos y miserables. Los rapaces y solidarios. Categorías universales –antinómicas Camusianas- de los seres humanos. Categorías que, vistas a la luz de países como los nuestros donde los niveles de sufrimiento son tan altos; y donde resulta importante –en esta particular circunstancia que estamos todos viviendo– dejar en evidencia la dialéctica entre egoísmo y solidaridad.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>¿El infierno son los otros /o los otros el paraíso? </em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En la peste moral más que biológica, reinan los idiotas morales. Para esos apestados morales, no tiene sentido reparar en la existencia ajena.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En las antípodas de Rieux, también, hombres sencillos, demasiado miserables. Individuos por separado más que ciudadanos. Monadas que aprovechan el momento sin ceder nada, para ver de qué forma seguir acrecentando o acumulando bienes y servicios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Vuelvo al comienzo. A la cita de Camus que da inicio a su novela. <em>Representar algo qué existe realmente, por algo que no existe</em>. La peste dentro de la peste. El virus dentro del virus. En el recuerdo de las injusticias que relata Albert Camus, –siguiendo esta idea del discurso del presidente Alberto Fernandes–  las peores epidemias son más morales que biológicas: las crisis sociales y catástrofes que no pueden ser sobrellevadas con dignidad y hacen a los hombres infames, mezquinos, egoístas y miserables. Son aquellas epidemias de la ética humana. Los apestados morales que, tarde o temprano, mueren (absurdos) de indignidad.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;">Notas:</span></strong></p>
<ul>
<li style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Conferencia de prensa del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, en el Centro Cultural MEDASUR, Santa Rosa, Provincia de La Pampa: <a style="color: #000000;" href="https://www.casarosada.gob.ar/informacion/conferencias/46919-conferencia-de-prensa-del-presidente-de-la-nacion-alberto-fernandez-en-el-centro-cultural-medasur-santa-rosa-provincia-de-la-pampa">https://www.casarosada.gob.ar/informacion/conferencias/46919-conferencia-de-prensa-del-presidente-de-la-nacion-alberto-fernandez-en-el-centro-cultural-medasur-santa-rosa-provincia-de-la-pampa</a></span></li>
<li style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Albert Camus</em>, Biografía, Herbet Lottman, Santillana, Taurus, 1994, Págs. 296/314.</span></li>
<li style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La Peste, pág. 37. Véase: <a style="color: #000000;" href="http://web.seducoahuila.gob.mx/biblioweb/upload/Camus,%20Albert%20-%20La%20Peste.pdf">http://web.seducoahuila.gob.mx/biblioweb/upload/Camus,%20Albert%20-%20La%20Peste.pdf</a></span></li>
<li style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">“La peste en los tiempos de coronavirus”, Rafal Nabona: <a style="color: #000000;" href="https://elcultural.com/la-peste-albert-camus-en-los-tiempos-del-coronavirus">https://elcultural.com/la-peste-albert-camus-en-los-tiempos-del-coronavirus</a></span></li>
<li style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Recojo aquí varios textos escritos en La Tecla Eñe y que hablan del tiempo durante la pandemia, y el lugar de la creación: El de Esteban Rodríguez Alzueta: <em>“El tamaño de las preguntas</em>”: <a style="color: #000000;" href="https://lateclaenerevista.com/tag/esteban-rodriguez-alzueta/">https://lateclaenerevista.com/tag/esteban-rodriguez-alzueta/</a>. También el texto de Roque Farrán, <em>la filosofía en cuarentena:</em> <a style="color: #000000;" href="https://lateclaenerevista.com/la-filosofia-en-cuarentena-por-roque-farran/">https://lateclaenerevista.com/la-filosofia-en-cuarentena-por-roque-farran/</a></span></li>
<li style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Victoria Ocampo-Albert Camus. Correspondencia (1946-1959), Sudamericana, Sur, 2019.</span></li>
<li style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Camus en la Argentina, véase: <a style="color: #000000;" href="https://www.infobae.com/grandes-libros/2019/08/07/victoria-ocampo-y-albert-camus-una-amistad-amenazada-por-la-enfermedad-y-el-peronismo/">https://www.infobae.com/grandes-libros/2019/08/07/victoria-ocampo-y-albert-camus-una-amistad-amenazada-por-la-enfermedad-y-el-peronismo/</a></span></li>
<li style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La edición facsimilar de la Revista Contorno, fue publicada por la Biblioteca Nacional, 2007, Edición facsimilar, Incluye los diez números y los dos cuadernos publicados. Prólogo de Ismael Viñas. Puede consultarse en: <a style="color: #000000;" href="https://www.bn.gov.ar/micrositios/libros/facsimilares/contorno">https://www.bn.gov.ar/micrositios/libros/facsimilares/contorno</a></span></li>
<li style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Película La peste: <a style="color: #000000;" href="https://www.youtube.com/watch?v=8TTAuB_eZq8">https://www.youtube.com/watch?v=8TTAuB_eZq8</a>,</span></li>
<li style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Críticas de la película de Puenzo, en: <a style="color: #000000;" href="https://campus.usal.es/~revistamedicinacine/Volumen_2_1/n1/esp_1_pdf/peste.pdf">https://campus.usal.es/~revistamedicinacine/Volumen_2_1/n1/esp_1_pdf/peste.pdf</a></span></li>
<li style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Economía o salud (acompañando al Doctor Rieux), La Tecla Eñe, del 27/3/2020, véase: <a style="color: #000000;" href="https://lateclaenerevista.com/economia-o-salud-acompanando-al-doctor-rieux-por-horacio-gonzalez/">https://lateclaenerevista.com/economia-o-salud-acompanando-al-doctor-rieux-por-horacio-gonzalez/</a></span></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La Plata, 21 de junio de 2020</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Poeta y abogado</span></p>
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		<title>Detrás de la quiebra &#8211; Por Julián Axat</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 Jul 2021 23:04:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Julián Axat]]></category>
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		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
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		<category><![CDATA[quiebra]]></category>
		<category><![CDATA[quiebra frigorífico Swift]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En este artículo, Julián Axat, habla de la quiebra del frigorífico Swift en 1971, lugar donde trabajaba su padre al momento de desaparecer, y traza un parangón con la situación de la quiebra del caso Correo Argentino.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/detras-de-la-quiebra-por-julian-axat/">Detrás de la quiebra &#8211; Por Julián Axat</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>En este artículo, Julián Axat, habla de la quiebra del frigorífico Swift en 1971, lugar donde trabajaba su padre al momento de desaparecer, y traza un parangón con la situación de la quiebra del caso Correo Argentino.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Julián Axat*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><span style="color: #000080;">H</span></strong>ace pocos días publiqué en el diario <em>Página/12 </em>una nota titulada “A propósito de las quiebras (revisitando el caso Swift-Deltec)”(<a style="color: #000000;" href="https://www.pagina12.com.ar/353885-a-proposito-de-las-quiebras-revisitando-el-caso-swift-deltec">https://www.pagina12.com.ar/353885-a-proposito-de-las-quiebras-revisitando-el-caso-swift-deltec</a>). La misma giraba en torno a la proyección del caso “Swift-Deltec”, a 50 años del famoso fallo del juez Losada. Un capítulo escandaloso en la historia del capital foráneo y el vaciamiento de empresas, que muchos estudiamos en la facultad de derecho, y que sigue teniendo absoluta vigencia a la luz de casos resonantes, como el del “Correo Argentino”, cuya reciente declaración de quiebra (ahora suspendida por una apelación) mantiene en vilo la posible extensión de la quiebra al Grupo societario SOCMA.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo que el juez Salvador María Lozada, a través de su fallo demostró, es que «Swift» y «Deltec» eran la misma persona jurídica, y que por ende, el primero no podía ser deudor de la segunda (así se había presentado a concurso reclamando créditos como acreedor). Luego de una investigación del síndico, quedó expuesto el ardid y la maniobra de fuga de “Deltec” fingiendo ser mero acreedor de “Swift”, por lo que el juez extendió la quiebra a la matriz. En definitiva, se negó el pedido de “Deltec” de ser verificada como acreedora,  no se hizo lugar a la homologación del acuerdo preventivo y se decretó la quiebra de “Swift”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Como bien cuenta Horacio Verbitsky en el inicio de <em>“Robo para la Corona”</em> (1991), la escandalosa quiebra de Swift, que  integraba el grupo Deltec, estaba vinculada al ex ministro de Economía de Onganía, Adalbert Krieger Vasena. Su presidente era en ese momento el teniente coronel Enrique Holmberg, primo del comandante en jefe del Ejército, teniente general Alejandro Lanusse. Luego fue adquirido por el Frigorífico Rioplatense, del grupo argentino Huancayo, que en 1980 lo vendió a la transnacional norteamericana Campbell (véase crónica completa del caso Swift, también en <a style="color: #000000;" href="http://www.abphe.org.br/arquivos/gabriela-gresores.pdf">http://www.abphe.org.br/arquivos/gabriela-gresores.pdf</a>).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es sabido que las mafias capitalistas que hoy gobiernan el mundo, se siguen manejando como entonces “Deltec”, y colocan sus domicilios en paraísos fiscales, mientras confeccionan auténticas fachadas societarias superpuestas, especialmente en países con débil control jurídico y contable, en los que también se juega la forma del vaciamiento y fuga. La filtración de documentos del estudio Mossack Fonseca, los llamados <em>“Panamá papers”, </em>son un claro ejemplo que deja al descubierto la cantidad de compañías inscriptas en paraísos fiscales que ocultan y ocultaban la identidad  (real) de los propietarios, entre ellos, el del ex presidente argentino Mauricio Macri.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Estoy seguro que el actual Procurador del Tesoro, o –acaso- a la fiscala Gabriela Boquín, cuando piensan en la declaración de la quiebra en la causa “Correo”, deben de pensar en la ya vieja doctrina “Swift-Deltec”, que quedó cristalizada en el artículo 54, párr. 3ro, de la ley 19.550. Algo que los tejes y manejes de los abogados intentarán evitar a toda costa, para no hacerse cargo de la (escandalosa) deuda abultada tras 20 años de vaciamiento.</span></p>
<p style="text-align: center;"><strong><span style="color: #000000;">*</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero luego de escribir aquella nota en <em>Página/12</em>, me preguntaba por qué la escribí. Qué me llevó a hacerlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Más allá de una inquietud común como ciudadano, yo tengo algo que ver con aquella historia. Y quizás, las lecciones que deja el caso, me permiten pensar algunas aristas que no son consideradas. Y viene a mí la imagen de lxs trabajadores. Pues el pueblo ha sido robado a través de medios fraudulentos,  pero en lo inmediato son los trabajadores lxs directamente perjudicados (no he visto ni escuchado, sino muy poco a lxs trabajadores del Correo, decir qué opinan de la quiebra). ¿Qué piensan los trabajadores perjudicados de la empresa que son parte de la quiebra? ¿Son escuchados o silenciados? ¿Les interesa esa posición al periodismo, a la sociedad civil, a los jueces de las quiebras?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Más allá de los parecidos entre las quiebras fraudulentas pasadas y actuales, de algún modo decía que yo tengo que ver con aquellas preguntas. Pues, a veces, el circuito de las quiebras es una decisión de la alta política y no del llano. De la parte más vulnerable, que es silenciada y debe irrumpir como fuerza, sin el cual el capital no podría funcionar.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone wp-image-7980 size-large" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/07/AxatRodolfo-1024x596.jpg" alt="" width="1024" height="596" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/07/AxatRodolfo-1024x596.jpg 1024w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/07/AxatRodolfo-300x175.jpg 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/07/AxatRodolfo-768x447.jpg 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/07/AxatRodolfo-251x146.jpg 251w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/07/AxatRodolfo-50x29.jpg 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/07/AxatRodolfo-129x75.jpg 129w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/07/AxatRodolfo.jpg 1056w" sizes="(max-width:767px) 480px, (max-width:1024px) 100vw, 1024px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando digo que yo tengo que ver con aquellas preguntas, me refiero a que luego de declarada la quiebra, a fines del año 1974, mi propio padre Rodolfo Jorge Axat, luego de militar en las FAR y pasar a formar parte de Montoneros, inicia un proceso de proletarización que lo destina como obrero (al entonces recientemente quebrado) frigorífico Swift de Berisso. La estatización y la intervención militar de la fábrica luego de la quiebra, produjeron la inmediata reacción y una etapa de luchas y huelgas que terminarán desatando una fuerte represión dentro del sector. Y con el golpe de 1976, la desaparición de muchos de esos trabajadores, entre ellos mi padre, el 12 de abril de 1977. Pero ya esto es otro capítulo de lo que dejó el vaciamiento del Swift y la extensión de la quiebra; me refiero a “la responsabilidad civil empresaria” con el golpe, y todas las consecuencias que llevaron a su cierre definitivo en 1983 (véase la gran tesis de Eleonora Bretal sobre el Swift de Berisso: <a style="color: #000000;" href="https://ediciones.ungs.edu.ar/wp-content/uploads/2019/09/9789876304313-completo.pdf">https://ediciones.ungs.edu.ar/wp-content/uploads/2019/09/9789876304313-completo.pdf</a>).  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hoy, como ayer, los más perjudicados inmediatos siguen siendo lxs trabajadores, de eso no queda duda. Como hoy tampoco queda duda en el caso “Correo”, cuando no se escucha la voz de lxs trabajadores en el asunto (estoy seguro, porque me consta, que la fiscala Gabriela Boquín, sí defiende esos intereses y los escucha). Visto a la distancia, la proyección del caso “Swift-Deltec” funciona como pieza de ingeniería propia del derecho argentino a rescatar, que bajo una mirada des-colonizadora y periférica, permite (y permitiría) a la justicia desentrañar la subordinación al capital trasnacional y sus manipulaciones mafiosas locales, no solo en perjuicio de la economía, sino especialmente de los trabajadores, que siempre son los verdaderos invisibilizados (véase otro ejemplo: <a style="color: #000000;" href="https://www.pagina12.com.ar/diario/especiales/18-6443-2002-06-18.html">https://www.pagina12.com.ar/diario/especiales/18-6443-2002-06-18.html</a>).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Quizás  por estos días que se declaran quiebras tan importantes, debiera revisarse (sacar del arcón de los juristas) la vieja doctrina Losada a la luz de las experiencias presentes y pasadas. Sería un modo de entender, que si a veces chocamos con la misma piedra, es que no hemos aprendido –en términos de derecho y memoria– de nuestra propia Historia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La Plata, 14 de julio de 2021</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Abogado y escritor.</span></p>
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		<title>Masacre en calle Corro (Apuntes de un viaje a Tucumán) &#8211; Por Julián Axat</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Dec 2021 15:00:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Julián Axat]]></category>
		<category><![CDATA[José Carlos Coronel]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Masacre de la calle Corro]]></category>
		<category><![CDATA[Rodolfo Walsh]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A propósito de las recientes detenciones libradas por la justicia por la masacre ocurrida en 1976 en la esquina de Yerbal y Corro, en el barrio de Floresta de la Capital, Julián Axat escribe sobre Rodolfo Walsh y la historia de una de las víctimas, José Carlos Coronel.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/masacre-en-calle-corro-apuntes-de-un-viaje-a-tucuman-por-julian-axat/">Masacre en calle Corro (Apuntes de un viaje a Tucumán) &#8211; Por Julián Axat</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em><strong>A propósito de las recientes detenciones libradas por la justicia por la masacre ocurrida en 1976 en la esquina de Yerbal y Corro, en el barrio de Floresta de la Capital, Julián Axat escribe sobre Rodolfo Walsh y la historia de una de las víctimas, José Carlos Coronel</strong></em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Julián Axat</strong>*</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:42px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hace algunos años viajé a San Miguel de Tucumán. Fui a presentar un libro de poesía que recoge la escritura de José Carlos Coronel, se titula “Aquello que no existe todavía” [1].</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">De nombre de guerra “Julián”, el “Negro” Coronel, se lo conoce como a un militante fascinado por la escritura de César Vallejo. Se presentaba en público levantando el brazo en alto y diciendo “poeta”. Nacido en Tucumán en 1944, había estudiado derecho, partícipe de los procesos de radicalización en torno al Tucumanazo, activista cultural, nacionalista católico, ingresó a FAR luego de estar preso en Devoto desde 1970 a 1973. Más tarde, pasó a Montoneros donde fue asignado a distintas zonas de Buenos Aires. [2]</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pero lo que aquí interesa no es tanto la historia de militancia de Coronel, sino el momento de su caída el 29 de septiembre de 1976 en capital federal. Las circunstancias son bien conocidas y acaban de originar la detención por parte de la justicia de varios represores implicados, y que tiene como víctima al mismo Coronel.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El libro que editamos y presentamos en Tucumán allá por 2014, rescata los manuscritos y cuadernos que quedaron dando vueltas en manos de sus dos hijas Lucía y María Coronel. Junto a mi amigo Juan Aiub, trabajamos los textos para recuperarlos y darlos a conocer.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Me gustaría hablar de Coronel, o lo que ocurrió a partir de las poesías que dejó escritas luego de caer asesinado en la casa de la calle Corro.</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ya mencioné que José Carlos Coronel cae el día 29 de septiembre de 1976; se trata de uno de los militantes asesinados en el barrio de Floresta de la Capital Federal. En el mismo episodio muere la hija de Rodolfo Walsh, Victoria Walsh (“Vicki”), junto a otros tres hombres más. La hija de Vicki, una beba de pocos meses, milagrosamente es la única que se va a salvar y, más tarde, será entregada a la familia.[3] En la “Carta a mis amigos”,[4] Walsh es el cronista del suceso:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>A las siete del 29 la despertaron los altavoces del Ejército, los primeros tiros. Siguiendo el plan de defensa acordado, subió a la terraza con el secretario político Molina, mientras Coronel, Salame y Beltrán respondían al fuego desde la planta baja. He visto la escena con sus ojos: la terraza sobre las casas bajas, el cielo amaneciendo, y el cerco. El cerco de ciento cincuenta hombres, los FAP emplazados, el tanque. Me ha llegado el testimonio de uno de esos hombres, un conscripto: “El combate duró más de una hora y media. Un hombre y una muchacha tiraban desde arriba, nos llamó la atención porque cada vez que tiraban una ráfaga y nosotros nos zambullíamos, ella se reía&#8230; He tratado de entender esa risa. La metralleta era una Halcón y mi hija nunca había tirado con ella, aunque conociera su manejo, por las clases de instrucción. Las cosas nuevas, sorprendentes, siempre la hicieron reír. Sin duda era nuevo y sorprendente para ella que ante una simple pulsación del dedo brotara una ráfaga y que ante esa ráfaga, ciento cincuenta hombres se zambulleran sobre los adoquines, empezando por el coronel Roualdes, jefe del operativo. A los camiones y el tanque se sumó un helicóptero que giraba alrededor de la terraza, contenido por el fuego&#8230; De pronto —dice el soldado— hubo un silencio. La muchacha dejó la metralleta, se asomó de pie sobre el parapeto y abrió los brazos. Dejamos de tirar sin que nadie lo ordenara y pudimos verla bien. Era flaquita, tenía el pelo corto y estaba en camisón. Empezó a hablarnos en voz alta pero muy tranquila. No recuerdo todo lo que dijo. Pero recuerdo la última frase, en realidad no me deja dormir. ‘Ustedes no nos matan —dijo—, nosotros elegimos morir’. Entonces ella y el hombre se llevaron una pistola a la sien y se mataron enfrente de todos nosotros.</em></p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Mi viaje a Tucumán está atravesado todo el tiempo por lo epistolario. La pluma de Walsh narra el episodio de aquél 29 de septiembre de 1976 como observador omnisciente. La historia que cuenta aparece todo el tiempo como escondida en el relato de las hijas de Coronel que se aferran a esas palabras como a una tabla de naufragio. Lucía, la más chica es médica recibida en Cuba, vivió diez años allá y ahora está trabajando en Córdoba, pero con un proyecto cubano de medicina social. Lucía es fresca, divertida, está tan fascinada con los poemas del papá que decidió tatuarse un fragmento sobre su espalda.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En algún momento del viaje, somos conducidos a las circunstancias relatadas en la Carta entrecruzada a la idea de “versiones”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Lucía me cuenta que esa noche del 29 de septiembre, el cuerpo de su padre fue trasladado junto a los otros cuerpos a la morgue, y rechazado por los médicos del lugar que olían algo raro. El certificado de defunción de Coronel reza “muerte por arma de fuego”. Su abuela ya fallecida -que fue quien le contó-, viajó a reconocer el cuerpo de su hijo a Buenos Aires, y cuando llegó vio que el cuerpo tenía un disparo de arma de fuego en la sien.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Sin embargo Lucía me transmite como una sensación de descreimiento de lo que su abuela pudo haber visto, y termina diciendo que también se trata de “una posible versión”. Pero esa versión no ha sido develada aún, los restos de Coronel fueron trasladados al cementerio municipal de Tucumán, y nunca se llevó a cabo una autopsia legal que dé precisiones sobre la causa de muerte.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Le preguntamos a Lucía al respecto, y nos dice que en realidad nunca se animaron a realizar la exhumación, aunque siga siendo una duda latente que las inquieta. La justicia tiene la palabra.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Menciona “otras versiones” las que no serían desconocidas por el entorno de Walsh, acerca de la existencia de un testigo que, no es el conscripto, y que vio dos cuerpos que fueron hallados en la parte de atrás de la casa, los únicos en posición de haberse quitado la vida disparándose en la sien. Según la versión de este testigo, se trataría de dos hombres, y no una mujer y un hombre, como sugiere el conscripto sobre el que se basa el relato del escritor a sus amigos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Si bien los cuerpos fueron identificados más tarde, no se sabe en qué posición fueron hallados cada uno de ellos dentro de la casa (no habría un acta o documento policial o judicial que lo corrobore). En la lógica de esa versión, los dos masculinos (entre los que tranquilamente podría haber estado Coronel si se sigue la versión de la abuela) serían los responsables de la célula, por lo que estaba previsto un escenario de escape por atrás rápidamente; mientras, los restantes combatientes ocuparían sus posiciones defendiendo el frente, unos arriba, otros abajo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">No es claro el lugar donde fuera hallado el cuerpo de Vicki Walsh, como tampoco lo es claro el de ninguno de ellos; pero en la versión de ese otro testigo, una mujer no se quitó la vida a sí misma, fueron dos hombres. Salvo en la versión del conscripto, la “otra” versión que me refiere Lucía hace suponer que Vicki podría haber recibido un disparo del enemigo y no que se suicidó.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Para el conscripto Vicki se encontraba en la terraza, mientras que su hija (la hija de Vicki de pocos meses) había sido encontrada dentro de un armario.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Al menos resulta algo llamativo que la madre ocupara una posición en la planta alta, y no en un lugar cercano a su pequeña hija. El problema es que —en esas hipótesis—, la reconstrucción e hipótesis de la Carta se desmoronaría.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La pregunta es si Rodolfo conocía otra versión que controvierte la suya basada en los ojos del conscripto, o si tuvo en cuenta el margen de que apareciera con el tiempo ese otro testigo.</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://www.telam.com.ar/thumbs/bluesteel/advf/imagenes/2021/12/61b9c1bff2406_900.jpg" alt=""/><figcaption><em>Victoria Walsh.</em></figcaption></figure></div>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Lucía me cuenta que, cuando su padre cae, su mamá María Cristina Bustos, estaba en Capital Federal escondida con ellas, y quedan a la deriva. Entonces decide acudir a Rodolfo Walsh escribiendo una carta. Desconocemos si ella habría leído la “Carta a mis amigos”. La carta es el medio (o el fin). Le pide al escritor algún tipo de ayuda. Enseguida Walsh intenta ponerse en contacto con ella, a través de distintos compañeros y con el fin (conjetural) de darle cobijo en San Vicente o bien buscar la manera de sacarlas del país.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ese contacto finalmente no se produce, aunque en esa instancia de acercamiento comienzan a suceder las distintas caídas de compañeros cercanos, y tarde o temprano, el día 14 de marzo de 1977 la de María Cristina con Lucía de pocos meses (María en ese momento, justo era cuidada por otros compañeros). Ambas son llevadas a la ESMA donde Lucía queda en cautiverio varios días, y luego es dejada en la maternidad del Hospital Elizalde, con una nota con sus datos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La familia Coronel enseguida recupera a Lucía y viajan a Jujuy, donde serán criadas por un tiempo por los abuelos paternos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Nada más se sabrá de María Cristina; sí que fue vista por sobrevivientes de la ESMA.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La carta enviada a Walsh nunca se recuperó, pero Lucía intentó reconstruir a través de Lila Ferreyra y Patricia Walsh, alguno de sus trazos que hablaban de la esperanzas de una vida junto a sus hijas. Al parecer, Walsh se sintió sumamente conmovido por la carta, su preocupación era acompañar a la compañera de Coronel, aquel militante caído junto Vicki, quizás creyendo que se trataba del otro que, ante el final, pronunciara la misma frase.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;Leugo de las cartas que van y vienen, Rodolfo es capturado el 25 de marzo de 1977, once días después que María Cristina y Lucía.</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Vuelvo a lo mismo. Si hay otra versión testimonial en la que Vicki es asesinada, y no se suicida, entonces habría un contenido de la “Carta a mis amigos” que se desmorona, y con ello: “Ustedes no nos matan, nosotros elegimos morir”. Frase que podría haber sido pronunciada –tranquilamente- por Coronel.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Imaginamos que Walsh no tuvo certezas, pero en una de esas imaginó lo mismo que insinuamos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La charla con Lucía me lleva a leer la Carta varias veces, tratando de entender esa desfiguración épica (en este viaje ya me obsesioné con la carta). Walsh escribe, “para explicarles cómo murió Vicki y por qué murió.”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Acá la carta es un ensayo auto y extra explicativo, de tipo pedagógico, de tipo moraleja, es una enseñanza, una traslación de epopeya.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;Después de contar el operativo trasladando su ojo, al ojo del soldado omnisciente, dice: “Mi hija estaba dispuesta a no entregarse con vida. Era una decisión madurada, razonada”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Es decir, no era un rapto de locura o desesperación, su hija y sus compañeros, entre los que encontramos a Carlos Coronel, hay una lógica de la racionalidad instrumental del acto que Albert Camus, denominará con premeditación de levantar la mano contra sí, un ejercicio controlado de autojusticiamiento, evitando lo inevitable ya en las manos del enemigo. Pues Vicki “conocía, por infinidad de testimonios, el trato que dispensan los militares y marinos a quienes tienen la desgracia de caer prisioneros: la tortura sin límite en el tiempo ni en el método, que procura al mismo tiempo la degradación moral, la delación. El quiebre, es la delación como último escalón de la degradación moral de un cuadro formado. Sabía perfectamente que en una guerra de esas características, el pecado no era hablar, sino caer…”</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Qué diferencia hay entre el suicidio forzado por las circunstancias, cuando las barajas están echadas, y el autojusticiamiento que pasa a ser el breve momento condicionado en el que la víctima le roba al perpetrador el goce de asesinar? ¿Quién mata entonces?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desde el derecho tiene que haber una respuesta a esta pregunta. Seguramente el juicio oral, traerá esa respuesta en la sentencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Leyendo las poesías que dejó Coronel, puedo releer a Rodolfo Walsh.</p>



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<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pienso en mi amigo, el cineasta Nicolás Prividera, quien quiso llevar a cabo la película sobre el operativo en la calle del Corro, y se quedó en el intento. Ese intento devino los Films “M” y “Tierra de los Padres”, ahora “Adiós a la memoria”. Sus apuntes o guión inconcluso sobre “el operativo de la calle corro”, me sirven para repensar la Carta desde otro lugar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“Pensar en el suicidio como última victoria me hace entenderlo como la aceptación del camino sin retorno que habían tomado. Los que fueron fieles —hasta el fin— con la consigna de “Libres o muertos”… En cuanto a los otros, los que firmaban esa (y otras) sentencias pero eligieron la vida ¿Qué decir de esta carta, contemporánea de ese texto? No puedo decir que el dolor lo cegaba: Su estilo es límpido, como siempre) he reflexionado sobre esa muerte. Me he preguntado si mi hija, si todos los que mueren como ella, tenían otro camino (Curioso cambio temporal: Los que mueren, tenían otro camino: Tenían, pero han elegido el único que no tenía retorno). La respuesta brota desde lo más profundo de mi corazón (Y entonces es el corazón el que responde, más allá de la meditación) y quiero que mis amigos la conozcan. Vicki pudo elegir otros caminos que eran distintos sin ser deshonrosos, pero (Otra vez los caminos, equivocados todos, porque) el que eligió era el más justo, el más generoso, el más razonado (Justo y Generoso son categorías que no pueden cuantificarse, pero razonado&#8230; Aunque es claro que la enumeración conduce precisamente a ese término: No está puesto ahí por casualidad, devuelve a la muerte al espacio de la entrega, al martirio). Su lúcida muerte es una síntesis de su corta, hermosa vida. No vivió para ella, vivió para otros, y esos otros son millones. (Aquí la alegoría cristiana es transparente, y me hace desconfiar tanto como si le hubiera antepuesto un “volveré y&#8230;”). Su muerte sí, su muerte fue gloriosamente suya. (Elegir la muerte se confunde con “dar la vida”, y funciona como un modo de arrebatarles la muerte a los asesinos, de imaginar —con ayuda de la Épica— la muerte digna del héroe), y en ese orgullo me afirmo y soy quien renace de ella”. (Eso dijeron después las Madres: “Fuimos paridas por nuestros hijos”, afirmaron. Y eso lo entiendo: Transformar esa inversión —que el hijo muera antes que el padre— en conversión…) Walsh también eligió su camino (marcado entre cartas escritas para quien no podía leerlas —su hija, la Junta—: cartas del porvenir). El camino tenía un solo destino. No podía irse ni dejar de escribir, porque eso hubiera sido huir, y él quería dar testimonio (pero el diario era demasiado íntimo: prefería las cartas. Un modo de hablar por todos sin renunciar a su propia voz)”. [5]</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">A diferencia de la ensayista Beatriz Sarlo [6], quien directamente habla de la Carta como mecanismo de “la voluntad de estetizar la muerte” por medio del uso de la violencia; Prividera en su diálogo dentro de la Carta, reconoce el único destino posible de Walsh a partir de la muerte de Vicki; la propia encerrona que se juega a sí mismo en un testimonio final lúcido, como la tercer carta, la síntesis epistolar de la tríada que conforman el punto de inflexión de su escritura, al punto de unirse escritura y vida. La resistencia de Vicki no puede ser leída como un canto a la épica tanática, más cuando es Walsh quien realiza esa crítica a su propia organización.[7]</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La Carta a mis amigos parece un tránsito, una antítesis, entre tesis (Carta a Vicki) y síntesis (Carta a las juntas). El transito es un proceso de ascesis personal, un renacimiento (la muerte de Vicki “fue gloriosamente suya, y en ese orgullo me afirmo y soy quien renace en ella”); [8] no una operación premeditada en el campo del arte y la política, que, en todo caso, serán estas como campo específico la encargadas de cincelar el mito del escritor comprometido luego de su desaparición.</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://eldepartamental.com/download/multimedia.normal.96517dd672488fd5.3238313630375f6e6f726d616c2e6a7067.jpg" alt="" width="693" height="480"/><figcaption><em>Rodolfo Walsh y su hija, Victoria.</em></figcaption></figure></div>



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<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>***</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La “Carta a mis amigos”, no puede ser entendida sin la otra carta, “Carta a Vicki”. [9] De ella extraigo la frase: “Nosotros morimos perseguidos, en la oscuridad…”, y la comparo con la que Walsh coloca en boca de su hija “nosotros elegimos morir”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Se duda si la primera carta es del 24 o 29 de diciembre de 1976, es decir, al cumplirse tres meses de la muerte de Vicki. La segunda fue rescatada de la ESMA por un sobreviviente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La imagen que percibo es la de aquellos que mueren en la noche o aquellos que mueren en la luz.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pienso en una imagen tomada de T.S. Eliot: “Anoche tuve una pesadilla torrencial, en la que había una columna de fuego, poderosa pero contenida en sus límites, que brotaba de alguna profundidad”. En esa alucinación (un hombre en el tren le anuncia algo)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Walsh es como el <em>Ángelus Novus</em>,  del que habla Benjamin parado frente a las cenizas de la Historia, nacido desde las cenizas de su hija;[10] tiene la certeza de que nunca podría sobrevivir a su hija, se siente condenado aun cuando pueda extender o proyectar su permanencia en el mundo, ya no como militante o escritor, sino como hombre.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La carta a Vicki ensaya un diálogo con los muertos y es anticipatorio, a través de la alucinación revela su propio final. El “Ustedes no nos matan, nosotros elegimos morir”, más allá de la idea de versiones contrapuestas o abiertas, yo la entiendo como parte de una necesaria creencia para poder sostener su despedida, y no como acto de especulación en la fundación del propio mito.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;Es la literatura que asume forma de vida, y no una mera posición formal esteticista que queda solo como literatura. Algo así me dice Juan Aiub, en un mail titulado “Walsh a través de Coronel”. Dice: “Es como si en Walsh siempre se hubiesen disputado el cronista y el poeta y recién ante la cercanía de la muerte, el poeta aparece en la carta, paradójicamente para desaparecer. Las licencias poéticas con la muerte de su hija, le abren las puertas de la percepción de su muerte”.</p>



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<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">***</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Con la Carta a Vicki, Walsh muere alucinado (como poeta). La Carta a mis amigos, lo revive en su hija como acto de pura entrega sin especulación o retorno (“Pudo elegir otros caminos… pero el que eligió el más justo, el más generoso, el más razonado”). Para dar paso a su acusación catilinaria, la Carta abierta a la Junta (el acto intelectual más brillante producido durante la dictadura).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Al momento de desaparecer este proceso del escritor se borra para dar nacimiento a un mito que lo excede, receptado por la academia, los organismos de derechos humanos, los seguidores de Walsh en la literatura y en la crónica. Las contradicciones o perplejidades, tratan de volver a interpelar los hechos sobre el que se apoyan la(s) carta(s), no para refutar un sistema de versiones que Walsh da por sentado (Vicki suicidándose) y que —como vimos— está lleno de zonas oscuras. Se trata de abrir una hermenéutica que devele el misterio que contiene como final vida fundida como obra, algo así como la deconstrucción del ready made Walsh no querido.[11]</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Coronel tiene un verso que nos interpela y me recuerda al legado de Walsh por fuera del mito del escritor desaparecido y su obra:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(…) a vos te hablo que te quiero tanto/ mata a tus padres yo te daré el poema</em>.[12]</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">***</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Durante el viaje, Lucía me cuenta sobre su trabajo, entonces surge como un destello y salgo de mi ensimismamiento. Ella ya había hablado de sus estudios de medicina en Cuba y de la delegación de médicos cubanos que desde distintas fundaciones hacen medicina preventiva y oftalmológica para gente de la tercera edad en las villas de la ciudad de Córdoba. De lo que no me había percatado era del tipo de trabajo militante que hacía Lucía.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Formada en la línea del “Che”, su tarea cotidiana consiste en salir a buscar a sus pacientes entre la gente humilde, y por medio de una sencilla intervención quirúrgica, devolverles la vista. Lo que me llamó la atención es la estadística que maneja; de las personas mayores de sesenta años de todo un barrio cordobés, un 70% puede tener todo tipo de problemas de visión, desde cataratas a presbicias, pasando por hipermetropías y astigmatismos, etcétera.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Lucía y su pequeño equipo de médicos cubanos hacen el relevamiento inicial, y después practican las breves intervenciones con cirugía láser. De un día para otro, las personas recuperan la vista. Algo que es un negocio para la corporación oftalmológica argentina, y un elevado costo para la tercera edad de la clase media y alta; ellos lo practican como una función social solidaria en forma masiva y gratuita. La tarea es casi anónima, invisible, de hormiga. El gobierno argentino apoya, pero sabe que la corporación médica no quiere largar su negocio, por lo que Lucía y su equipo se mueven en silencio, pero llevan más de treinta y seis mil intervenciones. El resultado es tomado como un milagro, cantidad de gente mayor entregada a una visión borrosa del mundo, naturalizada a ver con un ojo; o, simplemente postrada por haber perdido la vista, vuelven a nacer.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La función del poeta es abrir las puertas de la percepción. La función de dar luz, “iluminar”. Eso seguramente lo sabían José Carlos Coronel y Rodolfo Walsh que habían leído a Eliot y a Blake.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Tal vez un legado parecido, así de simple y así de ascético.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Notas:</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">[1] Libros de la talita dorada, colección Los Detectives Salvajes, 16. El libro fue presentado en la librería Paco Urondo, San Miguel de Tucumán, 25 de abril de 2014. Se puede acceder al libro aquí: <a href="https://elniniorizoma.wordpress.com/2019/10/01/pdf-libro-aquello-que-no-existe-todavia-jose-carlos-coronel/">https://elniniorizoma.wordpress.com/2019/10/01/pdf-libro-aquello-que-no-existe-todavia-jose-carlos-coronel/</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">[2] Sobre la historia completa de Carlos Coronel, véase, Palabras de Rubén Elsinger, 25/4/2014: <a href="https://elniniorizoma.wordpress.com/2021/12/15/jose-carlos-coronel-semblanza-de-un-militante-y-poeta/">https://elniniorizoma.wordpress.com/2021/12/15/jose-carlos-coronel-semblanza-de-un-militante-y-poeta/</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;[3] Sobre el destino de la niña, lo cuenta el propio Walsh en la Carta a Emiliano Costa, yerno de Walsh y en ese momento detenido. “Al morir Vicki la niña quedó en manos del ejército. Después se la dieron a tu padre. Vicki quería que estuviese con nosotros. Hoy eso no parece posible sin desatar un conflicto familiar cuyas proyecciones son difíciles de calcular…” Rodolfo Walsh, <em>Ese hombre y otros papeles</em>, Seix Barral, 1996, Pág. 242/243.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">[4] Rodolfo Walsh, ob. cit, Pág. 243/246.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">[5] Restos, un hijo de desaparecidos en búsqueda de su Historia. Texto inédito.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">[6] Beatriz Sarlo. “Una alucinación dispersa en agonía”. En Punto de Vista, n.° 21. Agosto de 1984, p. 1-4.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">[7] Como dice su biógrafo Eduardo Jozami “Walsh reclamaba inútilmente a la conducción de Montoneros el abandono de la estrategia militarista, por eso creyó en la necesidad de la violencia —como buena parte de la militancia de la época— para enfrentar una política que desde 1955 se apoyaba en la activa presencia de las Fuerzas Armadas en el gobierno y la represión, pero los textos citados de su correspondencia a la conducción de Montoneros muestran que en su razonamiento la política ocupaba el lugar central”. Y yo agrego, que en esa perseverancia, mal podría estetizar la muerte de su propia hija justificando un sesgo hacia la violencia, cuando la criticaba como desvío militar, en un viaje sin retorno funcional el espiral del terror”. Véase Rodolfo Walsh, <em>Ese hombre y otros papeles</em>, Seix Barral, 1996, Pág. 241/242.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">[8] Sobre el proceso de ascesis, véase Daniel Link, “Negatividad”, <em>Clases: literatura y disidencia</em>, Norma, 2005, pág. 303</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">[9] “Querida Vicki: La noticia de tu muerte me llegó hoy a las tres de la tarde. Estábamos en reunión cuando empezaron a transmitir el comunicado. Escuché tu nombre, mal pronunciado, y tardé un segundo en asimilarlo. Maquinalmente empecé a santiguarme como cuando era chico. No terminé con ese gesto. El mundo estuvo parado ese segundo. Después les dije a Mariana y Pablo: “era mi hija”. Suspendí la reunión. Estoy aturdido. Muchas veces lo temía. Pensaba que era excesiva suerte no ser golpeado, cuando tantos otros son golpeados. Sí, tuve miedo por vos, como vos por mí, aunque no lo decíamos. Ahora el miedo es aflicción. Sé muy bien por qué cosas has vivido, combatido. Estoy orgulloso de esas cosas. Me quisiste, te quise. El día que te mataron cumpliste veintiséis años. Los últimos fueron muy duros para vos. Me gustaría verte sonreír una vez más… No podré despedirme, vos sabés por qué. Nosotros morimos perseguidos, en la oscuridad. El verdadero cementerio es la memoria. Ahí te guardo, te acuno, te celebro y quizás te envidio, querida mía. Hablé con tu mamá. Está orgullosa en su dolor, segura de haber entendido tu corta, dura, maravillosa vida. Anoche tuve una pesadilla torrencial, en la que había una columna de fuego, poderosa pero contenida en sus límites, que brotaba de alguna profundidad. Hoy en el tren un hombre me decía: ‘Sufro mucho. Quisiera acostarme a dormir y despertarme dentro de un año’. Hablaba por él pero también por mí”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">[10] María Moreno es quien mejor ha analizado esta relación edípica, del padre que renace de la muerte de la hija, véase “Poner la hija”, Boletín de la Biblioteca del Congreso de la Nación, 120. Buenos Aires, 2000.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">[11]&nbsp; Juan Forn, dice algo que viene como anillo al dedo a lo que estoy escribiendo: “si esperamos más elocuencia aun de su figura (digo, más elocuencia de la que ya hay en la suma de páginas que escribió a lo largo de su vida) hará falta alguien que dialogue con la leyenda hasta deconstruirla, intentando hasta donde pueda reflejar el propósito que tenían los actos de Walsh antes de que se amplificaran épicamente, a la luz de lo que le sucedió después, y mostrando todas las facetas (no solo las etapas sino las facetas) de esa milimétrica evolución, incluyendo especialmente las que plantean más contradicciones o perplejidades. Es fácil decirlo, por supuesto: por esa misma razón (la distancia que va del dicho al hecho), el gran libro que tantos esperamos sobre Rodolfo Walsh aún no ha sido escrito”. “Irlandeses detrás de un escritor”, Suplemento Radar, Página/12, 22712/2002.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">[12] En “Aquello que no existe todavía”, la Talita Dorada, LDS, Pág. 37.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>Este texto es una adaptación de otro que se publicó en La Tecl@ Eñe, junio 2014, y pertenece al libro El Hijo y el Archivo. GES, 2020.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La Plata, 15 de diciembre de 2021.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Poeta, escritor y abogado.</p>
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		<title>Derecho al olvido y semana de la memoria &#8211; Por Julián Axat</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Mar 2022 22:13:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Julián Axat]]></category>
		<category><![CDATA[Corte Suprema de Justicia de la Nación]]></category>
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		<category><![CDATA[Natalia Denegri]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En esta nota se aborda la cuestión del "derecho al olvido", tema que la Corte Suprema de Justicia de la Nación puso en agenda la semana pasada en una audiencia pública por el pedido de la ciudadana Natalia Denegri quien pretende borrar de la web los links vinculados a su pasado y el caso "Coppola". En la nota Julián Axat plantea que no es ingenuo que la Corte haya elegido tratar el derecho al olvido en las vísperas de la semana de la memoria.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/derecho-al-olvido-y-semana-de-la-memoria-por-julian-axat/">Derecho al olvido y semana de la memoria &#8211; Por Julián Axat</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>En esta nota se aborda la cuestión del «derecho al olvido», tema que la Corte Suprema de Justicia de la Nación puso en agenda la semana pasada en una audiencia pública por el pedido de la ciudadana Natalia Denegri quien pretende borrar de la web los links vinculados a su pasado y el caso «Coppola». En la nota Julián Axat plantea que no es ingenuo que la Corte haya elegido tratar el derecho al olvido en las vísperas de la semana de la memoria.</em></strong><strong></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Julián Axat*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em><em></em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El pasado viernes se llevó a cabo la segunda jornada de la audiencia convocada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en el caso de Natalia Denegri contra <em>Google</em> por el derecho al olvido.&nbsp; Resulta irónico, paradójico (o algo cínico) que durante la semana de la memoria, la Corte Suprema se disponga a analizar públicamente la agenda del olvido, en vez de dar tratamiento a un conjunto de temas que hacen a la agenda de lesa humanidad que aún están pendientes en sus despachos de Talcahuano y que agilizarían los juicios que hoy se llevan a cabo en el país.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pero no, del olvido se trata. La cuestión es determinar si existe un derecho de la persona a solicitar el bloqueo de las URL con contenidos en la red que puedan resultar perjudiciales, antiguos, irrelevantes e innecesarios. Así la ciudadana Natalia Denegri solicitó a la Justicia que le ordene al buscador <em>Google</em> eliminar vínculos a sitios en los que se exhibía información de su pasado mediático relacionado con el caso “Cóppola”, información que carecería de interés público a raíz del paso del tiempo, además de considerar que resultan lesivos de su honor, su intimidad y su reputación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La cuestión aparece en el momento mismo de la guerra de Rusia y Ucrania, en la que los buscadores como <em>Google</em> son parte de las campañas de censura, manipulación y cancelación de contenidos sobre la interpretación de los hechos. Esto quedó en evidencia en la audiencia ante la Corte en la que los abogados de Google admitieron tener políticas de restricción (alegaron: terrorismo, pornografía infantil, entre otros) y tener la capacidad técnica de desactivar ciertas URL’S a su antojo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Por lo tanto, a falta de regulación, la empresa Google se maneja con discreción y suprime las URL que considere sin encontrarse afectado el derecho a la libertad de expresión y sin necesidad de recurrir a la justicia, tal como pretende Denegri (es evidente que la empresa Google siempre va a defender su capacidad de cancelación, como gran corporación que es; es la policía de sus propios archivos).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En todo caso, la memoria social como la individual es selectiva (recordemos al Funes de Borges), e internet (de alguna forma) también lo es. Entre Denegri y Google existen dos pretensiones contrapuestas, pero en el fondo no lo son tanto. Ambos se pretenden arrogar el dilema de Funes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Quién es el que borra el pasado, el gigante de Internet cuando así lo pondera o el particular cuando siente que el pasado lo perjudica?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El dilema parece algo absurdo, pues quien se arrogue la potestad cancelatoria, lo hace en base al vacío de criterios. ¿Debería existir una pauta más o menos objetiva que armonice esa “selectividad de la memoria” entre el derecho a la libertad de expresión, el derecho a la memoria y la potestad de restringir la información?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿El derecho al olvido es la necesidad de conseguir una pauta de racionalidad legal que eleve los estándares del concepto de derecho a la memoria histórica de los hechos, sin posibilidad de manipulación por parte de las empresas como Google sobre sus propios registros?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿El derecho al olvido es un estándar estricto para leer e interpretar aquellas cuestiones de la memoria histórica de registros de internet que los particulares pretendan eliminar?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Quién ejerce la policía de la memoria de internet?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En su brillante dictamen, el Procurador Fiscal ante la Corte, el Dr. Victor Abramovich, parece darnos pautas que clarifican el problema, siendo contrario a la pretensión de Denegri y su derecho al olvido tal como lo ha planteado (véase: <a href="https://www.fiscales.gob.ar/wp-content/uploads/2022/02/CIV-50016-2016-CS1-Denegri-Fdo.pdf">https://www.fiscales.gob.ar/wp-content/uploads/2022/02/CIV-50016-2016-CS1-Denegri-Fdo.pdf</a>). Allí dice: “… En suma, sin poner en duda que la actora puede sufrir malestar ante la difusión de contenidos referidos a una etapa de su vida pública que pretende dejar en el pasado, considero que ello no alcanza para configurar los supuestos absolutamente excepcionales que en nuestro orden constitucional autorizan a vedar la circulación de información especialmente protegida. En mi entender, el régimen constitucional argentino no reconoce un derecho a reservar información de interés público relativa a una persona por el sólo transcurso del tiempo, para forzar por vías legales a la sociedad a su olvido. En todo caso, la memoria social como la individual es selectiva, y el derecho colectivo a la información se ejerce con variada intensidad, entre otros factores, debido al paso del tiempo, por lo que es posible que un asunto que en determinado momento suscita gran atención en las audiencias, pierda luego su interés. Sobre la base de estas consideraciones, estimo que no existe fundamento constitucional que justifique el bloqueo de los vínculos referidos a la información de interés público cuestionada, y que la medida dispuesta por el a quo vulnera el derecho a la libertad de expresión (…)”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Distinto sería cuando lo que está en juego es el honor o la intimidad, y no el derecho a olvidar, pues de lo que se trata es solicitar a la justica el bloqueo de las URL por contenidos que puedan resultar perjudiciales para un ciudadano, ya sea por discriminatorios, difamatorios, etc.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Por el contrario, introducir la cuestión del “derecho al olvido” es –en cierta forma- abrir la puerta para el borramiento de registros, con riesgo de hacerlo sobre hechos públicos o personas públicas, temas de interés para la sociedad. Y ese es el derecho de los usuarios de Internet de buscar y acceder a la información, y que ese derecho es más intenso cuando involucra información pública que nunca debería ser borrada (Sobre el artículo 13 de la Convención Americana, se ha dicho que: «las medidas de filtrado o bloqueo deben diseñarse y aplicarse de modo tal que impacten, exclusivamente, el contenido reputado ilegítimo, sin afectar otros contenidos (…) En particular, ha considerado que «[l]as medidas de bloqueo de contenidos no se pueden utilizar para controlar o limitar la difusión de discursos especialmente protegidos o que tienen presunción de protección cuando dicha presunción no ha sido desvirtuada por una autoridad competente» Relatoría Especial para la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Informe Anual 2008, OEA/Ser.L/V/II.134 Doc. 5 rev. 1, 25 febrero 2009, punto 2.2.1., págs. 128 y ss.)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Nada es ingenuo en este país. Hablar de derecho al olvido en las vísperas la semana de la memoria… quizás sea algo pendiente, eso no lo dudo (toda discusión robustece a la democracia). Lo cierto es que hay una discusión más urgente sobre los límites al Negacionismo y su tipificación penal; algo que sería muy distinto o la contracara del derecho al olvido.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La Plata, 21 de marzo 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Poeta, escritor y abogado.</p>
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		<title>Rosenkrantz y el desprecio del populismo &#8211; Por Julián Axat</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 02 Jun 2022 11:53:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Julián Axat]]></category>
		<category><![CDATA[antipopulismo]]></category>
		<category><![CDATA[Corte Suprema]]></category>
		<category><![CDATA[derechos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En esta nota Julián Axat escribe sobre el discurso del juez de la Corte, Carlos Rosenkrantz, en su reciente viaje a Chile, y sostiene que ese tipo de posicionamiento demuestra -más que nunca- la necesidad de construir una corte de mayor número; plural y representativa, que exponga otras posiciones y valores. Colocando la defensa de los derechos humanos, minorías, vulnerables por encima de odios, facciones y mezquindades.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>En esta nota Julián Axat escribe sobre el discurso del juez de la Corte, Carlos Rosenkrantz, en su reciente viaje a Chile, y sostiene que ese tipo de posicionamiento demuestra -más que nunca- la necesidad de construir una corte de mayor número; plural y representativa, que exponga otras posiciones y valores. Colocando la defensa de los derechos humanos, minorías, vulnerables por encima de odios, facciones y mezquindades.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Julián Axat*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hace pocos días, el juez de la Corte, Carlos Rosenkrantz, viajó a Chile a dictar una conferencia por la apertura del Año Académico 2022 de la Universidad de Chile. Allí leyó una ponencia titulada&nbsp; «Justicia, Derecho y Populismo en Latinoamérica» (que se puede escuchar completa aquí:&nbsp; <a href="https://www.youtube.com/watch?v=RWPv-O4pKa0&amp;feature=emb_logo">https://www.youtube.com/watch?v=RWPv-O4pKa0&amp;feature=emb_logo</a>) &nbsp;y en la cual se despacha abiertamente sobre el&nbsp; “populismo” aludiendo al fenómeno que &nbsp;“me perturba”, “especialmente porque creo que la única solución para nuestros pueblos es insistir en el modelo de la democracia constitucional».</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La versión sobre el concepto de “populismo” que maneja el cortesano pertenece a la prosapia del liberalismo ortodoxo cuyos elementos él mismo define en su exposición: “el primero es más bien filosófico y es el hecho de que el populismo presupone una entidad colectiva, supra-individual, cuya existencia, aunque sus contornos nunca son definidos con precisión, es autónoma e irreducible a la de sus integrantes&#8230; El segundo rasgo es que, no solo cambia el cómo, sino que también pretende el quién de la acción política, pues pretende cambiar el sujeto y el destinatario de lo que políticamente hacemos. En este sentido, más allá de muchas diferencias relevantes, en todas las narrativas populistas el pueblo es el criterio validante por antonomasia».</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Es evidente que esta idea de populismo, en nuestro país tiene una genealogía larga que puede rastrearse en la sociología de Gino Germani o Torcuato Di Tella, pasando por juristas de la talla de Carlos Nino, o más cerca en el tiempo, por constitucionalistas como Roberto Gargarella.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En el fondo, más allá de ciertos matices, todos ellos cuando hablan en argentina de “populismo” se están refieriendo claramente al peronismo; y al modo de categorizar el fenómeno como abordaje claramente despectivo, algo que no pierde su linaje teórico y su afiliación política.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>Laclau, Nino y Rosenkrantz</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Laclau y Nino son dos casos paradigmáticos para colocar el concepto de populismo en el centro del debate. Ambos partían de presupuestos teóricos y compromisos políticos distintos. &nbsp;El primero del marxismo, especialmente Althusser y Gramsci.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En Laclau la categoría populismo tiene un sentido positivo y fue inspiradora de sectores relevantes de gobiernos como los de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, para pensar las instituciones y sus dinámicas de acumulación política. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Nino fue, en cambio, asesor del presidente Raúl Alfonsín, dio clases en Universidades Norteamericanas inspirándose en teorías como las de John Rawls, Ronald Dworking y el constitucionalismo americano. Su mirada del fenómeno populista es claramente negativa y las emparenta con los poderes de excepción y las teorías de Carl Schmitt que justificaron gobiernos autoritarios.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Para ambos, no queda duda que el populismo&nbsp; -en la argentina- se vincula con el fenómeno peronista. &nbsp;Laclau identificaba el presidencialismo, el personalismo y su versión de populismo peronista como vehículo más eficaz para el cambio social. &nbsp;En cambio Nino, veía al peronismo como un desvío hacia el presidencialismo autoritario, por eso defendía el ideal de la democracia deliberativa, asumiendo que el intercambio de ideas y la búsqueda de consensos –en el sentido de Habermas– como el combustible de la democracia moderna constitucional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Más allá de las diferentes fuentes teóricas en las que abrevan, tanto Laclau y Nino se posicionaban políticamente desde lugares que no negaban y hacían explícitos.&nbsp; Si “el peronismo es el hecho maldito de un país burgués” (J. W. Cook),&nbsp; teorías como las de Laclau y Nino reflejan en el fondo dos modos de ver y discutir afincados en una dinámica institucional concreta, que no alcanza a dimensionar del todo el rizoma peronista. En todo caso, la grieta en torno al concepto populismo, es un fórceps conceptual que tiene que más que ver con el enfoque ideológico político, que con un “tipo ideal” meramente académico.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Para el cientista político italiano Loris Zanata, no hay modo de identificar al populismo argentino sin el peronismo. Por eso, a diferencia de Carlos Nino, cuyo posicionamiento ideológico político –como dijimos- era más que claro, el juez Rosenkrantz postula un ente abstracto llamado populismo al que no llama nunca “peronismo”; &nbsp;aunque por su tono parece hacer notar esa referencia bajo un eufemismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Recordemos que se trata de un juez invitado como juez (lo que supone fingir cierta imparcialidad) esbozando cierta posición neutral a la apertura de un año académico de una Universidad extremadamente conservadora contraria al espíritu del gobierno (populista) recién asumido. Por lo que para esos receptores el titulo de la ponencia parece música e sus oídos (si escuchamos antes al Decano presentador Pablo Ruiz Tagle, se elogiará al juez argentino ¡por su coraje en el precedente 2&#215;1!). Y cuando enfatiza “el populismo me perturba”, el nivel de análisis se transforma en un sesgo absolutamente despreciativo, dirigido al actual gobierno de su país y a todos aquellos que tengan la misma causa u origen.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">«El populismo plantea&nbsp; desafía directo al espíritu del liberalismo sencillamente porque degrada la importancia de la responsabilidad individual en la medida en que supone la primacía de una entidad supraindividual trascendente e indefinida, lo que necesariamente degrada la importancia que debe tener nuestras decisiones en la conformación de nuestro destino personal.” Continuó Rosenkrantz en su discurso, y este tinte peyorativo con que se trata al populismo (eufemísticamente) abstracto/neutro apunta –en última instancia- a la incapacidad de los individuos y grupos que adhieren a los liderazgos y movimientos. Incapacidad que se sostiene en la presunción de la imposibilidad de esos sectores de mantener alguna forma de racionalidad en el largo plazo. Ya sea por su limitada cultura, o por un abrumador contexto de necesidades, no se les reconocerá capacidad para el auto-gobierno. Los análisis de este tipo culminan generalmente en una escena en la que esta incapacidad de los sectores populares es condición de posibilidad de la manipulación y la demagogia (el mito del pancho, la coca y la movilización a los espacios públicos).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>Derecho, escasez y necesidades</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En una segunda parte de su alocución, Rosenkrantz señaló: “… Una afirmación muy insistente en mi país, que yo veo como un síntoma innegable de fe populista, según la cual, detrás cada necesidad, siempre debe haber un derecho…&nbsp; En las proclamas populistas hay siempre un olvido sistemático de que detrás de cada derecho hay un costo. Se olvida que si hay un derecho, otros, individual o colectivamente, tienen obligaciones y que honrar obligaciones es siempre costoso en términos de recursos. Que no tenemos suficientes recursos para satisfacer todas las necesidades que podemos desarrollar y sería deseable satisfacer.”</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Si bien lo dicho guarda relación manifiesta con la famosa frase de Eva Perón: «Donde hay una necesidad nace un derecho», se trata de una obsesión típica del liberalismo constitucional conservador, que plantea la idea de que nuestros derechos más fundamentales –pese a su declamación- tienen costos económicos cuantificables, ergo: son relativos.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://images-na.ssl-images-amazon.com/images/I/61VXg2vjRDL.jpg" alt=""/><figcaption><em>Libro «El costo de los derechos» de Stephen Holmes</em><br></figcaption></figure></div>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En el año 2011 se publicó en argentina “El costo de los derechos. Por qué la libertad depende de los impuestos”, de Stephen Holmes y Cass R. Sunstein (Siglo XXI).&nbsp; En dicha obra se sostiene que la financiación de los costos de los derechos se lleva a cabo a través de las recaudaciones impositivas. Los constitucionalistas deben sacarse las anteojeras y dejar de creer en ficciones declamativas que se realizan por arte de magia. Los derechos no son gratuitos, ni nacen como las hojas de los árboles; sino que es la sociedad la que los paga con sus impuestos y contribuciones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El argumento presentado por Holmes y Sunstein se basa en la relación entra la cantidad de impuestos que se pagan y el alcance de la protección de derechos. La idea principal es que la capacidad del Estado de recaudar impuestos y de garantizar derechos a sus ciudadanos está positivamente relacionada y es limitada. Esto revelaría la posible inconveniencia de una reducción impositiva, ya que pondría en juego la plena vigencia efectiva de los derechos y las necesidades que se deben cubrir. Y además demostraría la asignación de los escasos recursos estatales que permiten garantizar el cumplimiento de todos esos derechos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Bajo este enfoque, dado que los recursos estatales son escasos, su asignación siempre presupone una decisión distributiva basada en el establecimiento de un orden de prioridades en el cual algunos derechos son más fundamentales que otros, y algunas sectores prioritarios que otros. Por lo que hay necesidades que nunca se satisfacen. Así, asignar mayores recursos al cumplimiento de un derecho conlleva la decisión de conceder menos recursos al cumplimiento de unos u otros, etc. &nbsp;Como consecuencia de ello, Stephen Holmes y Cass R. Sunstein sostienen que, toda asignación siempre presupone una decisión distributiva basada en el establecimiento de un orden de prioridades en el cual algunos derechos son más fundamentales que otros. Unos ganas, otros pierden. &nbsp;Por tal razón, dado que los derechos tienen un costo, no pueden ser absolutos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hasta aquí Rosenkrantz, parece seguir a estos autores. Sin embrago, los mismos refieren a la asignación de las prioridades, que deben ser según las necesidades de los desiguales, es decir, aquellos que padecen más necesidades. Son los más privilegiados los que deben asumir el costo de los que tienen las mayores necesidades. En palabras de Holmes y Sunstein, la cuestión sobre de qué forma debe tomarse una intervención estatal para que sea adecuada y cumpla conjuntamente con los principios de libertad e igualdad supone una distribución de las cargas según las posiciones sociales. Es decir, la vocación de respetar, proteger y cumplir derechos debe traducirse en un compromiso férreo de destinar recursos para los más necesitados a partir del compromiso de los que más tienen (esto es lo que Rosenkrantz, evidentemente no comparte, y silencia para igualar las cargas del costo de los derechos para todos y todas).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La utilización “del máximo de los recursos disponibles” es una manda del derecho internacional (PIDESC). Y esto no es otra cosa más que la obligación de asignar el gasto público de forma prioritaria a la concreción de los derechos humanos de la población más vulnerable.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El argumento de la escasez, es decir, de no contar con suficientes recursos como para afrontar el cumplimiento de sus obligaciones, ha sido usado siempre como excusa del neoliberalismo para realizar políticas de ajuste y recorte de derechos, y nunca distruibuir las cargas del costo de los derechos en función de los que más tienen, hacia los que menos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">No se trata de una sociedad utópica, es el Estado de Derecho el que tiene el deber de demostrar que ha utilizado todos sus recursos de manera progresiva para garantizar el cumplimento de un derecho básico para los que menos tienen. El Pacto de Derechos Económicos Sociales y Culturales (PIDESC) se viola y genera responsabilidad internacional, cuando un Estado no garantiza la satisfacción de, al menos, el nivel mínimo esencial necesario para estar protegido (la alimentación, salud, vivienda, educación, etc).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Los derechos no pueden ser meras respuestas retóricas ante las verdaderas necesidades humanas (Hannah Arendt). Por lo que el argumento de la “escasez” resulta –al menos- inconstitucional-inconvencional, y es sumamente llamativo que sea pronunciado por un juez de la corte nacional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>La necesidad de una corte plural</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">De lo dicho anteriormente, queda claro que más allá de la libertad de expresar sus opiniones en ámbitos académicos (algo que parece en principio valido)&nbsp; deja la sensación que el juez Carlos Rosenkrantz, sienta posiciones tajantes y sesgadas que marcarán el tono y contenido de sus futuros fallos. Y ello no creo que sea un error táctico, sino la forma de expresarse políticamente como juez y marcar un estilo absolutamente comprometido con un sector político concreto, que reproduce ese imaginario y lo promete como políticas a futuro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ante semejante sesgo, más que nunca parece necesario construir una corte de mayor número; plural y representativa, que exponga otras posiciones y valores. Colocando la defensa de los derechos humanos, minorías, vulnerables e interés federal, por encima de odios, facciones y mezquindades.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La Plata, 2 de junio de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Abogado y escritor</p>
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		<title>Cortar el odio &#8211; Por Julián Axat</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 Sep 2022 01:45:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Julián Axat]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandra Gils Carbó]]></category>
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		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Levchenko]]></category>
		<category><![CDATA[Ministerio Público Fiscal de la Nación de Mar del Plata]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En esta nota Julián Axat cuenta que cuando la justicia investiga, juzga y condena delitos basados en odio y discriminación, es posible evitar que los hechos se repitan y escalen a formas más graves e impensadas.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/cortar-el-odio-por-julian-axat/">Cortar el odio &#8211; Por Julián Axat</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>En esta nota Julián Axat cuenta que cuando la justicia investiga, juzga y condena delitos basados en odio y discriminación, es posible evitar que los hechos se repitan y escalen a formas más graves e impensadas.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Julián Axat*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“Saludos compa. Va a salir todo bien. ¡Vamos a vencer! Abrazo para los pibes”, escribió Olexandr Levchenko en un video que grabó para sus amigos marplatenses y que se viralizó en las redes (<a href="https://www.lacapitalmdp.com/neonazi-condenado-en-mar-del-plata-defiende-ucrania-de-la-invasion-rusa/">https://www.lacapitalmdp.com/neonazi-condenado-en-mar-del-plata-defiende-ucrania-de-la-invasion-rusa/</a>) mientras se encontraba guarecido en algún punto de la ciudad de Kiev.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Con 31 años, Levchenko es ahora uno de los típicos jóvenes de cabeza rapada que componen los grupos de las milicias ucranianas dispuestas a aniquilar a la mayor cantidad rusos que se topen por el camino.El único detalle es que, hace poco más de un año, estaba preso en la Argentina, de donde fue expulsado luego de una condena por integrar la organización neonazi “Bandera Negra” dedicada a cometer crímenes de odio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En efecto, Levchenko, emigró de muy chico junto a su familia a la Argentina para radicarse en Mar del Plata. En ese entonces nadie sospechaba que su interés y fanatismo por el material bélico de la Segunda Guerra Mundial lo convertiría en un fanático de Adolf Hitler y que pasaría a formar parte de grupos violentos de la zona, a tal punto que en 2018 la justicia federal marplatense, lo encontró culpable de formar parte de una asociación ilícita dedicada a atacar personas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La pena que entonces recayó contra Levchenko y otras siete personas, fue de prisión efectiva. En su caso, se impuso una pena más alta de 9 años y 6 meses con la accesoria de expulsión del país. De modo que luego de estar preso casi tres años, Migraciones hizo efectivo su “extrañamiento” a Ucrania, a principios del 2021. Claro que, en vez de seguir cumpliendo la pena en su país de origen, como muchos otros criminales, terminó siendo reclutado como mercenario. Y en vez de villano, pasó a ser considerado un patriota. Un combatiente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En el fondo, Olexandr Levchenko es el mejor ejemplo que explica que no es un mito que grupos filonazis componen las huestes de los ejércitos de Zelenski. En este caso quedó probado por la justicia argentina. Y la prueba demostró que no se trataba de un lobo suelto, sino que era parte de una verdadera estructura, mano de obra dispuesta a para los verdaderos climas de odio, y que la justicia pudo desactivar a tiempo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Climas de odio y ley 23.592</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El rebrote de odio que estamos viendo hoy en día pone sobre la mesa varias discusiones pendientes en nuestro país, en especial sobre si existen instrumentos legales suficientes para prevenir y sancionar actos, que pongan en jaque la convivencia democrática.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El asunto es un tema espinoso que debe analizarse relevando algunas pautas legales y parámetros axiológicos existentes, que nos pueden ayudar problematizar y encarar la cuestión con mayor complejidad, de manera que los poderes del Estado puedan actuar en forma eficaz.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La historia demuestra que los climas de odio, son hechos que se fogonéan –deliberadamente– por ciertos sectores y calan hondo en la consciencia de los incautos, fomentando un grado de virulencia que puede estallar en actos de violencia y pasaje al acto. Se trata de una olla a presión, que debe ser desactivada a tiempo, pues siempre está la posibilidad que ponga en funcionamiento la mano de obra ilegal, dispuesta a ejecutar los designios del contexto incitado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Las teorías comunicacionales hipodérmicas han intentado explicar cómo estos climas de odio operan en escalada, van ganando perforando la subjetividad social al punto que llegan a generar actos de venganza de clase, pero también aparece la venganza política, despertando la racial y hasta la xenófoba.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El punto está en los ejecutores, los esbirros como mano de obra (movilizada o por su propio designio) capaces de darle forma y pasar de la simple incitación y propaganda; al daño, lesión, ataque; y&nbsp; finalmente al magnicidio, atentado o asesinato político.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Cuando Hanna Arendt bucea en los orígenes del antisemitismo <strong>(1),</strong> detecta en la raíz de los <em>pogroms</em> el clima de odio necesario que escala al punto tal, que los ejecutores específicos a &nbsp;la propia población que asume el rol del verdugo a través del linchamiento. Es el pasaje que va desde la llamada “Noche de los cuchillos largos”​​ (“Nacht der langen Messer”, la purga política de 1934, y por el cual las SS llevan a cabo una serie de asesinatos políticos), a “La noche de los cristales rotos” (“Kristallnach”, ataques durante la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938, contra ciudadanos judíos por las tropas de asalto de las SA junto con la población civil). Y en el fondo, tal como lo demuestra Arendt, lo que está debajo de estos hechos es la enfermedad del odio, la inyección de cierta incapacidad para sentir a los otros, obnubilar e impedir que las personas puedan distinguir lo está bien de lo que está mal.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">No hace falta ser un gran conspirador, la historia está llena de ejemplos como estos, antes de un intento de asesinato político suele haber un contexto social y simbólico preparado, “un olor en el ambiente”. Lo importante es cortar de cuajo este contexto, y para eso deben existir herramientas legales específicas por parte del Estado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En la Argentina, las raíces del odio son complejas, lo cierto es que existe la ley 23.592 (<a href="https://www.argentina.gob.ar/normativa/nacional/ley-23592-20465">https://www.argentina.gob.ar/normativa/nacional/ley-23592-20465</a>), que fue sancionada en 1988 a partir de un proyecto presentado por el entonces senador Fernando de la Rúa, quien tomó un viejo proyecto de Raúl Alfonsín que en 1984 intentó –por primera vez– poner freno a la cultura discriminatoria heredada del terrorismo de Estado, y que terminó fracasando. Aquel era –quizás– un tanto más ambicioso y contemplaba catálogos de situaciones específicas. La ley de 1988 es bastante genérica, establece actos discriminatorios como delitos, basándose en el artículo 16 de la Constitución Nacional, que determina que quien comete acto discriminatorio es aquel que restrinja o menoscabe las bases igualitarias expresas en dicha Constitución.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Considera particularmente “los actos u omisiones discriminatorios determinados por motivos tales como raza, religión, nacionalidad, ideología, opinión política o gremial, sexo, posición económica, condición social o caracteres físicos.” Además de elevar en un tercio el mínimo y en un medio el máximo de la escala penal de todo delito reprimidos por el Código Penal, establece en su artículo 3: “serán reprimidos con prisión de 1 mes a 3 años los que participaren en una organización o realizaren propaganda basados en ideas o teorías de superioridad de una raza o de un grupo de personas de determinada religión, origen étnico o color, que tengan por objeto la justificación o promoción de la discriminación racial o religiosa en cualquier forma. En igual pena incurrirán quienes por cualquier medio alentaren o incitaren a la persecución o el odio contra una persona o grupos de personas a causa de su raza, religión, nacionalidad o ideas políticas.”</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Es decir, ya en función de este artículo 3, la ley 23.592 intenta prevenir y sancionar actos de odio, aun en su etapa previa ideológica (de propaganda). Ello más allá de la discusión teórica constitucional sobre la penalización del curso de manifestación de ciertas ideas, pues el legislador parece haber establecido una política criminal clara contraria a toda forma de discriminación basada en manifestaciones de odio y supremacismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Si bien la ley 23.592 &nbsp;no lo establece específicamente, la conducta de la prensa, medios de comunicación y redes sociales deben ser tenidos muy en cuenta en el espíritu para el que la ley fue creada. Ello sin perjuicio de evitar avanzar sobre la libertad de expresión. Ahora bien, ello no implica que esos mecanismos de difusión puedan reproducir una escalada subliminal o expresa que aliente conductas que el legislador ha intentado evitar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En tal sentido, la propia Corte Suprema de la Nación ha dicho que las expresiones de odio dirigidas, en forma cierta e inminente, a causar actos de violencia contra personas o grupos, no tienen protección constitucional <strong>(2).</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Una política criminal orientada a perseguir, investigar, juzgar y sancionar los hechos que establece la ley 23.592, debería permitir cortar y evitar el efecto “bola de nieve” de los climas de odio, impidiendo se conviertan en hechos más graves.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Detectarlos en sus fases más tempranas, es evitar que se transformen en atentados y crímenes aberrantes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>El juzgamiento de los neonazis marplatenses como paradigma</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Un claro ejemplo de conductas de odio de las que venimos hablando, es el que hemos mencionado al comienzo de esta nota. El caso del grupo de neonazis“Bandera Negra” investigado y juzgado entre 2012 y 2018. El mismo representa una suerte de modelo de tratamiento del problema por parte de la justicia federal, que pone en funcionamiento los aspectos de la ley 23.592 ya reseñada.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">De hecho, ese trato a tiempo y su visibilización, logró entonces cortar de raíz una situación de odio que venía escalando en la ciudad balnearia y que se mezclaba en algún punto con el juzgamiento –en paralelo– a las bandas de derecha como la CNU y la Triple A, en la década del 60/70.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desde ya que este esfuerzo tiene que ver con una mancomunión institucional, pero especialmente a partir de las pautas fijadas por la entonces Procuradora general, Alejandra Gils Carbó, quien dotó a la estructura del Ministerio Público Fiscal de la Nación de Mar del Plata, de un esquema coordinado para encarar el problema. La faz investigativa contó con un trabajo de equipos (<a href="https://www.fiscales.gob.ar/fiscalias/mar-del-plata-elevan-a-juicio-la-causa-por-los-ataques-neonazis/">https://www.fiscales.gob.ar/fiscalias/mar-del-plata-elevan-a-juicio-la-causa-por-los-ataques-neonazis/</a>), que detectaron patrones en hechos que tenían una apariencia de ser aislados o no conectados entre sí (de lo contrario, y de no haberse asumido este criterio político criminal, los hechos habrían terminado siendo juzgados –cada uno en forma aislada– por la justicia penal provincial, perdiéndose el sentido estructural del problema del odio).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Lo que el Ministerio Público pudo acreditar entonces, es que el modus operandi de la organización “Bandera Negra”, al menos desde el inicio de 2014, realizó un conjunto de actos conectados entre sí, con una misma carga de sentido, en una primera fase de exteriorización intelectual, y en una segunda con acciones lesivas. Todo con una coherencia y sistematicidad. Siempre en función de una trama de odio, contexto subyacente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Así, en un primero momento: a través de pintadas con aerosol de carácter intimidante, con cruces esvásticas, y leyendas nazis y descalificativos discriminatorios (fase de un desarrollo de incitación y reproducción de ideas de violencia, xenofobia y discriminación). Luego fue tomando forma un “pasaje al acto” (daños y lesiones a personas determinadas, en función de aspectos raciales, sexuales, ideológico, políticos y religiosos).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La violencia desplegada por este grupo de jóvenes entre 19 y 30 años, no tenía como fin únicamente infligir un daño a una persona particular, sino que los hechos trascendieran, generando empatías con su identidad y reproduciendo un clima basado en teorías de superioridad y negacionismo, promoviendo la discriminación racial, alentando a la persecución o el odio contra grupos de personas minoritarios, grupos de género y especialmente vulnerables.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La cantidad de hechos probados en un tiempo relativamente corto (2013/2017), la pluralidad de los mismos agresores, la modalidad, los signos supremacistas y de odio dejados tras los ataques y el tipo especial de víctimas que elegían, indicaban la presencia en escena de una verdadera asociación ilícita que se adecúa a los parámetros de la ley 23.592 con la que se quiso erradicar este tipo de actos. La función de la justicia federal no hizo más que poner en movimiento los engranajes de dicho instrumento legal, para evitar que la organización delictiva escale en su accionar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La película “El credo” filmada por Alan R. Sasiain y estrenada en 2018, no tiene desperdicio, retrata toda la historia del caso y el momento de juzgamiento, pero también el clima social existente en Mar del Plata durante todo el tiempo que operó la organización delictiva neonazi.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="El Credo (Documental, 2019)-Dir. Alan R. Sasiain" width="1220" height="686" src="https://www.youtube.com/embed/khXCikvHwmg?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph"><em>Película completa “El credo” de Al</em>a<em>n R. Sasiain, que cuenta el caso de juzgamiento de “Bandera negra”</em></p>



<div style="height:23px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">También merece especial consideración la sentencia dictada tras el juicio oral, por parte del Tribunal Oral Federal de Mar del Plata (“Bandera Negra” y/o “Frente Skinhead Buenos Aires &#8211; Mar del Plata” (FSSBA) y su su facción femenina, “Rosas Rojas”), la que considero una pieza de lectura obligatoria para entender acabadamente el fenómeno del odio y su juzgamiento: (<a href="https://elniniorizoma.files.wordpress.com/2022/09/sentencia-tof.actos-discriminatorios.neonazis.pdf">https://elniniorizoma.files.wordpress.com/2022/09/sentencia-tof.actos-discriminatorios.neonazis.pdf</a>)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Extraigo estos párrafos a título de muestra:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“(…) La apología de verdugos glorificando la imagen de Hitler y consagrada al racismo amerita ser investigada y juzgada para la cual una vez más debemos reiterar que no podemos considerar a los hechos que se han demostrado en esta instancia como el resultado de simples enfrentamientosjuveniles, en algunos casos restándole la trascendencia disvaliosa que conllevan (pintada de esvásticas)… el Estado debe castigar a los intervinientes en este tipo de agrupaciones porque si se espera que los destinatarios pasen a la acción el derecho penal llegaría demasiado tarde.” (Del Voto de los Dres. Mario Portela, Roberto Falcone y Bernardo Bibel).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“(…) Todos los hechos hasta aquí referidos resultan agravados por el art. 2 de la Ley 23.592. Ello es así ya que cada una de estos accionares delictivos particulares tuvo por objeto el de “destruir en todo o en parte a un grupo nacional, étnico, racial o religioso” al que se refiere la norma, y que es inherente al nazismo. No caben dudas en el estadio de la civilización en el que nos encontramos, luego de haber atestiguado la aniquilación de seis millones de judíos a manos del régimen nazi, la persecución de homosexuales y disidentes políticos, los experimentos realizados con humanos en los campos de concentración, entre otros horrores, que la doctrina de la supremacía racial de la raza aria sobre la que se asienta la ideología nazi se traduce en los hechos en la eliminación de aquél considerado diferente. Este móvil es precisamente lo que la norma en cuestión castiga más severamente, por tratarse de delitos de sometimiento: es decir, delitos orientados a que las víctimas dejen de ser lo que son. La trágica implicancia aquí es que cuando la víctima no puede dejar de ser lo que es (porque no puede dejar de ser judía, o dejar de ser homosexual, o dejar de ser trans), no queda para el perpetrador otra solución que su eliminación…” (Del Voto de los Dres. Mario Portela, Roberto Falcone y Bernardo Bibel).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Impedir el huevo de la serpiente</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En definitiva, el caso de referencia resulta paradigmático y demuestra que existen herramientas legales vigentes y concretas para que, desde la justicia, se pueda erradicar a tiempo los climas de odio y sus ejecuciones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Es necesario el esfuerzo de una política criminal y de actores institucionales que se planteen el objetivo de llevar adelante una estrategia legal conglobante. Y hacerlo desde el Estado de derecho, nunca desde los poderes de excepción o a través de mecanismos reñidos con los derechos y garantías ciudadanas (esto último resulta fundamental, pues resultaría paradójico que el remedio se transforme en enfermedad). Mal que les pese a algunos miembros del sistema político, hacer inteligencia política está terminantemente prohibido (Ley 25.520).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Vuelvo al principio de la nota. La mano de obra para los climas de escalada de odio, muchas veces se ofrece y nace de ese lumpenaje que se mueve silenciosamente en hechos de violencia aislados, aquellos pibes rústicos del delito callejero, o aquellos un poco más sofisticados que poseen algún vínculo con las fuerzas de seguridad, o que directamente se identifican con el hampa, o bajo valores supremacistas, discursos de eliminación del otro. Es en esa línea de penumbra es donde yace el huevo de la serpiente. No hay lobos sueltos. Siempre hay una estructura y un ejecutor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Lo cierto es que es necesaria una alerta temprana para desactivarlos en forma inteligente, coherente y –como dijimos– juzgarlos con instrumentos propios del Estado de derecho. &nbsp;</p>



<div style="height:21px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Referencias:</strong></p>



<ul class="has-black-color has-text-color wp-block-list"><li>Hannah Arendt. <em>Los orígenes del totalitarismo</em>, Alianza, 2006.</li><li>Véase CSJN, el caso “Amarilla” en el que se consideró que hay discursos mediáticos que no tienen protección constitucional (doctrina de las llamadas <em>fighting words</em>). Invocada en fallos posteriores para justificar la existencia de expresiones que no merecen protección porque no contribuyen al debate democrático, aun cuando no estuviera en juego en esos casos la aptitud de las expresiones para causar actos de violencia (Así, casos R. 393, L. XXXIV, “Recasens Norberto c/ Editorial Atlántida S.A. y otro s./ daños y perjuicios”, 9 de noviembre de 2000; Fallos: 342:1665, “De Sanctis” y Fallos: 342:1777, “Martínez de Sucre”. Al respecto véase: Bianchi, Enrique y Gullco, Hernán, <em>El derecho a la libre expresión. Análisis de fallos nacionales y extranjeros</em> (2 ed.), La Plata, Librería Editorial Platense, 1997, p. 95; También: Gullco, Hernán, <em>“La libertad de expresión y el discurso basado en el odio racial o religioso”</em>, en Libertad de prensa y derecho penal (vol. 1), Buenos Aires, Editores del Puerto, 1997, pp. 37-60</li></ul>



<div style="height:42px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La Plata, 7 de Sptiembre de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Escritor y abogado.</p>
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