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	<title>Eduardo Jozami archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<title>Eduardo Jozami archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Volver al pasado para recuperar el futuro &#8211; Por Eduardo Jozami</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Apr 2019 22:29:06 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[feminismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Eduardo Jozami nos envía la ponencia que leyó en el panel de cierre del Coloquio Internacional «La memoria en la encrucijada del presente». El panel estuvo<span class="excerpt-hellip"> […]</span></p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/volver-al-pasado-para-recuperar-el-futuro-por-eduardo-jozami/">Volver al pasado para recuperar el futuro &#8211; Por Eduardo Jozami</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Eduardo Jozami nos envía la ponencia que leyó en el panel de cierre del Coloquio Internacional «La memoria en la encrucijada del presente». El panel estuvo integrado por Judith Butler, Estela de Carlotto y el autor del texto.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por </strong><strong>Eduardo Jozami*</strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En vísperas del primer milenio, los teólogos discutían si el fin del mundo se produciría al cumplirse mil años del nacimiento de Cristo o 33 años más tarde, en ocasión del aniversario de su muerte. Lo cierto es que no fueron pocos los que entonces creyeron que estaba llegando el fin de los tiempos. Al acercarse el año 2000, tampoco faltaron las predicciones, pero esta vez no tuvieron el tono desgarrado de quienes temían los rigores del Apocalipsis sino que predominó un aire celebratorio. La celebración de la hegemonía indiscutida de los Estados Unidos y de su versión de la democracia. En 1989, el bicentenario de la Revolución Francesa fue la ocasión de afirmar que había perdido vigencia no sólo el legado de ese acontecimiento histórico sino la idea misma de revolución, mientras, el rápidamente olvidado, Francis Fukuyama, anunciaba el <em>Fin de la Historia </em>y la consolidación del capitalismo liberal como paradigma excluyente de los tiempos futuros.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La caída de los regímenes del este europeo daba sustento a esos pronósticos, en sociedades que vivían en muchos terrenos ese clima terminal. El neoliberalismo de Thatcher y Reagan dejaba atrás la visión keynesiana del crecimiento económico, mientras la crisis del modelo fordista debilitaba los colectivos de producción, los sindicatos y los grandes partidos políticos de masas. Nuevas reivindicaciones y nuevos movimientos sociales, feminismo, diversidad sexual, ecología, aparecieron como esperanza de un nuevo horizonte emancipatorio en esos tiempos de crisis ideológica y desintegración social.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La crisis tenía una dimensión civilizatoria porque, terminaba un tiempo en que el futuro daba sentido y legitimaba al presente. El régimen futurista de historicidad, como dio en llamársele, tenía dos figuras fundamentales, el Progreso y la Revolución. Ambas venían golpeadas durante el siglo. ¿Cómo seguir creyendo en el Progreso en un mundo que había conocido los horrores de dos guerras mundiales y el Holocausto? Cuando fue advirtiéndose la fuerte presencia en el genocidio nazi de las prácticas del colonialismo y de la racionalidad productiva de Occidente fue difícil no aceptar que el innegable avance científico y tecnológico podía coexistir con el más notable retroceso en la sociedad. En cuanto a la Revolución, parecía gozar de buena salud en los ’60 cuando los Estados Unidos eran derrotados en el pantano vietnamita, el Tercer Mundo se convertía en importante protagonista de la escena internacional y se esperaban revoluciones por doquier. Pero cuando la caída del socialismo real dio el golpe de gracia, hacía rato que declinaba la idea revolucionaria. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esta crisis del futuro necesariamente se vinculaba con una crisis del pasado. En el nuevo mundo neoliberal, una sola de las dimensiones domina la constelación temporal: el presente. Por eso pudo denominarse presentismo a este nuevo régimen de historicidad. La aceleración del cambio tecnológico, la globalización financiera y las operaciones en tiempo real, acentuaron este magnetismo del presente, al tiempo que un abismo creciente nos separaba de un pasado cuya atracción se debilitaba cada vez más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En momentos en que se afirmaba en el mundo la hegemonía neoliberal, a comienzos del nuevo siglo, nuestro país, como otros de la región, pudo liberarse parcialmente de ese condicionamiento emprendiendo un proceso de reformas de expansión de derechos, entre las que se destacaron las llamadas políticas de Memoria, Verdad y Justicia. El camino iniciado a comienzos de la restauración democrática con el juzgamiento de los principales responsables del terrorismo de estado se había desandado, poco después, cuando la presión militar impuso las llamadas leyes de impunidad. La llegada al gobierno del presidente Néstor Kirchner permitió, más tarde, reanudar el camino de Justicia, honrando la lucha infatigable de las Madres, las Abuelas y  el movimiento de Derechos Humanos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La reanudación de los juicios a los genocidas impulsó una oleada de testimonios que se constituyeron rápidamente en el principal insumo de la memoria sobre la dictadura y el período de luchas populares que la precedió. Las declaraciones de los sobrevivientes de los centros clandestinos y las cárceles sustentaron la acusación contra los perpetradores y permitieron la más plena reconstrucción del horror.  No faltaron entonces cuestionamientos a esos testimonios señalando su carácter subjetivo. Sin embargo, en ello consistía tal vez su mayor riqueza, porque ese vasto tramado intersubjetivo de testimonios judiciales, literarios, periodísticos, artísticos, fue conformando la más rica recreación de la Argentina de los años ’70.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esta fuerte disposición  a testimoniar fue alentada por una importante producción literaria y artística estimulada desde la segunda mitad de los años 90’ por el fortalecimiento del reclamo contra la impunidad: apareció entonces   la Agrupación HIJOS y aumentó significativamente la concurrencia en las convocatorias del 24 de marzo. Se produjo también un cambio en el modo de recordar a los desaparecidos, cuya memoria adquirió mayor carnadura cuando comenzaron a ser evocados en los lugares en que habían vivido, trabajado y militado. Películas, obras de ficción, producciones visuales, obras de teatro abordaron la experiencia de la dictadura y del período de grandes luchas populares que la precedió. Los registros fueron los más variados, desde investigaciones que reconstruían minuciosamente algunos episodios, hasta ejercicios literarios no menos ricos en su aporte al conocimiento de la época; alegatos apasionados en los que no siempre campeaba el sentido crítico junto con investigaciones que permitían recuperar materiales valiosísimos para la reflexión, como los Papeles de Rodolfo Walsh.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lugar especial entre estas obras ocupa el cine y la literatura de ficción producida por los hijos de desaparecidos sobre la vida y militancia de sus padres. Son en general obras polémicas, pero imprescindibles, que retoman el diálogo intergeneracional con actitud amorosa, pero con las dificultades, recelos y contradicciones que habitualmente manifiestan las discusiones entre padres e hijes. La muy reciente aparición de testimonios y escritos de las hijes de represores es un aporte inesperado y más que significativo. Un modo de completar la memoria muy distinto al que imaginan quienes predican una <em>memoria completa</em> para negar el genocidio e igualar el comportamiento de unos y otros. Muy distinto es el propósito que guía estos escritos que desde una mirada familiar agregan una más de las múltiples dimensiones de la tragedia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En la afirmación de nuestra voluntad de memoria tuvo especial influencia el historiador Yoseph Yerusalmi quien reivindicaba la tradición del pueblo judío que había mantenido su unidad cultural, religiosa y nacional, a lo largo de los siglos, basándose en la memoria de los textos sagrados. Israel¸ que no era entonces un estado, pudo ser conocido como el pueblo del Libro. Una sentencia de Yerushalmi inscripta en una pared del Centro Haroldo Conti fue nuestra divisa: “Si me es dado elegir, me pondré del lado del ‘exceso’ de historia, tanto más poderoso es mi terror al olvido que el temor de tener que recordar demasiado”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El descubrimiento de Walter Benjamin fue aún más significativo. Frente a quienes invitaban a no volver los ojos al pasado y predicaban una reconciliación que sólo podía basarse en la negación del genocidio, el gran pensador muerto en Port Bou nos enseñaba que las luchas emancipatorias se nutrían precisamente de los dolores del pasado, que éste encierra una promesa de redención  y que -la bella frase se convirtió en consigna- debemos estar preparados para apropiarnos de ese pasado “tal como relumbra en un instante de peligro”. La mezcla benjaminiana de teoría marxista y teología judía que hubiera resultado demasiado heterodoxa décadas atrás, nos atrajo precisamente por su originalidad en un tiempo en que todas las ortodoxias se revelaban insuficientes. No hay dudas de que el autor de las póstumas <em>Notas sobre el concepto de Historia</em> expresaba en 1940 una profunda sensación de derrota, pero aún en ese momento en que el nazismo avanzaba victorioso, Benjamin no renunciaba a seguir pensando ese tiempo mesiánico que era el de la emancipación.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.revistaelestornudo.com/wp-content/uploads/2018/03/Walter-Benjamin-Flaneur-Ceasefire-Magazine.jpg" alt="Resultado de imagen para walter benjamin" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En los últimos años del siglo, se había producido en Europa un importante debate en torno a la memoria del Holocausto y a los modos en que la literatura y el arte podían participar de esa conmemoración. Cuando conocimos ese proceso memorial  constatamos que la doctrina que lo alentaba –dominante también en Israel y los Estados Unidos- era bien distinta de la que surgía de nuestras incipientes reflexiones argentinas. Aunque la Shoah y sus modos de conmemoración se habían universalizado, se afirmaba, paradojalmente, su carácter único, lo que trababa cualquier mirada comparativa. Además, una visión deshistorizada del Holocausto escindía al nazismo como experiencia totalitaria de la gran crisis europea de su tiempo. Nuestra reflexión había avanzado por otros rumbos, porque precisamente trataba de situar el genocidio como culminación del proceso de golpes militares y políticas fuertemente antipopulares que conoció la Argentina a partir de 1955.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esta unicidad de la Shoah fundamentaba además la negativa a su abordaje por la literatura y las artes, afirmando el carácter inefable e irrepresentable del genocidio. Ese rechazo que se expresó sucesivamente en relación a la utilización cinematográfica de las imágenes de archivo, al abordaje por la literatura de ficción y a la representación artística en general tuvo su más clara expresión en las palabras de Claude Lanzmann, autor de un notable film de 9 horas de duración basado en testimonios, quien señaló que respecto de la Shoah era obsceno todo intento de comprender.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Enzo Traverso y George Didi Huberman , que visitaron la ex ESMA en esos años, hicieron un aporte importante en estas discusiones. El primero, criticando la noción abstracta de totalitarismo que fundaba las políticas memoriales europeas y enfatizando que señalar las tendencias ideológicas y los procesos sociales que confluyeron en el genocidio, no implicaba negar cierta singularidad irreductible del acontecimiento. Por su parte, el texto de Didi Huberman, <em>Imágenes a pesar de todo, </em>que reivindicaba la exhibición de las fotos tomadas en el ingreso al crematorio de Auschwiz, constituía un alegato sobre la importancia de la fotografía y el archivo en el trabajo de memoria y en favor de una visión menos restrictiva en la relación entre el Arte y los grandes crímenes contra la Humanidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La irrupción inesperada a fines de 2015 de un gobierno que no ocultaba su escasa simpatía por las Madres, las Abuelas y las políticas de Memoria, Verdad y Justicia no tardó en manifestarse con el desfinanciamiento de los Espacios de Memoria y el escaso aliento oficial a la continuidad de los juicios. El respaldo mayoritario de la sociedad, evidenciado nuevamente en la multitudinaria presencia en las calles el último 24 de marzo, impidió en estos años un mayor avance de las políticas oficiales, dejando sin sustento político a importantes funcionarios de gobierno que tuvieron expresiones negacionistas respecto a los 30.000 desparecidos o rechazaron que pudiera calificarse de plan sistemático la represión dictatorial y la práctica de apropiación y sustitución de identidad de lo niños.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La fuerza política que hoy gobierna la Argentina (surgida en buena medida de la gran conmoción del 2001) expresión de derecha de un acontecimiento que generó lecturas y movimientos más interesantes, ha adoptado un discurso reñido con la historia que se inspira en gran medida en la Vulgata neoliberal. Ese discurso rechaza la discusión de ideas y considera innecesaria toda lectura del pasado, diferenciándose de la tradición del liberalismo conservador argentino que siempre fundamentó en la historia su derecho a gobernar.  “La historia es una abstracción y el pasado está lleno de muertos”, sentenció uno de los más importantes asesores del actual presidente- mostrando el nivel de degradación que ha alcanzado el discurso político.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A pesar de su constante banalización y la reiteración de promesas de felicidad a bajo costo, el neoliberalismo tiene una matriz claramente autoritaria. En el mundo del supuesto consenso neoliberal, las grandes potencias que han resucitado el colonialismo, bombardean y arrasan sistemáticamente naciones enteras. La exacerbación de la guerra comercial y el intento de asegurarse el control de los recursos naturales plantea ominosas perspectivas para el futuro inmediato, mientras la política de rechazo al extranjero por parte de las naciones europeas genera una masa creciente de personas víctimas del hambre y la creciente degradación de sus condiciones de vida. Quienes aún tienen memoria del nazismo deberían recordar que el primer paso en el proceso que culminó con la eliminación de los judíos –como lo señaló Hannah Arendt-  fue constituirlos como <em>parias,</em> privados no sólo de la ciudadanía sino de los más elementales derechos humanos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En nuestro país, socio íntimo hoy de los gobiernos de Trump y Netanhayu, esa matriz violenta se expresa en las políticas de Seguridad que han habilitado la represión a las manifestaciones, reforzado el control social y aumentado los atropellos en los barrios populares. La demagogia punitivista que toma como blanco a las poblaciones más pobres llega hasta a celebrar como una victoria todo enfrentamiento protagonizado por las fuerzas de seguridad que genere muertos, sin preocuparse por el número de éstos ni por las circunstancias en que perdieron la vida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Este fuerte componente autoritario no debe hacernos olvidar que la gubernamentalidad neoliberal no se apoya sólo sobre la coacción sino en un amplio trabajo sobre las subjetividades para que las personas  presten su concurso voluntario. El panóptico de Bentham era una manifestación de la sociedad disciplinaria en la que los reclusos para ser mejor controlados eran puestos en soledad. En el gran panóptico digital de hoy no existen muros que limiten la interacción ni tampoco una coacción explícita nos obliga  a ingresar en Google o en las redes sociales. Más bien, hoy cada uno se entrega vountariamente a la mirada panóptica, escribe Byung-Chul Han.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El neoliberalismo no es sólo un discurso apologético de la globalización financiera y la libertad de los mercados. Se lo ha calificado acertadamente como <em>la nueva razón del mundo</em> porque, a diferencia del liberalismo clásico, que siempre respetó la existencia de un orden político distinto de la economía, la racionalidad neoliberal pretende extender la competencia y los demás principios del mercado a todos los órdenes de la vida social. Ni la salud ni la educación u otros ámbitos donde sería necesario preservar cierta equidad social quedan excluidos de esta economización de la sociedad. Si todos comenzamos a vernos menos como miembros de una comunidad o integrantes de cualquier colectivo que como empresarios de nosotros mismos en competencia con los demás, es evidente, como lo señalara Wendy Brown, que la igualdad deja de existir como marco normativo en nuestras sociedades, porque ese concierto competitivo debe darse naturalmente en un contexto de desigualdad. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un número muy importante de argentinos nos hemos convertido en militantes de la memoria porque creemos que de ese modo se mantiene la vitalidad de las grandes tradiciones populares y se alimenta la vocación por la democracia, la justicia y la transformación social. Sin embargo, quizás deberíamos preguntarnos cómo es esa memoria que atesoramos. No queremos pensarla como un gran texto ya escrito en el que podríamos incluir sin dificultad las novedades de la historia sino al modo como Terry Eagleton definía la tarea benjaminiana: “la práctica de escarbar, salvaguardar, violar, desechar y reinscribir continuamente el pasado”  Ese carácter fragmentario con que se nos aparece el pasado, garantiza una necesaria pluralidad de la memoria. Hay naturalmente corrientes de opinión que tienen más adhesión y peso en la cultura y la política argentina, pero habrá que desalentar las versiones canónicas que cierren discusiones y le quiten al pasado ese carácter abierto e inconcluso que nos estimula a sumergirnos en él.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://latinta.com.ar/wp-content/uploads/2016/08/ECC.jpg" alt="Resultado de imagen para milagro sala" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esa memoria que es confluencia de muchos aportes políticos y culturales tiene que enriquecerse a tono con los tiempos. Es imperioso incorporar la memoria de nuestros pueblos originarios, víctimas del primer genocidio argentino. Contribuiremos así al reconocimiento de los derechos de las comunidades y se fortalecerá el repudio al racismo hoy vigente reflejado en la arbitraria detención de Milagro Sala y las prácticas asesinas que terminaron con la vida de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel. Como el interés por el pasado es alentado por las luchas del presente, haremos también memoria de la lucha feminista, desde las primeras sufragistas hasta Evita, recogiendo las historias  militantes que abogaron por los derechos de la mujer hasta la irrupción del<em> Movimiento ni Una Menos. </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esta memoria nos permitirá también mirar hacia adelante, en la medida que sepamos rastrear en el pasado los futuros incumplidos, todos aquellos posibles que no se realizaron. Sólo de ese diálogo con el pasado puede surgir una nueva mirada hacia el futuro. En el gran debate político y cultural de hoy, frente a la reivindicación de una supuesta mirada hacia el futuro que oculta la defensa de las más rancias explotaciones, desigualdades y discriminaciones, nosotros levantamos con orgullo nuestro pasado de lucha popular en su más amplia acepción. Pero no basta con eso, ese pasado debe ser revisitado con un riguroso pensamiento crítico para revisar y debatir todo lo necesario, para incorporar sin sectarismos todo lo nuevo y lo distinto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El feminismo que ha incorporado las reivindicaciones de la diversidad sexual, es hoy mucho más que un conjunto de demandas para sumar a la agenda política. Es una revolución que sacude a la sociedad, que nos interpela a todes y exige revisar las instituciones, la cultura, la vida familiar, los modos de construir poder, para erradicar el patriarcalismo dominante. Cuando se trata de condenar abusos y violencias asesinas, de expandir derechos, desterrar prejuicios, avanzar hacia una mayor igualdad y garantizar el derecho de las mujeres a disponer sobre su cuerpo, no cabe sino el apoyo más ferviente. El <em>Ni Una Menos</em> ha introducido un aire de renovación profunda en las anquilosadas estructuras y muestra un nuevo estilo de convocatoria amplia, igualitaria y participativa del que la política argentina tiene mucho que aprender. La imagen de miles de jóvenes mujeres llenando la ciudad con su irreverencia, sus pañuelos verdes y sus ganas de vivir ha quedado en la conciencia de todes y nos alienta a seguir esa lucha y todas las demás.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 22 de abril d 2019</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>*Abogado, profesor universitario, periodista y escritor. Ex director del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Un horizonte de esperanza &#8211; Por Eduardo Jozami</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 19 May 2019 20:00:21 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La decisión de Cristina de ir como vicepresidenta en la fórmula Fernández-Fernández ha generado una nueva situación política que acorrala a un gobierno que no mostraba otro argumento más que la polarización con la ex presidenta para lograr la victoria electoral.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/un-horizonte-de-esperanza-por-eduardo-jozami/">Un horizonte de esperanza &#8211; Por Eduardo Jozami</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>La decisión de Cristina de ir como vicepresidenta en la fórmula Fernández-Fernández ha generado una nueva situación política que acorrala a un gobierno que no mostraba otro argumento más que la polarización con la ex presidenta para lograr la victoria electoral.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por </strong><strong>Eduardo Jozami*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">(para La Tecl@ Eñe)</span></em></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La decisión de Cristina que ha generado una nueva situación política acorrala a un gobierno que no mostraba otro argumento más que la polarización con la ex presidenta para lograr la victoria electoral. Esta estrategia que pudo dar al macrismo algún rédito, mientras no era tan evidente el creciente deterioro de las condiciones de vida de los argentinos y la cotidiana humillación ante el FMI, no resistió cuando muchos de sus votantes advirtieron que ya no quedaba una sola razón para seguir creyendo en un proyecto que aumentaba la pobreza y la dependencia y se revelaba como una mera conjunción de antiperonismo y banalidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Como respuesta inmediata al anunció de la nueva fórmula presidencial, el oficialismo difundió videos en los que se veía a Alberto Fernández criticando al gobierno de Cristina. No queda claro qué se pensaba lograr con esto, tal vez mostrar que los peronistas siempre pueden volver al redil, lo que está lejos de constituir un demérito. O sugerir que los peronistas siempre vuelven a pelearse, lo que haría temer la reedición de conflictos del pasado. Es curioso que esto sea señalado por el macrismo, cuyo máximo dirigente viene quedando en situación cada vez más desairada por las violentas acusaciones de Elisa Carrió que, así como hace años llamó ladrón al presidente, hoy arroja sus furias desenfrenadas contra todo aquel que pueda ser sospechado de filoperonista en sus propias filas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Otro de los cuestionamientos que se hace al flamante candidato presidencial tiene que ver con su ubicuidad política, señalando que Alberto ha sido integrante de diversos espacios políticos desde que se alejó del gobierno de Cristina Kirchner. Es obvio que en esas circunstancias tuvo diferencias con quienes permanecimos en el kirchnerismo, pero sea cual fuere la opinión que hoy tengamos sobre esas coyunturas, es innegable que el elegido hoy por Cristina bregó siempre por  alcanzar la unidad del peronismo. Fue de los primeros en plantear que con no alcanzaba sólo con el espacio liderado por Cristina, pero también quien permanentemente señaló a los otros sectores peronistas que la pretensión de excluir a la ex presidenta hacía imposible la misma constitución del Frente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ese constante reclamo de amplitud y unidad ha sido reconocido por Cristina. El reciente candidato aparece como el hombre adecuado para una coyuntura en la que se requiere un amplio Frente electoral y una aún más amplia coalición de gobierno, no sólo para triunfar sino para ejercer la gestión en condiciones tan difíciles como las generadas por la política fondomonetarista  y el celo destructor del macrismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El paso al costado de Cristina, resignando el lugar de presidenta, es un gesto inteligente y generoso. Lo primero porque aunque la mejora constante de su posición en las encuestas hacía mirar con confianza su desempeño electoral, la feroz y permanente ofensiva del Ejecutivo y algunos jueces contra su persona- parte de la ofensiva de los Estados Unidos por recuperar su plena hegemonía sobre la región-  y la disposición  del macrismo a transitar todos los caminos para evitar un triunfo kirchnerista, hacían pensar que sería azaroso su tránsito hacia el poder. Prueba de esta disposición oficialista que no se detiene en el límite de la legalidad son tanto la aprobación de la reforma para autorizar el aporte empresario a las campañas &#8211;  ya iniciado el calendario electoral-  como las modificaciones al régimen del escrutinio que la Justicia obligó a desandar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las primeras reacciones en el kirchnerismo han sido de aceptación. No sólo  por la confianza en la decisión de Cristina, sino por las evidentes ventajas de la nueva jugada para  asegurar la victoria electoral y sobre todo para garantizar la posibilidad de gobernar. La evocación de Néstor Kirchner, de quien Alberto fue durante años su más estrecho colaborador, pesó en la decisión de Cristina. En las difíciles circunstancias posteriores al 2001, cuando asumió el gobierno “con más desempleados que votos”, Néstor mostró una adecuada combinación de amplitud y firmeza que el candidato Fernández también necesitará. El próximo gobierno no tendrá la posibilidad de liberarse de la deuda y sus condicionamientos pagando a los acreedores privados porque la deuda principal es con el mismo Fondo, pero deberá garantizar que la renegociación de los vencimientos no sea acompañada por las condiciones que suele imponer el organismo internacional,  las hoy aceptadas por el gobierno de Mauricio Macri.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La evocación de la figura de José Ber Gelbard que hizo Cristina en la presentación de su libro adquiere una importancia central. Aunque el contrato social ciudadano convoca a una adhesión que excede el campo de la economía, no hay dudas que el acuerdo económico social es el elemento básico. La actualización  de la figura de Gelbard no supone que las medidas a adoptar sean las mismas que sustentaron el Pacto Social de 1973: ni el país ni el mundo son los de entonces y se han producido cambios estructurales nada desdeñables tanto en relación con la concentración empresarial como en la mayor presencia de los trabajadores de la economía popular y las organizaciones que los nuclean. Pero más allá de esas y otras diferencias, la referencia a Gelbard tiene un doble significado. Si Perón creyó necesario el más amplio consenso de la sociedad para enfrentar enemigos tan poderosos,  la Argentina actual no requiere menos de ese extendido acuerdo de voluntades.  Por otra parte, aunque nuestra inserción en el mundo plantea hoy otros desafíos y los gobiernos kirchneristas lograron notables avances en materia de expansión de derechos, aquellos objetivos siguen siendo actuales: reactivación del mercado interno, mejora en los ingresos populares, industrialización del país, afirmación del rol regulador del Estado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La decisión de Cristina renunciando a un cargo presidencial que millones de argentinxs le ofrecían recuerda necesariamente el renunciamiento de otra mujer peronista. Casi 70 años atrás, la fuerza de lxs trabajadorxs sindicalizadxs y el anhelo de lxs más pobres no alcanzaron para que Evita fuera candidata a vicepresidenta, hoy Cristina elige ser vice pudiendo ser presidenta porque desde su liderazgo comprende que ésa es para todos la mejor opción. Aquella frustración de 1952 nos recuerda la postergación de la mujer contra la que luchó Eva Perón y también los límites que encontraba la demanda de los sectores populares, a pesar del importante avance de la primera presidencia de Perón. Por eso nuestra evocación de ese episodio es necesariamente triste y no nos cuesta imaginar la frustración que sintió entonces la mayoría de los argentinxs.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Este gesto de hoy también nace, como aquél, de las limitaciones que la situación nos impone, pero es un paso lúcido para seguir avanzando. Por eso aunque hubiéramos querido a Cristina presidenta, en las calles hay alegría y, pese a que hemos aprendido a no vender la piel del oso antes de cazarlo, ya se avizora un horizonte de victoria.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 19 de mayo de 2019</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Abogado, profesor universitario, periodista y escritor. Ex director del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti</em></span></p>
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