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	Comentarios en: Calles &#8211; Por Horacio González	</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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		<title>
		Por: La Tecl@ Eñe		</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/calles-horacio-gonzalez/#comment-11787</link>

		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 01:32:19 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[En respuesta a &lt;a href=&quot;https://lateclaenerevista.com/calles-horacio-gonzalez/#comment-11436&quot;&gt;Martín Kohan&lt;/a&gt;.

Querido Martín, demoradamente doy una agónica respuesta. Concuerdo en poner en conflicto la propia identidad. “Sostener el conflicto y alojarlo al interior de la propia identidad”, más que una resolución de un problema, es un estilo de pensar. Al decir Malvinas decimos por lo menos dos cosas, que se sitúan en planos diferentes, que parecen nunca juntarse, o si hicieran, darían lugar a nuevos tipos de guerra. Un tema desde el cual se puede ver en tensión toda una historia de la formación nacional con sus estrías internas, que revelan una partición que sigue actuando, con mucha vivacidad. Así también lo hacen los habitantes de las Islas, sus historiadores que son una minoría a la Kipling pero con el agregado de una penosa astucia, que escriben la historia argentina con una asombrosa facilidad, diciendo con displicencia o ajenidad -por ej., la crítica a la Campaña del Desierto-, cosas que desde el lado continental solo se pueden pensar desde el interior del conflicto. Con eso producen por lo menos dos eventos para ser recogidos; uno, se eximen de aludir al modo británico de hacer esas mismas campañas en todo el universo conocido, por lo menos desde el siglo XVII en adelante, y luego, no pueden ellos mismos no proceder a examinarse sin acudir a un similar ejercicio de colocar en crisis su propia identidad. Te agradezco el intercambio, que me dio a pensar o dar más vueltas a un asunto demasiado conocido, cuyo paso a una más fecunda universalidad no puede depender tan ásperamente de un pensamiento de finanzas, negocios y nuevas expansiones territoriales, sino una vez más de una crítica y reposición de sedimentos de una memoria.   Horacio González]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En respuesta a <a href="https://lateclaenerevista.com/calles-horacio-gonzalez/#comment-11436">Martín Kohan</a>.</p>
<p>Querido Martín, demoradamente doy una agónica respuesta. Concuerdo en poner en conflicto la propia identidad. “Sostener el conflicto y alojarlo al interior de la propia identidad”, más que una resolución de un problema, es un estilo de pensar. Al decir Malvinas decimos por lo menos dos cosas, que se sitúan en planos diferentes, que parecen nunca juntarse, o si hicieran, darían lugar a nuevos tipos de guerra. Un tema desde el cual se puede ver en tensión toda una historia de la formación nacional con sus estrías internas, que revelan una partición que sigue actuando, con mucha vivacidad. Así también lo hacen los habitantes de las Islas, sus historiadores que son una minoría a la Kipling pero con el agregado de una penosa astucia, que escriben la historia argentina con una asombrosa facilidad, diciendo con displicencia o ajenidad -por ej., la crítica a la Campaña del Desierto-, cosas que desde el lado continental solo se pueden pensar desde el interior del conflicto. Con eso producen por lo menos dos eventos para ser recogidos; uno, se eximen de aludir al modo británico de hacer esas mismas campañas en todo el universo conocido, por lo menos desde el siglo XVII en adelante, y luego, no pueden ellos mismos no proceder a examinarse sin acudir a un similar ejercicio de colocar en crisis su propia identidad. Te agradezco el intercambio, que me dio a pensar o dar más vueltas a un asunto demasiado conocido, cuyo paso a una más fecunda universalidad no puede depender tan ásperamente de un pensamiento de finanzas, negocios y nuevas expansiones territoriales, sino una vez más de una crítica y reposición de sedimentos de una memoria.   Horacio González</p>
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		<title>
		Por: Martín Kohan		</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/calles-horacio-gonzalez/#comment-11436</link>

		<dc:creator><![CDATA[Martín Kohan]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 Jun 2018 03:21:03 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Querido Horacio: me desanimé con la nota, pero no con la amistosa discusión; así que acá estoy. Dos cosas puntuales. Una: cuando leí en tu respuesta &quot;se trata apenas de una metáfora&quot;, pensé de inmediato &quot;nada menos&quot; donde en verdad decía &quot;apenas&quot;. Nada menos: un sentido que se traslada, se traslada y va a parar... Al mismo lugar! O al mismo nombre. Confieso que se me vuelve irresistible. Lo otro. Leo distinto, eso sí, ese poema de Borges. Me resulta una desactivación de conflictos, uniendo a las dos identidades en un universal superior, más abarcador. Yo pensaba, por el contrario, en sostener el conflicto y alojarlo al interior de la propia identidad: ponerla en conflicto consigo misma. Por fin, tomo al instante tu sugerencia de no aclarar lo de la ironía: la verdad es que no podría hacerlo, lo tengo que pensar. Te mando otro abrazo. Martín]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Querido Horacio: me desanimé con la nota, pero no con la amistosa discusión; así que acá estoy. Dos cosas puntuales. Una: cuando leí en tu respuesta «se trata apenas de una metáfora», pensé de inmediato «nada menos» donde en verdad decía «apenas». Nada menos: un sentido que se traslada, se traslada y va a parar&#8230; Al mismo lugar! O al mismo nombre. Confieso que se me vuelve irresistible. Lo otro. Leo distinto, eso sí, ese poema de Borges. Me resulta una desactivación de conflictos, uniendo a las dos identidades en un universal superior, más abarcador. Yo pensaba, por el contrario, en sostener el conflicto y alojarlo al interior de la propia identidad: ponerla en conflicto consigo misma. Por fin, tomo al instante tu sugerencia de no aclarar lo de la ironía: la verdad es que no podría hacerlo, lo tengo que pensar. Te mando otro abrazo. Martín</p>
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		<title>
		Por: La Tecl@ Eñe		</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/calles-horacio-gonzalez/#comment-11363</link>

		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 20 Jun 2018 20:02:43 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[En respuesta a &lt;a href=&quot;https://lateclaenerevista.com/calles-horacio-gonzalez/#comment-11206&quot;&gt;Martín Kohan&lt;/a&gt;.

Querido Martín, acepto que la idea de “Argentina”, como algo que llama a creer, es el núcleo fundamental de un enigma general. Esto es, como se produce toda adopción de identidades. Sea de un modo pleno (bien logrado, como decís que fue el caso de Argentina), con sus exacerbaciones de ambos lados (Malvinas), o su modo débil (cuando el barco tiene un nombre que por casualidad es la del estratega del neocolonialismo inglés, pero se trata apenas de una metáfora). El nominalismo da grandes resultados, ya sea que la rosa esté en el nombre de la rosa, o ya sea, que si pudiéramos sacarnos nuestro nombre, nos despojaríamos así de los conflictos que les están asociados y quedar solo como seres amorosos (como en Romeo y Julieta). La conclusión de todas tus reflexiones estarían contenidas en el famoso poema de Borges sobre Ward y López. Si les pasó algo “que no se puede entender” debido a la ilusión creada por aniversarios, cartógrafos y estrategas militares, nos quedaría la “revelación” de algún texto en la calle Viamonte. Yo que comencé allí, creo que aun espero alguna revelación no se en dónde. En ese sentido la repentina aparición del nombre tapado de Canning en la ahora estación subterránea Malabia-Pugliese, con lo que a este intríngulis se le agrega La Yumba, puede significar no una única cosa -la necesidad de horadar un mito cerrado-, sino varias. Una de ellas: cómo partes sueltas de ese mito pueden rehacer algo más interesante, para nuestra actualidad, ante lo que lamentablemente vemos ahora. Otra cosa más personal, es que la ironía es una de las máximas dificultades de la expresión. No se sabe si cae del lado de la burlona distinción o de la gravedad a veces fastidiosa con que miramos al mundo. No te pido que lo aclares, porque eso hace a la atracción que producen tus escritos, miniaturas labradas con temibles estiletes, que caen de ambos lados de la ironía, del credo tímido o de la seriedad un tanto escandalosa, siempre sutil. Dicho esto, para exorcizar toda ironía, no veo porqué retirar tu nota, evidentemente me haría pensar que no debí tomarla como parte de una larga y apasionante cuestión. (Horacio González)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En respuesta a <a href="https://lateclaenerevista.com/calles-horacio-gonzalez/#comment-11206">Martín Kohan</a>.</p>
<p>Querido Martín, acepto que la idea de “Argentina”, como algo que llama a creer, es el núcleo fundamental de un enigma general. Esto es, como se produce toda adopción de identidades. Sea de un modo pleno (bien logrado, como decís que fue el caso de Argentina), con sus exacerbaciones de ambos lados (Malvinas), o su modo débil (cuando el barco tiene un nombre que por casualidad es la del estratega del neocolonialismo inglés, pero se trata apenas de una metáfora). El nominalismo da grandes resultados, ya sea que la rosa esté en el nombre de la rosa, o ya sea, que si pudiéramos sacarnos nuestro nombre, nos despojaríamos así de los conflictos que les están asociados y quedar solo como seres amorosos (como en Romeo y Julieta). La conclusión de todas tus reflexiones estarían contenidas en el famoso poema de Borges sobre Ward y López. Si les pasó algo “que no se puede entender” debido a la ilusión creada por aniversarios, cartógrafos y estrategas militares, nos quedaría la “revelación” de algún texto en la calle Viamonte. Yo que comencé allí, creo que aun espero alguna revelación no se en dónde. En ese sentido la repentina aparición del nombre tapado de Canning en la ahora estación subterránea Malabia-Pugliese, con lo que a este intríngulis se le agrega La Yumba, puede significar no una única cosa -la necesidad de horadar un mito cerrado-, sino varias. Una de ellas: cómo partes sueltas de ese mito pueden rehacer algo más interesante, para nuestra actualidad, ante lo que lamentablemente vemos ahora. Otra cosa más personal, es que la ironía es una de las máximas dificultades de la expresión. No se sabe si cae del lado de la burlona distinción o de la gravedad a veces fastidiosa con que miramos al mundo. No te pido que lo aclares, porque eso hace a la atracción que producen tus escritos, miniaturas labradas con temibles estiletes, que caen de ambos lados de la ironía, del credo tímido o de la seriedad un tanto escandalosa, siempre sutil. Dicho esto, para exorcizar toda ironía, no veo porqué retirar tu nota, evidentemente me haría pensar que no debí tomarla como parte de una larga y apasionante cuestión. (Horacio González)</p>
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		<title>
		Por: Martín Kohan		</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/calles-horacio-gonzalez/#comment-11206</link>

		<dc:creator><![CDATA[Martín Kohan]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 19 Jun 2018 18:13:27 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Querido Horacio: gracias desde ya por tu lectura y por tu propuesta de amistosa discusión. Amistosa, desde ya; a discusión, por mi parte, no creo que llegue. Apenas un par de aclaraciones. La primera, y la que más me urge: no considero, de ninguna manera, que el “origen mítico” de la argentinidad esté “pobremente redactado” o resulte un “insignificante estuco”. Por el contrario, lo considero sólido, potente y eficaz. De ahí justamente mi interés de horadarlo o desestabilizarlo, en la medida de mis posibilidades; por erigir un mito, por erigir un origen y por hacerlo logradamente: por eso, ni más ni menos, y no por endeble o fallido. Lo que planteo, en ese sentido, se asemeja a lo que proponés vos: que hay algo de esa otredad radical que se infiltra en el nosotros, y en parte lo constituye. Esa perturbación de la mismidad me atrae y fue eso lo que intenté plantear.
	Lo hice a partir de cierta huella urbana concreta, y en clave de nominalidad (por eso el nombre del barco importa más que su referente); por entender que en ese nombre, por tachado y resurgido, se condensaba todo un conflicto. Lo pensé así: como una condensación o concentración de sentido, cuyo vasto despliegue histórico, laborioso sin dudas, te agradezco hayas emprendido, pues yo “preferí no hacerlo”. Si lo inscribí en el post Malvinas (aspecto central de mi planteo, pero en el tuyo eso se deja aparte) es por tratarse de una coyuntura de exacerbación de la identidad nacional, tanto como de la alteridad inglesa. Me interesó afectar las dos certezas y tratar de trastrocarlas.
	Acababa de leer Barrio República, de Roberto Merino, y me lancé a emular su manera admirable de “leer” la ciudad. Entiendo que, lejos del modelo, el resultado en mi caso no fue satisfactorio. Desanimado, ya solicité a los compañeros de la/barraca que dieran de baja al artículo. Gracias de nuevo por tu generosa lectura.

Martín Kohan]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Querido Horacio: gracias desde ya por tu lectura y por tu propuesta de amistosa discusión. Amistosa, desde ya; a discusión, por mi parte, no creo que llegue. Apenas un par de aclaraciones. La primera, y la que más me urge: no considero, de ninguna manera, que el “origen mítico” de la argentinidad esté “pobremente redactado” o resulte un “insignificante estuco”. Por el contrario, lo considero sólido, potente y eficaz. De ahí justamente mi interés de horadarlo o desestabilizarlo, en la medida de mis posibilidades; por erigir un mito, por erigir un origen y por hacerlo logradamente: por eso, ni más ni menos, y no por endeble o fallido. Lo que planteo, en ese sentido, se asemeja a lo que proponés vos: que hay algo de esa otredad radical que se infiltra en el nosotros, y en parte lo constituye. Esa perturbación de la mismidad me atrae y fue eso lo que intenté plantear.<br />
	Lo hice a partir de cierta huella urbana concreta, y en clave de nominalidad (por eso el nombre del barco importa más que su referente); por entender que en ese nombre, por tachado y resurgido, se condensaba todo un conflicto. Lo pensé así: como una condensación o concentración de sentido, cuyo vasto despliegue histórico, laborioso sin dudas, te agradezco hayas emprendido, pues yo “preferí no hacerlo”. Si lo inscribí en el post Malvinas (aspecto central de mi planteo, pero en el tuyo eso se deja aparte) es por tratarse de una coyuntura de exacerbación de la identidad nacional, tanto como de la alteridad inglesa. Me interesó afectar las dos certezas y tratar de trastrocarlas.<br />
	Acababa de leer Barrio República, de Roberto Merino, y me lancé a emular su manera admirable de “leer” la ciudad. Entiendo que, lejos del modelo, el resultado en mi caso no fue satisfactorio. Desanimado, ya solicité a los compañeros de la/barraca que dieran de baja al artículo. Gracias de nuevo por tu generosa lectura.</p>
<p>Martín Kohan</p>
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