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La distancia entre el relato y los hechos – Por Hugo Presman

El presidente afirma que el crecimiento es invisible pero en los hechos sólo le llega a los privilegiados. El FMI elogia al gobierno lo que significa que para la mayoría de los argentinos lo peor está en el horizonte. La distancia entre el relato y los hechos conforman un abismo.

Por Hugo Presman*

(para La Tecl@ Eñe)

 El presidente afirma que el crecimiento es invisible. Es cierto, en el relato está, pero en los hechos sólo le llega a los privilegiados. De afuera llueven los elogios, lo que significa que para la mayoría de los argentinos lo peor está en el horizonte y muy lejos de haber quedado atrás. Volvió el Fondo Monetario Internacional con las mismas recetas de siempre y su misma función: ser el auditor de los acreedores. La presidente del Fondo, la francesa Christine Lagarde,  nos devuelve a los noventa como una remake donde el papel de Carlos Menem hoy lo interpreta Mauricio Macri. Ayer el presidente del FMI, Michel Camdessus afirmaba en 1998, cuando invitó al presidente argentino a hablar en la Asamblea anual del Fondo: “La Argentina tiene una historia para contarle al mundo. Es una historia sobre la importancia de la disciplina fiscal, el cambio estructural y de una política monetaria mantenida con vigor” El Fondo Monetario Internacional considera a la Argentina como un ejemplo a imitar, llamándolo un leading case. Hoy Christine Lagarde afirma: “Los dos primeros años del gobierno de Macri han sido asombrosos. Porque en estos años, las autoridades económicas han logrado tanto en términos de política monetaria, de la reorganización del gasto público para hacerlo más eficiente, de reducir la presión impositiva, adoptar las reformas que permitan la libre competencia…” Lejos ha quedado la autocrítica lavada del Fondo, después que la Argentina padeciera la crisis descomunal del 2001. El Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoció el 24 de marzo del 2004,  “que durante la década del 90 tuvo una actitud “demasiado complaciente sobre el rendimiento fiscal” de la Argentina y opinó que, si bien no hubo un factor particular como detonante de la crisis, la deuda ocupó un papel preponderante.”

Hace 13 años que nos habíamos olvidado del Fondo. Como un hilo de Ariadna que vincula y define a la caracterización de los gobiernos, Perón se negó ingresar al Fondo. La Revolución Fusiladora antes de haber transcurrido un año de tomar por asalto la Casa Rosada, llevó a que la Argentina ingresara al Fondo. Muchos años de sometimiento se cancelaron en el 2005, cuando otro gobierno peronista, el presidido por Néstor Kirchner  con importantes puntos de contacto con el peronismo histórico, pagó todo lo que se debía al Fondo y le dijo adiós. Como no podía  ser de otra manera, Macri lo llama y no pasará mucho tiempo que el gobierno reciba prestamos del Fondo, con la condicionalidad de aplicar con mayor intensidad la receta tradicional, inmune a los múltiples fracasos.

Como bien dijo María Eugenia Vidal: “Cambiamos futuro por pasado” Actores diferentes para un epílogo altamente previsible.

Un extraordinario dirigente sindical, Germán Abdala solía afirmar: “Si mi patrón me elogiame pregunto: ¿“Cuando cagué a un compañero?”. 

Parafraseando a Abdala: Si el Fondo Monetario y los bancos aplauden al gobierno es dable preguntarse ¿Qué futuro le espera a la mayoría de los argentinos? 

LA DISTANCIA ENTRE EL RELATO Y LOS HECHOS (1)

Hablan de transparencia y las off-shores de los funcionarios aparecen diariamente, a la corrupción la denominan conflictos de intereses para disimular que están en los dos lados del mostrador. Sacan pecho con las estadísticas del INDEC, y las trampas para amputar el verdadero cálculo de la inflación y el nivel de pobreza e indigencia está en una notable subestimación de los servicios e impuestos en la ponderación de la canasta familiar y que en lugar de tomar la  avalada por el Fondo en el 2012-2013, que Cristina Fernández propuso, para limpiar los desvaríos estadísticos de Moreno. Sin embargo Jorge Todesca, el jefe del INDEC, utiliza la del 2004 con una composición desactualizada. Sostienen la independencia del Banco Central, una de las tantas falacias liberales, cuya falsedad quedó expuesta en la conferencia de prensa del 28 de diciembre del año pasado en la que Marcos Peña recalibró (eufemismo macrista) las metas de inflación que había establecido el mandamás monetarista del Banco Central, Federico Sturzenegger. Sostienen impertérritos que son  federalistas y no hacen discriminaciones entre administraciones de CAMBIEMOS y la de los opositores pero de cada $8,  van $7 a las administraciones del mismo signo oficialista y apenas $1 a la de los adversarios. Sin ningún pudor, sostienen la independencia del Poder Judicial, mientras sus operadores presionan y los medios adictos someten a los díscolos a todo tipo de carpetazos.

En su discurso con más mentiras que palabras, afirman que gobiernan para todos los argentinos, pero los beneficiarios son siempre los bancos, sectores agropecuarios, especuladores financieros nacionales y extranjeros, empresarios concesionarios de servicios, empresas monopólicas. Es tanto el barullo mediático y la agenda impostada, que pasa desapercibido que cada mes se bajan en un 0,50% las retenciones a la soja.   

El Ministro de Justicia Germán Garavano actúa como encubridor en el juicio por el encubrimiento del atentado a la AMIA, primero amordazando a los fiscales, y luego reemplazando al que debía exponer el alegato, con el objetivo de salvar a los fiscales amigos Mullen y Barbaccia.

Por otra parte, el secretario de Derechos Humanos Claudio Avruj intenta salvar a su amigo, el imputado Rúben Beraja y el propio Mauricio Macri a su policía favorito, Jorge “El fino” Palacios. Todo un ejemplo de independencia de poderes, que llega a su cumbre con la designación del Tribunal Oral Federal número 9 de jueces sin concurso, sin pasar por el Senado, ni por el Consejo de la Magistratura, a la que le llegaban todos los juicios contra la ex presidente Cristina Fernández. Fue tan grotesco el procedimiento que la Suprema Corte anuló todo lo actuado.   

 

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El editorialista de Clarín Ricardo Roa, el 20 de marzo, sostiene que el muy cuestionado jefe de la AFI, Gustavo Arribas, operador judicial, que según el dirigente gremial histórico Roberto Digón, es un testaferro de Mauricio Macri, intentó abortar la resolución que dejaba en libertad a Cristóbal López visitando al camarista Jorge Ballestero.

Todo esto disfrazado por el periodismo ultra militante como el que ejercita Joaquín Morales Solá que en “La Nación” del 18 de marzo escribió: “… Julián Ercolini, que es, junto con Claudio Bonadío, uno de los dos magistrados con más prestigio en los tribunales federales”

Ningún periodista del kirchnerismo militante llegó a afirmar que Oyarbide era un juez muy prestigioso. A todo esto el historiador del establishment Luis Alberto Romero denomina: “Peligros del vendaval ético que sacude a la Argentina” (La Nación 6 de marzo, página 29)

La distancia entre el relato y los hechos conforman un abismo. Niegan referenciarse en el pasado pero todos sus argumentos defensivos se cimentan en “la pesada herencia”. Hablan de modernización mientras restringen el acceso al Conicet, cierran escuelas rurales, lo intentaron también con las del Delta y retrocedieron ante las movilizaciones; suspendieron las entregas de las notebook en las escuelas estatales, alquilan los satélites; racionalizan los hospitales, vacían el Plan Fines para los que quieren concluir el secundario, y las escuelas para adultos funcionarán en horarios no compatibles con adultos que trabajan.

Habilita el presidente positivamente el debate sobre la despenalización del aborto pero enseguida acude a su eterna simpleza y maniqueísmo afirmando que “está a favor de la vida”, por lo que apoyan la despenalización estarían a favor de la muerte. Se inscribe, como tantos otros, en línea con los partidarios del partido Republicano norteamericano a los que se les suele imputar que sólo les interesa la vida desde la concepción hasta el nacimiento.

El Presidente que defiende la vida desde la concepción, luego aplica la doctrina Chocobar, que da vía libre a las fuerzas de seguridad para ejecuciones por la espalda, que sólo en los casos notorios, le costó la vida a Rafael Nahuel, a Facundo Ferreira de 12 años, a Pablo Kukoc. La prensa canalla hasta encontró restos de pólvora en las manos de Rafael Nahuel, cosa desmentida posteriormente por las pericias.   

El concepto de libertad de prensa del gobierno tiene un techo muy bajo, muy cerca del suelo. El premio Emilio Mignone se iba a dar a la ONG venezolana PROVEA, muy crítica del gobierno de Nicolás Maduro. El gobierno que ha hecho de su cruzada contra Venezuela uno de los ejes de su política exterior, se sumó al evento. El periodista Sebastián Lacunza lo describe así: “El escenario estaba preparado. Atardecer del jueves pasado, el salón Libertador del Palacio San Martín recibía a invitados especiales para la entrega del undécimo Premio Internacional de Derechos Humanos Emilio Mignone. Funcionarios, cuerpo diplomático, figuras venezolanas, referentes de la sociedad civil y miembros de la familia Mignone asistieron a una ceremonia presidida por el Canciller Jorge Faurie y el Secretario de Derechos Humanos Claudio Avruj.”Habían estipulado que el titular de PROVEA dispusiera de quince minutos para su discurso. El representante de la ONG, Rafael Uzcátegui pidió al personal de la secretaría de DDHH que le imprimieran el texto que tenía guardado en su teléfono. El discurso llegó a mano de Avruj, y de esa forma se enteró que el mismo contenía no sólo críticas a Maduro sino también a Mauricio Macri. ¿Que hizo el gobierno? Comunicó de inmediato al representante de la ONG que recibía el premio que no podía pronunciar el discurso, por lo se negó a aceptar el premio y se retiró de la Cancillería.

La distancia entre el relato y los hechos conforman un abismo. El Ministro de Hacienda Nicolás Dujovne con más del 80% de su patrimonio en el exterior, acompañado en ese aspecto por la mayoría de sus colegas ministeriales, pasa desesperadamente la gorra, pidiendo inversiones. Falta que diga al mejor estilo de Groucho Marx: “Yo no participaría de un gobierno que me tenga a mí de Ministro”. Nadie entraría a un restaurant que observe que los dueños y mozos encargan la comida al restaurant de enfrente.”

Al Ministro de la Producción Francisco Cabrera, lo asesoran integrantes de la Cámara de Importadores. En la misma línea el grupo Macri, según Clarín del 27 de febrero, se asocia a un grupo chino no para producir sino para importar automóviles. Dice la nota: “JAC Motors, la tercera automotriz que importará la familia Macri, se presentará en el país en marzo y las primeras ventas se realizarán en junio. Como ya ocurre con las firmas Chery y DFSK, los autos serán importados de China por el Grupo Socma, perteneciente a la familia presidencial, informó ayer el sitio especializado Autoblog.”

La política exterior es un largo pedido de disculpas por los actos soberanos que durante el gobierno anterior se realizaron. La incomprensión de cómo se desarrolló el mundo al que se quiere pertenecer entrando por el ojo de la cerradura y adoptando la posición decúbito dorsal, queda reflejado en el discurso de Mauricio Macri en el G20: “El libre comercio es el camino que resolverá los problemas de la pobreza” Todos los países que hoy son desarrollados lo alcanzaron con un fuerte proteccionismo, y aún ahora, el Presidente norteamericano, presunto amigo y ex socio de Macri, cierra la entrada al biodiesel, el aluminio y el acero argentino y Macron en Francia le dio una lección al presidente argentino, de como defiende a los productores agrícolas franceses considerablemente menos competitivos que los argentinos.

 

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¿QUÉ ES ESTO?

Tomo el título de un paupérrimo ensayo ultra gorila del ensayista Ezequiel Martínez Estrada, publicado en 1956. Para Jorge Ossona, un intelectual del Club Político Argentino, afín al gobierno, el macrismo después de “La victoria de Cambiemos en 2015 marca la irrupción de un fenómeno tan novedoso como los que representaron respectivamente el radicalismo yrigoyenista en 1916 y el peronismo treinta años más tarde… En términos ideológicos Cambiemos es un producto aún en elaboración que aspira a consolidar un capitalismo competitivo y una sociedad culturalmente abierta y cosmopolita en el marco de un sistema democrático y republicano… Cambiemos expresa a los sectores medios y altos emergentes de la versión local del nuevo capitalismo global… la consigna es lograr objetivos de manera negociada, pero de resultados indelebles.”

A su vez el sociólogo Gabriel Vommaro, autor de dos muy buenos libros sobre el macrismo, sostiene que “Las tres almas de Cambiemos” son: “No venimos a ser el hazmerreír de nadie, somos un grupo de dirigentes que creen en un conjunto de ideas y valores, pero que los quieren poner en práctica. No queremos un esfuerzo testimonial, no queremos ser una junta vecinal, no queremos ser un club de amigos… por eso debemos imitar el modelo del PRO… La segunda alma de Cambiemos es, en definitiva, la oportunidad histórica para rehabilitar electoralmente a un radicalismo maltrecho luego del derrumbe de la Alianza y para construir un nuevo cobijo para los votantes no peronistas. Es cierto que para ello debieron resignar espacios de poder, dejarse conducir  por el PRO, la fuerza que tenía el proyecto y los candidatos con mayor intención de voto. Se aceptaba que el camino elegido implicaba tener un rol secundario… La tercera alma de Cambiemos es su reacción al populismo kirchnerista. Venezuela simbolizó ese destino temido que despertó un sentimiento de urgencia en buena parte del núcleo electoral del PRO.”

Para el autor de esta nota, el macrismo es un intento serio, para nada subestimable, de una restauración conservadora que viene a desempatar el equilibrio inestable entre dos modelos que vienen confrontando desde mayo de 1810. Es un plan perfectamente diseñado, pero como por primera vez los sostenedores de este modelo acceden por elecciones, los retrocesos ante las resistencias sociales, lo toman como la reconsideración de errores. No hay tales errores. Como resulta igualmente ingenuo, siendo muy benevolentes, pedirle el gobierno que cambie de rumbo. Vinieron a hacer lo que están ejecutando. Y el plan es tan ambicioso que quieren diseñar una oposición alternativa que no ponga el peligro el modelo. Para eso cuentan con peronistas funcionales como Sergio Massa, Miguel Ángel Pichetto, Juan Manuel Urtubey y otros. Si el peronismo pasa a ser la segunda marca del macrismo, su longevidad tiene fecha de vencimiento. Las sociedades, entre el original y la copia, optan por el original. Mi profesora de cuarto año de Literatura del secundario llamada Nelly Conti, lo sabía hace más de cincuenta años cuando nos decía: “Para leer a los afrancesados, leo a los franceses”   

Para el autor de esta nota, el macrismo es un intento serio, para nada subestimable, de una restauración conservadora que viene a desempatar el equilibrio inestable entre dos modelos que vienen confrontando desde mayo de 1810. Es un plan perfectamente diseñado, pero como por primera vez los sostenedores de este modelo acceden por elecciones, los retrocesos ante las resistencias sociales, lo toman como la reconsideración de errores. No hay tales errores. Como resulta igualmente ingenuo, siendo muy benevolentes, pedirle el gobierno que cambie de rumbo. Vinieron a hacer lo que están ejecutando. Y el plan es tan ambicioso que quieren diseñar una oposición alternativa que no ponga el peligro el modelo. Para eso cuentan con peronistas funcionales como Sergio Massa, Miguel Ángel Pichetto, Juan Manuel Urtubey y otros. Si el peronismo pasa a ser la segunda marca del macrismo, su longevidad tiene fecha de vencimiento. Las sociedades, entre el original y la copia, optan por el original. Mi profesora de cuarto año de Literatura del secundario llamada Nelly Conti, lo sabía hace más de cincuenta años cuando nos decía: “Para leer a los afrancesados, leo a los franceses”           

LA DISTANCIA ENTRE EL RELATO Y LOS HECHOS (2)

La lista es interminable y agotadora. La distancia entre el relato y los hechos conforman un abismo. Envuelto en un lenguaje que se da de patadas con el contenido. Y es lógico e histórico. El periodista Gustavo Campana lo definió claramente en el título de su libro: “Prontuario: No hay neoliberalismo sin traición”. Si dijeran la verdad durante la campaña electoral no lo votarían, y si fueran veraces desde el gobierno no podrían aspirar a continuar en el gobierno. Imagínense por un momento a Mauricio Macri, Marcos Peña o María Eugenia Vidal diciendo la verdad de los hechos: “Venimos a endeudarlos, a rematar las empresas estatales, a cerrar escuelas, desactivar planes, hacer la actualización de tarifas más importante de toda la historia, bajar los salarios y las jubilaciones, restringir la entrega de medicamentos a los mayores, jibarizar a la ciencia, desindustrializar, despedir sin anestesia, cobrarles su gusto de fin de semana que es ver a su cuadro favorito, un blanqueo para familiares y amigos, degradación de los derechos humanos, tratar de conformar una oposición funcional. Paramos aquí pero la lista es interminable, tan amplia como la distancia entre el relato y la realidad. 

 

Buenos Aires, 21 de marzo de 2018

*Coconductor del programa radial EL TREN, con más de 14 años en el aire. Contador Público recibido en UBA. Fue profesor de Economía Política en la Facultad de Ciencias Económicas de la misma Universidad. Es Periodista. Sus trabajos son publicados en diversos medios nacionales e internacionales. Es autor del trabajo de investigación “25 años de ausencia” y participó con trabajos en los libros “Damián Carlos Álvarez Pasión por el libro” e “Insignificancia y autonomía”. Debates a partir de Cornelius Castoriadis.
Además es coautor del libro “Bicentenario de la Revolución de Mayo y de la Emancipación Americana”        

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